sábado, 26 de enero de 2019

Convertir una simple caja de los chinos en una maleta retro con encanto

Tenía ganas de colocar sobre la parte superior del armario de la ropa blanca de mi dormitorio una maleta con aire vintage pero conseguir una de tu gusto no siempre es fácil además del precio que suelen tener.
Solución? Invertir un poco de trabajo en una caja adquirida en los chinos y convertirla en una maleta retro.
Os muestro a continuación el proceso que seguí para la transformación. Veréis que es fácil y que el resultado es una preciosa y romántica maleta dónde guardar recuerdos, fotos antiguas o simplemente objetos de tocador.

Durante los días de esta última Navidad, al ir a pasar las Fiestas con mi familia, encontré en Béjar, en una de las tiendas de los chinos, una caja bastante sólida y del tamaño que me convenía. Era francamente fea y los herrajes de retro no tenían nada. Pero eso era lo de menos. La forma y tamaño me convencían, ya la transformaría yo a mi gusto en su aspecto!

Lo primero que hice fue retirar todos los herrajes, de una parte no pensaba volver a ponerlos dado que el estilo no me gustaba nada pero de la otra, poder separar las dos partes de la caja me facilitaría enormemente el trabajo.
Apliqué un par de manos de pintura Chalk Finish de Americana Decor, en color "inocencia" ADC05). Se trata de una pintura con aspecto completamente mate que por contener yeso resulta muy empolvada.
No había probado hasta ahora este tipo de pintura tan de moda y he de decir que si bien tiene un acabado muy sedoso que otorga un aspecto añejo a los objetos que decoramos con ella, temo que no se trate de pinturas con un gran agarre y de hecho aconsejan protegerlas con ceras o barnices una vez finalizados los trabajos si se trata de muebles de mucho uso para evitar que la pintura se deteriore.
Este aspecto en el caso de mi maleta no me preocupaba demasiado dado que, al tratarse de un objeto decorativo, lógicamente, no tendría demasiado uso.
Necesité una tercera mano para llegar a ocultar del todo el estampado original de la maleta. 
Esta pintura deja el rastro del pincel o brocha que usemos y aunque ese efecto puede gustarme en otros trabajos, en este en concreto no me apetecía, de ahí que entre capa y capa lijara ligeramente con lana de acero para eliminar un poco las pasadas de la brocha.
En este momento estaba lista para decorarla aplicando sobre su superficie una decoración en relieve valiéndome de una plantilla de estarcir normal y corriente y pasta de textura.
Como no había usado este tipo de producto, pensé que era aconsejable probar primero los resultados sobre una simple hoja de acetato. Así me familiarizaría con la pasta y evitaría algún error que otro.



Lo cierto es que no tiene complicación alguna. Conviene, eso sí, fijar con cinta de carrocero la plantilla para que durante el trabajo ésta no se desplace. Una vez situada la plantilla en su sitio se trata de, con espátula de pintor o una simple tarjeta de crédito vieja, rellenar la plantilla con la pasta relieve tratando de alisarla lo mejor posible (si es que queremos ese resultado).
Estas pastas de textura tienen un secado bastante rápido así que hay que retirar la plantilla con cuidado, despacito pero sin esperar en exceso una vez se aplica la pasta.
Por el mismo motivo, la plantilla deberíamos limpiarla con rapidez si queremos conservarla en perfectas condiciones. La eliminación del producto se realiza con facilidad introduciéndolas en agua jabonosa y tras ello, pasarles una toallita hidratada (de las de bebé) para eliminar cualquier resto que haya quedado.
Como mi pretensión era que la decoración exterior de la maleta recordara muy lejanamente los tejidos adamascados, necesitaba que los dibujos provocados por la plantilla  salpicaran toda la superficie y hubiera quedado muy artificial si no hubiera colocado en algunas partes la plantilla de manera que abarcase la parte superior e inferior de la maleta.
En este caso primero hacía una de las partes y una vez seca la pasta relieve, cerraba la maleta y colocaba la plantilla de modo que pudiera terminar el dibujo cerciorándome de que ambas parte tenían una perfecta continuidad.
