jueves, 23 de marzo de 2017

Qué impaciencia la del almendro...y qué ceguera la mía!!

Hace un frío que pela, incluso ha nevado durante el día a ratos aunque la nieve no ha llegado a cuajar porque el suelo del jardín está empapado de agua. Pero a él no le importa. Apenas hace unos días estaba en flor. Una floración efímera como la de la mayoría de frutales pero que tienen para los jardineros un mucho de festivo porque nos anuncian que están próximas a venir mejores temperaturas y el jardín comenzará a salir de su relativo letargo. Relativo, sí, porque dormido del todo jamás está.

Afortunadamente se ha dado prisa en florecer porque de haberlo hecho después probablemente los vientos fuertes que se han producido hubieran dificultado el vuelo de las abejas y con ello la polinización de sus flores.
A finales de febrero o primeros de marzo ya empezó a abrir sus preciosas flores rosa como pintadas de acuarela, de un rosa tan pálido que los suaves rayos de sol rápidamente hacen palidecer y casi se ven blancas.
Qué prisa tiene...aún no terminó de abrir su última flor y ya está cuajando los frutos
Y qué hermoso sigue... A veces pensamos que se va la flor y el árbol o arbusto deja de tener interés. Y no. No es así en absoluto. Cada día tengo más claro que para que un ejemplar rezume belleza no precisa de flores porque son tantos momentos hermosos los que tienen casi todas las plantas! Eso creo.
Este pequeño almendro va dejando de ser pequeño y bajos sus ramas ya se puede una sentar. Esta tarde, a pesar del frío intenso que hacía, me he abrigado bien y con mis muletas y una silla portátil allí que me he ido... Me he tirado dos horas mirando detenidamente este almendro y he llegado a ver tantos detalles de los que no me había percatado hasta ahora!! El jardín siempre te enseña, te muestra cosas nuevas...siempre me sorprende! :-)


Qué momento más especial el de Malus dulcis ahora. Aún conserva las escamas que durante el frío invierno han protegido las yemas como si fueran un tesoro en su interior. Ahí siguen, en tonos cobrizos preciosos.

Los cálices de por sí púrpuras/magenta se tornan ahora más oscuros todavía. Qué hermosura junto a esos estambres que aun conserva lo que queda de flor...

Flores abiertas, flores ya sin pétalos, cálices aún sin engrosar y algunos como en esta fotografía a punto de desprenderse. Ufff qué maravilloso el proceso en el que está cada flor. Como un parto lo que queda de los sépalos asciende producto del empuje del fruto que lleva dentro. La misma belleza que cuando nace un niño...

Asoman las pequeñas almendras, cubiertas de fina pelusa como la piel de un bebé. El fruto recién nacido asoma su cabeza a un mundo el suyo ahora tan virginal...de hojas tiernas y recién nacidas, como él!!


Contemplando los frutos cuajados me ha venido la imagen de pequeñas granadas. Quizás por el color de los sépalos, quizás por lo dentado de su perfil.. No sé.

Cada vez que descubro algo nuevo en el jardín me enfado conmigo misma porque me pregunto cómo es posible que habiendo estado aquí ofreciéndoseme a mis ojos, yo no lo haya descubierto hasta ahora siendo procesos tan hermosos. Cómo no he visto algunas cosas tan emocionantes...Nos dejamos cegar por el llamativo efecto de los fuegos artificiales de las floraciones. Es ver una planta florida y solo somos capaces de mirarla entera deslumbrados por su explosiva belleza y no. Hay que mirar en detalle, de cerca...Me digo que debo ser ciega a ratos pero me alegro de que aunque tarde en el proceso, cada temporada descubro más y más y todo es tan hermoso...y es que además de ver hay que mirar y mirando aparecen ante nuestros ojos rincones, detalles, procesos escondidos, todos bellos y conmovedores. Al menos para mí.

