Mi mesa de jardinería

Era enero de 2013 cuando mostraba orgullosa las fotografías de mi mesa de jardinería terminada en un Grupo de Facebook que muchos conocéis. Estaba orgullosa porque este era mi regalo de Reyes de aquel año. 
El la construyó y yo la diseñé y la decoré. Esta mesa me la hizo él de forma totalmente artesanal. Los trabajos de madera que salen de las manos de los buenos carpinteros no tienen un solo clavo y esta mesa tampoco tiene ninguno. Solo madera!! Y es que cuando amamos lo que hacemos, no escatimamos esfuerzo y no cejamos en el empeño hasta sacar de nuestras manos piezas llenas de amor, como esta.


Estas semanas de atrás en las que hemos hecho el traslado de las últimos enseres pendientes de traslado me he traído esta mesa de la otra casa dónde vivíamos y la he colocado en la casita de madera. Es tan grande que costó lo suyo subirla por la escalera que de la terraza bajaba al jardín pero al final se logró subir y entrar en la furgoneta. Me he pasado sin ella cuatro años, los que hace que nos vinimos a vivir aquí y durante este tiempo me "desacostumbré" a verla. Hoy me sigue pareciendo aquí tan hermosa como me parecía entonces. Si acaso más...
Sigo contenta con el diseño. Una repisa arriba para colocar botes. Un estante profundo y sólido abajo para cosas de más peso. Unas alas laterales para colocar macetas o cosas que no deban moverse mucho ya que el tablero es abatible. 



Pensó en todo!! Lo colocó de manera que estuviera en todos sus puntos bien anclado a la mesa y que siguiera sólidamente unido a ella por mucho que se abriera y cerrara.

Y en su interior, bajo el tablero, un par de cajones que resultan muy prácticos para meter las mil cosas pequeñas que tenemos todos los jardineros. Cuerdas, guantes, gafas, podadoras, bridas, dosificadores, balanzas…Recuerdo mis cargos de conciencia cuando me preguntaba por los requerimientos de la mesa —Un cajón bajo el tablero te complicaría mucho la realización?— Y su negativa un poquillo mentirosa pero que me descargaba a mí. Sí, si le complicaba pero entonces a él no le importaba hacer cualquier cosa para que todo resultara perfecto…


Robusta y sólida pero a la vez delicada. Es de esas piezas difíciles de encontrar a la venta y aunque se encuentren, igualmente es poco probable que lleguemos a comprar, ya que seguramente tienen un precio que difícilmente una se decide a pagar porque siempre hay algún destino del dinero más urgente. Verdad?
Esta tarde, al colocar en el interior de la casita de madera los rosales a raíz desnuda en un cubo con agua y los arbustos y vivaces que han llegado esta mañana para preservarlos de la helada de la noche, he estado un rato recostada en la tabla de la plancha, frente a la mesa, mirándola...Cuántos recuerdos te traen las cosas!!

Cuando se construyó vivíamos en otra casa y teníamos un jardín tan chiquito!! :) mira que me hacía pesada colgando fotografías de aquel minúsculo espacio!! Pero es que no lo podía remediar, me hacía tan feliz aquel trocito de patio...porque en realidad no era un verdadero jardín. Le venía grande la palabra jardín pero yo "le subía de categoría" jejeje. Los verdaderos jardines tienen arbustos, y árboles, y rincones, y caminos y recodos... No, aquello no era un jardín de verdad pero a mí me hacía igual de feliz que si lo fuera :) 
Esta tarde mirando esta mesa pensé que incluso ella le venía grande a aquel espacio tan chico... Igual el destino lo tenía todo preparado y me dejó encapricharme con una mesa que vi en la Red porque el Destino sabía lo que luego vendría y que yo ni sospechaba por aquel enero.
Yo por aquel entonces ni siquiera soñaba con este jardín. No sería hasta el febrero siguiente, el de 2014, cuando nos viniéramos. Y una vez terminada, tenía mesa pero no tenía jardín así que por eso, porque yo ya tenía mi preciosa mesa terminada me faltaba tener un jardín de verdad. Por eso teníamos que venirnos. No es cierto? jejeje Es broma!! :)
Costó trabajo hacerla. Recuerdo que tras la cena bajaba al taller y pasaba horas y horas trabajando en ella. No escatimó tiempo. Qué orgulloso estaba de ella y qué orgullosa me hacía sentir a mí... :)

Esta tarde he pasado la yema de los dedos por la madera del tablero. Tan lisa... Qué cosa es el cerebro!! Cómo estarán guardados los recuerdos en él? Plegados y replegados para que quepan todos. Unos escondidos en los recovecos de otros, agazapados unos tras de otros. Me pregunto siempre por la maravillosa organización de nuestro cerebro. Qué cajitas mágicas debe contener nuestra cabeza para guardar tanto y tanto en su interior. Y qué orden tan asombroso deben guardar los recuerdos dentro de ellas para que, un aroma, una sensación en la yema de tus dedos, a veces simplemente la remota semejanza de una voz que escuchas ahora a la voz que escuchaste hace una década...Como un chispazo, te remonte a tantos años atrás y, de repente, algún cajoncito de esos que tienes se abre y te trae, como si estuviera recién metido en él, el recuerdo asociado. 

