jueves, 30 de marzo de 2017

Pequeño semillero de hortalizas para ir aprendiendo.

Como os comentaba ayer, estos días ando interesada en empezar a hacer mis primeras prácticas con almácigos. A pesar de llevar ya un par de temporadas con mi pequeño huerto hasta ahora venía comprando los planteles de las hortalizas que he cultivado en él.
Es posible que incluso aprendiendo a hacer estos semilleros y con independencia de que logre algún éxito, siga en el futuro comprando los planteles. Por qué? Pues porque aunque teóricamente poner un semillero no tiene ciencia alguna ya que lo que se precisa es meter una semilla en el sustrato adecuado, a la hora de la verdad, veo que los aficionados al huerto, invierten su buen tiempo en su cuidado y son muchos los quebraderos de cabeza que origina su atención pudiendo ser varios los factores que impide tener éxito con ellos.
De entrada para que lleguen a germinar las semillas, el sustrato por lo que se ve debe ser el adecuado. Esponjoso, sin compactar y con un perfecto drenaje y los nutrientes precisos. 
Pero también el ambiente dónde se ubica el semillero debe tener la humedad y temperaturas precisas. En Madrid, yo debería de haber puesto estos semilleros en febrero o inicios de marzo para ganar algo de tiempo y que las plántulas tuvieran un nivel de desarrollo adecuado cuando en el exterior hiciera la temperatura idónea. Ahora ya es algo tarde, especialmente para algunas hortalizas pero en todo caso mi interés en hacerlos no pasa del mero aprendizaje. Quiero decir que, evidentemente, deseo que pueda llegar a cultivar las pequeñas plantitas que de estos semilleros puedan llegar a surgir, pero que si ello no ocurre tampoco representará para mí gran trauma.

