lunes, 11 de julio de 2016

El pequeño vencejo (Apus apus) que vivió con nosotros unos días, ayer sobrevoló el jardín y se fue...

Lo encontró en la plaza del pueblo el miércoles pasado. Entró en casa con él en las manos y enseguida pensé que no tenía que habérselo traído. No sabíamos nada de sus necesidades, no teníamos comprada comida adecuada...en fin lo que me entró fue una angustia tremenda por no saber como cuidarlo.
Enseguida entré en un Grupo de Facebook al que pertenezco para solicitar ayuda a amigos que sabía que habían cuidado de polluelos y que me podrían ofrecer información. Afortunadamente siempre se encuentran gente que te ayudan cuando desconoces sobre un tema. Qué bien que estén ahí siempre para echar una mano. Muchísimas gracias, Ana Fernández, Pilar Bueno, Regina Suárez, Isabel Rodríguez, Ana G. Minetto. Gracias por vuestra ayuda y por vuestros ánimos. 
Siguiendo sus instrucciones comenzamos a darle agua con una jeringuilla. No abría el pico voluntariamente así que teníamos que forzarlo a abrirlo cada vez que intentábamos hidratarlo. Como no teníamos comida específica para él, preparamos una mezcla de huevo cocido y queso rallado tal como nos indicaron y con dificultad, porque la jeringuilla se atoraba, logramos que comiera un poco. No mucho. Bastante mejor a partir de haber comprado gusanos de harina que remojábamos un poco en agua y partíamos antes de dárselos y la mezcla algo hidratada de pasta de cría para insectívoros que también le seguimos dando con la jeringuilla.
Los dos primeros días estaba muy desanimada. No veíamos avances y temí que no prospera. Estas amigas me animaron a seguir intentándolo y así lo hicimos.
Pero parece que el sábado empezaron a cambiar las cosas. Le preparamos una caja de frutas de plástico en cuyo suelo pusimos papel de periódico y por encima un cartón para que no se saliera y allí lo dejábamos entre "toma" y "toma". Cual fue nuestra sorpresa cuando tras ausentarnos un rato de casa al volver vimos que se había salido de la caja (que estaba en uno de los dormitorios) y se había venido al salón y allí estaba, en el suelo ajjajaja imagino que vino haciendo pequeños vuelos. No lo sé.
Durante el fin de semana lo sacamos al jardín y lo echábamos al aire a ver si hacía por volar pero no lograba más que mover un poco las alas recorriendo unos pocos metros en el aire tras lo cual volvía a caer al suelo. Pensamos que unos días más alimentándolo quizás lo fortalecería y puede que...Era difícil según nos dijeron pero, empezamos a tener algo de esperanza!!
Cuando llegué ayer lunes no tardé en ir a la caja y no estaba!! Empecé a buscar por toda la casa. Desaparecido en combate!! Ni rastro de él. Dónde narices se habría metido? Llegamos a pensar que quizás en un descuido con la puerta de casa abierta se hubiera escapado. Pero no, tras un montón de tiempo buscándolo logramos dar con él en una esquina de la despensa!! jejeje
Estaba animadísimo. Se movía mucho e incluso se soltaba de nuestras manos para hacer pequeños y breves vuelos dentro de casa. No estábamos seguros pero finalmente nos decidimos. Desde la parte más alta del jardín que son las terrazas que hay frente a la casa podríamos intentar que volara. 
Estas aves no pueden levantar el vuelo desde el suelo. Precisan lanzarse desde suficiente altura. Desde las terrazas frente a la casa hay bastante desnivel hasta llegar al nivel del suelo de la parte central del jardín, además también hay espacios entre los árboles. En fin, no disponíamos de mejor sitio así que desde allí lo intentaríamos.
Lo tomó entre las manos y lo lanzó suavemente al aire. En mi interior desee intensamente que lo lograra!! Yo llevaba la cámara en la mano preparada en la esperanza de poder tomar una fotografía de su vuelo ajjajaja Ni siquiera lo intenté. En cuanto vi como se elevaba y comenzaba a batir sus alas me olvidé de la cámara y decidí disfrutar del momento...fue soltarlo y ver como ascendía a bastante velocidad y enseguida comenzó a sobrevolar el jardín. Lo recorrió un par de veces pasando de nuevo por encima de nosotros. Qué alegría ver como volaba!! En su segunda vuelta cambio la trayectoria y se fue hacia la parcela del vecino por encima de sus árboles. Desapareció de nuestra vista sobre aquellos árboles...
Me he llegado a emocionar. No sé como terminará este pequeño vencejo su historia pero al menos lo hemos intentado. 
Lo que no dudo es que hubiera muerto de haberlo dejado en aquella plaza y ahora al menos  ha tenido otra oportunidad!! Con eso a mí me basta. Puede que no siguiera volando y cayera a otra parcela o puede que...en agosto tenga las fuerzas y la salud para migrar a África con sus compañeros a pasar el invierno y la primavera que vinee cuando vuelva a ver vencejos en mi jardín no podré dejar de pensar si alguno de ellos es este pequeño polluelo que hemos tenido viviendo unos días con nosotros. 

Las dificultades para encontrar lugares apropiados de nidificación para ellos cada día son mayores. Las antiguas edificaciones están siendo sustituidas por edificios en los que no les es posible criar pollos y el uso de insecticidas está menguando su único alimento.
No puedo cambiar radicalmente el estado de cosas. Nadie individualmente puede pero los que tenemos un espacio dónde tenemos libertad de actuación tenemos la posibilidad de intentar crear espacios dónde las aves puedan criar, jardines dónde la diversidad biológica permita el alimento y el cobijo del mayor número posible de animales. De mi parte para la primavera que viene bajo el alerón del tejado de mi casa los vencejos tendrán preparados algunas cajas de nidificación si quieren usarlas. No son difíciles de construir e instalar y será una gran alegría para mí tener la suerte de que algunos quieran criar sus pollos en ellas. Ojalá!!
Quién sabe qué será de él!! En fin, las vicisitudes que puede haber tenido son muchas pero también son muchos los peligros y dificultades que sufren sus congéneres en los primeros meses de vida. Unas veces las vencen y otras no. Así es la naturaleza...

2 comentarios:

  1. !Que preciosa historia! y por lo que vemos, con final feliz. Yo tambien soy una enamorada de los pájaros esos delicados y frágiles compañeros del jardín, en el que a veces se animan a vivir.
    Un beso fuerte.

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  2. Que bonita historia. Seguro que hubiese muerto de no ser por tus cuidados. Son de esas cosas que te llenan y te alegran la vida. Seguro que el próximo año vuelve a criar cerca de tu casa.
    Un beso.

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