sábado, 25 de octubre de 2014

Trébol blanco enano (Trifolium repens): Para verdear un poco el jardín.

No podía retrasarlo más. El otoño se va y yo aún sin mi trébol sembrado!! Así que este fin de semana en esto estoy. “Sembrando suerte” (a ver si es verdad y me encuentro un montón de tréboles de cuatro hojas jeje J  )
Fotografía tomada de Wikipedia
Mantener un césped a base de gramíneas en perfectas condiciones en la zona dónde está mi jardín conlleva un gasto de agua, trabajo y dinero que no estoy dispuesta a invertir.  Me encanta ver los jardines de mis amigos jardineros de la Cornisa Cantábrica con ese manto verde precioso!! Claro que sí. Pero es que allí casi que no hay que hacer nada para mantenerlo así de bonito. Tienen la suerte de tener ese clima favorable a la formación de prados en estupendas condiciones casi sin riego. Qué se le va a hacer! Yo no tengo esa suerte.
Fotografía tomada de Wikipedia
Si fuera pequeño no sé si me lo plantearía de otra forma. Pero no es pequeño, hay muchos metros!! Sería una locura intentar un césped de las dimensiones de mi jardín. Por eso, porque mi clima es muy distinto al del norte de España, no quiero césped  de gramíneas en él.
No me gusta la aplicación de términos como “eco” tan a la ligera como se hace hoy en día pero la verdad, en este caso, teniendo en cuenta que tengo un jardín en la Sierra Oeste de Madrid, dónde el clima es muy seco, con altas temperaturas en verano…pues no, creo que no es muy ecológico mantener a ultranza una pradera impoluta de un verde inmaculado a costa de ingentes cantidades de agua.
De otra parte, el estilo que yo busco de jardín no necesita este tipo de pradera. Si me gustaría lograr que “verdeara” un poco. Con eso me conformo. A sabiendas de que como no estoy dispuesta a regarlo continuamente, en verano se tornará algo pajizo. Pero espero que cuando vuelvan las épocas de lluvia y las temperaturas vuelvan a ser adecuadas, rebrote y al menos durante algunos meses del año aporte un fondo de algo de frondosidad. Con eso me conformo.
De ahí que con el consejo de mi amigo Julián me haya decidido a sembrar en muchas de las zonas dónde no hay plantaciones Trifolium Repens, lo que se llama vulgarmente Trébol blanco enano o trébol de Holanda.
Se trata de una leguminosa  de poca altura (aproximadamente unos 10 cm) de crecimiento rastrero con estolones que le permiten extenderse con facilidad teniendo el inconveniente de que al ser raíces poco profundas precisa de riego en verano. Aguanta bien las bajas temperaturas, el pisoteo y los cortes que de otra parte, y esto en también me ha hecho decidirme por ella, no precisa segarlo. Idónea para terrenos  arenosos, pobres y ácidos (exactamente como es el suelo general de mi jardín dónde yo no he hecho enmiendas para plantar) y es un idóneo fijador de nitrógeno.
De haber pretendido una pradera más perfecta tendría que haber cavado toda la zona y eliminado a conciencia todas las malas hierbas que eran muchas antes de haber sembrado el Trifolium repens. Las lluvias de estos días de atrás y las aportaciones de tierra vegetal a granel (que contenía muchas semillas)que hemos hecho,  ha provocado que brotara un manto verde de malas hierbas que ha cubierto casi todo el jardín.
Así que llevo unos días que valiéndome de un escardador he cortado las raíces de las malas hierbas que han brotado. No es el sistema idóneo porque no se arrancan de raíz, pero, como digo arriba, el tiempo de me va y veo que pronto llegarán las bajas temperaturas y no quería que transcurrieran más días sin sembrar.
Dejé unos días las hierbas cortadas en las superficie para que se secaran y no volvieran a brotar algunas arrancadas de raíz. Una vez limpio el terreno y pasada la escoba metálica para alisarlo he planteado el trabajo por zonas.
Pienso que me resulta más fácil ir terminando una zona y trasladar todos los bártulos (carretilla, sacos de mantillo…) a otra.
He comprado varios paquetes de semillas de Trifolium repens  de 1 kg porque al consultar varias páginas de internet los gramos que daban por metros cuadrados he visto que eran muy variables. Al final he tomado el camino de en medio y he decidido poner 20 gramos por cada metro de tierra.

