domingo, 1 de febrero de 2015

Las enfermedades de los rosales (II) El oídio (Spaerotheca pannosa). Prevención y tratamiento.

Hemos visto en la entrada anterior qué hongo (Sphaerotheca pannosa var. Rosae) produce en los rosales una de las de las enfermedades fúngicas más conocidas, el oídio, y de qué manera se desarrolla sobre nuestros rosales.  Vamos a tratar en ésta cuales son los tratamientos que podemos aplicar una vez que la planta ha contraído la enfermedad  para, si no eliminarlo (asunto muchas veces extremadamente difícil) sí limitarlo. Pero sobretodo vamos a tratar también de qué forma es posible hasta cierto punto prevenirlo con unas condiciones de cultivo adecuadas y la elección de variedades de rosales que hayan demostrado un alto grado de resistencia a esta enfermedad.


TRATAMIENTOS para curar el oídio

A nivel de tratamientos podemos actuar de modo preventivo durante la parada invernal para eliminar el micelio hibernarte en yemas y demás partes del rosal.

1.- Tratamientos preventivos
  • Azufre. Con sus pros y con sus contras. A favor, que seca el entorno y produce una cierta bajada del pH del suelo, es decir, lo acidifica y por tanto “hace la vida un poco más difícil” a los hongos que lo que precisan es un pH neutro y un medio húmedo. Que es ecológico no dañando el medio al no crear resistencias. Pero tiene también sus limitaciones e incluso sus desventajas: Como sabemos es más preventivo que curativo. Recordemos que su efectividad se limita a un rango de temperatura bastante concreto. Por debajo de los 15 grados no es efectivo y si lo aplicamos con temperaturas más allá de los 35º es muy probable que pueda quemar las plantas. También hay que considerar que el periodo más habitual de aplicación  que es en invierno, según las zonas geográficas, coincide con el periodo de lluvias y la facilidad de lavado del producto aplicado con ello.
  • Nuestro amigo José Luis Nadal, aconseja como  forma preventiva  las pulverizaciones de las hojas con una mezcla de bicarbonato potásico (no sódico, que es venenoso) con  agua y unas gotas de detergente o alguna cucharada de aceite vegetal . Esta mezcla  puede ser efectiva a la hora de impedir la germinación de las esporas
  • El mismo José Luis Nadal nos recomienda en otoño-invierno, cuando ya se caen las hojas aplicaciones de urea cristalizada disuelta en agua (un producto con elevado contenido de nitrógeno y completamente soluble) durante los meses de otoño sobre el suelo ayuda en el proceso de descomposición de las hojas y de las esporas de los hongos. Desconozco si esta mezcla pudiera aplicarse sobre la parte aérea del rosal. Será cosa de preguntar a José Luis.
  • Aplicación de oxicloruro de cobre de modo preventivo.
  • La cola de caballo, al igual que el azufre es más preventivo que curativo pero puede usarse como un fungicida contra los hongos que producen el odio e incuso el mildiu por razón del sílice que contiene. 

Además de estos productos que deberían aplicarse antes de los contagios, existen otros productos y mezclas cuya efectividad está más respaldada por la opinión personal de cada jardinero que por estudios que los avalen. De todos modos no son tóxicos y no van a perjudicar a nuestros rosales de manera que no perdemos nada por probarlos.
  • Canela molida: No deja residuos en el suelo e inhibe el crecimiento de los hongos debido al efecto tóxico que produce sobre ellos.
  • El Jabón Potásico también es efectivo como fungicida natural. El jabón fabricado con sosa potásica a diferencia del que lo es con sosa sódica, no es tóxico en el suelo por acumulación incluso es lo contrario, el potasio es un abono
  • Mezcla de leche entera (20 %) y agua . Aconsejan pulverizaciones en horas soleadas ya que según dicen (yo no lo he probado) el hongo se seca cuando se hace esta aplicación por efecto de la leche y el sol.

Habría muchas más...

2.- Tratamientos curativos. La otra  estrategia es el uso de Fungicidas sistémicos para prevenir y curar.

