miércoles, 28 de febrero de 2018

El amor y los jardines.

Anoche, de madrugada ya, me vinieron a la cabeza algunos pensamientos. 
Estaba yo pensando si nuestros jardines evolucionan con nosotros. Y claro, inevitablemente tiene que ser así. Vamos cambiando y según lo hacemos nuestro jardín va adaptándose a esos cambios.
Anoche eché la memoria atrás y me remonté a mi primer jardincillo. Un patio más que otra cosa en un pueblecito del cinturón industrial de Barcelona. Cómo era aquel jardín y como era yo entonces? La cosa es que caí en la cuenta de que él era el producto de lo que yo era entonces. Era extremadamente joven. Creo recordar que tenía veintitantos años. Madre mía… qué atrás está todo aquello y con qué nitidez lo recuerdo, tal se podría decir que aconteció ayer mismo. Pero no, han pasado treinta y muchos años. Toda una vida!

Entonces tenía yo toda la fuerza del mundo. Tenía una capacidad de trabajo casi ilimitada. Mi voluntad movía por aquel entonces montañas (o eso creía yo)!! Eso sí, mi inexperiencia era igual de absoluta y me permitía plantar bulbos de narciso bocabajo. Y claro, luego me extrañaba de que no me brotaran todos!! O echar estiércol fresco a los rosales!! La cuestión es que aquel Rosa ‘Mme. A. Meilland’ (Rosa ‘Peace’ o ‘Gloria Dei’) nunca protestó por aquellas aplicaciones mías, lo cual, a fecha de hoy sigue asombrándome!
File:Mme Meilland grimpant r.JPG
Imagen de Wikipedia
Me pasaba la vida plantando y desplantando y es que yo entonces no tenía en cuenta que las plantas crecen y aumentan por ello su tamaño y claro, las plantaba todas bien juntitas para que no hubiera espacio ninguno entre ellas y el jardín pareciera frondoso. Evidentemente al año siguiente estaban apretujadas y tenía que abrir huecos. Qué trajín me traía entonces! Jejeje 
Pero a mí no me importaba. Cómo va a importar el trabajo a una muchacha de veintitantos años! Me encaramaba a las escaleras como un gato y desde ellas ataba y desataba rosales y trepadoras porque jamás estaba satisfecha con el lugar que les había asignado.
De aquel jardín jamás hice proyecto alguno. Y es que yo no sabía que para que el resultado fuera aceptable debía tener una idea de conjunto. Debía tener un diseño, un estilo. Yo en mente ni tenía diseño, ni tenía estilo ni tenía nada. Simplemente iba creándolo a medida que iba aprendiendo.

Y ahora que hablo de estilo. Madre mía, si es que yo entonces no tenía casi libros de jardinería ni conocía los estilos ni mis amistades tenían jardines en los que inspirarme. Yo simplemente tenía unos metros de tierra y trataba de poner belleza en ellos como buenamente podía. Qué cosas, mi ignorancia me hacia creer que los resultados eran estupendos!!  Bueno, lo importante, pienso ahora, es que a mí me parecía estupendo y sentía felicidad con él.
Y de amores? Cómo andaba yo entonces de amores? Pues igual que de jardinería. Con ganas más que otra cosa. Con voluntad, con ilusión, con fuerza, con tesón. Yo quería locamente a aquel hombre que era el padre de mi hija y él, sin duda, me quería a mí de la misma forma. Nos queríamos de la misma forma que yo jardineaba entonces, simplemente por instinto. Nos queríamos con el alma, con la piel… y la razón el método, el proyecto, la idea de conjunto eran aspectos que aún no habían hecho entrada en mi forma de sentir.
Y aunque no tenía una conciencia plena de que aquella relación me marcaría de por vida (positivamente) la cosa es que me marcó. Igual que me marcó aquel jardín. Condicionó todo lo que yo era y lo que fui en el futuro. Sin duda yo no sería como soy si él no hubiera formado parte de mi vida. Me enriqueció, permitió que creciera a su lado, jamás coartó mi libertad y junto a él me convertí en mejor ser humano. 


Mientras él leía y escuchaba música en el patio trasero yo trajinaba y trajinaba con mis plantas y alternaba el jardineo con mis primeros pasos en otra de mis aficiones, la pintura al óleo. Formábamos un buen equipo sin duda!! Él tenía el asiento, la tranquilidad, el equilibrio, la sensatez, la bondad, la inteligencia, la lucidez, el pensamiento a largo plazo… yo tenía la fuerza, la pasión, la ilusión, la alegría, la ternura, la energía y ambos nos complementábamos a la pefección aunque a veces, mis ansias de trabajar nos extenuaban a los dos jajajajaja Eso sí, las diferencias las poníamos al servicio del tándem, del equipo y claro, el resultado era que las diferencias sumaba y no restaban.
Empecé a aprender jardinería igual que aprendí a ser madre y una esposa muy joven. Sin método. Según se iban presentando los problemas iba afrontándolos como podía y bueno, echando una mirada atrás, aquella relación fue sin duda la más importante de mi vida. De aquel jardín  no puedo decir lo mismo aunque yo era una pésima jardinera por mi analfabetismo total en estos trabajos sin duda, fue determinante también aquel jardín. Aunque, el jardín de mi vida sin lugar a dudas es este, el que cultivo por fin en este momento de mi vida.
De otra parte he de reconocer que ya, próxima la fecha a abandonar aquel jardín empecé a tomar conciencia de que la jardinería era algo más que lo que yo hacía y si bien no llegué ni por asomo a ser una buena jardinera aprendí algo importantísimo: aprendí a tomar conciencia de lo que no sabía. Y eso me hizo tener muchas, muchas ganas de aprender.