No sé si lo he dicho en alguna parte de este blog pero hace unos quince años tuve abierto al público un taller en el que yo impartía clases sobre muchas técnicas decorativas (cocción en horno de piezas de porcelana decorada, pintura de seda, repujado de plata y estaño, pintura al óleo...en fin todo lo que abarca los trabajos de tipo artístico) Bien pues durante aquellos años me gustaba aconsejar a mis alumnas el uso de unas pátinas cuyo resultado me parecía maravilloso. Se trata de las pátinas de la marca DecoArt "Heavenly Hues". Proporcionan a las piezas un aspecto sedoso y suave maravilloso. Se aplican muy fácilmente y se retiran con esponja húmeda sin dificultad alguna.
Como podéis comprobar por los últimos artículos estoy dedicándome a decorar algunas piezas del interior de mi casa y aunque mi artesal de pinturas, pinceles, pátinas y todo tipo de productos es inmenso precisamente por haberme dedicado durante años a, como os comentaba, la docencia de este tipo de actividad, la verdad es que han pasado años ya desde que cerré mi taller en Málaga y estaba necesitada de algunos productos para afrontar los trabajos que tengo entre manos.
Me decidí a hacer el pedido a través de la página web de una de las casas de venta de productos de manualidades más conocidas de Madrid, Manualidades y Bellas Artes Topaz, sin saber muy bien qué tal funcionarían. Ya sabéis que me gusta informar siempre a mis lectores sobre los lugares dónde compro los productos de jardinería y ahora no quería dejar de hacerlo aunque se trate de otro tipo de artículos.
Debo decir que antes de realizar mi pedido a través de la página les hice alguna consulta a través del teléfono. La atención no pudo ser mejor. Amables, educados, un gusto tratar con gente tan sumamente agradable!!
El pedido me llegó en un tiempo record. Rapidísimo! y aunque desafortunadamente en el transporte mi paquete debió sufrir algún golpe que provocó que uno de los botes de pintura Chalky finish se rompiera y manchara el resto de artículos del pedido, también es cierto que tan pronto me puse en contacto telefónico con el dueño de Topaz, fui atendida muy amablemente y rápidamente subsanaron el percance enviándome de nuevo el producto dañado con la mayor diligencia. Pero además tuvieron la gentileza de meter de regalo en el envío algunos botes de estas pátinas que os comento y que ya han retirado de la venta. Desde aquí muchas gracias de nuevo a Topaz por su buen hacer y por el estupendo funcionamiento de su negocio que redunda en un magnífico servicio para su clientela.
Así que tomad nota, si precisáis productos de este tipo y no os apetece desplazaros en persona para su adquisición esta es una casa fiable dónde podéis adquirir un gran surtido de artículos para este tipo de trabajos a un precio razonable y con la seguridad de que tendréis una muy buena atención además de que os solucionarán cualquier problema en el envío en el caso de que se produzca. Vamos, lo que queremos todos los clientes cuando compramos online. Verdad?:)
De modo que entre los botes que yo conservaba de Málaga y los que Topaz me regaló me fue posible realizar algunas mezclas de colores hasta obtener el tono que necesitaba para mi maleta.
Con tres de ellos obtuve un tono rosa antiguo con un matiz amarronado que me permitiría "matizar" el tono rosa demasiado "plano" que decoraba mi maleta. Agregué una cuarta pátina en tono oro que produciría unos leves "destellos" y que creo quedan preciosos cuando se ve la maleta de cerca.
Con esponja natural (la que tiene agujeritos) trabajé la mezcla de pátinas Heavenly Hues por todo el exterior de la maleta, tanto en el fondo como sobre las formas recién hechas con pasta de textura (ya completamente seca, claro está).  
Dejé secar bastante y luego, en algunas zonas fui retirándola levemente por algunas partes con la esponja limpia y apenas húmeda. Fui poniendo más producto allí dónde había retirado demasiado y eliminando de las zonas que me parecía tenían en exceso. Lo trabajé hasta que la maleta tuvo el aspecto un poco como si fuera de piel. El brillo muy, muy satinado de este tipo de pátina creo que contribuye a que tenga este aspecto apolvado y tan suave.