Y te lo trae nuevo, sin mácula, igual que si hubiera acontecido ayer!! Y rememoras y vuelves a tener la misma sensación de antaño. Y vuelves a escuchar las mismas palabras y vuelves a ver la misma cara del mismo hombre que entonces, lleno toda su ropa de serrín en aquel taller, se afanaba por complacerme. 
Volví a ver sus preciosas herramientas de carpintero desparramadas por su hermoso banco de trabajo que fue de su padre y al que él procesaba un enorme cariño. No me extraña! Aquel banco es tan bonito!! Vinieron de nuevo a mí las imágenes de sus garlopas, sargentos, escuadras, escofinas, berbiquí. Qué cosas!! Si hasta sus nombres son hermosos…Los gatos afianzando una pieza con otra recién encolados los ensamblajes “a media madera” o usando espigas —Ni un clavo. Tu mesa será totalmente sólida y no usaré ni un clavo!!— Esta tarde he vuelto a recordar que no se cansaba de lijar —Deja, deja, que tiene que quedar bien suave. No sea que haya alguna astilla y te la claves cuando trabajes en ella— Decía cuando yo le animaba a que dejara de lijar. 
Y me he vuelto a ver a mí misma, apoyada en la quicio de la puerta ofreciéndole un café calentito que yo bajaba para "solidarizarme" un poco con el esfuerzo que él hacía por mí, para mí... y en mi cara se ha vuelto a esbozar una sonrisa como por aquel entonces, una sonrisa igual, solo que más triste. Sí, más triste hoy...
Así es, tras la sensación de la misma suavidad de la madera de entonces vinieron las imágenes de mí misma decorando aquella mesa en aquel taller. Rememoré esta tarde el olor de las pinturas y volví a sentir lo mantecoso de su textura en mis dedos. 



Me vi a mí misma pincel en mano pintando los ramos de flores. Escuché de nuevo el crujir del papel sobre la madera para traspasar los dibujos y de nuevo le llamé otra vez para que viera como iba quedando mi decoración —  Si estas flores la mesa no sería la misma mesa. Sin duda— Repetía aquella cantinela que ni él mismo se creía pero lo hacía tan de buena fe y con la sola voluntad de dar mérito a mi trabajo. 
Aquella mesa él, como yo, sabíamos que era hermosa sin necesidad de las flores… Se me endulzó esta tarde el recuerdo al traerme a la memoria de nuevo la generosidad sin límites que se tiene cuando se ama y que tan fácilmente perdemos cuando se nos va el amor…



Qué mezcla de emociones se tiene con los recuerdos. Verdad? Qué puñeteros son y qué malas pasadas te juegan... En ocasiones es tan solo un detalle, algo pequeño, algo que a veces crees incluso que ya no recuerdas. De repente todo se desborda. Han sido las letras. Aquella M y aquella C. Carlos y María...


Como decía nuestro gran Serrat:
"Uno se cree que las mató el tiempo y la ausencia, pero su tren vendió boleto de ida y vuelta. Son aquellas pequeñas cosas que nos dejó un tiempo de rosas en un rincón, en un papel o en un cajón.Como un ladrón te acechan detrás de la puerta. Te tienen tan a su merced como hojas muertas que el viento arrastra allá o aquí, que te sonríen tristes y nos hacen que lloremos cuando nadie nos ve"

6 comentarios:

  1. Preciosa historia. A medida que iba leyendo me he visto transportada en mis propios recuerdos: aromas, palabras, miradas... yo en mi casa tengo objetos que me aportan melancolía porque tienen vida propia, hablan sin articular una sola palabra... objetos que se han ido estropeando por el paso del tiempo y que ahora me toca a mi darles una pizca de amor para restaurarlos, quien sabe... lo mismo quien quiera compartir conmigo esta nueva etapa de mi vida de cambios y restauración, tendrá dentro de unos años los mismos recuerdos y sentimientos que siento yo ahora mismo... valdrá la pena entonces !!!! Gracias por hacerme meditar y encontrar sentido a la vida. Gracias de todo corazón.

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    1. Gracias a ti por tu participación y por tu visita a este jardín. Un saludo.

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  2. Qué bien lo describes todo! Se nota tu fuerza a pesar de todo y éso es bueno.
    Mi canción favorita de Serrat(sí, la que tú has puesto en la entrada, jeje) y muchos de mis propios recuerdos me han visitado mientras te leía. Te deseo lo mejor, ya sabes que los caminos son caprichosos algunas veces.
    Un abrazo enorme.

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    1. Serrat es todo un poeta!! Me emociona...me subyuga. Qué llanteras me doy a veces escuchándole ajjajajaja

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  3. Me ha parecido muy lindo tus recuerdos, aunque a la vez tristes. La mesa se ve preciosa. Un abrazo y pa'lante.

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