Aquel jardín era como de niña pequeña quizás porque yo apenas hacía unos años que había salido de la adolescencia y sin duda mis gustos infantiles aún perduraron en aquel espacio. Aquella casa era preciosa. Con ventanas con palillería blanca tenía un aire inglés encantador. Jardineras cuajadas de petunias llenaban los alfeizares de las ventanas hacia el este y las gitanilllas colgaban de las que daban al sur. Macetillas de cinerarias alineadas en el borde, colorines, muchos colorines!! jejeje
Y mi empecinamiento que no tenía límites.. a él le gustaba del jardín los aromas y andaluz como era recordaba con añoranza una planta que teniendo unas flores insignificantes e incluso no muy hermosas, exhalaba un aroma embriagador, la dama de noche (Cestrum nocturnum). Cómo no darle gusto? En cuanto localicé en aquel vivero poco o nada abastecido que yo visitaba la planta en cuestión me hice con una y me faltó tiempo para plantarlar con la idea de que creciera en la esquina del pequeño porche. Ay, qué ilusión me hacía pensar que él se deleitara con su aroma cada vez que entrara en casa… Claro, no tuve en cuenta que aquella zona de la provincia de Barcelona sufría heladas, no muy profundas pero lo suficientes como para matar sin piedad a la pobre dama de noche el primer invierno. No pasaba nada. De nuevo, la siguiente primavera compré otra dama de noche y volví a plantarla. Ni los plásticos que ponía por la noche (eso fue de las primeras cosas que aprendí, a proteger las plantas) y que me encargaba de quitar por las mañanas para que la planta no se cociera… ni mis deseos, ni mis ganas lograron nada. Invierno tras invierno las ocho damas de noche que compré durante los ocho años que vivimos allí, fueron muriendo una tras otra. Pero no puede decirse que yo no pusiera de mi parte, eh! jejeje 
De haber sido ahora seguramente ni lo hubiera intentado. De hecho aquí, en este jardín de ahora, ni me molesto en intentar tener una dama de noche pero de hacerlo no la habría plantado en la fachada hacia el este. El este es la peor zona para las plantas delicadas. Los rayos del sol dan sobre ellas tan pronto como amanece y las descongela demasiado rápido. El oeste por el contrario, guarda la temperatura de la fachada que toma de día más horas y …Pero claro, quien sabía estas cosas por aquel entonces? Yo, no.

No había aprendido todavía a seleccionar ni a priorizar. Yo lo quería todo. Los años no me habían enseñado todavía que en la vida, todo no se puede tener y que hay que elegir. Así que aunque el jardincillo tenía apenas cuarenta metros cuadrados (si llegaba) yo lo trataba como si fuera una gran parcela. Árboles, arbustos… allí me empeñaba en meter con calzador todo!! Y claro, no prosperaba. Cómo iba a hacerlo si sometía a mis plantas a una competencia de raíces inaguantable!!
Aplicaba al jardín los mismos parámetros que a mí misma. Mi capacidad de trabajo era ilimitada. Era capaz de asistir a mi puesto de trabajo y desempeñarlo con todas las ganas del mundo y lo mejor que sabía. Compaginaba mi actividad laboral y mi maternidad con la universidad y precisamente porque tenía conciencia de las comidas congeladas que él tenía que comer y de la falta de tiempo a la que sometía a mi familia por yo asistir a mis clases, yo me exigía tener buenas notas en los exámenes. Qué menos!! Y las lograba… no sé ni cómo podía. Estudiaba en el autobús de vuelta a casa, en el metro por las mañanas…aprovechaba hasta el último segundo y los tres (él, nuestra niña y yo) nos íbamos las mañanas de los sábados al archivo de aquella Iglesia de Barcelona dónde afortunadamente  a pesar de la Guerra Civil Española, se conservaba los libros de registro de defunciones y bautismos del siglo XVI y XVII y de ellos tomábamos los datos que me sirvieron para presentar mi trabajo del último año de carrera en el que tratábamos de relacionar la producción de cereal con las crisis demográficas y epidémicas que se producían posteriormente . Qué frío hacía en aquel archivo ajajjaja La pobre niña tenía que llevar gorro dentro del archivo y a nosotros hasta nos dolían los dedos…a ella le dábamos unos recortes de papel en los que garabateaba datos porque no sabía escribir pero ella se había inventado unos churritos que trazaba con su bolígrafo y que imitaban la letra y números de sus padres. Qué tiempos! Ni el frío, ni el cansancio lograba quitarnos las ganas de reír ni la felicidad…

Pero no, el jardín no era capaz de seguir ni mi ritmo ni mis expectativas en cuanto a su capacidad para albergar cientos de plantaciones en un espacio tan reducido. A mí eso no me importaba porque yo no cejaba, creía entonces que era cuestión de seguir intentándolo. 
De todos modos mi capacidad de observación algo me hizo aprender. Recuerdo aquel rosal trepador que llegó a cubrir la fachada y cuyas rosas, al estar orientado al este, permanecían mucho tiempo en condiciones más que aceptables. Fue mi primer rosal y aunque nunca fue más que un híbrido de té desgarbado por lo mal podado porque yo era una absoluta calamidad con las tijeras en la mano y, o podaba a destiempo o podaba por dónde me daba la gana. Laterales? Qué eran ramas laterales? Y yo qué sabía lo que eran!! Horizontalidad de las ramas? Jjajajaja Cómo iba yo a saber lo de la predominancia apical si nadie me lo había explicado? Bien tiesas, para arriba las ramas principales y claro…el pie del arbusto se despobló pero bueno, a mí me sirvió aquel rosal de conejillo de indias y se convirtió en el objeto de mi deseo. Con aquel rosal nació mi gran afición y aunque desde el desconocimiento casi absoluto sentía con mis rosas de forma incipiente lo que luego he llegado a sentir con las que tengo ahora.
Mi hombre, mi niña y mis rosas… esos eran los puntales de mi vida entonces. Como madre, como esposa y como jardinera fuí poco a poco aprendiendo más de mis errores que de otra cosa. El y yo evolucionamos y nuestra relación se adapto a nuestros cambios sin estridencias y sin problemas porque había tanto amor, que no costaba esfuerzo la adaptación. Lo que dábamos al otro no era una renuncia, era algo que nos hacía feliz también a nosotros mismos dándolo.