Tras todo lo que veíamos en la entrada anterior, es evidente la dificultad de tratamiento de esta enfermedad y conviene recordar algunos puntos que decíamos en las entradas dedicadas a los fungicidas de contactos y a los sistémicos. Los primeros, los de contacto,  no protegían el crecimiento posterior a la aplicación y debemos repetir aquí que es precisamente en este crecimiento joven que no está tratado y dónde el rosal se ve más afectado.
De otra parte, los fungicidas sistémicos, como vimos,  tienen un periodo de protección  también variable en lo que hace al nuevo crecimiento tras su aplicación. Los llamados “traslaminares” tienen la capacidad de moverse del haz al envés de las hojas pero no a toda la planta y por tanto los nuevos crecimientos tras la aplicación del producto no están protegidos contra la enfermedad.
Son los fungicidas conocidos como “verdaderos sistemáticos” los que tienen una doble movilidad, ascendente y descendiente. Llegan a penetrar en la planta moviéndose a través de ella. En este caso, los crecimientos vegetativos posteriores a la aplicación también están protegidos de la enfermedad.
De ahí que sea preciso varias aplicaciones de fungicida sistémico con intervalos de dos o tres semanas entre ellas. Teniendo en cuenta el ciclo biológico que desarrolla este hongo es de vital importancia respetar estos plazos ya que la rapidez con la que se desarrolla como hemos visto es muy importante.

No olvidemos además  hacer un uso consciente  y responsable de este tipo de productos siempre tras identificar con seguridad la enfermedad y solamente cuando es muy necesario y hacerlo con el producto adecuado a la enfermedad que estemos tratando, es aconsejable para limitar la creación de resistencias no hacer uso prolongado y exclusivos de productos con el mismo tipo de acción y el mismo principio activo. Es conveniente alternar el uso de distintos fungicidas.
En todo caso, creo que siempre es planteable aquella frase tan conocida que no es conveniente “matas moscas a cañonazos” por lo que repetimos siempre, porque matamos algunos patógenos, sí, pero a qué precio y con qué consecuencias?

Siempre que hagamos aplicaciones de fungicidas debemos tener muy en cuenta aspectos como:
  • La dosis correcta para que sean eficaces. Ni más ni menos que lo que indique el fabricante. Las dosis menores aumentan la creación de resistencias.
  • Tratar de mojar con la mezcla de fungicida y agua todas las partes del rosa
  • Aplicar los productos en los períodos aconsejados en las instrucciones y con las temperaturas y humedad atmosférica adecuados.
  • Respetar los intervalos de tratamiento indicados.
  • Protegernos con ropa, gafas, mascarillas, guantes….etc. Estos productos son nocivos para nuestra salud!!
  • Llevar los envases enjuagados varias veces (vertiendo el contenido en la mochia) y vacíos a puntos limpios si nuestro Ayuntamiento dispone de ellos

PREVENCIÓN DEL OÍDIO

De todos modos debiéramos ser muy conscientes de que siempre es mejor prevenir que curar. Teniendo ahora un somero conocimiento de cómo se establece y crece este hongo y cuales son las situaciones en las que mejor se desarrolla, nos resultará más fácil proporcionar las condiciones de cultivo que situarán a nuestros rosales en ventaja a la hora de enfrentarse a esta enfermedad.
Hay varios aspectos a tener en cuenta y cuyo cuidado contribuirá a que el contagio de nuestros rosales sea menos probable.

LA INSOLACIÓN

Los rosales son plantas que precisan de varias horas de sol al día. Salvo alguna variedad muy concreta la mayoría precisan ser cultivados a pleno sol. De hecho el mismo rosal puesto al sol tienen muchas menos probabilidades de contagiarse que si lo cultiváramos a la sombra.

LA NUTRICIÓN y CUIDADO DEL SUELO

Un rosal débil y mal alimentado es una víctima mucho más propensa al oídio que uno bien nutrido, así que pongamos especial atención al aspecto nutricional  y proporcionemos los abonos y fertilizantes adecuados y en el momento idóneo a nuestros rosales.
Es conveniente además comprobar que los fertilizantes que apliquemos son equilibrados en todos sus componentes tanto en los nutrientes que contienen como en las cantidades.
Un crecimiento demasiado vigoroso del rosal que produzca muchos brotes tiernos y débiles sabemos que favorece la enfermedad, por lo tanto fertilizantes con excesiva cantidad de nitrógeno no serán convenientes.
Un aporte de abonos naturales como estiércol bien fermentado o humus de lombriz beneficiará el crecimiento general rosal proporcionando un medio dónde las raíces crecerán en un suelo mucho más rico, mullido y con materia orgánica además de impedir la compactación de terreno favoreciendo así la oxigenación. Estos dos elementos son aconsejables no solo como mezcla de plantación si no también en forma de acolchados que mantendrá el suelo que rodea al rosal con niveles de hidratación adecuados.