Sencillamente estudiaré qué he hecho mal, qué condición no le he dado al semillero o qué descuido he tenido y aprenderé de mis errores.  Como tengo comprados los planteles de las hortalizas de este año, no supondrá un gran problema en mi huerto.
Si llegan a buen puerto, miel sobre hojuelas!! Si no tengo esa suerte...habré disfrutado de esta experiencia, habré atesorado conocimientos de los que carezco ahora y en definitiva me servirán para saber qué no debo hacer el año que viene.
En este proceso de aprendizaje cuento con los consejos de Pilar que me son de gran ayuda. Parece ser que muchas de las hortalizas precisan entre 20/25 grados para su germinación. Esa temperaturaa no es la que hace aquí en el exterior ni con mucho, de ahí que he pesado que en tanto brotan, dejaré las bandejas en el interior de la casita de madera, junto a la ventana que está orientada al sur y por tanto recibe algunas horas de sol. En todo caso la temperatura tanto de día como de noche siempre será superior a la del exterior.
Mucho del material que he usado en estos semilleros ya lo tenía en el jardín porque lo suelo usar habitualmente en mis labores del jardín. Pero otros materiales he tenido que comprarlos. La verdad es que ninguna de las cosas que he tenido que adquirir me han resultado excesivamente costosas.
No cuento con un germinador para proporcionar el calor constante que estas semillas precisarían para que broten con rapidez pero si veo que esto me gusta y no se me da mal del todo puede que intente convencer a quién yo me sé de que me haga uno. Parece ser que no es algo demasiado difícil y que se puede construir con elementos algunos reciclados.
Tampoco cuento con un tipo de protección de las temperaturas bajas de la noche del todo adecuado. Pero esto es menos problema.
Si llegan a germinar, tengo pensado poner las bandejas en el saliente del murete del jardín trasero que está orientado al sur. Al estar construído con bloques de hormigón, guarda el calor diurno y por la noche irá desprendiendo algo de temperatura, lo que ayudará a que la zona tenga algún grado más.
Tengo claro por los consejos que me están dando y por lo que leo en foros y blogs que las plántulas, una vez brotan, necesitan desesperadamente la luz. Darles la iluminación que precisan no es fácil en el interior de una casa ni de ninguna construcción. Esta es otra de las razones que me han hecho decidirme a poner las bandejas en el exterior tan pronto comiencen a aparecer los dos primeros cotiledones. Se hace necesario como he comentado, proteger las frágiles plantitas de las temperaturas nocturnas y procurar si cabe aumentar la que tengan (incluso de día) en el lugar dónde las ubique. Inicialmente pensé que quizás cubriéndolas con una manta térmica lo lograría pero luego hablando con Pilar hemos visto que puede que sea mejor que use plástico fuerte totalmente transparente para dejar pasar la mayor cantidad posible de luz. Este parece ser el caballo de batalla para evitar que las plántulas, en su búsqueda de la luz, crezcan demasiado largas y débiles (se ahilen).
Y por último el agua. Me han dejado muy claro la extrema necesidad de cuidar escrupulosamente de la hidratación de los semilleros. A las plantas en ningún momento debe faltarles el agua (sin encharcamientos, claro!).
Bueno pues este es mi primer experimento. Como se ve nada ambicioso!! Había comprado el año pasado unos sobres de semillas de tomates, berenjenas, pimientos, calabacines redondos y pepinos. Y son los que he utilizado. Desconozco la calidad y rendimiento de las variedades que estoy usando. Pero ya digo que la producción no es mi prioridad en este momento en que de este tema no sé absolutamente nada. Con aprender un poco tengo suficiente. Y el año que viene, ya al menos habiendo puesto algunos semilleros, iré con un poquillo más de seguridad y me plantearé si me merece la pena cultivar mis hortalizas desde la semilla o seguir comprando planteles.
Os muestro a continuación este primer semillero que como se ve no puede ser más chiquitín. Cuando me lleguen las semillas de tomates que me ha enviado Pilar pondré más bandejas.
En los semilleros de flores usé bandejas con alvéolos de poliestireno de dimensiones superiores a las que he usado hoy. Pero como no tengo ninguna experiencia, me da un poco de miedo que al hacer el trasplante y poner las plántulas en el bancal, dañe las raíces, me he decidido a usar estas bandejas de turba prensada con las que no es preciso tocar el pequeño cepellón dado que pueden plantarse directamente en tierra y el material con el que están hechas se degrada en ella de modo natural.
De entrada he hecho algo incorrecto y es poner hortalizas con tiempos de germinación diferentes en una misma bandeja. Sabía que convenía poner por ejemplo, todas las variedades de tomate en una misma bandeja, todos los pimientos en otra... pero como en mi caso solo contaba con una variedad de cada hortaliza..Si veo que unas germinan mucho antes que otras, con unas tijeras, simplemente cortare los alvéolos correspondientes y sacaré al exterior las que estén germinadas, dejando dentro de la casita las que no hayan brotado aún.
Se me ocurrió que quizás, al ser turba prensada si no las mojaba antes de usarla pudieran sustraer humedad del sustrato una vez llenas de manera que las he humedecido con algo de agua antes de su uso.

Luego las he llenado casi hasta arriba con la mezcla de sustratos que tenía elaborada.

Y he hecho un riego en profundidad esperando unos minutos a que drenara el agua antes de seguir.

Una vez escurrida el agua de riego he presionado muy muy levemente con los dedos la superficie de la bandeja para no compactar el sustrato.

Había leído que no deben usarse las semillas que veamos con un aspecto o color raro. De manera que he ido sacando las semillas de sus sobres y he desechado las que me parecían que eran demasiado pequeñas, rotas o con aspecto raro. Para no tener problemas de identificación he preferido tener preparadas las etiquetas para posteriormente ir clavándolas en el sustrato puestas en la dirección de la fila que contenía cada variedad de hortaliza.


