domingo, 12 de octubre de 2014

Va de raíces...arizónicas, mimosas y demás invasivas...

Las tengo de todo tipo. Me refiero a las raíces. Largas, cortas, estrechas, gruesas...en forma de sol con rayos...de serpiente larga como un día sin pan...en forma de maraña estropajosa, hasta las tengo con forma de monstruo...


Me han traído de cabeza durante todos estos meses  en que estoy preparando algunas zonas de mi jardín para hacer plantaciones.
He ido preparando a conciencia cada espacio,  eliminando piedras y raíces de arbustos muertos hace mucho tiempo y las que los dichosos olmos extienden por todo mi jardín.
Os muestro algunas fotos. Estas de esta entrada no os van a gustar, sin colorido ninguno, colores terrosos y grises… y es que así son ellas, odiosasssssss!! jaja
Me las he encontrado a veces sabiendo que estaban ahí porque asomaban en forma de tocón, pero otras han sido toda una sorpresa (por decir algo) al hacer el hoyo de plantación para algún rosal. Como esta de arizónica que viene desde dónde está el seto del vecino de arizónicas, a bastantes metros de dónde planté un rosal.

Tengo bastantes metros del perímetro de mi jardín bordeado por arizónicas del vecino. Las detesto!! Se meten en mi terreno y usurpan el agua y los alimentos de mis plantas. Este problema debería reglamentarse por los Ayuntamientos. Una se cuentra hasta cierto punto indefensa con este asunto. La gente las planta muchas veces desconociendo el mantenimiento inexcusable que deben darles si no quieren que se conviertan en verdaderos árboles que se desbordn muchos metros más allá del espacio que se les tiene asignado. El problema es que no se desbordan únicamente hacia la tierra del propietario de las arizónicas. El problema para mí es que se desbordan en su parte aérea hacia la parcela del vecino restándole luz y sol y también lo hacen con sus raíces introduciéndose en busca del agua allá dónde pueden. Quizas el primer año no, pero cuando han pasado treinta o cuarenta la red que extieden bajo sus  pies está formada por raíces como mi antebrazo de gruesas. Sacarlas es un trabajo tremendo.
Qué horror ver asomar semejante bestia!! Porque sabes lo que te toca: Pico y pala...y a currar!!

Pero al final, salen...cuando ya tienes los brazos muertos de darle al pico :)

Pero he encontrado "tesoros" de mucho mayor tamaño, como el cepellón de un celindo viejísimo que eliminé.

Podía tener como 80 cm de diámetro. Parece un sol con sus rayitos y todo, verdad? Una monada que costó sacar varios días!!!

También las he tenido aparentemente más "inofensivas"... raíces mucho más delgaditas...He entrecomillado lo de inofensivas porque uno no sabe lo que es limpiar esa especie de cabellera que inunda todo hasta que se pone a limpiar todo un arriate de varios metros llenos de raíces de mimosas!! Son terribles. Unas enlazadas a las otras se extienden por todo el terreno y hace imposible plantar nada a su alrededor. Cuánto me alegro de haberlas retirado antes de comenzar a plantar. No hubiera crecido nada en ese lugar.

No sé ya ni cuántos cubos de estos sacamos llenos de raíces...Temí por un momento quedarme sin sustrato. De hecho una vez retiradas piedras y raíces mermó bastante su nivel.

Incluso encontramos un tocón de una mimosa que debió cortarse en su día y quedó tapada por la tierra. Toda una linda sorpresa!! Aquí está fuera el monstruo... talla XXL

Ya digo, el surtido que he tenido ha sido amplio. Retamas y jaras creciendo a sus anchas durante años. Tenían raíces tremendas que ha sido preciso sacar del terreno y ha costado lo suyo!!

Pero las peores no son las grandes. No. Esas requieren un trabajo de un buen rato con el pico pero al final salen. 
Las peores son las que se extienden desde los dos olmos que tengo en el jardín. Detectan el agua y se dirigen allí dónde está. Se extienden como serpientes por toda la superficie a poca profundidad. Fijáos los surcos que dejan en mi jardín una vez extraídas!! Lo recorren casi en su totalidad. Aparecen a metros y metros de distancia de los olmos!!!