Dejé secar completamente y luego trabajé toda la pieza con piel seco en tono blanco cargado con pintura acrílica de La Americana.
Para aquellos lectores que no sepan de qué se trata esta técnica del pincel seco les diría que es un modo de matizar las piezas otorgándoles una tonalidad que las cubre totalmente o en algunas zonas pero sin llegar a pintarlas. El tono de debajo sigue "transparentándose" debajo del color que se aplica.
Para ello hay que utilizar un pincel de cerdas bastante duras. Hay pinceles específicos para el pincel seco pero a mi me funciona perfectamente una brocha de pelo bastante duro pero con cierta flexibilidad que tengo desde hará más de veinte años y que uso siempre que tengo que aplicar esta técnica. Conserva su forma a pesar del trote que lleva encima y no pierde en absoluto cerdas por mucho que la use. Por cierto, lo que hace las cosas buenas! Es verdad que son más caras pero duran una eternidad y facilitan enormemente el trabajo además de garantizar resultados óptimos. Es la brocha que veis en la foto de la mezcla de tonos de la pátina. Mira que llevo años y años trabajando con ella, pues está como nueva!!
Cargaremos de pintura solamente las puntas de la brocha. Descargaremos el exceso en un trapo o trozo de papel de cocina y cuando la brocha apenas manche "cepillaremos" con ella las zonas de la pieza que deseemos. No hay que apretar, si no simplemente cepillar suavemente y muy despacio la pieza por las zonas que queramos matizar.
En mi caso decidí aplicar el pincel seco con color blanco a toda la maleta. Especialmente insistí en los bordes de los motivos que había realizado con la pasta de textura que al estar muy ligeramente levantados con relación al resto de la superficie de la maleta, me resultó muy fácil aplicarlo.
En esta fotografía se puede apreciar a la izquierda una zona antes de aplicar sobre ella pincel seco y a la derecha una vez hemos cepillado con el tono blanco.
Así trabajé toda la maleta. Muy despacio. Con el pincel seco no hay que correr. Si cargamos demasiado pintura corremos el riesgo de provocar manchones de pintura opaca sobre la pieza que sería algo difícil rectificar. Es mejor is poco a poco, cargado muy poco el pincel y trabajando insistiendo en las zonas que queramos "blanquear" con el tono blanco.
Hay que llevar cuidado con esta técnica cuando se aplica en superficies totalmente lisas. Ahí es mucho más fácil que hagamos manchones. Por el contrario, en las zonas rugosas o con relieves resulta mucho más fácil realizar.
Como dije antes esta maleta no tendrá un uso diario así que quizás podría haberla dejado sin barnizar pero he preferido preservarla con una capa de barniz mate que me permitirá limpiarla cuando se necesario con una bayeta húmeda sin correr el riesgo de que la pintura se me manche con el polvo o la suciedad.
Con este barniz el trabajo no finalizaba. Los herrajes de esta caja eran todo menos bonitos así que hace unas semanas me fui a una de esas tiendas antiguas de Madrid dónde se puede adquirir esas cosas que ya no venden en casi ningún sitio y allí compré los cierres, bisagras y asa de mi maleta para poder sustituir los que tenía. Tengo todavía que ingeniármelas para cubrir los tornillos nuevos que usé para atornillar las piezas a la maleta con una especie de "tapones" metálicos que me dieron y que son del tono de los herrajes. Es una cuestión de detalle que permitirá que se vea mucho más bonita pero en tanto no se me ocurra de qué modo fijar sobre los tornillos estas piezas que me dieron, está así...
El último trabajo que requería mi maleta era su interior. Quería un aspecto femenino, muy romántico y qué mejor para ello que una hermosa tela de cretona con estampado de rosas de estilo inglés?
Cuando vivía en Barcelona tenía las cortinas de mi salón confeccionadas con esta tela de cretona. La mayor parte de ellas las he reconvertido en colchas y otras piezas de decoración pero me habían sobrado unos trozos que no utilicé nunca así que me han venido de maravilla para forrar el interior de mi maleta.