He ido poniendo en cada alvéolo tres (o cuatro) semillas sobre la superficie del sustrato hundiendo muy levemente las de mayor tamaño. Seguramente de las de menor tamaño han caído más de la cuenta pero es que me resultaba muy difícil coger tan poca cantidad. Quizás era mejor que previamente las hubiera mezclado con arena pero bueno, para estos semilleros tan pequeños no merecía la pena liarse demasiado. Si llegan a brotar más de la cuenta las repicaré (eliminar las más débiles)

Luego las he cubierto con una fina capa de sustrato, el suficiente para taparlas solamente y he efectuado un ligero riego con una regadera casera (a la que practiqué con una aguja pequeños orificios en el tapón para evitar que los chorros de agua levantaran o movieran el sustrato y con ello desplazaran las semillas)


Y por último he puesto la bandeja delante de la ventana como os comentaba más arriba.

Y ahora a esperar a ver si alguna quiere germinar. Cuidaré cada día de que el nivel de humedad del sustrato sea adecuado y...en fin, ya veremos como evoluciona este semillero!! A ver si logro que al menos alguna llegue a buen puerto ajjjaj 
Un saludo, queridos lectores. Que tengáis un muy buen día.

Es conveniente limpiar las macetas y contenedores antes de volver a plantar en ellos

Frecuentemente tenemos en el jardín todo tipo de contenedores y macetas que en su momento llegamos a usar y que una vez vacías las acumulamos a la espera de darles una nueva utilidad.
En este mes ya nos volvemos a animar a hacer adquisiciones en los viveros y como es el momento de dividir las matas de vivaces vamos a precisar contenedores para cultivar los nuevos ejemplares.
Lo ideal sería que tras vaciar un contenedor lo limpiáramos pero lo cierto es que no siempre lo hacemos así y los guardamos a veces con restos de sustratos y del uso anterior y habitualmente tienen las marcas de la acumulación de las sales que se disuelven en el agua del riego expulsadas por sustrato y que se depositaron en ellos.
Pensemos que cualquier enfermedad o plaga que pudiera tener la plantación que había en el contenedor anteriormente puede transmitirse a través del recipiente a la planta que cultivemos de nuevo en ellos. Especialmente ocurre esto con materiales que son más porosos como el barro o la terracota.
Incluso pueden llegar a depositarse en su interior o en la base pequeños insectos, huevos, larvas e incluso esporas que se transmitirían a la nueva plantación si no los eliminamos antes del nuevo uso.
Conviene por tanto realizar una limpieza escrupulosa de estos contenedores ya utilizados antes de volver a plantar en ellos y así evitaremos la transmisión de problemas a la nueva plantación.

Este contenedor que muestro presenta restos de verdín porque yo suelo poner las macetas vacías en un pasillo que tengo en la fachada norte del garaje. Ahí no reciben sol ninguno y el agua del tejado llega a salpicar a veces sobre ellos así que la humedad casi constante durante el invierno favorece que aparezca verdín en su superficie.
Os mostraré de qué manera realizo yo la limpieza, seguramente habrá otras maneras incluso mejores y estaré encantada de que me comentéis si conocéis algún sistema más eficaz o rápido para realizar esta limpieza tan necesaria.

Lo primero que hago es hacer un buen enjuagado con el chorro de la manguera a presión sobre el contenedor, por dentro y por fuera. Así elimino la mayor parte de restos de sustratos, hojas o raicillas que pueda tener adheridos a su superficie.

A continuación disuelvo unas gotas de detergente líquido de lavar la vajilla en agua clara y restriego con la mezcla todo el contenedor ayudándome de un cepillo con mango de cerdas duras para poder ejercer sobre ella bastante presión y que me permite arrastrar cualquier resto de suciedad que se haya depositado.
Voy alternando agua de la manguera y aguja jabonosa varias veces hasta que la espuma que se forma al restregar con el cepillo sale de color blanco completamente.

Elimino a conciencia la espuma y por último introduzco el recipiente en agua con un buen chorro de lejía. Si, como en este caso, el contenedor no cabe de manera que esté totalmente cubierto por la disolución espero un par de minutos y lo cambio de posición de modo que quede sumergida la superficie que anteriormente no llegó a cubrirse por el agua con lejía.

Un buen enjuagado final elimina los restos que pudieran quedar de lejía y por último lo dejo secar o simplemente como hoy lo utilizo de manera inmediata.