miércoles, 11 de octubre de 2017

La luna en el jardín

Ya se ha puesto el sol hace rato. Al oeste, tras las arizónicas, se ha ido y en su huida ha estirado con él de una manta de colores que todo lo cubría mientras estuvo en lo alto. En su recorrido hacia las montañas de Ávila veo el extremo de esa manta todavía sobre la tierra lejana y la imagino alejándose con el sol y dejando aparecer tras de sí la gama de grises, azules y algún punto blanco casi incandescente. 

Las farolas empiezan a encenderse y derraman una luz amarilla sobre la esquina de la fuente de piedra y sobre la Catalpa que crece a su lado.  En breve la noche se vierte sobre el jardín. Desaparece casi todo para permanecer sus partes formando algo distinto y mucho más global.
Desaparecen los colores para dejar paso a las sombras y el jardín se convierte en un solo cuerpo. Ya no puedo ver ningún rosal ni percibo casi ninguna plantación en concreto. Solo veo o más bien, siento, un todo unido. La suave brisa y la luna lo cosen todo.
Entro y salgo sin cesar de casa, asomándome a la noche recién nacida. La inquietud me hace no tener sosiego. Ceno, intento dormir, no lo logro, me levanto, medito o lo intento. Estoy preocupada. Muy preocupada. El corazón del país en llamas, y el mío también.
El laurel que no anda muy fino desde el verano, está perdiendo hojas que deja caer sobre el suelo de la terraza trasera. Eso es lo que escucho ahora, su rodar por las losas llevadas a su antojo de un lado a otro. Las hojas secas y ya sueltas revolotean sobre las baldonas y hacen un sonido peculiar en su paseo sin rumbo.
Van pasando los años y el tiempo y mis ganas me han hecho aprender a identificar tantos sonidos!! Recuerdo recién venida aquí hace no mucho aunque yo tenga la viva sensación de haber vivido siempre rodeada de este jardín. Recuerdo mi desconocimiento del él. Entraba como alguien ajeno al entorno. Recuerdo mi incapacidad para saber qué sonaba, qué olía... Sé ya como suenan las acacias y qué ruido producen las encinas cuando el viento las abraza y las mece. He llegado a aprenderlo de memoria. Conozco cada rincón, cada recoveco, cada esquina. Ya no soy ajena. Soy parte de él como mi jardín forma parte inseparable de mi corazón y de mi forma de sentir.
No hay colores y apenas si hay formas pero a falta de ellos aparecen tantos sonidos!! Cada árbol, cada arbusto, suena distinto. Los olmos se mecen y crujen emitiendo una aterciopelada melodía, suave como una nana. Sus grandes copas hoy llenas de hojas con un tono verde todavía pero que, para ojos como los míos que no cesan de mirarlas, ya se presiente debajo un matiz ligeramente amarillo. Y es que el otoño ya está aquí aunque apenas haya asomado la cabeza. Sus hojas, algo menos flexibles que en primavera, suenan diferentes. Más agudas. Como pequeños papelitos colgados de las ramas frontan unas con otras produciendo tonalidades nada amenazantes. Los enebros en cambio, corpulentos y rotundos, mucho más rígidos en su tronco producen sonidos más broncos abajo pero en sus copas... Ay sus copas!! Se bambolean elegantes mecidas por el viento y me dejan ver, así, como a trasluz, el cielo estrellado y allá arriba, la luna!!

Azul. La luz de la luna es azul y de este color pinta el jardín y las sombras que lo abarcan. Lo sabemos los que pintamos, las sombras, todas, tienen azul en su composición.