Simplemente tomé las medidas que precisaba primero para los laterales de la maleta y calculé el doble para poder pegarlo rizado y que quedara "fruncido". La pistola que llamamos de silicona me ha venido de maravilla. Estas barritas que no son silicona si no pegamento pegan a la perfección y de modo inmediato casi cualquier cosa. Con la tela desde luego no da problema alguno.
Una vez forrados los laterales hice la pieza que luego encajaría en la parte inferior de la tapa de la maleta.
Con un trozo de esponja de las dimensiones del fondo de la maleta que pegué a un cartón bien rígido lo cubrí con tela de cretona y pegué el conjunto en el fondo de la maleta. Así queda acolchadita.
Igual hice con la tapa superior. Primero forré los laterales y luego confeccioné la parte interna de la tapa.
El último detalle era hacerle el bolsillo con blonda de la tapa superior (que también pegué con la pistola). Tomé las medidas necesarias que me permitieran fruncir la blonda. Pasé un pespunte con la máquina de coser por arriba y por abajo de la blonda para fijar los frunces y le cosí en el borde superior una estrecha cinta de raso en tono mantequilla. 
Forré un trozo de cartón con la tela de cretona y sobre esta pieza pegué el bolsillo de blonda. Una vez todo bien unido con el pegamento de la pistola pegué el conjunto a la tapa superior de la maleta.
Y ya! Terminada.
Es cierto que seguramente la maleta permanezca la mayor parte del tiempo cerrada y que por ello puede que el trabajo del interior me lo hubiera podido ahorrar pero aunque yo no la abra con mucha frecuencia quiero que cuando lo haga, aparezca un interior tan precioso como éste y no la tela de papel que tenía originalmente. Nada que ver. Este es un interior delicado y bonito y aquello era una cutrez.
Qué os parece? Es linda. No? :)
A mi me parece muy romántica y con un aire reto que me cautiva. No voy a decir que haya realizado este trabajo en un par de horas pero lo cierto es que no tiene excesiva dificultad y que he disfrutado mucho transformando la caja original.
Con nuestro trabajo podemos transformar todo. No solamente nuestros jardines ajajajaj :P Con nuestras manos, ilusión y algo de trabajo, una pieza bastante indigna podemos transformarla en algo delicado y bello y que pase a formar parte de la decoración de nuestra casa alegrándonos la vista cuando lo contemplemos. 
No me he gastado nada del otro mundo y además tengo la satisfacción de haberlo hecho yo misma con mis manos y mi trabajo. Indudablemente las cosas que hacemos son mucho más nuestras que las que compramos. No es cierto? :)
Ahora no sé dónde colocarla, si en la parte superior del armario, si encima de una de las tres estanterías de libros...si en el suelo..No sé, ya me decidiré! De momento está sobre el velador al lado del sofá de piel. Ya veremos dónde termina puesta...
Feliz domingo, queridos lectores!!
Como hago otras veces, aquí tenéis los materiales usados:
  • Caja de la tienda de los chinos
  • Pinceles y brochas
  • Para pintar el exterior: Pintura acrílica Chalky finish de Americana Decor tono rosa "Inocencia" (ADC05)
  • Plantillas de estarcir
  • Pasta relieve marca "Chopo"
  • Una espátula de pintor o una simple tarjeta de crédito vieja
  • Para la pátina los siguientes colores de Heavenly Hues de DecoArt:
  • DHH02 - Soft black (Negro suave)
  • DHH08 - Misty mauve (rosa antiguo)
  • DHH16 - Golden halo (ocre muy claro)
  • DHH17 - Heavenly gold (dorado)
  • Para el pincel seco: (DA1) Pintura acrílica de La Americana - DecoArt Titanium (Snow) (blanco) 
  • Barniz de madera interior acrilico de Leroy Merlin
  • Herrajes y asa adquiridos en tiendas del ramo (ferreterías especializadas)
  • Pistola para aplicar pegamento en barra con calor
  • Barritas de pegamento para la pistola
  • Esponja para acolchar el fondo de la maleta
  • Tela de blonda
  • Cinta de raso
  • Tela de cretona estampada


Espejo vintage grabado al ácido

Es asombroso cómo y dónde terminan las cosas. Hará más de treinta años, mi madre solicitó de un cristalero el corte de las cinco piezas que componen este precioso espejo que os muestro. Por aquel entonces también encargó a mi padre que le cortase lo que tenía idea constituyera la trasera del espejo.