Othonna cheirifolia. Una vivaz resistente a la sequía, fácil y muy poco caprichosa

Tengo ya cuatro matas de Othonna cheirifolia pero voy a poner más. Se trata de una vivaz que da tan buenos resultados a cambio de tan poco que merece la pena.


Me parece preciosa en flor con sus pétalos de un amarillo que no puede ser más luminoso y cálido. Tan cálido que según la luz vira una pizca al naranja.
Tapizante de facilísimo cultivo y sin necesidades que vayan más allá que la exigencia absoluta de un perfecto drenaje y muchas horas de sol. Por lo demás, gusta de suelos pobres y arenosos y aunque en teoría crece mejor en suelos alcalinos, en el mío que tiene cierta acidez, ya veis que florece con profusión y está preciosa.



Se extiende con rapidez y llega a cubrir el suelo pronto por lo que suele utilizarse para sostener terrenos en pendiente, en rocallas y en cualquier rincón muy soleado al que no queramos o podamos prestar demasiada atención.

Así está recién salida del invierno. No le he echo limpieza alguna y como podéis comprobar está espléndida. Ahora quizás, cuando pasen los días de tiempo inestable dividiré las matas para plantar algún trozo en otros rincones y aprovecharé ese momento para limpiar la parte inferior de la planta que toca el acolchado y que si levanto la mata puedo ver que tiene algunas zonas secas y muertas pero que la verdad no se aprecian a simple vista. 

Así es como se extiende, postrando sus tallos sobre el suelo lo que posibilita que de ellos salgan pequeñas raicillas que vuelven a arraigar en el suelo.

Me gusta más si tiene la posibilidad de caer de manera que estos trozos de planta que extraeré cuando limpie las matas que tengo, procuraré buscarles algunos lugares en los que puedan colgar sus tallos y flores sobre las piedras de los arriates.

Probablemente es mejor dividirla y replantar solo las partes jóvenes y desechar lo viejos. Seguramente con el tiempo debe envejecer y ser menos florífera. De todos modos si cuando las rejuvenecemos sacamos más ejemplares para otros lugares del jardín es un trabajo el de su división que merece la pena. No es cierto? ;)
Este invierno hemos llegado algunos días a heladas bastante fuertes, cosa que no es muy habitual en mi jardín, pero Othonna cheirifolia ha salido del trance sin daño alguno. Quién lo diría con este aspecto tan carnoso de sus hojas. Verdad?

Qué tonos grisáceos tan hermosos tiene!! Me parece hermosísima incluso sin flores y puede combinar sin dificultad alguna con muchísimos arbustos en otra gama de verdes. Pero además, su porte bajo y extendido hace fácil acomodarla en muchos lugares a los pies de otras plantaciones.

Esta en concreto la cultivo sobre este muro seco que constituye la pared de una de las terrazas en la zona central del jardín. Si os fijáis hay otra mata de menor tamaño algo más allá, cerca de un ejemplar de Genista 'Porlock' con la que hace un bonito efecto de contraste por ser tan distintos los verdes de su vegetación. En realidad sus grises plateados destaca entre todos los arbustos que la rodean.


Hoy, un día de lluvia y nieve estaba especialmente bonita. Con su follaje carnosos crujiente como una lechuga!! Y los pétalos de sus flores cuajados de gotas de agua la hacían si cabe más bonita de lo habitual.


Ni abonos ni más que un chorro de la manguera cuando me acuerdo. Bueno, quizás para prolongar la floración y al paso, sin detenerme mucho, cortar simplemente con las manos sus flores pasadas (que por cierto, dejo siempre agrupadas en cualquier esquina en la esperanza de que llegue a brotar alguna matita).

Sin duda es una vivaz (hay quién la califica de subarbusto por sus tallos que llegan a ser semileñosos) para jardines de bajo mantenimiento y en zonas dónde no es fácil que otras plantas crezcan felices y contentas como lo hace esta sin dar trabajo ni murga ninguna jejejej A ver si aprenden de su ejemplo otras mucho más melindrosas que reclaman siempre la atención del jardinero y jamás se las ve satisfechas... :-)