Oronda allí arriba como si estuviera contemplándome y contemplándolo enciende la llama de una vela para que, a tientas casi, pueda yo transitar por el jardín. Gracias luna!
Sé que hay pájaros, escucho su rebullir sobre las copas, durmiendo en las ramas y sin embargo deben tener el corazón encogido escuchando mis pasos acercarse. No saben ellos cuánto de bueno me inspiran y qué poco de peligro supone mi presencia!!
No se parece al jardín del día y sin embargo me adentro en él con la misma confianza, con la misma paz que me embarga cuando lo paseo a otras horas y con otra luz. Entre la oscuridad veo apenas lo suficiente para identificar que es el mío. Tan distinto...Lo reconocería entre miles de jardines que recorriera a oscuras en noches sin luna.
La masa de vegetación arbórea de la parcela al norte de la mía siempre está mucho más batida por el viento del norte. Esta noche las grandes copas también bailan y hasta mis oídos llega la música que producen en su danza. Desde la higuera llega leve, levísimo,  el aroma de sus hojas o quizás sea el de los restos de sus frutos picoteados y abiertos por los rabilargos y que el sol no hace mucho ha recalentado y todavía desprenden su fragancia.
No hay viento fuerte. Solamente una suave y tranquilizadora brisa. Me adentro. Me dejo envolver por el todo y paso a formar parte de él. Lo soy. Sin duda. Acaso no es el jardinero parte de su jardín? De naturaleza distinta del resto de elementos que lo conformar pero sin duda jardín y jardinero son un binomio inseparable.
Atisbo mi precioso banco de piedra construido bajo la encina del camino norte y allí me siento a pensar esto, que soy también el jardín. Él me conforma, me transforma y de alguna manera provoca que yo sea quién soy y que sea como soy. No corren tiempos buenos para mi vida personal ahora pero si algo en este momento en que la tristeza me llena por dentro puede equilibrar mi interior, es él, el jardín.

Todo el día fuera. Con la cabeza llena todavía imágenes, sonidos, olores...de conversaciones de horas y horas frente a una mesa redonda sobre una silla absolutamente incómoda, en un entorno de estación de tren que se me antoja siempre hostil, Conversaciones frente a los ojos de un hombre esencialmente bueno. Ojalá sepamos llegar a soluciones justas. Ojalá sepamos hacer las cosas... Mi cabeza llena de mil sensaciones que han llenado un día intenso en mi interior. Mi insomnio, mi inquietud, mi preocupación, conducen este paseo nocturno en busca del bálsamo que siempre representa mi estancia en él. Poso mis manos a ambos lados de mi cuerpo sobre la piedra fresca y algo húmeda a estas horas de la noche, ya madrugada. Algo se ha movido cerca de los pies. Puede que alguna lagartija nocturna como yo. Rodeando el suelo noto las bellotas que en este tiempo suelen depositarse en él caídas de la encima que me cubre. Con los ojos cerrados, como leyendo en braille, dibujo mentalmente el contorno que ha ido conformando sobre el granito años y años de acumulación de líquenes y musgos. Qué belleza el efecto del tiempo sobre las cosas. Palpo la superficie pétrea y tomo conciencia de que nada en el jardín adolece de vida. Ni las piedras!!
Las piedras. Tantas y tantas en mi jardín. Piedras hermosas, rotundas, añejas. No sería mi jardín como es si ellas no estuvieran tan presentes. No. No hay nada en el jardín que no estalle de vida dentro. Las piedras atesoran sobre ellas mundos completos que no por diminutos son menos importantes. Seres invisibles y que solo llegan a nuestros ojos por sus efectos pero no por ellos mismos. Su acción, lenta e inexorable sobre los acolchados, sobre las cortezas de los árboles, bajo el suelo que rodea las raíces...miles de seres vivos actuando lentamente transformando la tierra, erosionando las rocas, contribuyendo al crecimiento de la hierba, haciendo madurar lo que inicia el proceso como simple acumulación de elementos y que en no mucho será compost, haciendo accesibles algunos elementos del suelo a las raíces y en ellas formando simbiosis conforman parejas de conveniencia. Todo es vida.
No veo flores. Ya no las necesito como antes. Cada vez las preciso menos. Solo las rosas se me antojan imprescindibles. Mis adoradas reinas...sonrío. Las piedras y las rosas. No sería mi jardín el que es sin ellas. Las rosas, tantas y tantas. Tan distintas!! Maravillosas, arrogantes, sencillas, humildes, altivas, perfumadas y tímidas, repletas, completas y simples...de todas hay. Las rosas, qué sería yo sin ellas!!
Bañadas por esta oscuridad las de tonos oscuros ni se ven. Algunas sin embargo logran proclamar su presencia incluso en la noche a través de su fragancia y las de tonalidades pálidas resplandecen a la luz de la luna. Un precioso Rosa 'Perle d´Or' cercano a dónde estoy sentada, destacando entre el negro que lo baña, luce ahora, en este mes otoñal, las rosas que no me regaló durante el pleno verano. Qué rosal tan trabajador es!! Incansable, a pesar del poco éxito de sus flores, sigue y sigue incluso con las temperaturas más abrasadoras. Ahora por fin, la tibieza de los días permite que deslumbre con sus rosas despeinadas como pequeñas princesas juguetonas y alocadas.
Luces y sombras. Brillos incandescentes por la luz de la luna conforman un jardín distinto. No sé si más bello. En todo caso igual de hermoso. Un mundo de susurros dónde si acaso se escuche alguna estridencia sale de vez en cuando de la garganta de alguno de los pájaros que pasan la noche en él. El resto es paz y equilibrio.
Los perros ladran en los jardines cercanos seguramente sintiendo la presencia de un gato y algún coche perdido se oye muy a lo lejos recorrer la carretera que baja al pueblo.
Yo voy sintiendo algo de fresco pero no quiero irme a casa todavía. Me gusta tanto permanecer en este espacio... Hoy especialmente, la luna luce hermosa allá arriba y me pregunto si también ella es parte del jardín. Lo es. Sí...