Ella había hecho su primer trabajo de grabación y quedó tan bonito que se animó a embarcarse en una pieza de mucho más calado. En realidad las grabaciones que ella hacía no eran al ácido si no "rayando" (grabando) el espejo con una punta de silicio (llamado carborundo) y con aquella técnica pretendía realizar este espejo.
La cosa es que por unas cosas o por otras aquel proyecto fue aplazándose y los trozos de espejo cortados durmieron el sueño de los justos amorosamente envueltos para que se rompieran. Así, como digo, pasaron años. Si no treinta, casi fueron cuarenta! Y el espejo siguió en un altillo a la espera...
Estas Navidades, mirando aquel primer espejito que hizo mi madre le comenté lo bonito que me parecía y entonces se acordó de las piezas que tenía para hacer uno de dimensiones muchísimo más grande y me propuso que fuera yo quién lo realizara. 
Indudablemente me animé a ello entusiasmada con la idea de que luciera sobre el tocador de mi dormitorio.
El material con el que contaba eran cinco piezas de espejo. Cuatro formaban un marco exterior que bordeaba una quinta central. Tenía cortada la estructura de madera que debía sostener este marco alrededor del espejo central y había conservado también las pequeñas piezas que formarían parte de la decoración del espejo ubicadas alrededor de todos sus bordes. Eso sí, no había trasera.
Aquellos días no nos planteamos aplicar otra técnica que no fuera el rayado pero observando algunos de los espejos más o menos antiguos que tengo en casa vimos que el grabado era mucho más delicado, mucho más fino y que no estaba hecho a base de la grabación por rayado si no con ácido.
La grabación (o más bien mateado o esmerilado) de espejo, cristal o vidrio con ácido consiste en aplicar un producto espeso (en forma de crema) específico para ello, que se puede adquirir en cualquier tienda de Bellas Artes o Manualidades y que en realidad lleva en su composición ácido fluorhídrico que es lo que "ataca" o matea el soporte si se deja actuar sobre él el tiempo necesario.
Para ello se utilizan plantillas especiales que son adhesivas y llevan recortados los dibujos o formas con los que pretendemos decorar nuestro soporte. Estas plantillas de vinilo son flexibles y se adhieren a la superficie de forma que impiden la penetración del ácido (y por tanto su actuación) sobre las zonas que no deseamos que quede esmerilada.
de forma irreversible
El primer problema que se nos planteó fue buscar unas plantillas con los dibujos y de las dimensiones que queríamos. Imposible! las que encontramos en el mercado especialmente indicadas para trabajar con ácido estaban más bien destinadas a la decoración de pequeñas piezas como copas u objetos de dimensiones mucho más pequeñas que mi espejo pero además se trataba de decoraciones "independientes" con las que era imposible crear el conjunto decorativo que pretendíamos.
Intentar recortar con la perfección que hubiera requerido este trabajo un vinilo grueso para confeccionar nuestras propias plantillas se nos antojaba imposible así que buscamos algún sistema "alternativo". Intentamos trabajar con plantillas de stencil (estarcido) normales cuidando de que al poner el ácido no se levantaran por parte alguna. Nada. El resultado fueron unas formas totalmente borrosas, con bordes nada nítidos y bastante imperfectos.
Nos apetecía que el espejo tuviera dibujos más o menos modernistas, de formas limpias, ondulantes y más bien clásicas. Busqué entre las muchas plantillas de estarcir que tengo las que tenían las decoraciones que eran de nuestro agrado pero nuestro problema era que el ácido se metía por debajo de los bordes por mucho que lleváramos cuidado.
Entonces pensamos qué ocurriría si aplicábamos spray removible por detrás de ella. Nos preguntamos si el ácido atacaría las plantillas o las deterioraría si se usaban más de una vez.