Y si no había hombre que me pareciera más inteligente, más brillante, más trabajador, más simpático, mejor padre y más leal que el mío. Tampoco había flores que me entusiasmaran más que mis rosas. Ninguna me tenía tan absorta. En ninguna otra lograba la emoción que me proporcionaban ellas. Ya me recuerdo por aquel entonces enamorada de mis reinas. Horas y horas mirando los capullos apenas formados y me acuerdo que miraba aquel “ser” enorme que trepaba por mi fachada como un absoluto gigante misterioso. Yo lo miraba y remiraba tratando de adivinar qué podía hacer yo para tener más rosas… Y de puro mirarlo empecé a tener las primeras intuiciones de cómo debía podar. Descubrí que las rosas, no salían como yo creía el primer año, donde les daba la gana. No. No. Las rosas no salían de las ramas principales…y empecé a deducir…pero para cuando esto comenzó a suceder era el momento de irnos de Cataluña y abandonar aquel pequeño jardín.
Igual que aquella primera relación tenía proyección de futuro y de hecho la realidad demostró que duró media vida (veintitantos años estuve casada con él) aquel jardín condicionó también mucho de lo que luego soy como jardinera. O más bien, fueron tantos y tantos los errores que cometí en él que me hicieron ver qué era lo que no tenía que hacer la siguiente vez. También en el amor aquella relación marcó mi medida. Creo que todo lo que ha venido posteriormente siempre fue comparado con aquel hombre. La medida siempre fue él. Y la verdad, no me arrepiento de ello. Áquel hombre dejó claro en mi corazón cuando me he sentido amada y cuando no. Qué es lealtad y no simple fidelidad. Con él descubrí la generosidad, la protección, la seguridad que se siente cuando te sientes querida. Evidentemente aquellos “mínimos” los he exigió luego. Otra cosa es que nadie haya estado a su altura.  Probablemente ni yo misma.
Con aquel hombre aprendí que no te ama el que solo te ayuda a cosechar tus rosas sino el que está ahí para ayudarte a nutrir tu tierra y a renovar sus acolchados para que luego, meses más tarde, tú tengas hermosas rosas en tu jardín. Parece igual una ayuda que la otra. Pero no, no se parecen en nada :)

El tiempo pasa y una madura y la vida, los fracasos y los aciertos, te enseñan...Y cambias, cambias como jardinera y cambias en el amor. Cambiamos en todo!!
La edad te enseña que en un jardín no cabe todo. Esa lección la aprendí bien en el primero así que en el segundo que cuidé prioricé. Vaya que si prioricé!! Un manzano y una budleia. El resto rosales y vivaces. No había espacio para más. En este segundo sí hubo proyecto y diseño. Libros, foros, blogs…España ya había cambiado también, cómo no!! Y yo también, claro.
Ante el inicio de la segunda relación y el segundo jardín yo ya no era la misma. Casi cincuenta años.
Pero si algo he aprendido ahora, casi a los sesenta, es que hay que tener varios jardines antes de afrontar el definitivo. Como hay que tener varios amores para aprender algo sobre el amor. Y que la constancia es positiva pero el empecinamiento no lo es. Que es inútil intentar tener un jardín de aspecto norteño en Madrid y que en la Sierra un jardín puede ser igualmente hermoso sin hortensias y si césped.
Y el tiempo te ayuda a entender que hay que elegir calidad y no cantidad; que es preferible una cena con un buen mantel, copas de cristal y una luz adecuada antes que muchas hamburguesas engullidas precipitadamente sobre mantelillos de papel que a duras penas cubren la mesa, en platos de plástico y rodeados de un sonido infernal del bullicio de un centro comercial. 
Al igual que con el tiempo, el jardinero ya no se inclina por la precipitación y por llenar paredes lo más rápidamente posible y empieza a preferir un arbusto bien formado y no le importa invertir varias temporadas en ello porque sabe que luego, el producto final no tendrá comparación. Que es el camino lo que importa y no llegar antes. A buenas horas mangas verdes...
Que el gran orgasmo de los jardines no son las floraciones de mayo si no la untuosidad y la riqueza de las gamas de los colores del otoño. Que tener un jardín hermoso en primavera es fácil pero conseguir que la belleza de octubre supere la de mayo requiere de mucha más sabiduría.

Igual que se termina por saber en el amor, el sexo no se limita al cuadrilátero de una cama si no que  comienza a la luz de unas velas con el roce en tu pie de su pie…Aprendes a valorar la belleza de las ramas desnuda en invierno. Y a saber que no todos los días son de vino y rosas y que tiene que haber días malos para que valores los buenos. Comprendes finalmente que un jardín es un todo que se mueve al unísono. Que un conjunto de plantaciones no es un jardín. Que un jardín es mucho más que eso. Y que una pareja no funciona simplemente por vivir bajo el mismo techo si no sintiendo juntos.
Que un jardín es el producto de la constancia, del trabajo sin cesar, de un amor infinito por tu espacio. Que no hay jardín con solo precipitación. Que un jardín requiere de estudio, de observación, de pensar y pensar…de valorar, de sopesar, de elegir!! Y de paciencia…mucha paciencia!!