Aflorando de vez en cuando de ellas brotes de hojas que si no se eliminan pronto se convierten en pequeños olmos que a su vez invadirán la zona cercana con sus raíces.

Es curioso como brotan sus hojas allí dónde encuentran humedad. Tengo unas terrazas bordeadas por piedras en una zona central del jardín, allí hace un tiempo hice provisionalmente los huecos para plantar algunos arbustos pero como no me decidía dejé de momento los contenedores con las plantas dentro de ellos, sin plantar. Claro he ido regando estos contenedores dentro de los agujeros…y he observado como brotan estas hojitas de las raíces y que antes no estaban.

Planté hace unos meses un rosal y a pesar de estar en buen sustrato y plantado de manera correcta y con el riego adecuado no prosperaba. Estaba como pasmado. Escarbando en el sustrato a su alrededor descubrí la razón. Del grosor de mi muñeca uno de los olmos había conducido hasta la zona del rosal una raíz cuyo extremos estaba lleno de filamentos mediante los cuales, imagino que se servía para tomar el agua del sustrato.
Bolsas y bolsas de poda llenas de raíces cada vez que me he puesto a limpiar. Qué liberación librarse de ellas.

He dejado el plato fuerte para el final. Yo sé quién, hace años, se le ocurrió plantar una secuoya en mi jardín. Sí, sí. Digo bien, una Secuoya. A quién se le ocurre en un jardín que siendo grande no es un parque natural!! Afortunadamente este verano a pasado a mejor vida.. No quiero imaginar en qué sombra total hubiera inundado mi jardín al transcurrir del tiempo.


Lo cortamos en verano pero no nos animábamos a eliminar el tocón. Estaba claro que teníamos que hacerlo si queríamos aprovechar la zona para plantar un arbusto. Así que el otro día nos pusimos manos a la obra. Pico alrededor del tocón. Y ahondar más alrededor. Esperábamos raíces hacia abajo, pero no, no las había. Una vez extraído el "cuerpo" de la raíz debajo.



En su lugar he plantado una SPIRAEA Nipponica Snowmound. Mucho mejor que el anterior inquilino de la zona. Verdad!!

Hoy he plantado un poco de otoño: Un Liquidambar Styraciflua

Siempre he querido tener un Liquidámbar desde antes incluso de saber que eran liquidámbares aquellos árboles tan hermosos que yo veía con toda la gama de rojos, amarillos y naranjas... Lo compramos el otro día en uno de los mejores viveros que yo conozco de Madrid, en "Los Peñotes", No sé ni cómo pudimos meterlo en el coche!!! Pero se vino con nosotros a casa... y hoy ya está en tierra. 
El Liquidambar Styraciflua, también llamado Árbol del ámbar por la resina de su corteza. Es un árbol caducifolio cuyas hojas se asemejan a la de los arces y que ofrecen unas coloraciones otoñales expectaculares. Estas coloraciones solo se dan si recibe un abundante sol y los otoños son fríos. Prefiere los suelos un tanto ácidos para no presentar problemas de clorosis. Necesita mucha materia orgánica para crecer feliz y bastante humedad en el suelo.
Los primeros años tiene un lento crecimiento pero a partir del tercero o cuarto la velocidad a la que crece aumenta.  No es un árbol para jardines pequeños. En unos 15 años puede alcanzar un diámetro de 6 ó 7 metros. En sus primeros años de crecimiento tiene una forma piramidal, ensanchándose cuando va madurando.  
Es un árbol de bastante tamaño, así que había que buscar un espacio dónde recibiera mucho sol y tenga el espacio que necesita para crecer holgado.
Me he paseado por el jardín buscándole el mejor sitio posible y creo que dónde lo he plantado finalmente estará bien. La esquina NO del garaje tiene a su alrededor un buen espacio. Las ramas de los dos olmos grandes que tengo dejan muchos metros libres ahí. De todos modos aunque tenía la impresión de que había espacio suficiente me he cerciorado colocando piñas formando un círculo de 6 metros de diámetro para comprobar hasta dónde pueden llegar las ramas en unos cuantos años. 
Y sí, vi que había sitio suficiente. Después, cuando pasen diez o quince años, Dios dirá.. ya buscarán sus ramas su lugar entre los árboles que lo rodearán.
 