Et voilà! Esa fue la solución. En un trozo de espejo que teníamos hicimos las pruebas necesarias para asegurarnos de que los resultados eran los pretendidos antes de afrontar el espejo. Uff! qué trajín nos llevábamos las dos aquellos días intentando dar con la solución. En la primera prueba la plantilla ni se coscó pero temimos que en los siguientes usos fueran degradándose. Temíamos que los bordes empezaran a curvarse de modo que el ácido penetrara por debajo.
Pues no, ni se deterioraron con el primero ni con los siguientes usos. Qué bien, ya habíamos dado con el sistema! A continuación nos centramos que crear el diseño.
Trasladamos las formas de las cinco piezas de espejo a papel de seda y las recortamos de manera que pudiéramos formarnos una idea del conjunto antes de abordarlo definitivamente. Fuimos tomando partes de las plantillas que elegimos trasladando el dibujo al papel, acoplándolas al lado otras partes de la misma u otras plantillas hasta tener en cada trozo de espejo el dibujos que nos gustó.
Borramos, agregamos, cambiamos detalles...Poco a poco creamos el diseño completo del espejo y antes de ponernos manos a la obra nos aseguramos que el conjunto se ceñía completamente a lo que pretendíamos.
Cada "patrón" en papel de cada una de las cinco piezas tenía que ser perfectamente simétrica en sus dibujos. Para ello solamente dibujamos una mitad valiéndonos de las plantillas, la otra mitad (su reflejo) la hicimos calcando al trasluz la mitad dibujada.
Puesto que el dibujo completo de cada una de las cinco piezas de espejo no correspondía a ninguna plantilla completa si no a varias partes de varias plantillas precisamos establecer "marcas" en los dibujos que nos sirvieran de referencia a la hora de ubicar exactamente en la misma posición una mitad y la otra de cada pieza.
Se nos fue bastante tiempo hasta tener todo listo y dar con el sistema para afrontar el espejo y cuando esto llegó ya estábamos en los primeros días del año y mi hermana vino a buscarla así que tuve que empezar el trabajo sin ella. Una pena porque tenerla cerca me da mucha seguridad. Lleva toda la vida haciendo todo tipo de trabajos artesanales y tiene un magnífico criterio sobre las cosas además de una gran capacidad para anticipar problemas. Pero bueno, no había otro remedio que hacerlo sola y aunque hubiera preferido que ella hubiera trabajado aquí en mi taller conmigo, estaba muy ilusionada con este espejo y afronté el trabajo con muchas ganas.
Para empezar limpie escrupulosamente bien las piezas de espejo con alcohol. Lo sequé a conciencia y trasladé las "marcas" que me servirían de referencia para colocar las plantillas en el punto exacto que debían ubicarse.
Comencé por la pieza curva superior del espejo. Utilicé la parte de la plantilla que correspondía a mi dibujo y antes de ponerla sobre el espejo rocié su parte posterior con spray removible. Comprobé que absolutamente toda la zona de la plantilla que iba a utilizar estuviera impregnada del adhesivo. Esperé bastantes minutos para que se creara un buen "mordiente" antes de adherir la plantilla sobre la pieza. 
Coloqué la plantilla en su sitio. 
Me cercioré de que no había burbujas ni zonas levantadas colocando papel de cocina sobre ella y apretando suavemente con los dedos sobre la zona.
Para no tocar en absoluto ninguna parte de la plantilla me valí de una pieza de metacrilato que tengo y que uso para decorar porcelana. Se trata de un soporte que permite ponerse sobre la zona de manera que mantiene la muñeca de la mano elevada pudiendo trabajar en la zona sin apoyarse en ella.
Acto seguido "deposité" con sumo cuidado una capa generosa del ácido en crema sobre la zona de la plantilla que necesitaba, llevando buen cuidado de no ponerlo en partes que no correspondía matear.
Y digo depositar porque no se trata de aplicar el producto como una pintura con un pincel. Haciéndolo así entrañaría el peligro de que la crema penetrara por debajo de los bordes de la plantilla arruinando irremediablemente el trabajo.
Debemos pensar que la acción del ácido sobre el espejo es irreversible. Es decir, si por error aplicamos ácido en una zona errónea, no tiene solución. El cristal una vez grabado no podrá ya retornar a su estado anterior.