Que para que lo haya es preciso de un proyecto y de un tiempo. Como en el amor, exactamente igual que en el amor. Que no hay amor que dure sin esfuerzo y sin constancia. Que el amor requiere alimento como nutrientes precisan nuestras rosas. Que el amor tiene etapas como nuestro jardín tiene estaciones.
Que el jardinero solo puede crear el jardín que la tierra te permite. Que el clima, la tierra…esos son los que verdaderamente deciden los límites de tu jardín y que no hay empecinamiento que pueda con ellos. Que al final ellos, la Naturaleza, siempre gana…
En el amor pasa igual. De nada vale que tengamos un proyecto si no es el proyecto de dos. De nada vale intentar mantener a tu lado a quién no te ama. De nada vale lucha alguna cuando la generosidad del amor desaparece cuando éste comienza a menguar. 
Los jardines hay que crearlos adaptados al clima, al suelo y a las fuerzas físicas de las que disponemos y el amor debiéramos de intentarlo solo con quién tiene unas afinidades mínimas con uno mismo. Agua y aceite jamás casarán sino es como una emulsión provisional. 
Hortensias y clima tórrido y seco no hacen buenas migas. Como no lo hacen caos y orden; locura y sensatez; previsión y actuar sobre la marcha. Trepadores sí, pero a una altura que te permita llegar tu vértigo como es mi caso. Porque este año podrán pasar si podar pero y el que viene? 
Sí, en el amor y en los jardines, la edad te enseña que hay que tener en cuenta las limitaciones y las características propias de cada uno.  El jardín debe proporcionarnos felicidad. Y si lo hemos hecho medianamente bien, el trabajo, el cansancio que tenemos en su cuidado, no nos sobrepasará y cuando nos sentemos a tomar aliento podremos seguir sintiendo ese regocijo que se siente al mirarlo. Pero si abarcamos más de lo que podemos, si el proyecto no es practicable para nosotros, la inversión serán tan grande que llegará un momento en que habremos perdido la finalidad principal de un jardinero: ser feliz con su espacio. Y jardinear solo será trabajo sin deleite. Mala cosa. 

Igual que en el amor. Exactamente igual. Cuando las renuncias superan lo que nos aporta, la felicidad desaparece. Y cuando esta se va, mala cosa también.
El amor convierte cualquier renuncia en un gesto que proporciona felicidad a los dos, el desamor hace que esta misma renuncia se viva como una especie de robo, de sustracción. Lo que no se da con amor, no se disfruta. Se siente como una pérdida, como una renuncia abusiva hacia el otro.
Sigo teniendo capacidad de trabajo, perseverancia, constancia y un capacidad de emoción importantes. Creí hasta hace poco que tenía capacidad de seguir enamorada hasta las trancas. Es posible que ya no tenga esa capacidad porque siento que la vida me ha atropellado. Lo que sí tengo claro es que al igual que cuando proyecté este jardín mío (espero que el último) tuve un proyecto y consideré qué era posible y qué no. Qué sería posible no ahora si no dentro de unos años cuando mis fuerzas mengüen. Qué será practicable para mí y que no lo será con este vértigo que he desarrollado. Qué permite mi suelo arenoso y qué no. Exactamente igual, si llega el remoto caso en mi vida en que me vuelva a enamorar… intuyo que solo podré hacerlo de alguien compatible conmigo. Con alguien con un mismo proyecto vital: un jardinero. Alguien que ame como yo las rosas.
Gracias por estar siempre ahí, queridos lectores.


martes, 20 de febrero de 2018

Cómo distinguir los brotes basales de los rosales y los "chupones". Un asunto de importancia!

Ayer decidí empezar a podar mi arriate de rosales rugosas.
Parece más sensato enfrentarse a la tarea de la poda de cualquier rosal protegidos con unos buenos guantes. Pero si esto es verdad en general en el caso de los rosales rugosas es imprescindible tener los brazos (y no solo las manos) bien protegidos cuando trabajemos sobre ellos.
Sus ramas están totalmente cubierta de arriba a abajo de unos terribles aguijones finos y abundantes y hay que llevar buen cuidado con ellos.
Bueno, tampoco nos atemoricemos. Nadie que yo sepa murió de hacer este trabajo así que guantes en las manos y a mirar nuestro rosal  ;)
Esta variedad de rosales se caracteriza entre otras cosas por emitir brotes desde el suelo a cierta distancia del centro de la planta que provocan que vaya extendiéndose de forma natural con el tiempo. hacia la zona circundante. 
Como casi todo, tiene su parte buena y no tan buena. Si lo que queremos es formar un seto disuasorio por ejemplo, esta características nos vendrá de perlas.
Si por el contrario, no queremos o no disponemos del espacio para que lleguen a un gran desarrollo, lo mejor sería ir eliminando estos crecimientos que nacen lejanos al centro de la planta.
Vamos a ver hoy los dos tipos de brotes con los que nos podemos encontrar.
Parto de la base de que desde España es difícil comprar a raíz desnuda un rosal que no esté injertado. 
Evidentemente muchos de nosotros cultivamos rosales no injertados pero de lo que suele tratarse no son de rosales que hayamos comprado en sus propias raíces si no de rosales que provienen de esquejes que han arraigado y por tanto las raíces que emiten son las únicas posibles, las de su propia variedad.