Una vez limpio de malas hierbas. El primer problema que se me ha ocurrido que iba a tener era el “dosificar” las semillas para poder distribuirlas de forma homogénea.  Pensé que extender lo que no deja de ser una pequeña cantidad aunque sean varios kilos entre tanto metro… estaba segura de que a mitad del camino ya no iba a tener semillas. De otra parte, es innecesario sembrar tan apretado. De ahí que las haya mezclado con arena que al aumentar el volumen es más fácil esparcirlas. Cada “dosis” de semillas la he mezclado siempre con la misma cantidad de arena aproximadamente. Así iba cogiendo el “tino” según he ido haciendo cada zona de cinco metros de extensión.

Me he hecho con un recipiente que lleno hasta su borde contiene 100 gramos de semilla, lo que me da para cinco metros cuadrados que han sido en los que he dividido cada zona que iba haciendo.
De este modo, sin volver a pesar nada, solo llenando directamente de la caja de semillas he ido preparando “las dosis”: Una bolecito de semillas por cada bol lleno hasta arriba de arena y luego ambos bien mezclado en otro recipiente más amplio.

Antes de esparcir la semilla he regado la zona bien, a conciencia, con la manguera en expulsando agua pulverizando el suelo. No quería levantar el terreno ni que se formaran surcos en el suelo, así que, despacito, con paciencia.
Luego he trazado, de modo muy, muy aproximado unas marcas en forma de líneas en el suelo que me marcaban cada metro y así me servirían de referencia para repartir cada “dosis” para esparcir la misma cantidad de semillas sobre los cinco metros cuadrados más o menos.

A continuación he esparcido sobre cada zona de cinco metros una mezcla dosificada de semillas + arena,
procurando hacerlo de la manera más homogeneiza posible y que quedaran repartidas por igual.

Por último he cubierto las semillas con una fina capa de mantillo y he regado de nuevo esparciendo el agua como una lluvia fina sobre lo sembrado. Tendría que haber comprado más mantillo pero esta mañana tengo el que tengo.


Y ahora a esperar!! Creo que en un par o tres de semanas pueden brotar.. y eso sí, tendré que estar muy atenta al riego para que puedan brotar. Creo que regaré un par de veces al día con agua finita por encima para no mover la tierra. El problema será ir moviendo las mangueras por una superficie tan grande sin arrastrarlas  y que se lleven o muevan parte de lo sembrado. En fin, ya encontraré una solución ! 
He querido ampliar esta entrada añadiendo una fotografía del primer día que he visto brotadas algunas semillas, justo a los seis días de haberlo sembrado pero soy tan mala fotógrafa que cuando fui a colgarla me di cuenta de que estaba borrosa :(  
No las veo asomar por todas las zonas igual pero sí, ya hay zonas en las que ha comenzado a brotar. Bueno, pensé que tardaría más tiempo...de momento vamos bien!!
Fotografía tomada de Wikipedia

4 comentarios:

  1. ¿ No te interesaría enterrar una tubería con distintos puntos de conexión ?

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  2. Carmen, los tubos de riego irán por los laterales de la escalera que baja y cruza en un buen trozo el jardín, al menos la parte que hay entre el garaje y la casa. Ahí están todas las conexiones para iluminación, agua, etc

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  3. Hola Maria, como te va con este trebol? Se porta bien con la sequía? Un beso muy grande.

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  4. Hola María! yo tengo dos pequeños futboleros que me han echado abajo dos veces el cesped del jardín. Crees que con el trebol tendremos por fin un jasrdín verde sin zonas peladas de tierra?

    Saludos
    Angela

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