lunes, 25 de septiembre de 2017

Cómo secar (deshidratar) al sol los tomates que nos sobran del huerto

Tengo las matas de tomates cargaditas! Ya no sé a quién regalarle más tomates y a mí me van a salir ya por las orejas jajajaja
Esto tiene el huerto, que se pasó julio sin pena ni gloria en lo que hace a la producción de tomates y ahora es un no parar. Estoy contentísima porque es el primer año que puedo decir que tengo una estupendísima cosecha. Hasta ahora mis resultados habían sido bastante mediocres en cuanto a cantidad, la verdad. En agosto comenzaron a madurar unos magníficos tomate de los que conocemos como "tomate rosa". Que cosa más rica!! de piel preciosa y con un corazón rojo, carnoso, sabroso...ummm No hay ni una noche que no pique uno o dos y con unos granos de sal gorda y un buen chorro de aceite de oliva virgen pasan a constituir la parte fundamental de la cena.


Podéis ver en las fotografías que hay de bastantes variedades. Para secar da igual. Los que tengáis de sobras en el huerto os darán estupendos resultados.
Me encanta!! Saber que los he cultivado yo, con mi trabajo, con mis cuidados es algo que no tiene precio. Seguramente salen más caras las hortalizas que se cultivan en el huerto que si las comprara. Sin duda. Pero no hay color!! Mis hortalizas no tienen insecticidas químicos, no uso fungicidas que no sean ecológicos, no tienen más que abonos naturales, materia orgánica a mansalva, agua y sol...y mimos!! Así saben ellos...y así huelen!!

Espero al atardecer, para que se atempere el huerto. No me gusta coger los tomates calientes. Prefiero dejarlos enfriar antes de subirme los que vaya a usar en la cena. 
Qué gusto poder entrar en el huerto y ver como van madurando. Elegir los que más me gustan, los más maduritos y dejo los otros que se sazonen como tienen que madurar los tomates, en las matas!! Nada de cámaras frigoríficas. Lo cierto es que pueden salir más caros, sí, pero creo que son un lujo que merece la pena.
Cual es el inconveniente? Pues que los tomates maduran cuando les da la gana jajaja Ha habido semanas que había muy pocos y podía ir comiendo la cantidad que producía el huerto y otras, como ahora, que las matas están cuajadas de frutos rojos y que salvo que estuviera todo el día comiendo tomates no sería capaz de terminarlos.

La verdad es que lo que no quiero es entrar embotados, conservas, etc. Ya tengo demasiado trabajo como para complicarme más la vida y no, no me apetece nada armar la de Dios en la cocina y ponerme a guardar botes y botes de tomates para el invierno con el trabajo que da hacer estas cosas. 
Pero está claro que ni por asomo se me ocurre tirarlos!! Sería un pecado! Procuro hacer muchísimo gazpacho que no hace falta decir lo rico que sale con estas hortalizas. Hago más de lo  que precisamos y luego lo llevamos a familiares de Madrid o a mi hija, regalo tomates a mi ayudante de jardinería y cuando ha estado Eduardo aquí con su madre y sus hijos, les he ido dando algunas hortalizas pero esta semana lo tenía fatal y había demasiado como para el consumo de mi casa. Algo había que hacer con este excedente así que se me ha ocurrido conservarlos de un modo que no da trabajo ninguno que resultan deliciosos: Secarlos al sol.
Además de los tomates rosa, también han sido nuevos para mí este año los conocidos como "corazón de buey", más jugosos que los rosas y que no sé si están más o menos buenos porque las dos variedades me encantan.