La capa de producto debe ser generosa, gruesa. Más que "pintar" los espacios hay que rellenarlos con la crema asegurándonos de que llega a absolutamente todas las zonas que es preciso matear. Para ello usé una paletina no muy grande de cerdas bastante rígidas y la usé más bien como paleta que como pincel.
ES una buena idea preservar las zonas cercanas a dónde estamos trabajando y en las que no queremos que actúe el ácido con papel de cocina o cinta de carrocero.
Una de las dificultades de este trabajo es que no tiene posible rectificación. Si nos hemos olvidado de una zona y ha quedado sin dibujo es muy difícil volver a poner la plantilla exactamente en la misma posición que estaba para repetir una zona.
Una vez aplicado el producto debemos dejarlo actuar unos minutos. En las instrucciones suele poner 2/3 minutos. Personalmente en las pruebas que habíamos efectuado comprobamos que nos aseguramos una acción más homogénea del producto si dejamos que actúa bastante más tiempo. Unos diez minutos aproximadamente. No ocurre nada por pasar de este límite. El espejo una vez está mateado no pasa de ahí. Es decir, este tipo de productos no llegan a corroer más que la superficie del espejo y por tanto no pueden dañar la capa de azogue trasera y deteriorla (bueno, hoy en día ya no se azogan los espejos si no que se aplica nitrato de plata pero para entendernos vale, verdad?)
Trascurridos los diez minutos situamos la pieza de espejo bajo el chorro de agua del grifo y despegamos rápidamente la plantilla. A continuación lavamos bien la zona con agua y jabón para eliminar totalmente el ácido. Y limpiamos muy bien el espejo con alcohol y secándolo con papel de cocina.
Seguimos utilizando otras plantillas o partes de la misma ubicándolas dónde corresponda según el diseño establecido y vamos mateando poco a poco toda la pieza. 
En mi caso algunas plantillas las tenía que utilizar varias veces en la misma pieza de cristal, en ocasiones incluso invirtiendo la posición de ella dándole la vuelta.
Lo cierto es que si tuviera que repetir este trabajo compraría varios ejemplares de las plantillas para poder trabajar más rápido. Yo solamente disponía de una de cada modelo, así que debía esperar el tiempo "reglamentario", lavarla y secarla para poder volver a usarla.
A los que se animen a empezar algún proyecto con este tipo de ácido les diría que si van a usar la misma plantilla varias veces deberán tratarlas con sumo cuidado para que no se deterioren. Las plantillas de stencil son sumamente frágiles. Si al lavarlas doblamos un pequeña parte y ésta queda levantada, correremos el riesgo de que en esa zona, el ácido penetre.
Por tanto, al lavarlas entre uso y uso es bueno ponerlas planas sobre el fondo de un fregadero y con sumo cuidado valiéndonos de un cepillo de dientes viejo y jabón ir restregando la parte trasera rociada con spray llevando la precaución de frontar siempre horizontalmente para evitar doblar ninguna parte de la plantilla.
Yo me vi obligada a usar la misma plantilla por una parte y por la otra, de manera que si tenía adhesivo puesto por un lado debía eliminarlo previamente antes de usarla por el lado contrario.
Probé varios productos y con el que mejor eliminé el adhesivo del spray removible fue con disolvente. Luego me he enterado que venden un spray para eliminar el spray adhesivo pero, a buenas horas mangas verdes! Con el disolvente no es que se elimine rápidamente el spray, hay que frotar suavemente con el cepillo impregnado en el producto pero vamos, a mí me valió. Con un lavado posterior con agua y jabón bajo el grifo, la plantilla queda lista para usarla de nuevo tras su secado.
Tras tener mateadas las cinco piezas del espejo era el turno del montaje. El espejo central consideré que quedaría mucho más bonito si se colocaba de manera que estuviera "hundido" con relación al marco así que pegué con la pistola de pegamento caliente coloqué unos listones por la parte posterior del soporte de madera de manera que el espejo central pudiera "asentarse" en ellos.
