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Los jardines con pendientes son más interesantes pero es necesario sujetar el terreno en algunos puntos.

Otro rincón terminado!! Los jardines cuyo terreno no es plano si no que se presentan con pendientes tienen eso, que en algunos puntos se hace imprescindible sujetar el suelo de alguna forma.
A este rincón en concreto llega cuando llueve fuerte buena parte del agua que cae en la parte alta del jardín. Hasta ahora, que esta zona en la que el suelo estaba colocado de forma provisional, constantemente se derrumbaba la pendiente, aparecían malas hierbas de raíz profunda que al extraerlas ayudaba aún más a descompactar la tierra e incluso mis propios pies al apoyarme contribuían  a que nunca estaba esta zona decente.

Para que os hagáis una idea os pongo una fotografía de la zona realizada antes de llevar a cabo este último cambio.

Pero además tengo un perro que es bruto como un arado, Iker, que recorre la parcela cabalgando como si fuera un caballo. Un perro de casi cincuenta kilos cuando pone sus patas en tierra corriendo, rompe la tierra con total facilidad así que día sí y día también me encontraba con desmoronamientos en este espacio.
Aquí tenéis al bestia en cuestión. Ahí, aguantando como un jabato la helada que había la otra mañana temprano. Pero tan pronto llegó el ayudante que tengo para hacer las cosas de jardinería me abandonó y allá que se fue con él. Frío él? Quita!!

Si os fijáis la pendiente era baste y provisionalmente movimos la tierra que bordeaba los pies de la Paulownia de manera que hiciera una pared inclinada hacia el camino que bordea el seto sur.


Comparado con otras zonas del jardín aquí mi ayudante no ha tenido que hacer demasiado trabajo. Eso sí, nos hemos tenido que aprovisionar de unas traviesas de madera y una buena cantidad de pedrolos que era imprescindible que tuvieran la pátina formada por líquenes y musgo que tienen las otras piedras del jardín. 

No es fácil conseguir estas piedras añejas que aportan al jardín una solera que a mí se me antoja muy hermosa y que de usar unas nuevas serían un "pegote" que destacaría y se separaría del hilo conductor del jardín en cuanto a diseño.

Esta zona del jardín no tenía casi dónde sentarse a descansar un rato aunque no fuera muy cómodamente. Estas dos traviesas aunque no son propiamente bancos, al estar un poco en alto pueden servir  a ese efecto.

No me acaba de convencer ese palmo de tierra sobre el que están puestas y que se elevan con relación al camino. Y digo que no me acaban de convencer porque hubiera preferido hacer una especie de un murete de piedras pequeñas sin cemento y sobre el que crecieran algunas plantas ahondando sus raicillas entre ellas.
No estoy en disposición de hacer trabajos de ningún tipo en el jardín. Cuando me recupere de la pierna rota y pueda volver a andar dedicaré un día a hacer estos muritos frontales para estas dos traviesas y pienso que la zona quedará mejor "rematada". De momento así queda.
No he indicado a mi ayudante que haga demasiadas plantaciones. Quiero llenar los espacio más adelante cuando pueda comprar algunas salvias y alguna lavandula. 
Entre las plantaciones que se han realizado de momento hay un Elaeagnus umbellata. Se trata de un arbusto resistente a las bajas temperaturas, caducifolio con hojas coriáceas y bonita floración formada por pequeñas y abundantes flores blancas de delicioso aroma y muy atractivas para las abejas. Parece ser que con sus frutos pueden elaborarse deliciosas confituras. Puede llegar a ser un pequeño arbolito.


Elaeagnus umbellata - Imagen de Wikipedia

Elaeagnus umbellata - Imagen de Wikipedia
El otro arbusto que se ha incluido en este arriate es otro eleagno perennifolio, Elaeagnus pungens 'Hosuba fukurin'. Me parecen preciosas sus hojas brillantes y bordeadas de blanco cremoso y su porte compacto. Puede crecer bastante, sin embargo aguanta muy bien las podas, de hecho se utiliza frecuentemente en setos precisamente por esta capacidad de llevar bien los recortes. No estoy segura de querer cultivarlo dándole una forma de bola. Quizás lo deje crecer un poco más a su aire conteniendo eso sí, un poco su crecimiento para que no invada la zona que no tenga asignada.

A cierta distancia del tronco de la Paulownia tomentosa se ha dejado un hoyo de plantación a la espera de que adquiera el rosal trepador que tengo pensando cultivar en ese lugar.

He decidido esa ubicación retirada del tronco para evitar competencias pero también porque en ese lugar el rosal aunque crezca no invadirá el espacio de la escalera de traviesas que baja atravesando el jardín.


A la izquierda de este arriate triangular hay otro en el que crecen cuatro o cinco rugosas con rosas de gran tamaño y color magenta.
A la derecha al otro lado del camino, en el seto norte plantamos hace unas semanas un rambler muy bonito, tonos albaricoque/melocotón/amarillo pálido, Rosa 'Phyllis Bide'. Creo que un rosal de flor grande a los pies de esta Paulownia sobrecargaría el espacio y lo haría demasiado estridente. Pienso que un rosal de flor pequeña, en violeta oscuro combinaría a la perfección tanto con los rugosas de la izquierda como con el rambler del seto de la derecha. Tengo que decidir aún por qué variedad terminaré por inclinarme.

Bueno, aún tiene este espacio un aspecto algo desangelado. Le faltan plantaciones, evidentemente. Pero bueno, ya llegará la primavera y podremos adquirir las plantas que combinen en esa zona y que proporcionen mayor vistosidad al rincón.

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