miércoles, 6 de junio de 2018

Esta casa es una ruina!!

Hemos ido teniendo suerte con las lluvias de estas semanas. Se han ido produciendo a las horas que no interrumpían en exceso el trabajo así que han podido adelantar bastante en el patio. Pero llegó el jueves pasado y una lluvia torrencial empezó a verter sobre el jardín una cortina intensa de agua. A la voz del capataz todos a guarecerse dentro de la casa.
No estaba mentalmente preparada para comenzar a ver mi casa destrozada y a pesar de llevar días y días metiendo en cajas todo el contenido de muebles y llevando estos al garaje, la casa todavía tenía su aspecto habitual. Vacía, sí, pero era una casa, mi casa!
Huyendo del agua se metió toda la cuadrilla en el salón yo les acompañé sin saber qué "tocaba" hacer ahora y me senté sobre una silla que por solitaria en medio del salón sin muebles resultaba incluso ridícula, a la espera de saber qué ocurriría a continuación.
Apenas se sacudieron las gotas de agua de su ropa, en una estancia dónde ya vacía de todo el mobiliario sonaba a eco, la voz del jefe retumbó: 
— Vamos chicos, que se nos va la tarde!! Venga, yo comenzaré a levantar el suelo de la cocina con el martillo percutor y tú, Emilio, empieza a tirar abajo todos los azulejos del baño. Venga! Vengaaaa!! Quiero ver ya aquí mazas, picos.... las espuertas para los escombros. Alexxxxxx con la maza, tira ese tabique abajo entero!! 
Ay! Mon Dieu!! Contuve la respiración y creo que en mi cara el capataz, a pesar de intentar disimularlo, llegó a ver el pánico ajajajajajaj
Y así, como para tranquilizarme me dijo
— Comenzamos a romper!!
— Ya, ya veo— Contesté yo en un susurro de voz perfilando una menisonrisa en mi cara que no debió resultar nada natural porque fue completamente forzada  ajjajajajaja
Y Alex cogió su maza! El primer impacto sobre el tabique de separación entre la despensa y la cocina me sobrecogió. Casi vi a cámara lenta como los azulejos blancos estallaban por los aires y saltaban retirándose de la pared. Empezó a aparecer ladrillo rojo y las "tripas" de la casa comenzaron a asomar.
El primer agujero que se abrió tras el pedazo de golpe que el chaval le dió a la pared me dejó con el corazón encogido. Tras él vino otro, y otro. y otro mazazo...
La casa se llenó de un ruido ensordecedor. Aunque sin verlos todavía, escuché los azulejos del baño crujir y estamparse hechos añicos sobre el suelo. 
Algunos trozos de ladrillo y del enyesado de las paredes de algunas estancias volaban por el aire o se desplazaban por el suelo desde distintas direcciones estampándose contra los zócalos del suelo. Aquello era la guerra!!
Trozos de pared cuyo color me daba la pista de a dónde correspondían iban cubriendo el suelo del pasillo.
Cada vez más ruido, cada vez más polvo. El sonido era lo más estrepitoso, lo que más me impresionaba.
Bueno, eso fue mientras solo veía a Alex tirar el tabique y no contemplé el "trabajito" que iban haciendo los demás.
Pero al cabo de unos minutos me asomé a lo que era mi cocina y vi el resultado de los mazazos y del martillo percutor. 
El suelo ya no se veía. Una capa de escombros cubrió el suelo. Me paré un instante en lo que era la puerta y vi que despensa y cocina ya eran todo uno y que incluso a través de la despensa se veía el baño!! jajajaja
No recordé retirar el calendario que suelo colgar todos los años en el tabique que estaban tirando y pensé que lo habrían retirado los chicos. No. No lo habían retirado. Bajo ladrillos, llegué a ver asomando una esquina del calendario que ya estaba completamente cubierto ajajajja
Los enchufes empezaron a desprenderse. Los tubos que hace treinta y tantos años, como las venas de un ser vivo, conducían el cableado eléctrico comenzó a verse colgando como jirones de las paredes. Cómo me impactaba aquello!!