Antes de pegar este espejo central lógicamente pinté los bordes de la madera. Elegí para ello un dorado que me encanta: Dazzling Metallics "Champagne Gold" (DA202) de DecoArt. Se trata de un oro de un tono nada estridente. De un color, que como su nombre indica, es parecido al champán. Aunque inicialmente pensé en un plata, finalmente elegí este tono que está a caballo entre la plata y el oro. Tras dar un par de manos lo protegí con un barniz brillante que impedirá que el tiempo y los productos de limpieza que deberé usar para mantener el espejo lleguen a deteriorar o ennegrecer el dorado.
Para pegar las distintas partes del espejo al soporte de madera adquirí una silicona especial para espejos. Hay que cerciorarse de que no se trata de una silicona ácida ya que podría dañar la trasera del espejo. Además, esta silicona no crea gran volumen, es decir, una vez aplicada, tras presionar la pieza, la silicona se aplasta y no la levanta. Tiene también la ventaja de que no seca de modo inmediato lo que nos permite un cierta posibilidad de movimiento si no ubicamos el cristal en la posición exacta en el primer intento. El tiempo de secado es largo, eso sí, hasta que han transcurrido 24 horas no conviene manipular las piezas.
Teniendo las cinco piezas de espejo ya pegadas restaba tan solo pegar las pequeñas piezas decorativas todo alrededor tanto del borde interno como exterior al igual que también en las diagonales de las cuatro esquinas.
Finito!! Después de tanto tiempo, finalmente, lo que eran simplemente cinco piezas de espejo cortadas a medida, lucen hoy sobre mi tocador (aún sin colgar de la pared ajajaj) en forma de espejo. 
Quién le iba a decir a mi madre que aquellos trozos de espejo que mandó cortar terminarían formando un espejo que se colgaría en una casa de la Sierra de Madrid cuando pasaran cuarenta años...jajajja Cuando se cortaron estas piezas yo era una adolescente. Entonces vivíamos en Barcelona...Quién iba a pesar ni remotamente en este pueblo que hoy es mi pueblo, ni quién le iba a decir a mi madre que yo terminaria viviendo aquí...Qué cosa tan extraña es esto del tiempo. No?   :)
Estoy muy satisfecha del resultado. Me gusta! Sobre él se refleja la cama con su bonita mosquitera y una de las lámparas de la mesita de noche. Creo que va muy acorde con el estilo de mi dormitorio y está ubicado en una zona que se luce muy bien. Me encanta! 
Este espejo es la primera pieza que afronto de este rincón. Vendrán luego los propios muebles que tengo pensado decorar también con pintura Chalk Paint, la silla, la pantalla de la lámparita...Este tocador me gustará mucho más cuando los pequeños recipientes de cristal sobre el paño de hilo bordeado por un precioso guipur se transformen de simples envases de vidrio en piezas decoradas con un aire vintage y muy romántico con el que tengo pensado transformarlos.
Ganará mucho cuando en un lateral del espejo luzca algún detalle delicado como unas preciosas alas de ángel hechas con encaje; cuando de los tiradores de los cajones del tocador cuelguen unas preciosas borlas de un estilo acorde con el conjunto. Poco a poco... seguro que estas piezas no tardan cuarenta años en finalizarse. O sí.. vete a saber cómo y dónde terminan las cosas...Verdad? ;)
Feliz fin de semana, queridos lectores!!



Por si alguien está interesado estos son los materiales que he utilizado:

  • Soporte de madera gruesa sobre la que van pegadas todas las piezas del espejo
  • Piezas de espejo recortadas por un cristalero siguiendo el patrón que nosotros proporcionamos.
  • Piezas decorativas para los bordes del espejo
  • Listones de madera para la trasera (para que quede hundido el espejo central)
  • Dazzling Metallics "Champagne Gold" (DA202) de DecoArt
  • Para la trasera, chapa de contrachapado.
  • 2 hembrillas para colgar el espejo por su parte trasera superior
  • Plantillas de acetato para estarcir
  • Ácido para cristal "Magic Glass" de la marca Cadence
  • Adhesivo en spray reposicionable DM de Artis Decor
  • Disolvente para limpiar las plantillas del spray
  • Alcohol para limpiar el espejo
  • Silicona MSP106 invisible de Bostik