Estas dos variedades están produciendo tanto este año que me arrepiento de haber puesto cuatro matas de tomate de pera porque son los que menos me llaman la atención y los que me resultan menos espectaculares en ensalada así que muchos de los que hoy he puesto a secar al sol son de estos. También me están produciendo una cantidad ingente las dos matas de tomates cherry, tantos que a pesar de que me los como como golosinas sin aderezar nada, directamente cogidos de las matas mientras trabajo en el huerto, es tanta su produción que voy a probar hoy a ver qué tal quedan secos. Imagino que serán una diminutez el resultado pero mejor que tirarlos...verdad?
Si alguno de vosotros no conoce estos tomates secos o no los ha comido nunca os comento de qué forma se puede utilizar en la cocina.
En colmados y grandes superficies podréis ver pequeñas bolsas de tomates deshidratados (que por cierto, no están secados al sol sino deshidratados con medios como hornos) o incluso conservas de estos tomates en aceite con los que podemos preparar unos deliciosos aperitivos simplemente colocados sobre un trozo de queso manchego sobre una rebanadita de pan ummmm!! Este sistema además del poco trabajo tiene la ventaja de que no es preciso baños maría, ni demás mandangas. Se secas y pueden conservarse meses y meses en simples botes de cristal guardados en la despensa en un lugar fresco y oscuro.
Incluso si tenéis demasiada cantidad y se nos están secando ya demasiado, pueden pulverizarse en un robot de cocina tipo Thermomix o cualquier otra trituradora hasta convertirlo en polvo que puede usarse en salsas, sopas, etc ya que una cucharada de este tomate proporciona un aroma y un magnifico sabor a los platos.
Con ellos podemos confeccionar estupendas sopas o usarlos en los sofritos si previamente los hemos vuelto a hidratar dejándolos en agua unas horas. También podemos conservarlos en aceite y aunque hay quién dice que pone los tomates secos directamente con el aceite yo creo que salen mucho mejor si una vez secos los dejamos en remojo unas horas para que vuelvan a hidratarse un poco, los secamos y luego sí, luego rellenamos en bote con un buen aceite de oliva virgen al que podemos agregar unos dientes de ajo o alguna aromática como tomillo, pimienta fresca, romero o albahaca.
Bueno, si a vosotros os pasa igual, que vuestro huerto algunas semanas os da más frutos de los que podéis consumir o regalar, aquí os describo el proceso de secado al sol:
1.- No tenéis más que coger los tomates sobrantes, lavarlos bien en agua fría y secarlos.

2.- A continuación sobre una bandeja los cortamos por la mitad y los rociamos con abundante sal gorda. Tranquilos porque habitualmente estos tomates se consumen volviendolos a rehidratar y por tanto en el tiempo que permanecen en remojo pierden buena parte de la sal.



3.- Para que los tomates se sequen correctamente y no se produzcan podredumbres es necesario que el aire circule perfectamente a su alrededor, tanto por arriba como por abajo. De manera que no nos valdría ponerlos directamente en una mesa. Las zonas de contacto terminarían pudriéndose. 
Podéis usar cualquier superficie que permita la aireación, yo he usado un trozo de tela plástica con agujeritos bastante pequeños que tenía por ahí y que me sobraba pero podéis utilizar también tela de sombreo por ejemplo.


