sábado, 14 de marzo de 2015

Las bayas. Plantar un frambueso (Rubus idaeus) (II)

La frambuesas pueden comprarse (Como los rosales y muchos otros arbustos) a raíz desnuda. En nuestro país suelen estar a la venta ahora, al final del invierno pero no a raíz desnuda si no en contenedor. 
Creo que afortunadamente cada vez son más populares y no vamos a decir que se cultivan con la frecuencia que se hace en jardines británicos pero, sí, cada día son más los que nos animamos a intentar cosechar estas frutas (bayas) deliciosas. Veremos qué tal se dan en mi jardín!!


Como no tengo experiencia alguna en el cultivo de este tipo de arbustos de baya. he seguido las instrucciones que figuran en el libro de Stepan Buczacki "Frutas de jardín" (Editorial Tursen Hermann Blume Ediciones) a la hora de plantar este arbusto de bayas. Ya os comenté que es un libro que está muy bien. Si tenéis posibilidad de adquirirlo no dejéis de hacerlo. Seguro que os gusta.
Como he explicado en la anterior entrada, hace días que preparé el suelo de la zanja dónde tenía pensado plantar los pequeños frutales de baya. Si alguien quiere leer cómo lo hice esta es la entrada, en ella explico con detalle todo el proceso.
De manera que hoy, al comenzar a plantar estos frambuesos (Rubus idaeus) no tenía más que abrir un pequeño espacio un poco más amplio que el cepellón de la planta ya que el resto del suelo que lo rodeará una vez plantados es el adecuado al cultivo de estas plantas.
De haber plantado en un terreno sin preparar tendría que abrir previamente un hueco de al menos 45 x 45 cm y rellenarlo con un sustrato algo ácido, sobre los 6  o 6,5 de pH.

Con todo el equipo listo...manos a la obra!! :)
La parte superior de las raíces de la planta deben estar a unos 5 cm de profundidad con relación al nivel del suelo del jardín.
He excavado un hoyo más profundo  que el contenedor porque quería meter en el fondo unos centímetros de una mezcla de estiércol y tierra de castaño (Un sustrato ya de por sí de una acidez adecuada para el cultivo de las frambuesas) y encima un poco de tierra de castaño para que las raicillas cuando crezcan no toquen directamente el estiércol (lo hago así por temor a que aunque cuando compras el estiércol siempre te dicen que están muy maduro...ya sabemos, puede no estarlo del todo)

Me he cerciorado de que poniendo el cepellón sobre esta mezcla del fondo, la parte superior estaba a esos 5 cm. 

He regado en profundidad para que la parte honda del fondo estuviera bien húmeda al plantar el frambueso y he esperado a que drenara.

Siempre uso un poco de activador de raíces tanto sobre el fondo de plantación como sobre todo el exterior del cepellón de la planta.
Estas plantas precisan que no les falte el hierro. Cuando se cultivan en terreno alcalinos, rápidamente muestras los síntomas del déficit de hierro y presentan pronto clorosis. Como comenté en la entrada anterior, cuando preparé el suelo añadí azufre en polvo y turba rubia para acidificar el suelo pero el azufre tardará unos meses en hacer su efecto así que he añadido algo de quelatos de hierro al sustrato para rellenar el hueco.

Así las raicillas, en cuanto crezcan tendrá a su disposición este elemento tan necesario. 
He terminado de rellenar el hoyo de plantación con mezcla de tierra de castaño y algo de turbia rubia, compactando un poco la zona alrededor de la base de la planta. A continuación he cortado a unos 25 cm todos los brotes eliminando alguna ramilla muerta que tenía.

Un buen riego en profundidad...Este riego es importante. Si pensamos poner, como sería lo aconsejable, una buena capa de acolchado, hay que pensar que este acolchado preservará la humedad que haya debajo, por tanto es importante que cuando ponemos el acolchado el suelo por debajo ya esté bien regado.

Y por último una generosa capa de humus de lombriz para preservar la superficie de plantación tanto del frío como del calor del verano. Un buen acolchado mantiene el sustrato húmedo más tiempo, ahorra agua del riego y proporciona, si se usa un acolchado de procedencia orgánica, además de una buena textura al suelo, algo de nutrientes valiéndose de las lombrices y microorganismos que lo bajarán poco a poco hasta el nivel de las raíces.