He repetido en muchos sitios que mis rosales están todos plantados con el punto de injerto hundido. Esto siendo cierto, no lo es del todo. Hay una excepción: los rugosas. Precisamente por esta características los planté con el nudo (o punto de injerto) a nivel del suelo. Para limitar esta tendencia y que la parte inferior de las ramas de los rugosas, en contacto con el suelo y su humedad favoreciera la emisión de  raíces y brotes rápidamente
Yo quiero llegar a tener cuatro buenos arbustos pero quiero conservar su individualidad y no convertir la zona en un seto continuado.
Pero esta situación no es fácil de mantener. Me explico. Yo suelo incorporar cada año dos buenas capas de estiércol maduro y una capa de acolchado que aunque va degradándose e incorporándose paulatinamente al suelo, quieras que no, en estos cuatro años ya son muchas capas que han ido subiendo el nivel del suelo. Por tanto el nudo ha ido quedando enterrado.
Si no deseara propagar estos rosales me podría haber limitado a arrancar (no cortar ya que si cortamos fomentamos el crecimiento de más brotes) todos los brotes y listo pero quiero plantar dos ejemplares de Rosa rugosa 'Hansa' en otra zona del jardín y me gustaría sacar otros dos ejemplares para mi amiga Isabel, así, a pesar de sus reticencias a sus "espinitas" si cuando venga a casa se los encuentra creciendo en dos buenas macetas, no podrá decir que no ajajja. 
Bueno, y si viene en junio viendo estas rosas... quién podría negarse a "adoptarlos". Ella, otra loca de las rosas como yo, estoy segura que no!!

Si los rugosas que compré hubieran sido crecidos en sus propias raíces, no habría dudas sobre la variedad de los brotes que ha emitido uno de ellos.
Pero el asunto es que mis rugosas desde luego están injertados. Por tanto los brotes que veo aparecer desde el suelo a cierta distancia de la planta pueden ser de dos tipos:
1- Pueden tratarse de lo que llamamos "chupón" (lo que en inglés se conoce como "sucker"). Se trataría entonces de un brote que sale desde las raíces del rosal. Por tanto, este brote correspondería a la variedad del portainjerto (o patrón) y no a la del rosal.
Este tipo de brote siempre es aconsejable eliminarlos lo antes posible. Y al hacerlo hay que intentar arrancarlos de cuajo, que se desprendan del punto inicial desde dónde nacen. No debemos cortar estas ramas, estaríamos fomentando que surgieran más. Ojo con esto!! Y hay que eliminarlos lo antes posible si no queremos debilitar nuestros rosales.
Pensemos que los rosales suelen injertarse en variedades muy potentes. Si permitimos que el portainjertos desarrolle parte aérea, estas ramas debilitarán a nuestro rosal y es fácil que en poco tiempo se apoderen del propio rosal.
Por cierto, ni el tono que se supone más pálido para los chupones (no siempre son pálidos), ni el número de folíolos ni lo más o menos espinoso de la rama nos van a facilitar una prueba absoluta de que es un chupón o no. Y más en el caso de un rugosa que son ya de por sí lo más espinoso que puede haber!!
Comprobar desde dónde sale el brote es lo que nos dará la seguridad absoluta de que se trata de un tipo de rama u otro.
En un rosal injertado, si nacen desde la zona por debajo del nudo o punto de injerto (es decir, de las raíces del rosal), se trata de un chupón. 
2- O bien puede que se trate de un brote basal ("Basal breaks"). En ese caso se trata de un brote fuerte y vigoroso que nace desde la zona del punto de injerto  o más arriba o en el caso de los rosales no injertados (como por ejemplo los rosales que vienen de esquejes) desde cualquier parte de sus raíces. 
Este tipo de brotes en general hay que cuidarlos como el oro en paño. 
Pertenecen a la misma variedad del rosal. Son los brotes que posibilitan la renovación del arbusto. Favorecen el aumento del tamaño de la base del rosal y además, con los años, según vayan envejeciendo las ramas existentes y pierdan capacidad de floración, estos nuevos brotes las reemplazarán ya que formarán nuevas ramas fuertes y vigorosas que producirán estupendas rosas permitiéndonos ir eliminando las viejas ramas. 
Por tanto, en general, nada de eliminarlos, al contrario, lo que debe hacerse es protegerlos llevando buen cuidado de no dañarlos al realizar los trabajos alrededor de la base de los rosales dado que son extremadamente tiernos y frágiles.
Casi nada es absoluto y esto que acabo de comentar siendo cierto en casi todos los rosales, en el caso de los rugosas, estos brotes aun siendo basales, si nacen a cierta distancia del rosal y los dejamos crecer, siendo de tan potente crecimiento, en pocas temporadas el arriate se convertirá en una selva difícil de manejar.
De ahí que haya aprovechado la poda y limpieza de este arriate y con la intención de sacar material para propagarlos, para hablaros de esta distinción entre los dos tipos de brotes que me parece que alguno de vosotros que esté ahora afrontando los trabajos de poda, le vendrá muy bien saber diferenciar unos de otros.
Os parece que veamos unas imágenes en que yo creo que lo dicho hasta ahora va a quedar un poco más claro?
Pues venga! Aquí uno de los Rosa rugosa 'Hansa' el abril pasado y a continuación en este mes de febrero.
No parece la misma zona, verdad? Pues lo es! jajaja 
Por cierto... cómo han crecido las dos lavandas!! Vamos al detalle. Vemos cuatro brotes:

A la derecha: Dos largos y sin ramificar. 
A la izquierda vemos en la parte delantera otro brote algo más corto también sin ramificar y detrás (entre el rosal y la lavanda izquierda) un conjunto de cuatro ramas que nacen todas del mismo punto (quizás cuesta un poco verlo, pinchad en la fotografía para que se abra en otra ventana y podréis ampliarla si os cuesta verlo).
Lo primero que haré es extraerlos. Como os comentaba pretendo que este material me sirva para la propagación así que con sumo cuidado. Delicadamente y tratando de dañar lo menos posible las raíces.
Voy a empezar por ir eliminando despacio el suelo que cubre el tallo más a la derecha y ver desde dónde viene.

Compruebo a poca profundidad de la superficie que se trata de un brote que ha surgido de una raíz que crece casi horizontalmente.

Enseguida asoman a ambos lados de esta raíz pequeñas raicillas. Así que actúo delicadamente para no romperlas.