La cosa está en conseguir que la tela o la malla permanezca en tensión horizontalmente sin tocar ninguna superficie para que el aire circule por abajo. En mi caso simplemente he atado en varios puntos la tela por sus cuatro lados a unas cañas de las que se usan en el huerto como tutores formando así una especie de bastidor.
Este bastidor lo he colocado de manera que apoyara sus esquinas en cuatro sillas. No se puede decir que el invento sea muy sofisticado pero bueno, me vale para el propósito que pretendo.
Si el año que viene preciso volver a secarlos inventaré algo menos cutre y más "especializado" jajaja Algo así como un bastidor de madera cruzado cada 15/20 cm por un travesaño formando una cuadrícula interna. Si coloco unos soportes en las esquinas a los que pueda prender la malla o las telas que ponga sobre los tomates creo que quedará perfecto. Ya veremos el año que viene...
Esta vez me ha cogido por sorpresa, he bajado esta mañana al huerto y al ver la cantidad de tomates que había la verdad es que no he tenido tiempo de hacer algo mejor terminado. De haber estado más atenta hubiera hecho un bastidor con más cañas en medio. He visto que al tener sujeción solamente en los bordes del cuadrado de tela plástica, el peso de los tomates según iba colocándolos hacía ceder un poco la tela...en fin, esta vez, ya digo, ha quedado así. La próxima vez lo haré mejor.
4.- Bien, una vez colocadas las mitades de tomates unas al lado de las otras en teoría solo tendríamos que esperar los días suficientes como para que se deshidraten totalmente. Eso sí, la malla la deberemos colocar en la zona del jardín que reciba más horas de sol.
Yo la he puesto delante de la fachada sur de mi casa que como no tienen sombras ninguna de árboles los tomates tardarán pocos días en secarse porque recibirán muchísimo sol.
Lo que tardan en estar secos depende de las temperaturas y de la humedad ambiental. Lo ideal es hacer esto en verano pero claro, yo en pleno verano no he tenido excedente, lo tengo ahora.
No sé si los pájaros, al tener sal los tomates, llegarían a picotearlos pero por si las moscas, he colocado una tela de las que se usan en los árboles para proteger la fruta y la he tensado de manera que quedara un espacio entre los tomates y la malla para evitar que los pájaros se posen y ensucien los tomates.
5.- Durante el verano para probar a ver qué tal quedaban puse a secar unos pocos, solo como prueba, ya digo. Quedaron estupendos y no vi que ni moscas ni insectos se posaran sobre ellos, quizás por la sal, no lo sé. Si mañana veo que los insectos se acercan a los tomates pondré sobre la red una gasa fina que permita pasar la luz del sol pero que impida posarse moscas y demás. De momento durante esta tarde que he ido observándolos no se ha dado el problema. A ver mañana qué tal sigue la cosa y según vea colocaré o no la gasa.
6.- Se me hace demasiado incómodo retirar los tomates cuando el sol se va para impedir que la humedad de la noche vuelva a humedecerlos así que durante la noche los cubro con una tela por encima simplemente prendida con unas pinzas de la ropa. Esta tela que impide que la humedad caiga sobre los tomates la retiro por la mañana.


Y ahora a esperar una semanita o, depende del calor que haga, quizás un poco más.
7.- Cada día hay que ir vigilándolos y comprobar que no hay ninguno que comience a pudrirse. En ese caso retiraríamos el tomate estropeado para que no se pudran los que están al lado. Según vayan perdiendo volumen irá quedando más espacio entre ellos y podremos recolocar los que ahora están un poco tumbados.
A medida que se deshidratan la piel va arrugándose, retorciéndose a veces hacia dentro de manera que cubre parte de la carne. Cuando esto ocurre en algunos tomates yo prefiero aplanarlos un poco e ir abriéndolos con los dedos hacia fuera para que el interior quede bien expuesto al sol.
En los días sucesivos irán perdiendo muchísimo volumen. Pensad que es un fruto que tiene una proporción de agua muy alta. Aunque hoy parece que hay muchos tomates, al finalizar el proceso, habrán reducido tanto que el producto final no serán una cantidad extraordinaria.

8.- No conviene meterlos en botes de cristal si no estamos totalmente seguros de que están absolutamente deshidratados. La poca humedad que conservaran, dentro del bote sin ventilar, produciría moho. Por eso es mejor una vez que los saquemos de la malla dejarlos en la despensa en cestas o recipientes en los que puedan seguir ventilándose unos días más hasta meterlos al final en botes, latas herméticos.
Edito este artículo para colgar unas fotografías del estado de los tomates justo a los dos días de ponerlos al sol. Podéis ver que están ya bastante secos y arrugados pero aún tienen demasiada humedad. Dejemos pasar unos días más...a ver qué tal van secándose.



Este es el aspecto que deben de tener antes de guardarlos definitivamente. Esto son unos tomates que sequé en pleno verano por hacer una prueba y la verdad es que ni se me han enmohecido ni se han estropeado. Me han gustado mucho al usarlos en la cocina así que me he animado a hacer esta vez en más cantidad.