Y ya tenemos el frambuesos plantado. Ha sido fácil, verdad? ;) Por cierto, he plantado en esta zona tres frambuesos, uno rojo y dos más de frambuesos amarillas, en concreto son Rubus idaeus "Fall Gold", una variedad por lo visto, bastante temprana. 

Las bayas. Condiciones de cultivo y preparación del suelo (I)

La semana pasada preparé este rincón del huerto con la idea de poder plantar en él algunos frutales de baya arbustivos. Para no hacer demasiado larga esta entrada creo que es mejor dedicar ésta a las condiciones generales de cultivo de los frutales de baya arbustivos y a la preparación del suelo y aplazar para la siguiente la plantación de algunos de ellos.
El emplazamiento
Si hemos de hacer caso a los datos que figuran en algunos libros específicos sobre el cultivo de las bayas deberíamos ubicar los arbustos de baya a pleno sol. Pero claro, estamos en lo de siempre, que los libros suelen de autores ingleses o al menos foráneos. Y cuando la página de un vivero, un libro o un jardinero ingleses dicen que ubican una planta a pleno sol no es al pleno sol de lugares como el interior de nuestro país, en concreto Madrid, dónde el sol en verano sencillamente achicharra.
De ahí que haciendo caso a amigos jardineros que cultivan estas plantas en su jardín en zonas de climas semejantes al mío, haya decidido ubicarlas en zonas de semisombra, al resguardo del sol del mediodía. Recibirán unas horas de sol pero no el que más quema. Espero que sea sol suficiente para que sus frutos resulten dulces al madurar.
Está en la esquina SE del jardín. En la parte más alejada del huerto. La valla divisoria, el hecho de que está a un nivel más bajo que el resto del huerto y el pino con una buena copa que está cercano a este espacio, lo convierten en un sitio protegido de los vientos fríos y un poco de las heladas.
El suelo
Los frutales de bayas precisan suelos con pH tirando a ácidos, en el rango de 6/6,5. Es aconsejable, cuando se prepara el terreno, adicionar bastante materia orgánica para lograr un suelo permeable, rico y que retenga cierto grado de humedad sin llegar al encharcamiento que produciría pudrición en las raíces. Un suelo rico, con capacidad de penetrar el oxigeno, suelto...
Estas plantas, y sobretodo los frambuesos y las fresas, son bastante exigente en las necesidades de hierro. El caso extremos lo constituirían los arándanos cuyos valores de acidez para crecer en óptimas condiciones son realmente bajos, en torno a un pH 4.
Todos conocemos los problemas de clorosis férrica que se producen en las plantas que carecen de él. El pH del suelo es de suma importancia para cultivar acidófilas. Y cuando el cultivo de estas acidófilas se produce en en suelos alcalinos, a las plantas les resulte difícil asimilar el hierro existente en el suelo, por eso es tan necesario rectificar el pH del medio dónde crecen para evitar todos estos problemas de carencias.
El suelo de mi jardín tiende a cierta acidez pero no tanta como la que precisan estos arbustos. Además, este rincón dónde he hecho las plantaciones no cuenta con un suelo lo que se dice bueno. En él, como expliqué en la entrada que mencionaba arriba, hemos ido depositando bastante material procedente de otras zonas del jardín según hemos ido preparándolas. Es una zona con bastantes piedras y con suelo de muy mala calidad.
Por eso decidí sustituir todo el suelo de las zanjas dónde están plantados. Podría haber rellenado toda la zanja directamente con tierra de castaño pero hubiera encarecido bastante la plantación. De ahí que prefiriera elaborar yo misma la mezcla con los siguientes elementos y una vez rellenas las zanjas dejar la tierra para acidófilas para utilizarla en los hoyos que he ido practicando a la hora de plantar. 
Estos arbustos de baya pueden plantarse en hoyos de unos 45 x 45 cm más o menos. En mi caso las zanjas miden aproximadamente 65 cm de ancho y unos 50 de profundidad.
Las he rellenado con una "mezcla" de estos cuatro elementos:
  • Turba rubia. Que no aporta prácticamente nutrientes pero sí mucha materia orgánica además de estructura y aireación haciéndolo más mullido y facilitando el crecimiento de las raíces. Se trata de un material con una buena capacidad de retención de humedad.
  • Sustrato vegetal enriquecido. Lo compro en el vivero de mi pueblo. Lo veo bueno, muy oscuro, con nutrientes, con bastante materia orgánica. Es el que suelo usar como base de plantación en los hoyos de casi todas las plantas.
  • Azufre en polvo. Este elemento no hace un efecto inmediato. Es decir, no acidifica instantáneamente si no que lo hace al cabo de unos meses que tarda unos meses en hacer efecto. De ahí que lo ideal hubiera sido preparar el suelo en otoño para que ahora ya hubiera bajado el pH con la aportacion del azufre pero no ha habido  más tiempo y no podía retrasar la plantación de los frutales. No he querido excederme en la cantidad que he aportado a la mezcla y dejaré pasar unos meses para volver a comprobar el pH del suelo de esta zona. Si todavía resulta demasiado alto, agregaré directamente al suelo algo de sulfato de hierro granulado y lo mezclaré superficialmente con él.
  • Estiércol bien fermentado. Además de aportar nutrientes al suelo mejorara su estructura, su aireación y su capacidad de seguir húmedo pero sin encharcamientos.
Luego, en los hoyos de plantación he usado otros compuestos. Estas plantas, como dijimos, precisan tener hierro a su disposición. Como de momento la aportación de azufre no habrá hecho efecto, he preferido incorporar en el hoyo de plantación un poco de quelatos de hierro para que tan pronto se desarrollen las raicillas lo tengan a su disposición en el suelo que las rodea. 
En algún caso como en la plantación del grosellero he aportado también un poco de cenizas de la chimenea de casa a falta de harina de huesos que se me había terminado. Los groselleros precisan que en el suelo donde crecen haya grandes cantidades de potasio. La carencia de potasio provoca que la planta presente rápidamente los síntomas de su déficit.