Tuve un atisbo de lo que la gente que ve destruida la casa debe sentir. Yo al fin y al cabo la estoy viendo destrozada pero es para una reforma. Para dejarla bien bonita y nueva pero y la gente que ve esto en una guerra o en un terremoto? Ufff, No quiero pensarlo!!
Mazazos. El ruido de los martillos sobre el terrazo del suelo que dibujaban líneas quebradas sobre ellos y los hacían trizas. El sonido como de cristales rotos de los azulejos al romperse y caer sobre los escombros que se iban formando en el suelo. Las palas rascando sobre el suelo mientras Dani iba metiendo restos de aquel destrozo en capazos de goma y los trasladaba a la cuba de escombros fuera de la casa.
Miré a la derecha: No había armarios, ni mis cuchillos que siempre cuelgan del soporte sobre la encimera. Ni mi tarro del perejil...ya no había nada, solo escombros y algún trozo de azulejo blanco que se había "escapado" de las mazas y aún colgaba de las paredes.
El grifo de la cocina permanecía (aún a fecha de hoy lo hace) sobre la pared y tenía un aspecto rarísimo. Allí puesto, sobre la nada ajajajja Qué sensación tan extraña todo!!
Y entonces me fijé en un detalle tonto. Esas "pequeñas" cosas de las que habla Serrat en su canción. Vi el pequeño programador de color verde menta desvaído ya por el paso del tiempo y que ha colgado de esa pared treinta y tantos años. Ahí estaba!! Odié siempre ese programador de riego que jamás se utilizó en el riego de mi jardín pero que en otra época servia para poner en marcha desde el interior de la casa las válvulas de riego de la parcela. Pedí a mi pareja mil veces que me lo descolgara de allí de la pared de la cocina. Siempre me molestó aquel programador con un enchufe colgando que tenía un aspecto mugroso que odiaba. Viejo y con un cable del año la polca me estorbaba siempre que utilizaba la Thermomix que estaba en la encimera justo por delante de los dichosos cablecitos.
Jamás logré que lo retirara a pesar de decirle mil veces que no iba a poner válvula ninguna de riego en el jardín. Creo que en el fondo no lo hacía porque sentía que quitarlo era borrar algunos recuerdos, como eliminar parte de la historia de la casa. Intenté sin éxito hacerle ver que no tenía sentido conservar aquel artilugio desfasado e inútil en la cocina. ajajjaja Pues allí estaba todavía en la pared junto a la tira de tres enchufes que se colgó provisionalmente hace cuatro años!!! Agarrándose con uñas y dientes a los azulejos como resistiéndose a mi afán de renovación. Ni treinta años, ni mis peticiones de retirada, ni los mazazos podían con el programador!! Creo que el programador se estaba vengando de mí y mis malévolas intenciones hacia él jajajajjaja
No pude evitarlo, solté unas carcajadas tremendas jajajjajaj Jorge me preguntó de qué me reía
—Nada. Nada. Cosas mías, Jorge   :)
Me situé en la despensa y vi a través del tabique desaparecido la cocina y el salón. Era lo único que permanecía más o menos intacto. Eso sí, en lugar de la preciosa mesa inglesa que tengo en ese rincón había un palet con sacos de yeso. Qué decoración tan chic!!
Las espuertas iban llenándose una a una de escombros y Dani y Emilio las iban retirando hacia el contenedor con una agilidad en su paso que me asombraba. Sopesé mentalmente el peso de los sustratos que yo suelo manejar y pensé que me veo negra para trajinar por el jardín con la carretilla llena y ellos manejaban aquellas espuertas cargadas de ladrillos rotos como si no pesaran!! Y debían pesar lo suyo!!
