jueves, 5 de mayo de 2016

Choisya ternata (Naranjo de Méjico) un bonito arbusto de aroma delicioso

La temporada pasada hizo poco. Se dedicó a echar raíces y apenas creció. Me encanta este arbusto, con su vegetación fresca, incluso cuando no están en flor. Por cierto, se la conoce también con el nombre común de Naranjo de Méjico.
No conviene plantarla en ubicaciones excesivamente umbrías. Precisa de mucha luz pero no de sol directo y menos el sol de mis veranos que todo lo quema.
Precisamente por no ser Choisya ternata una planta de estar a pleno sol la planté bajo una gran encina que tengo en el seto norte. Creo que ahí crecerá bien, al menos eso parece indicar su aspecto. En cuánto han subido las temperaturas ha comenzado a crecer y este año ya va "diciendo algo. Con los años y estando en un clima más húmedo y menos frío que el mío, llega a alcanzar casi los dos metros por dos metros. No creo que llegue a ese tamaño en mi jardín pero bueno, las plantas siempre te sorprenden!! Será cuestión de darle algunos añitos...de momento parece que va bien, lenta pero creciendo bonita y sana.
No sé si es mi clima pero tengo la impresión de que se trata de un arbusto que no tiene un crecimiento precisamente rápido aunque quizás es demasiado pronto para sacar conclusiones porque esta será su segunda primavera, ya veremos como va desarrollándose en los años que vienen.
El año pasado apenas era una matita diminuta por la que llegué a temer durante el invierno. Parece ser que no es demasiado resistente a heladas profundas y prolongadas y si sufre demasiado el rigor del invierno llega a perder las hojas.

En mi jardín se ha conservado con hojas durante los meses invernales y ni siquiera he visto que los extremos de los tallos lleguen a quemarse con el frío.
Tampoco he regado mucho más este arbusto que los que están alrededor. Es verdad que el año pasado todas las plantaciones eran nuevas y vigilé muy bien la hidratación de ellas en tanto arraigaran pero vamos, no vi que sufriera en exceso con las altas temperaturas del verano, quizás porque la encina la preserva y en verano está fresquita bajo sus ramas y en invierno le resta algo de los efectos de las heladas.


La planté hundida en un buen hoyo con mucha materia orgánica para que conservara las raíces húmedas pero con un perfecto drenaje. Como casi todo en mi jardín, sobre el sustrato, una buena capa de acolchado evita bastante la evaporación y ahorra riegos.
Florece ahora, en primavera. Su aroma es exquisito y sus preciosas flores estrelladas reunidas en panículas formadas por muchas flores tiñen de blanco buena parte de sus bonitas hojas de color verde claro. Me encantan sus centros, con estambres de un naranja brillante, emparejados, rodeando y dejando ver en el centro un pistilo de color verde muy pálido.
Una curiosidad de este arbusto es el aroma de sus hojas. Si se frotan desprenden un rico aroma!!
Si se poda tras la floración eliminando los extremos de las ramas floridas en primavera, repite floración en otoño. Probablemente dependa de las temperaturas el momento de la refloración. En mi jardín produce esta segunda tanda de flores a finales de noviembre.
Con independencia de que vuelva a florecer o no, conviene podarla tras la floración. Hay que recortar las puntas de sus ramas para que se ramifque y se haga un arbusto más tupido. También es buen momento para eliminar ramas muertas, entrecruzadas o enfermas (como siempre!!)

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Anímate a dejar tu opinión !! Tu comentario siempre será bienvenido