Esta raíz me lleva junto al brote que nace más pegado al rosal.
Con cuidado, haciendo palanca con un pequeño almocafre levanto el primer tallo y junto con él la raíz que lo une al segundo.

Veo que el primer tramo de raíz tiene pequeñas raicillas bajo el brote. Puedo individualizando en ese punto. Y corto!


Al hacer tanta fuerza la raíz se rompe y queda el último tramo que es el que es más cercano al centro del rosal. 

En un primer momento pensé en seguir quitando tierra pero ello hubiera supuesto remover demasiado suelo y dañar innecesariamente el rosal.
Hacerlo me hubiera permitido saber con seguridad si estos dos tallos son o no chupones teniendo en cuenta las explicaciones de más arriba.
Decidí finalmente tirar bien fuerte del último trozo de raíz y no cortarlo. Al tirar hacia fuera lo arranqué de su zona de nacimiento. De manera que sea o no chupón está bien eliminado.
Probablemente por el nivel al que se desarrollan los dos nacimientos se trate de raíces del propio rugosa pero tener la certeza ahora mismo me obligaría a escarbar hasta el punto de injerto y comprobarlo. Mis rosales son jóvenes y no quiero dañarlos si no es necesario.
Total, yo los he arrancado igual. La diferencia es que aunque sospecho que son dos tallos de rugosas, como digo, la certeza no la puedo tener ahora mismo en tanto no los plante y lleguen a florecer esta primaera/verano.
Vamos a por los otros dos tallos? Estos sí sé que son de Rosa rugosa 'Hansa'. Soy adivina? Je! Qué más quisiera yo serlo (lo mismo así me lucía el pelo distinto ajjaja) Bueno, ahora en serio.
Como la mayoría habréis deducido si es un tallo ramificado no brotó esta primera pasada, lo hizo la anterior. Teniendo ya previsto que quería otros rugosas en distinto sitio del jardín lo dejé crecer y que formara capullos la temporada anterior, precisamente para comprobar si se trataba de un brote basal o de un chupón.

De él nacieron preciosas rosas, tan hermosas como las que nacen del rosal padre. De manera que ayer, me llevé una gran alegría al extraer el tallo sin ramificar que estaba a la izquierda del todo. Comprobé que la raíz de la que nacía era una prolongación de este brote del que conozco la variedad. Así que ya tengo los dos ejemplares que quería.

Aquí están los cuatro.

Los dos de la izquierda son los dos que tengo certeza que son Rosa rugosa 'Hansa'. Menudas raíces. Eh!

los dos de la derecha los he extraído también con buenas raíces de  manera que no tendré problema en que me arraiguen en un buen sustrato dentro de contenedores y a ver si tengo suerte y no son chupones y así doña Isabel se los lleva para su casa. No quieres caldo? Tres taza!! jajajaja :)
En fin, espero que os haya parecido interesante esta diferenciación. Creo que es importante ahora que ya estamos empezando a podar saber qué tallos tenemos que eliminar y cuales debemos conservar como oro en paño.
Feliz noche, queridos amigos. :))

jueves, 15 de febrero de 2018

Dos temporadas. Demasiado pronto para elegir la estructura de este Rosa 'Night Owl'

En el penúltimo artículo hablábamos precisamente de que no hay que tener prisa en establecer la estructura de los rosales trepadores muy jóvenes.

Precisamente el otro día vi un ejemplo muy claro de ello cuando me dispuse a defoliar y atar las ramas muy crecidas del rosal que cultivo al otro lado de la puerta del garaje y cuyas rosas combinarán con las de Rosa 'Eden rose 85' que está a la izquierda y de cuya poda tratamos en un artículo muy reciente

Con la idea de mostraros de forma gráfica este asunto me decidí a hacer unas cuantas fotografías de mi Rosa 'Night Owl' (Perdonad la pésima calidad de las mismas pero la luz a aquella hora de la tarde no daba para más).
Un inciso, por si alguno tiene interés en cubrir una pared con rosales y no quiere invertir demasiado dinero en una buena celosía. Un sistema estupendo, rápido de instalar y barato es clavar hembrillas bastante grandecitas cada 50/75 cm y entre ellas tender de forma tensa alambre plastificado fuerte.
Yo he cubierto de esta forma toda la pared este del garaje que tiene más de ocho metros de largo y he dejado unos 40 cm entre hilada e hilada.


Se trata de un rosal que planté en el febrero de 2016. Es decir, que tan solo lleva a cuestas dos floraciones, la del propio 2016 y la de la temporada anterior de 2017. Salvo R. 'Pierre de Ronsard', no tengo en mi jardín un rosal que haya crecido de manera más rápida. Está claro que su ritmo es de vértigo a tenor de cómo se ha puesto en tan solo dos temporadas.

La floración es espectacular. Me encanta este rosal!! Su coloración me resulta muy especial y su simplicidad me parece encantadora. Aquí podéis verlo en flor.y leer algunos comentarios que sobre él escribí la temporada anterior.

Pero una cosa es crecer y otra bien distinta que tenga la madurez suficiente para que establezcamos cuales serán las ramas principales que conformarán el "esqueleto" sobre el que deseamos que florezca los siguientes años.
Por cierto, aprovecho para recordar lo conveniente de no eliminar las últimas rosas del final de la temporada anterior precisamente para permitir que formen escaramujos y finalmente semillas. Es una forma de favorecer que los rosales entren en parada vegetativa y pasen mejor el invierno.
Aquí tenéis el rosal defoliado completamente. Todavía puedo hacer este trabajo de eliminación de las hojas. Supongo que cuando pasen unos años el tamaño que adquiera me lo impedirá.

Echémosle un vistazo: Observad sus ramas, son fuertes y larguísimas. Se diría que tenemos "material" para empezar ya a cubrir la pared que a tal efecto le hemos asignado.