Fertilizantes y abonos.
Cualquier fertilizante equilibrado puede valer. Poner especial cuidado en que no contenga dosis excesivas de nitrógeno para no provocar un crecimiento desmesurado del follaje que suponga la merma de energías para formar frutos. 
Si se prefiere los compuestos orgánicos, son idóneos los que son a base de pescado, sangre y huesos. Hoy en día podemos encontrarlos a la venta en cualquier gran superficie.
En caso de que las plantas presenten déficit de hierro, sería aconsejable la incorporación de un poco de quelatos de hierro.
Acolchado:
Y por supuesto, un acolchado compuesto de elementos orgánicos es imprescindible. Un par de veces al año, en primavera y otoño.
Esta capa de acolchado mantendrá el suelo alrededor de las raíces húmedo y evitará tanto los efectos del frío como los del calor excesivos si no porque la materia orgánica acabará por ser transportada por los distintos microorganismos y gusanos del suelo a las capas más profundas, sirviendo de alimento para las raíces.
Para el acolchado podemos aplicar una buena capa del compost que hagamos en el jardín o una generosa capa de humus de lombriz.


Riego:
Es de vital importancia que el sustrato en el que crecen estos arbustos de baya tenga siempre cierto grado de humedad pero por supuesto el suelo no debería permanecer nunca encharcado. Si hemos proporcionado una buena mezcla en la zona de plantación esto no ocurrirá. Será una zona con capacidad de retención de humedad pero con capacidad también para drenar el agua sobrante.
La capa de acolchado ayudará a mantener la humedad en torno a las raíces pero aúna sí, en verano y cuando están formándose los frutos de debemos descuidarnos con la hidratación y hacer los aportes de agua necesarios.
Por cierto, aconsejo desde aquí un estupendo librito que, junto a los consejos de amigos con experiencia me han servido para orientarme en la preparación del suelo y en la plantación de estos arbustos que cultivo por primera vez. Se trata de "Frutas de jardín" de Stefan buczacki. de la editorial Tursen Hermann blume Ediciones. No estoy segura pero en la página de alguna librería creo haber visto que estaba descatalogado. De todos modos, deciros que es posible encontrarlo todavía sin dificultad alguna en librerías de segunda mano. Me parece un libro claro, ameno y con esquemas muy ilustrativos. Todos los libros de Buzacki que tengo me parecen muy pedagógicos y me resultan muy agradables de leer.