VENTILACIÓN

Aunque en la mayoría de los casos los hongos precisan de humedad para la germinación y crecimiento de sus esporas en algunos casos como el oídio es la sequedad lo que precisan después de germinar estas esporas.  Y esto es conveniente recordarlo cuando cultivamos rosales trepadores sobre paredes o muros. Y si no resulta posible hacerlos crecer sobre árboles, o sobre una celosía al descubierto o de una forma similar, habría que intentar separar el soporte al menos 10 cm del muro sobre el que se sustenta precisamente para permitir la renovación y refresco del aire entre el rosal y la pared. Pensemos que un muro orientado al sur o al oeste recibe muchas horas de insolación y llega a alcanzar temperaturas bastante altas. Estas temperaturas que alcanza el muro o pared la transmite al rosal si entre él y la pared no dejamos espacio suficiente para que circule el aire.

Necesidad de ventilación con podas adecuadas que favorezca que el rosal desarrolle sus ramas hacia fuera creando un espacio interior libre que facilite su aireado
En lugares cerrados, como invernaderos o terrazas acristaladas, debe haber una buena ventilación tratando de protegerlos con pintados de cristales (si son invernaderos) o con telas de sombreo para evitar las horas centrales del día. Son lugares con alta condensación y dónde suele producirse frecuentes alternancias de temperatura y cambios de humedad relativa.
Los rosales plantados demasiado cerca de muros o excesivamente junto a otros rosales o plantaciones no disfrutan de suficiente flujo de aire. Será por tanto necesario respetar unas distancias razonables entre plantas así como el espacio hasta los muros próximos.
Un aspecto que debemos considerar ante rosales que ya han padecido o padezcan esta enfermedad, sobretodo en rosales grandes, es que la temperatura exterior es muy superior que la existente en la zona inferior e interior del rosal dónde se producen dos condiciones favorecedoras de la enfermedad: abundancia de hojas  y por tanto mala ventilación y mucha sombra. Teniendo estas zonas bajas e interiores del rosal bien limpias y podadas para favoreciendo su ventilación, estaremos dificultando el desarrollo de este hongo.

HIGIENE Y ACOLCHADO DEL SUELO

Eliminar malas hierbas, algunas son especialmente peligrosas. Si tenéis corregüela (Convulvulus arvesis) en vuestro jardín, os habéis fijado  como casi siempre padece oídio? Qué horror de planta!! Además de lo difícil de erradicar encima suele contagiar el oídio!!
De todos modos, con independencia de la posibilidad de contagio que puedan tener algunas, en general representan una competencia en nutrientes e hidratación. Por tanto, mantener limpiar de ellas el suelo que rodea la base redundará en beneficio del rosal.
http://commons.wikimedia.org/wiki/Convolvulus_arvensis#mediaviewer/File:Convolvulus_arvensis_11_ies.jpg
Eliminar cualquier parte del rosal afectada, hojas, capullos, ramitas y destruirlas.  No utilizarlas nunca para hacer compost ya que pueden transmitir las enfermedades que padecen. Recordemos lo que decíamos en la entrada de los fungicidas sistémicos sobre la imposibilidad de recuperación de las partes afectadas aunque se traten con ellos.  Los fungicidas podrán prevenir el posterior daño pero el ya causado antes de su aplicación no se recuperará. Por tanto lo que debemos procurar es evitar su propagación y no tirarlas a la basura. Es preferible quemar este material infectado.
Las herramientas de poda pueden ser un gran foco de propagación. Mantenerlas en buen estado y cuidar escrupulosamente su higiene tras cada uno, especialmente cuando eliminemos partes afectadas ya por la enfermedad, es de suma importancia.

El uso de acolchado. La sequedad de las raíces es un factor que ayuda o favorece el desarrollo del oídio.  Ya hemos repetido muchas veces los beneficios de un buen acolchado en otoño/ invierno. Entre otros protege el suelo de evaporaciones y ahorra agua de riego.


EL RIEGO

El riego debe efectuarse sobre el suelo y no por aspersión o con la manguera sobre las hojas. Sobre todo si una vez se riegue no hay tiempo para que las hojas se sequen antes de llegar la noche. Recordemos lo que decíamos en la entrada anterior: ciclos repetidos de noche/día en los que durante la noche se dan humedad relativa muy alta (que favorece la formación y germinación de conidios, y días con suaves son el coctel perfecto para la propagación del oídio.

Cuidar con celo la hidratación del suelo alrededor de las raíces no permitiendo que las raíces crezcan en un medio seco ya que esto favorece el desarrollo de oídio. Los rosales cultivados en contenedor tienen si cabe mayores problemas de sequedad en el sustrato debido a las dimensiones del propio contenedor y a que al estar expuestos al calor directamente es necesario hidratar los rosales con mayor frecuencia.

