viernes, 6 de enero de 2017

El compost de hojas caídas en otoño: Una buena enmienda para el suelo de nuestro jardín.

Al inicio del año pasado hice un compostero con malla metálica para meter las hojas que caen en otoño en el jardín. Este año lo he usado para eso, para tener recogidas las hojas que iba recogiendo y que he usado en la compostadora según necesitaba.
Este año en cambio he decidido hacer en él un compost de hojas. Tardarán mucho en compostarse porque contienen gran cantidad de lignina que es tremendamente resistente a la descomposición. Pero con el tiempo,  terminarán por formar un estupendo material que una vez incorporado al suelo de mi jardín ayudará a que éste retenga más el agua y modificará su estructura haciéndolo más esponjoso y aireado.
Son gratis, están ya en nuestro jardín bajo los árboles desnudos, llevarlos a los contenedores municipales embolsados nos supone un trabajo... por qué deshacernos de tan valioso material? No pagamos un euro por ello, nos ahorramos paseos para sacarlas de nuestro jardín y a cambio de los minutos que de vez en cuando nos llevará mover el montón, tendremos al año que viene (o al otro según el tipo de hojas que usemos) una estupenda materia que podremos "devolver" a nuestro suelo...Qué ocurre en un bosque? Las hojas caen a los pies de los árboles y el tiempo, la lluvia, la acción de los microorganismos y de insectos hacen su trabajo sobre ellas. Al final este material vuelve a los árboles en forma de nutrientes o incorporado como materia orgánica al suelo dónde hunden sus raíces... Por qué no copiar un poco a la sabia Naturaleza? :)

No tiene muchos nutrientes y más que como abono hay que considerarlo como una enmienda del suelo porque aporta mucha materia orgánica.
No tiene misterio alguno el hacer un compost de hojas. Simplemente se recogen y se van acumulando en el lugar que se les ha asignado.
Hay que hacerlo por capas e ir mojándolas con la manguera. Las hojas secas sería muy difícil que se compostaran. La humedad ayudará a acelerar el proceso.


Así pues tomaremos una cantidad de hojas y formaremos una capa...mojamos...otra capa de hojas...mojamos y así hasta terminar el material del que disponemos.

Al finalizar una capa de plástico de una bolsa de jardín por ejemplo puesta por encima servirá para acelerar en algo el proceso.
Hay que tener en cuenta que estas hojas mojadas en poco tiempo tenderán a comprimirse evitando así que el aire penetre entre ellas. Es importante remover el montón de hojas una vez cada quince días o al menos de vez en cuando.

Más vale prevenir que curar!! Puede ser el momento de un fungicida como el azufre sobre nuestros rosales

Ya estamos en enero!! Dependiendo del jardín y de las enfermedades y plagas que se hayan producido durante la temporada anterior quizás nos planteemos la necesidad de tomar alguna medida preventiva.
Hoy era buen día para que mi ayudante en el jardín aplicara azufre a los rosales...
A estas alturas del año ya habremos hecho dos aplicaciones de aceite insecticida (en mi caso mezclado con un producto cúprico fungicida). Exactamente la segunda la hice a primeros del mes pasado así que ya han pasado más de treinta días. Es el tiempo mínimo que debe transcurrir entre una aplicación de aceite insecticida y la aplicación del azufre. El mismo tiempo que deberemos dejar que pase hasta hacer la última aplicación de aceite.
Pero no nos repetiremos hoy. En su momento publicamos un artículos sobre tratamientos preventivos de invierno para los rosales y en concreto sobre fungicidas de contacto como el cobre y el azufre. En él tratábamos los modos, tiempos, productos, inconvenientes y ventajas de ellos.
Hace frío...sí. El jardín a partir del mediodía cuando los rayos del sol dejan definitivamente de calentar, deja de ser acogedor. Trastear con agua para fregar tiestos o limpiar instalaciones  te deja tiritando!! jejeje Sí, hace frío y en casa, la lumbre de una chimenea es mucho más acogedora que los pocos grados que reinan en el jardín a última hora de la tarde. A pesar de todo, si pensamos que nuestra rosas están ahí, muchas durmiendo ya o a punto de hacerlo, si pensamos que preparar unas cuantas  mochilas con los productos que necesitan ahora les evitará plagas y enfermedades cuando vuelva a calentar el sol y las yemas comiencen a estallar... quizás recordando eso, es más fácil vencer la pereza!! Mira que cuesta ponerse en marcha a veces. Verdad? :)