miércoles, 12 de abril de 2017

Contra el pulgón, una buena ducha con agua antes de aplicar jabón potásico a los rosales.

Empieza el tiempo de las rosas y con él la vigilancia de nuestros rosales. En realidad llevamos semanas que día sí y día también vamos paseando por los jardines y nos paramos hurgando entre las hojas de los rosales a ver cómo van los capullos que vimos ayer y hacemos ejercicios mentales apostando a ver cuántos días les falta estos o a aquellos para abrir. 
Estas visitas debiéramos aprovecharlas también para controlar como van. Mirar los brotes nuevos. Mirar el envés de las hojas y asegurarnos de que no tienen plagas ni enfermedades. 
Será inevitable que las tengan en algún momento pero siempre será mejor atajar los problemas en su inicio que cuando las plagas o esporas estén ya extendidos. Por me permito recordar que si en algún momento nuestros rosales precisan de nuestra atención es ahora, con su vegetación prácticamente recién brotada porque esas hojas, tallos y capullos tiernos representan una poderosa atracción especialmente para unos lindos seres que en algún momento u otro de la temporada siempre hacen su aparición: los pulgones!! Solo tenemos que pararnos un rato frente al rosal que tenga pulgón, enseguida hará su aparición alguna. Ellas siempre tan "colaboradoras" jajajajaj En un momento veremos alguna subir o bajar por los tallos o entretenida sobre una hoja: las hormigas!! Vaya par de dos!! No sé a quién detesto más, si a los unos o a las otras! jejeje


No hay que preocuparse si vemos alguno que otro. Simplemente actuar contra ellos. Ninguna de nuestras rosas morirá, ni siquiera se verá dañada demasiado porque tenga en algún brote algunos pulgones. Más miedo le tengo a los hongos. Los pulgones son fáciles de controlar. Tampoco hay que obsesionarse con ellos e intentar matar moscas a cañonazos. Me parece una barbaridad armarse con una mochila llena de insecticida sistémico que va a dañar más de lo que va a solucionar, para eliminar cuatro pulgones.
Hay modo de hacerlo bastante más civilizadamente y sobretodo con más respeto por la Naturaleza y por los demás seres que habitan el jardín.
Si se tiene la costumbre de observar nuestras rosas a diario y estamos bien atentos, las plagas, salvo contadas ocasiones, no llegarán a poner en riesgo ningún rosal. Muchas veces una simple manguera es arma suficiente contra estos indeseables.
Los rosales fuertes y vigoroso sacan infinidad de tallos nuevos y tienen una vegetación espesa y frondosa. Es el nido perfecto para los pulgones!! Ahí están a sus anchas. Me los imagino frotándose las patitas mientras se están dando un festín a costa de la savia de los tallos que sostienen los capullos que serán nuestras preciosas rosas. Qué se lo han creído!! Van listos si se creen que se apoderarán de mi Pierre de Ronsard. Ja!
He escrito mucho sobre este rosal. Llevo años cultivándolo. No en este jardín porque aquí lo he plantado hace muy poco pero este de mi huerto va con las mismas trazas de convertirse en una bestia parda como los que tuve en el otro jardín. Ya presenta una salud increíble en sus hojas y sus tallos salen del suelo con un vigor que me asombra. Está claro que es una variedad de rosal con una salud envidiable y con un vigor como pocos. El suelo de este jardín en nada se parece al que tenía en el otro jardín. Este es arenoso y con cierta tendencia a la acidez. Aquel era arcilloso y alcalino. Ni siquiera la orientación se parece. Este, para preservar más tiempo sus hermosas rosas, lo planté orientado al este para que no reciba el sol del mediodía. Los otros que cultivé tenían sol todo el santo día!! Así que no son las condiciones de cultivo las que hacen de este rosal un ejemplar maravilloso, es que la variedad sin duda tiene unas cualidades magníficas. Mi PR no me ha decepcionado tampoco en este jardín. Igual que los que tenía en el jardín chiquito, este rebosa salud! Y como aquellos, esta temporada se cuajará de rosas. Ya están sus capullos en el extremos de montones de ramillas laterales preparados para abrirse...


Fijaos, así estaba la primavera pasada, en mayo:
Y fijaos como está ahora, al inicio de esta primavera. Esta es solo su segunda temporada...no está mal lo que ha crecido. No? ;)

Durante este verano llegará a la parte alta del portón del garaje y podré comenzar a guiarlo hacia la derecha, sobre ella para unirse a un rosal que crece en el otro extremo, Rosa 'Night Owl'. Ambas forman una buena asociación a mi entender.
Esta mañana he visto que había pulgones en algunos de sus brotes. No quiero que empiecen a abrir sus rosas y ver como estos malditos bichos recorren sus pétalos. Este rosal tiene una vegetación muy apretada y ello, si no actúo a tiempo, puede favorecer su proliferación así que creo que había que actuar rápido para que el problema no pasara de leve y se convirtiera en grave. 