CULTIVO DE VARIEDADES RESISTENTES

Elegir, a poder ser, especies más resistentes distinguidas con la denominación ADR - Allgemeine Deutsche Rosenneuheitenprüfung  o cualquier otra de prestigio. Estas sociedades y tribunales son absolutamente serios e imparciales y el cultivo de las variedades que se presentan a examen durante bastante tiempo comprobando su fortaleza ante enfermedades debe tener bastante peso específico en nuestra elección.





Plantando bulbos de narcisos y Allium (Ajos ornamentales)

Con bastante retraso. Pues sí. Pero es los compré no hace mucho. Está pasada la temporada de plantación de estos bulbos de floración primaveral que es en otoño y, cuando los vi a la venta, dudé en comprarlos.
Pero la verdad es que me parecieron de calidad, estaban sanos, eran grandes, sobretodo los narcisos. No presentaban zonas con hongos y parecían firmes al tacto. Así que me traje una bolsa grandecita de mezcla de narcisos y unos cuarenta Allium (ajos ornamentales) que no tiene apellido. Ni idea de la variedad pero bueno, seguro que son bonitos!!
No sé qué pasará con estos bulbos al haber hecho tan tarde la plantación. Espero que todo lo más que ocurra es que se retrasen en su floración aunque pensándolo bien, son órganos que ya están cargados de energía desde el año anterior y puede que florezcan con normalidad. Ya veremos...
Los he plantado en el lilar. He elegido los tonos en los que irán las plantaciones principales: blanco, amarillo y malva. No porque vayan a florecer a la vez, ni coincidiendo entre ambos ni coincidiendo con los demás arbustos porque en realidad solamente conozco el momento de las lilas (Syringa vulgaris) que están en flor en abril. No sé en este jardín cuándo florecerán los narcisos y ajos porque no los he cultivado aquí nunca pero en el otro, los narcisos brotaban en abril y los ajos florecían en mayo. Pero creo que coincidirán los narcisos y las lilas y la Kerria japonica con los ajos. Malva y amarillo/blanco en ambos casos. Dos colores que se complementan de maravilla. Me gusta!!!
Comenté en otra entrada que hay unas cestas estupendas de plástico para cuando se quieren plantar bulbos que una vez han florecido hay que retirar porque no les gusta pasar en tierra hasta la siguiente temporada (como muchas variedades de tulipanes) o que necesitamos esa zona de plantación para otra planta y una vez florecen podemos llevárnoslos todos juntos, con cepellón a otro lugar del jardín dónde pueden terminar de retomar energías y poder recargarse para el año siguiente.
No es el caso porque me gustaría "naturalizar" estos dos bulbos en esta zona. Tanto narcisos como ajos son bulbos que no tienen problema alguno en permanecer años en tierra sin extraerse. A contrario, cada año forman colonias más amplias. 
Hay bulbos, como los tulipanes que no son botánicos que si los dejas en tierra cada año florecen menos y peor, incluso muchas cabezas se van pudriendo. Siempre me ha dado una pereza tremenda sacar los bulbos de la tierra una vez se han laciado las hojas, dejarlos secar, limpiarlos de tierra, ponerles un fungicida y guardarlos en un lugar seco y oscuro cubiertos de serrín o turba seca hasta el año siguiente que es todo lo que se tiene que hacer con las especies que no pueden permanecer en el suelo del jardín de una temporada a otra. No, jamás he estado dispuesta a hacer todo esto así que siempre elijo bulbos que sean resistentes y que puedan dejarse en tierra de un año para otro.
He utilizado el espacio dónde no tengo previsto hacer otras plantaciones y he tenido en cuenta que desde la zona desde la que se visualiza este espacio los bulbos queden detrás de las plantaciones que crecerán en el borde del lilar. Lo he hecho así porque como sabemos, una vez florecen no deben cortarse las hojas ya que el tiempo durante el que tras la floración siguen "laciándose" es el que usan para volver a "recargarse" y poder florecer el año siguiente.
Al florecer agotan en ello la energía que guardan desde la temporada anterior. Si cortamos las hojas inmediatamente después de que florezcan impedimos que el bulbo "se recargue" de energía. Pero claro, esas hojas van poniéndose cada vez más feas y lo mejor es que cuando el resto de las plantas que los rodean comienzan a crecer oculten estas hojas que no son demasiado bonitas.