Espero que os parezca interesante este sistema de conservación que a mí me parece tan fácil, tan rápido y que proporciona un producto con un sabor peculiar que solo tienen los tomates conservados de este modo.
Feliz semana, queridos lectores!! :)

domingo, 23 de julio de 2017

Una buena receta de Berenjenas de Almagro

Estamos en tiempo de berenjenas y en concreto la Solanum Melongea var. Dealmagro (Berenjena de Almagro) está ahora ya empezando a cosecharse.
A veces tenemos hortalizas en el huerto que por no ser muy comunes no sabemos muy bien como preparar.
Os pongo aquí un vínculo para que si os animáis a preparar las que estáis cosechando en vuestros huertos podáis tomarlas encurtidas y que por mucha cantidad que os den las matas podáis conservarlas durante muchísimo tiempo.
Son fáciles de hacer. De verdad. Y preparadas así están muy, muy ricas...
Es una receta de mi blog "Con María en su cocina" que he publicado hoy. Hoy he publicado allí la última receta: "Cómo preparar deliciosas Berenjenas de Almagro con su aliño".
Espero que os guste.
Pasad buen fin de semana, amigos.
María.


viernes, 21 de julio de 2017

Por fin empezamos a cosechar tomates!!

Hay días que una no tiene ganas de hacer algunos trabajos en el jardín o el huerto. Llevaba días ya que no ataba las tomateras a los tutores y habían crecido demasiado. 
Estaba un poco desanimada con los tomates. Hay tomates verdes en las matas pero no veía la hora de que maduraran para poder cosecharlos.
Empecé por el bancal más próximo al portón que da acceso a la zona central del jardín porque aún estaba en sombra y fui avanzando. En el cuarto...Sorpresa!! Por fin había algunos maduros!!

Varios de pera, algunos cherry y uno rosa que no me acordé de colocar en el plato, encima de que era el más bonito y gordo. Cachis! jejeje
No son perfectos, ni iguales, ni son los tomates más bonitos del mundo jajajaja Pero a mí me dio igual. Me subí a casa. Serían como las diez. Los puse bajo el agua fresca del grifo. Un plato, un chorro generoso de aceite de oliva virgen extra, unas escamas de sal Maldon...y un pellizco de pan. Bajé con ellos de nuevo al huerto y me dispuse a darme un homenaje allí sentada, mirando mis tomateras mientras me los comía. Un rato de placer lento, pausado, degustando despacito. Trate de encontrar aromas en los rincones de mi paladar...y los hallé!!
Hay placeres tan sencillos pero que reconfortan tanto el alma...
Unos simples tomates dan para eso? Pues sí. A mí sí. Porque no son unos simples tomates. Son los míos. Los primeros que he logrado esta temporada a base de mi trabajo y mis cuidados. A pesar del granizo, del calor infernal de algunos días, de la lluvia torrencial y por supuesto, en paralelo con mi lucha contra mi ignorancia sobre el cultivo de hortalizas y con el permiso de la Naturaleza.
Tenían que saber a Gloria. Y sabían a eso... 
;)
María.


"Jardineros", un artículo que invita a la reflexión el de Marcos Díez

Acabo de leer un magnífico artículo. Lleva por título "Jardineros" escrito por Marcos Díez y publicado el 23/06/2017 en ELDIARIO.ES - CANTABRIA.
No he logrado ver cómo compartirlo aquí en el blog. Tampoco he localizado un modo rápido y fácil de contactar con su autor para pedir permiso para copiar y pegar aquí su contenido. Como no tengo tiempo de estar escribiendo correos a la dirección del diario y esperar su respuesta, os he puesto el vínculo arriba y solo puedo animaros a que lo leáis porque invita a la reflexión.
Me ha parecido un estupendo artículo!! Está preñado de sabiduría. Cuánta verdad recoge... Y sí, es cierto, un jardín no  es "Naturaleza" exactamente, es más bien un lugar dónde se pretende una Naturaleza "domada". Logramos subyugarla a veces pero con los años uno aprende (o debería) que cuánto más se está de su parte, mejores son los resultados. Lo contrario es una lucha perdida de antemano que solo el jardinero novato aspira a ganar. Ella siempre gana...a la larga o la corta. Siempre gana y se impone. Quizás es hora de empezar a cambiar nuestro concepto de jardinería y ser más conscientes de que  las reglas del juego no las ponemos nosotros...
Buen fin de semana que ya casi comienza...
María.
Jardin de fleurs - Gustav Klimt