Las apariencias engañan. Vamos a mirarlo con algo más de detenimiento, amigos.

Primero la base. Qué vemos? De entrada un par de ramas que son bastante más débiles que las demás. Con formas bastante retorcidas y feas, muy ramificadas, luego son del primer año (porque si solo tiene dos años el rosal y las que no tienen secundarias son las jóvenes brotadas en la primavera/verano de 2017, luego estas son de la temporada anterior, la de 2016, el año en que se plantó)

Pero además, qué observamos? A la izquierda vemos unas cuantas ramas que brotan desde el suelo. Estupendo!! Eso es lo que precisamos. Ramas que nazcan desde el nivel de plantación.
Como hice con Rosa 'Eden rose 85' iré guiando una rama para "matar" la curva del hueco de la puerta. Prefiero que tenga una apariencia más curva.
Esta pared tiene muchos metros cuadrados. Precisamos bastantes ramas. Para empezar al menos un par para cubrir la parte superior de la puerta del coche, tres al menos para la parte central de la pared y otras tres para todo el lateral derecho que es el más grande.


Qué más vemos? A la derecha ramas nuevas (fijaos en el color verdoso y rojizo de su corteza, en su aspecto liso, nuevo, joven) En esta zona tenemos muchísimas ramas, muy largas, muy fuertes, unas ramas estupendas para poner horizontalmente sobre la pared. Sí, pero no!!

Por qué no nos sirven para conformar de manera definitiva la estructura de la parte derecha de esta gran pared? Tenemos un largo estupendo... Sí, pero fijémonos, estas ramas no brotan de la base, salen de una sola rama y esta ramificación se produce a metro y pico del suelo.
Aclaremos un aspecto que no suele considerarse cuando los rosales son muy jóvenes: elegir ramas teniendo en cuenta que en el futuro sea fácil ir rejuveneciendo el rosal. En un momento explicamos esto porque en mi opinión es de vital importancia.
Las ramas principales con los años van envejeciendo, se lignifican, pierden flexibilidad, cada vez brotan de su base menos hojas y ramas y su floración progresivamente va escaseando.
Estas ramas envejecidas producen a su vez ramas cada vez a más altura. De ahí que sea tan frecuente ver en los jardines rosales trepadores mal podados cuyas ramas larguísimas surgen a gran altura del suelo y en su extremo exponen las únicas flores que producen, mostrando el ejemplar casi desnudo, lignificado y viejo en su mitad inferior. Seguro que habéis visto más de un rosal de esta guisa. A que sí?
Las ramas viejas no son tan productivas como las nuevas, de ahí que cuando pasan cinco o seis años conviene ir pensando en empezar a renovarlas.
Y cómo renovamos una rama? Sencillo, simplemente la cortamos  a unos centímetros del suelo. Con ello estaremos favoreciendo y fomentando que yemas ubicadas más abajo de este corte y que ahora están "dormidas" entren en actividad y produzcan un nuevo brote sano y fuerte que dará lugar a una rama vigorosa que sustituirá a la rama vieja eliminada.
Limitar la poda de un rosal trepador a cortar a tres o cuatro yemas las ramas laterales que surgen de las principales nos conduciría a, con el paso de los años, tener un rosal envejecido. Esto lo podemos hacer los primeros años mientras el rosal todavía es joven pero cuando pasa cierto tiempo, la poda no puede limitarse a ese corte de las ramas laterales.
Por el contrario, llega un momento en que cada año tendremos que ir eliminando una de sus ramas desde abajo de manera que en pocos años (porque generalmente solo conservamos 5/7 ramas) habremos renovado todo el rosal.
Practicar esta renovación prolongará el buen estado del rosal, retardará el envejecimiento de nuestro ejemplar y al tratarse siempre de ramas principales relativamente nuevas, no se nos desnudará el pie del rosal, tendremos brotes, hojas y rosas en toda su extensión y no, como cuando son viejas, en la parte alta del tallo.
Bien, dicho esto, se entiende por qué no me conviene asegurar el cubrimiento de toda la zona derecha de la pared con estas ramas secundarias que veis a cierta altura. Si estas ramas salieran de abajo (del suelo) está claro que sería lo idóneo. Pero no salen del suelo, salen de una sola rama y lo hacen a una altura importante.
Esas ramas producirán progresivamente más ramas secundarias que me servirían para cubrir zonas más altas de la pared pero debo tener en cuenta el problema de la renovación del rosal.
Cuando pasen unos años, este rosal empezará a envejecer. Será la hora de plantearme ir renovando las ramas principales desde el suelo. Qué ocurrirá cuando tenga que cortar este tallo ramificiado en lo alto? Que al cortarlo por su base estaré eliminando una parte importantísima del rosal. Me quedaría con un espacio de pared vacío demasiado grande. Es decir, de una sola rama principal hago depender demasiada parte del rosal.
Esa es la razón por la que debemos procurar formar la estructura del rosal a base de ramas que broten lo más bajo posible, a poder ser, desde el suelo.
De esta manera si cortamos una rama cada pocos años, quitaremos junto con ella todas las ramificaciones que vayan formándose hacia las zonas altas de la pared. Pero siempre será un porcentaje del rosal que no nos obligará a quedarnos con una zona desnuda excesivamente grande. Se entiende. Verdad? :)
Una imagen vale más que mil palabras. He hecho este dibujo muy sencillo que creo que plasma la idea mejor que mis palabras:
El rosal A y el B parecen iguales pero no lo son. En el A todas sus 6 ramas salen del suelo. Cuando en unos años el rosal empiece a envejecer y se tenga que ir eliminando cada año una rama, esta eliminación no conllevará desnudar mucho espacio aunque una de las ramas no esté.
Por el contrario el rosal B aparentemente cubre con igual intensidad la pared sobre la que crece pero solo 4 de sus ramas brotan directamente del suelo. Una de ellas se ramifica más arriba.
Cuando se elimine esa rama dejará un tremendo hueco en la pared.
No siempre será posible tener una estructura ideal. Os mostraba el otro día, en el artículo sobre la poda de uno de mis Rosa 'Eden rose 85' como por suerte, de la base me brotaban un montón de ramas. Cuando esto ocurre es estupendo porque es cuestión de esperar unas pocas temporadas a que el rosal desarrolle y a los tres años o así, empezar a elegir las ramas principales. No tendremos problema alguno porque tenemos muchas desde abajo y por tanto mucho dónde elegir.
Pero claro, no todos los rosales se desarrollan de la misma forma ni tienen la misma capacidad para rebrotar desde su base.
Lo que sí está claro es que  en este caso concreto, en el que el rosal es jovencísimo, elegir ese tallo grueso y ramificado a mucha altura por la inexistencia de otros tallos mejor ubicados sería un error.
Es pronto todavía. Un año más sin podar sitúa al rosal en las tres temporadas. Todo un jovenzuelo!! Voy a esperar a ver cómo se comporta este próximo año. Es posible e incluso probable que, una vez ya ha desarrollado en estos dos años anteriores un buen cepellón, el rosal se dedique a sacar más brotes basales.
Qué voy a hacer entonces en este momento? Nada? No, nada no.
Se me ocurre que dos acciones podrían fomentar ese surgimiento basal que tanto necesito.
Por cierto, a este respecto (el del fomento de brotes basales) tengo pendiente de colgar un articulo sobre el uso de sales de Epsom (Sulfato de magnesio) para este fin. Como anticipo diré que a pesar de que su uso está muy generalizado, de momento no hay muchos estudios que avalen la relación entre este producto y sus resultados.
También me gustaría hablar de otra forma de fomentar el crecimiento de una rama y es el practicar un pequeño corte en una yema, pero esto será también en un próximo artículo. De momento centrémonos en el trabajo de hoy.
De una parte voy a eliminar este par de ramas delgaduchas que surgen de la base. Son débiles y no van a tener una gran producción. Cortarla a ras del suelo espero que fomente el surgimiento de alguna yemas más abajo. A ver si tengo suerte.


