lunes, 23 de febrero de 2015

Antes de que se las lleve el viento...

No retiro las inflorescencias de Farfugium japonicum (Ligularia) porque me gusta como van transformándose desde noviembre, cuando esta planta florece. Continúan sobresaliendo de la mata, en lo alto de sus largos tallos pero sus colores han cambiado de gama totalmente. 
Qué curiosas son!! Nadie reconocería en este estado las flores de un amarillo brillante que abren en noviembre, se han convertido en una especie de pompones de colores pajizos y marrones. 
Al pasar a su lado he visto como volaban trocitos de pelusas que salían de las flores mientras sus largos tallos se vencían de un lado a otro cuajados en su cúspide de un montón de estas "bolitas plumosas"  y he tomado estas fotografías deprisa y corriendo. Perdonad la calidad. Me temo que mañana no quedará nada de ellas. Esta es precisamente su estrategia para dispersar sus semillas!! El viento.
Cuánto nos regalan algunas plantas verdad? Hasta el final de su ciclo algunas plantas todavía tienen cosas que ofrecer...

Eleagno (Elaeagnus x ebbingei), un arbusto "pecoso"

Elaeagnus x ebbingei me parece un arbusto curioso. Tiene varias características que lo hace especial. Pero sobretodo es un arbusto perennifolio que puede cultivarse en cualquier sitio, tenga el clima que tenga. Aguanta perfectamente un grado bastante alto de sequía. En realidad es mejor proporcionarle riegos profundos y no volver a regar hasta que el sustrato o suelo esté bien seco. Es tontamente resistente y no suelen atacarle plagas o enfermedades.
Tengo eleagno en la valla exterior, junto a la rampa del garaje. aunque puede cultivarse en forma de arbusto libre o de arbolito que puede superar con el tiempo perfectamente los 4 metros, pretendo recortarla para formar un seto que cubra parte de la valla y que oculten la zona de huerto de las miradas indiscretas desde la calle. 
De por sí tiene una vegetación bastante tupida, muy ramificada. Si al inicio de la primavera se pinzan todos sus brotes conseguiremos que se ramifique y vaya tupiéndose y se densifique. Esta capacidad convierte a eleagnus en un arbustos idóneo para formar bolas u otras formas si se le somete a constantes recortes. 
Decía antes que es peculiar, y sí, sus hojas, al brotar tienen una especie de escamitas o cutícula que le dan un aspecto plateado y que las convierte en muy resistentes al viento y al clima extremo ya que impide que tengan mucha transpiración.
Esto hace que Eleagnus sea un arbusto que puede crecer en zonas costeras quía ya que es bastante resistente a la salinidad , este aspecto pulverulento y agrisado va desapareciendo según madura la hoja y ésta adquiere el típico brillo de algunas hojas coriáceas.
Me gusta el contraste que en el arbusto hacen unas hojas agrisadas jóvenes junto a las de mayo edad con un brillo muy bonito. También le da cierta peculiaridad ese borde de sus hojas que parecen perfiladas con un rotulador blanco.
El envés de todas las hojas es también plateado como podéis ver en esta fotografía.
La floración, que se produce a finales de otoño, no es en absoluto llamativa, ni siquiera especialmente bonita. Pero reconoced que sus flores, sin pétalos, con cuatro lóbulos tienen una forma poco habitual y si hablamos de las pecas que salpican los pétalos de color cremoso...qué me decís!! Quizás porque carece de los colores vibrantes y llamativos de otras plantas, Elaeagnus ha desarrollado la capacidad de emitir un aroma delicioso!!
En mayo podemos comer sus frutos, unas drupas con semilla de pequeño tamaño, de forma ovalada y de color  rojizo cuando están maduros. Tengo entendido que tienen un sabor dulce con un punto ácido. Los de mi Eleagnus están aún inmaduros y conservan en su exterior las mismas peas que tenían las flores. Curioso. No? 
Ya os contaré a qué saben cuando llegue el final de la primavera!!