Los nociones sobre el crecimiento de los líquidámbares que me ha dado mi amiga Claudia Bond han sido de gran ayuda para mí a la hora de decidir el lugar de plantación. Mi amiga Claudia es una argentina deliciosa con un jardín de esos de película y con la que comparto de vez en cuando ratitos de charlas sosegadas y salpicadas por un humor que me encanta.
En fin, a lo que voy, he comprobado que en ese lugar de plantación, incluso tendrá más espacio para extenderse por la zona NE dónde hay muchísimos metros hasta llegar a las ramas de los dos grandes pinos. Quedarán bonitas sus ramas sobre el tejado del garaje y harán un preciso contraste en otoño junto a los verdes más pagados de los pinos. Además, proyectarán una sombra estupenda sobre la zona situada al norte del garaje, permitiéndome crear ahí algo que tengo pensado para el año que viene: un jardín "secreto" que tendrá entrada por la parte oeste de esta zona y que enmarcaré con dos Corylus Maxima Purpurea (Avellano púrpura) que precisan de una semisombra en climas muy calurosos como el mío en verano.
Pero no me enrollo con mis sueños...sigo con la plantación del Liquidámbar. 
Aunque tenía comprobado el espacio alrededor de la zona elegida, no he querido plantarlo hasta asegurarme del sol que recibiría en ese sitio. Como siempre, he consultado las fotografías que a mí me gusta llamar "fotografías de sombras" ajjaja porque son fotos de todas las zonas del jardín a las distintas horas del día mientras hay sol. De ellas me sirvo a la hora de decidir el lugar de las plantaciones porque aunque no están tomadas en el solsticio de verano exacto, lo están en julio cuando las sombras que proyectan las plantaciones son bastante semejantes. He comprobado por estas fotos que el lugar elegido tiene una insolación adecuada Recibirá todo sol durante buena parte del día.
El siguiente paso ha sido procurar al árbol el sustrato que precisa para que se desarrolle adecuadamente. Mi suelo ya sabéis que es arenoso, con cierta acidez y sin problema de drenaje pero eso ya se sabe, también tiene sus inconvenientes: no retiene la humedad. 
Me he dejado aconsejar por mi amigo Julián Ok que es un hacha en todas estas materias de árboles. él tiene varios y le funcionan muy bien. Julián es un trabajador incansable, ingenioso y habilidoso como pocos...es increíble la envergadura de los trabajos que afronta en su jardín!!  Hace las cosas a conciencia, como lo hacía la gente de antes. Por eso para mí es fiable como pocos.
Así que haciendo caso a sus consejos he rellenado el hueco de plantación (unos 60 x 60 cm) con una mezcla de la tierra de mi jardín a la que he aportado unas buenas paladas de humus de lombriz y en la parte más honda, sin que toque las raíces del cepellón también he agregado algo de estiércol de caballo bien maduro. 
La pendiente de mi parcela me ha obligado a nivelar el terreno alrededor del alcorque que he hecho alrededor del tronco para que el agua de lluvia que viene desde arriba o la del riego, no resbale por él y salga hacia abajo sin humedecer las raíces del árbol. El alcorque lo he dejado bastante profundo para que quepa buena cantidad de agua que empape en profundidad las raíces cada vez que lo riegue. Y es que estos árboles necesitan que no se descuide su hidratación especialmente en los dos primeros años tras su plantación.
Y bueno, aquí podéis ver mi arbolito rodeado de piñas jajajaja, tendrá unos dos metros y medio, quizás algo más y ya no le quedaban casi hojas cuando lo compré pero quiero pensar que el año que viene pintará sobre mi jardín unos bellos colores otoñales y aportará una sombra fresca y agradable a la zona situada tras él.
Anhelo que sus ramas lleguen a la zona de esas piñas pero mientras lo hacen disfrutaré con su lento crecimiento estos primeros años y esperaré con ilusión cada otoño para que derrame rojos y amarillos sobre mi jardín