No me gusta que los grupos de bulbos crezcan en una posición demasiado artificiosa de modo que al plantaros, suelo elegir su lugar definitivo literalmente "tirándolo" sobre el espacio que les asigno y allí dónde caen, los planto. Bueno, claro, si alguno rueda a un lugar escondido o inadecuado lo cambio de posición jajaja
Preferiría que los narcisos, como no son demasiados, crearan un centro más tupido y luego alguno alrededor más suelto, más separado para que al brotar tengan un aspecto más natural. 
El terreno dónde estoy plantando está recién preparado. Así que está labrado, bien nutrido.. incluso con una buena capa de estiércol en la parte superior, como necesitan los bulbos. de modo que solo he necesitado abrir los hoyos necesarios para introducir los bulbos.
Ajos tenía bastantes más y he preferido diseminar un poco la zona con ellos. Como decía "tirándolos" sobre el terreno de manera que por todo el lilar cayera alguno. En unas zonas más compactos, en otras alguno que otro suelto. Incluso alguno alejado del resto. Creo que es así como nacen en la naturaleza de modo natural, no formando círculos perfectos.
Suele decirse que la profundidad a la que deben plantarse los bulbos es aproximadamente al doble de la altura que tienen ellos mismos. Pero vamos, yo no uso una regla para medir ni mucho menos. Lo hago un poco a cálculo. Cuánto más pequeños son, más superficialmente los planto; cuánto más grandes, más profundamente los introduzco. No hace falta decir que la posición es la lógica, con la parte por dónde brotará el tallo hacia arriba!! 

Una vez abiertos los espacios dónde iban no he tenido más que colocar las cebollas en la posición correcta y volver a cubrirlos con tierra apretando ligeramente sobre el sustrato. Después, un riego que rellene bien los espacios con aire que pudieran haber quedado y que además aportará la hidratación precisa para los bulbos. Y a esperar!!!

Rosales premiados. ADR (Allmeneine Deutsche Rosenneuheitenprüfung) y otros galardones a variedades de rosas

En ocasiones vemos que en los libros, catálogos de venta o en páginas web dedicadas al cultivo de rosales que una variedad de rosal tiene el premio o la denominación " ADR" (Allmeneine Deutsche Rosenneuheitenprüfung).

Alguno de nosotros seguramente nos hemos preguntado qué es esta denominación. Pues bien, un rosal que consigue este galardón es un rosal que disfruta de un certificado de calidad.
Se trata de uno de los premios más respetados en lo que hace a Europa. Cuando los cultivadores presentan a examen sus nuevas variedades éstas son cultivadas sin uso de pesticida alguno durante varios años en por lo menos once lugares de Alemania. Durante este tiempo se evalúan características como la resistencia a heladas, aroma, abundancia en la floración, etc.
Superar esta prueba es un respaldo bastante sólido a la hora de decidirnos a comprar un rosal que deseamos sea muy resistente a las enfermedades. Evidentemente los rosales distinguidos con esta denominación adquieren inmediatamente ante el público rosero un gran valor.
Debemos saber no obstante que no todos los cultivadores presentan sus rosales a examen y por tanto que un rosal no tenga esta denominación no significa necesariamente que no sea resistentes a las plagas y enfermedades.
Aclaremos sin embargo que esta certificación de calidad puede retirarse si la variedad deja de cumplir los niveles de calidad que ADR exige.
Si tenéis curiosidad por saber qué rosales han sido premiados en los últimos años con esta certificación ADR son éstos desde 2010:






Esta certificación de calidad no es única. En Inglaterra existen otras. En este país una de las valoraciones  de mayor prestigio son las otorgadas por la RNRS (The Royal National Rose Society) la Real Sociedad Nacional de la Rosa, fundada en 1876 y con su campo experimental e St. Albans. El jurado está formado no únicamente por cultivadores profesionales, también forman parte de el aficionados.

Al igual que  la calificación ADR, la de RNRS valora aspectos tan importantes como la inmunidaad a las enfermedades la fragancia o la abundancia de floración. Esta Sociedad otorga varios premios que valoran distintas características de los rosales. El más importante es el trofeo internacional del presidente para conseguirlo la variedad debe haber obtenido  una medalla de oro y ser considerado además como el mejor rosal del año.
La fragancia de una variedad de rosal esta premiada con la medalla conmemorativa de Henry Edland.
Por último, digamos también que la RSH (Royal Horticultural Society) concede premios de mérito no solo a variedades de rosales si no a nuevas variedades de plantas que son un claro avance con relación a las que las han precedido. En opinión de algunos los premios concedidos por la RSH no tienen la categoría que los que se consiguen de la RNRS.