Qué trabajo tan duro esto de los albañiles. Madre mía! Bien se merecen lo que ganan!
Ni pintura, ni azulejos, ni yeso pintado. En las paredes de mi casa aparecían tuberías de agua que por antiguas eran de hierro y el óxido las cubría. Una instalación eléctrica que de tan desfasada era incluso peligrosa...Uffff qué extraño verle el esqueleto a tu casa!!
El capataz me llamó y me mostró algo que aunque podía imaginar jamás pensé en llegar a verlo. El hueco del desagüe de mi fregadero lleno de raíces de arizónicas!!!!


Las arizónicas de mi muro no penséis que estaban cerca de la cocina, de la más cercana al fregadero podía haber perfectamente ocho o nueve metros. Pues se las apañaron para buscar la humedad de las tuberías y penetrar en ellas a pesar de la distancia. Afortunadamente estoy haciendo esta reforma y no llegaré a tener problemas de rotura de tuberías porque como sabéis las he arrancado de cuajo pero de haber permanecido creciendo en mi jardín habrían llegado a ocasionarme graves problemas en la casa.
No fueron muchas horas. En pocas la casa se había transformado. En realidad lo que en mi interior yo tengo interiorizado como mi casa desapareció. En su lugar ahora no hay más que huecos de puertas agrandados para poner los precercos de las que se instalarán nuevas. Paredes desnudas de yeso. El forjado de la casa como suelo ya sin el terrazo que lo cubría.
El baño no me asombró menos que la cocina. La bañera cuando entré la primera vez estaba ya llena de ladrillos rotos pero todavía permanecía en pie el tabique que la separaba de la despensa y sobre él, algunos azulejos aún no había sufrido la furia de las herramientas de los albañiles.
En mi segunda entrada ya era el caos!! El bidet estaba allí, como desmayado sobre el suelo y un nivel estaba (no sé la razón) clavado en los escombros jajajajaj

Al rato ya no había ni tabique divisorio con la despensa. Desde la cocina se podía ver hasta el baño!! 
Ahora que nadie nos escucha os diré un pequeño secreto. Custodio la llave de esa puerta de mi cocina y no pienso entregarla hasta que no me quede otro remedio. Es la puerta  por la que mil veces entro y salgo a lo que llamo el jardín trasero. Que permanezca cerrada, obligando así a los albañiles a entrar y salir de la casa por la puerta el salón que conduce a las terrazas cerca de las que está el otro lugar dónde están trabajando y en el que en el futuro se hará un patio, es un modo de preservar el jardín trasero de los "pasos" de los trabajadores y sus desmanes.
Por mucho cuidado que lleven (que lo cierto es que no lo llevan) si ahora , pasando escombros y todo este material, les dejo entrar y salir por esa puerta me destrozarán el jardín trasero y no pienso permitirlo si puedo ajajjaja así que me niego una y otra vez a la petición del capataz de entregarle copia de esa llave.
—No, no, si no me molesta. Usted no se preocupe. Cuando quiera salir por algo concreto usted me lo dice y yo abro la puerta. 
Y pienso para mí "y luego, inmediatamente, la vuelvo a cerrar" jajajjajajjaj
Las rosas que hay cerca de la casa están las pobres polvorientas. Las hojas de los rosales no brillan. Afortunadamente algunas de las noches de estas dos semanas han llovido y las ha limpiado un poco de todo el polvo que sale por las ventanas...
En fin! De esta guisa tengo mi casa. Podéis imaginar el lío que tengo de todo. No localizo nada. No sé dónde tengo casi nada. Mis libros de jardinería están en cajas y no puedo acceder a ellos. Ni siquiera mi línea de Internet llega el garaje que está a unos 50 metros de la casa y que es dónde únicamente podría sentarme porque hay sillas y mesa...así que tengo que venirme aquí, a casa de un vecino que me ha permitido estar en su terraza a la que sí llega mi wifi y con mi ordenador puedo escribiros.