De otra parte voy a elevar la altura del suelo que rodea este rosal unos centímetros.
Algunas veces os he comentado que yo siempre planto mis rosales con el punto de injerto hundido. Aunque es un tema polémico y existen muchas discrepancias entre los jardineros (podéis visitar este enlace si tenéis curiosidad) yo personalmente pienso que son más las ventajas que los inconvenientes de hundir el punto de injerto al plantar.
Podéis abrir el artículo de enero del año pasado que escribí sobre este tema: Plantación de rosales: Enterrar el punto de injerto o no? Factores a considerar (II)
De los primeros centímetros de ramas que salen del nudo, al estar rodeados de tierra, suelen brotar raicillas, el rosal termina por formar un cepellón con sus propias raíces y termina por ser un rosal que crece en raíces de su propia variedad en lugar de ser un ejemplar que crece sobre las raíces de la variedad del portainjerto. Este tipo de plantación da como resultado ejemplares que tienen más brotes desde la base en lugar de tener unas pocas que surgen del nudo.
En todos los tipos de rosales esto me parece un beneficio estético dado que forma rosales con formas más naturales a mi juicio; de otra parte el anclaje del rosal al suelo es muy superior al tener una base más ancha y soporta mucho mejor los envites del viento y por último, se trata de un sistema que no genera problemas en climas como el mío o incluso mucho más fríos dado que prácticamente todos los rosales resisten perfectamente la climatología española, incluso de los climas más fríos de nuestro país.
Los beneficios e inconvenientes de crecer un rosal en sus propias raíces podéis leerlos en Rosales injertados versus rosales en sus propias raíces
Por eso voy a echar una buena cantidad de mezcla de sustratos (tierra vegetal bien nutrida, turba rubia, vermiculita, corteza triturada y fibra de coco) de manera que con el nuevo nivel del suelo, los primeros centímetros de estos vástagos queden cubiertos y ayuden a desarrollar las yemas latentes de esta zona a la vez que favorezca que el rosal emita raicillas de su variedad lo que sin duda permitirá que salgan más ramas desde la base.
Esta mezcla a mí me va bien porque mantiene bastante bien la humedad sin permitir el encharcamiento ya que drena perfectamente. Con veranos de temperaturas tan altas como los que se dan en mi jardín, me conviene asegurar que los rosales siempre tienen el nivel de humedad que precisan.

Clavé verticalmente un trocito de madera en la base de las ramas de la izquierda para que vierais como ha subido el nivel del suelo. En la siguiente foto apenas asoma la parte superior de ese trocito de corteza.
Una buena capa de acolchado sobre esta nueva capa de suelo le protegerá en este sentido.
Veremos si el próximo año de la base de estas ramas existentes brotan otros tallos o incluso de las propias raíces que desarrollen durante la siguiente temporada.
De momento lógicamente no voy a eliminar este gran vástago ramificado en lo alto. No me valdría de nada ahora. Disfrutaré de su floración de momento pero teniendo claro que tan pronto disponga de unas cuantas ramas nuevas que hagan la función de principales pero saliendo del suelo o ramificadas desde la parte muy baja de alguna de las ramas que hay ahora, la cortaré por la base.
No importa que pierda tantas ramas. Voy a procurar tener una estructura correcta desde el inicio y si para ello tengo que desprenderme de parte del rosal, lo haré. El futuro desarrollo del rosal será mucho mejor y mis quebraderos de cabeza menores (que también hay que mirar este asunto, no? jajaja)
Feliz día!! Gracias por vuestras visitas y vuestra participación en este blog!