Los rosales menos tupidos, son más fáciles de controlar. La boquilla de la mochila permite llegar a muchos más rincones y cubrirlos con la mezcla jabonosa que cubrirá sus cuerpos impidiendo que respiren y provocando que finalmente mueran los malditos!!
No suelo aplicar jabón potásico directamente a las plantas con pulgón. Prefiero primero hacer una buena pasada con el chorro de la manguera a presión sobre el nuevo crecimiento. Aunque en estas fotografías el chorro aparece incidiendo sobre los capullos y tallos nuevos y parece que no tienen protección alguna frente a la presión del agua, es así por razones obvias, para poder hacer la fotografía. En realidad yo pongo detrás mi mano izquierda para proteger los tiernos tallos u hojitas mientras con la derecha apunto hacia la zona con pulgón y evitar que se tronchen. Insisto hasta que veo caer la mayoría de pulgones adheridos.

Después de repasar a conciencia todos los extremos de las ramas que es dónde suelen estar los pulgones, doy una buena ducha a todo el rosal ya con la alcachofa de la manguera sin presión.

El agua fresquita a primera hora de la mañana sienta estupendamente al rosal y además de quitar polvo, lo refresca y como siempre lo hago por la mañana, tiene horas de sobra en el día antes de que llegue la noche para secarse bien y no fomentar el crecimiento de hongos. Prefiero no hacer esta operación por la tarde porque no quiero que esté el rosal lleno de humedad durante la noche y arriesgarme por el tema de enfermedades fúngicas.
A continuación, una vez eliminados la mayoría de pulgones, aplico la mezcla de jabón potásico elaborado con la receta que todos conocemos, tratando de meter bien la boquilla entre la vegetación y cerciorándome de que mojo con el jabón el envés de las hojas porque ahí es dónde suelen estar los bichos.
Ahora usamos esta mezcla muy frecuentemente y a mí me resulta muy cómodo simplemente poner a hervir un litro de agua con 250 gramos de jabón potásico. Una vez caliente el agua bato con una batidora vieja la mezcla y la echo en una botella de plástico. La mezcla puede conservarse durante varios días sin corromperse si se guarda en lugar fresco. Así tengo hecho el agua jabonosa suficiente para llenar dos veces una pequeña fumigadora que tengo de 5 litros. De esta manera no tengo más que echar media botella de la mezcla en la fumigadora y añadir agua hasta los cinco litros y rápidamente puedo usarla.

Doy la ducha de agua previamente porque a veces, en algunos tallos, hay mucha acumulación de bichines y es absurdo eliminarlos con la mezcla de jabón a riesgo de quedarte sin suficiente cantidad a mitad de la aplicación por haber gastado demasiado insistiendo en algunas zonas, cuando se pueden eliminar la mayoría previamente con la presión del agua.
Listo!! Mañana o pasado, un repasito a ver qué escabechina he logrado hacer hoy con estos simpáticos y lindos visitantes de mi rosal. Otra duchita para que caigan los "cadáveres" y asunto resuelto!!

2 comentarios:

  1. María aquí tambien estoy en guerra con los pulgones, el clima otoñal trae a las rosas de vuelta y tambien a los pulgones y a las hormigas... autenticas asesinas de rosales: los deshojan sin piedad, en una noche te los pueden dejar reducidos a ramas desnudas y se ensañan con los rosales mas que con cualquier otra planta! les tengo declarada la guerra! Es una suerte para tus rosales que en España (hasta donde sé) no hay hormigas así! Un abrazo!

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    1. Tengo una amiga argentina, Claudia, que en alguna ocasión me habló de ese tipo de hormigas que comentas. Me comentó lo mismo que tú, que causan un terrible daño en poco tiempo. No, aquí en España, no hay de ese tipo que yo sepa. En mi jardín yo tengo de todos los colores y tamaño, enormes, con pinzas y sin ellas, negras, marrones, amarillas... pero ninguna causa ese daño que describes. Son odiosas porque dañan las raices de algunas plantas con sus hormigueros y también se dedican a cuidar como si fuera un rebaño a los pulgones pero por lo demás...bueno, se las puede soportar. Otro abrazo para ti.

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