Mi pobre perro, acostumbrado a campar a sus anchas por todo el jardín anda todo descolocado. Su vida entera está cambiando por momento. No duerme en su casa, ni puede estar a mi lado tanto tiempo como de costumbre porque ando que no sé a dónde atender y lo peor, debe estar atado mucho tiempo. He intentado que obedezca y no se escape pero ni por esas!! Tres veces se ha largado y ha regresado ya de noche, una vez empapado por la lluvia como una esponja. Vete a saber dónde se metió. Iría de novias!! La cosa es que, a mi pesar, debe estar atado mucho tiempo y mucho otro en el espacio del huerto que, comparado con el que él tiene la costumbre de disfrutar, se le debe antojar diminuto. Lo malo es que sé que los albañiles no andarán con cuidado de cerrar las puertas mientras duren las obras e Iker podrá escaparse a la mínima oportunidad que encuentre de hacerlo así que tendrá que estar en el huerto mientras yo me vaya a trabajar.
Las imágenes creo que dicen más que mis palabras. De todos modos, como siempre, siento una dualidad de mis emociones. Es verdad que el interior de mi casa pedía a voces una remodelación total pero ... no sé, la casa de uno, sus paredes, sus puertas...sus espejos..todo forma o ha formado parte de nuestra vida, Para bien o para mal. 
A veces una mancha en una pared, un simple rasguño en el yeso o una puerta rota que para un visita no significa nada, para nosotros es toda una historia porque sabemos qué ocurrió o qué provocó el rasguño o la mancha o cómo se rompió la puerta... 
Mi casa, como la de todo el mundo, está llena de mil historias pequeñas. Y estos días, según iba viendo caer tabiques y azulejos he recordado muchas, muchas historias...algunas han dibujado mi sonrisa, otras... no tanto :) Qué curioso. Cualquier detalle de las paredes te traen tantos recuerdos...
Es cierto que todas nuestras vivencias las guardamos en nuestro corazón y que por mucho que desaparezcan los tabiques que las albergaron, por mucho que se renueve su yeso, por mucho que cambien sus colores... estarán ahí, en nuestro interior. Si, eso es cierto...Pero también es cierto que una casa no es solo sus vivencias, que las vivencias se han tenido en un entorno con una luz concreta, con un color de paredes, sobre unas puertas determinadas, apoyados en una ventana concreta, pisando aquellas baldosas y no otras...
Nuestra casa, esa sensación que tenemos de pertenencia, está conformada por sensaciones, sentimientos, vivencias de todo tipo, por la luz determinada de una ventana, por los tamaños de las estancias...incluso por los aromas propios de ella...y renovar todo el interior completo quizás de alguna manera es eliminar "el soporte" sobre el que ocurrieron todas estas vivencias. Ver intactos los entornos dónde ocurrieron las cosas, facilita el recuerdo. Seguramente esos recuerdos sin el "soporte" físico del lugar facilitará el olvido con el tiempo.
Dentro de unos meses el interior de la casa que fue nuestra (mía y de mi pareja) habrá dejado de existir. Serán otras paredes pintadas de otros colores, otros sanitarios, otro suelo, otras ventanas... 
El otro día, viendo a Dani llevarse a espuertas hacia el contenedor todos los escombros pensé que se estaba llevando  el "soporte" físico en el que ocurrió todo lo que en estos cuatro últimos años me hizo tanto daño... Se llevó el desamor, se llevó el desencuentro, la deslealtad y mucho, mucho desengaño... y eché en ellas sin que nadie me viera, mis últimas lágrimas. Las cosas buenas que ocurrieron en mi casa, en mi piel y en mi corazón las guardaré ahí, en esa cajita mágica que tenemos todos y en la que cabe tanto!! Y ahí permanecerán... para sonreír cuando las recuerde y yo pintaré de olvido mi casa...