Qué tenemos en la huerta ahora?

No hace demasiado que puse en tierra los planteles de las hortalizas que se cultivan en verano y se recolectan al final de la estación así que de momento no estoy cosechando gran cosa salvo unas tiernas y deliciosas lechugas. Cómo crecen! Las planté hace nada y ya pueden empezar a cogerse las hojas de fuera e ir haciendo ricas ensaladas.
Una lástima que todavía no estén maduros los tomatitos cherry que cuelgan de las dos matas que me regaló una amiga. Qué bonitos son, así en manojitos!! Esta temporada, como es la primera, he querido probar algunas variedades de tomates como el rosa y el de pera, a ver qué tal se dan. Los cherry parecen los más adelantados pero el resto de matas está lleno de florecitas de amarillo brillante.




En los bancales, en ciernes todavía hay pimientos del piquillo, aún verdes y los pepinos parece que están retrasados, de momento solo están apareciendo sus flores, también amarillas y apenas hay formado alguno.

El plantón de calabaza que planté hace nada ya se ha convertido en una bonita mata con un par de calabazas, una de ellas del tamaño de una mandarina.

Las berenjenas, con sus bonitas flores, no pueden negar que pertenecen a la familia de las solanáceas. Esas flores recuerdan tanto a las del Solanum ornamental!! Me hacen gracia estas berenjenas blancas por lo raras.




Ya fuera de los bancales pero también en el huerto los arbustos de baya no serán muy productivos este año porque este tipo de frutal fructifica en la madera del año anterior y claro, están recién plantados así que este año se están dedicando a sacar los brotes que el año que viene fructificarán. A pesar de ello, grosellas, frambuesas y moras me han dado unas cuantas frutillas, un puñadito, pero al menos para saber qué cual es su sabor.
No había probado nunca la uva espina (Ribes crispa 'Hinnonmaki Grun') y me ha sorprendido mucho su sabor, menos ácido del que esperaba.

Tras ellas, en el murete que no recibe sol apenas, unas macetitas a la espera de que enraícen. Son regalo de Bemi (del Blog “El jardín de Bemi”) y las estoy cuidado con verdadero mimo ya que sería un disgusto para mí perder unas plantas que tenía tantas ganas de tener y que gracias a su generosidad dispongo ahora de ellas.
Las nepetas aunque en los primeros días temí por ellas parece que se están recuperando poco a poco y Rosa ‘Perle d´Or’ está dando claros síntomas de que se recupera del transporte con sus brotes nuevos. También parece que van a tirar adelante el par de Beschorneria yuccoides que me envió.



El otro día vi en un vivero una macetita de Physalis (Alquequenjes, Aguaymanto o tomatillo, que por todos estos nombres se conoce esta planta) y para aquí me la traje. Ya cuelgan de sus ramas algunos farolillos que me parecen una monería.

Y poco más, salvo los capullos de Rosa ‘Laguna’ (de Kordess) un trepador cuya primera floración apenas pude disfrutar por la ola de calor que tuvimos en primavera. Esperemos que pueda hacerlo de esta segunda. Espero que sus ramas cubran la fachada sur del garaje y las rosas acompañen a menudo a las hortalizas que crecen en los bancales a sus pies.




Un corto paseo por el jardín ahora que se va el sol?

El día ha sido sofocante. El calor es inaguantable, incluso a estas horas en que ya se pone el sol. Pero hay que salir y comprobar como están las plantas y regar!!. Casi falta el aire y el que se respira es espeso. 
Sacamos fuerzas para salir fuera con la cámara. El esfuerzo se compensa por ese naranja de la luz que todo lo tiñe. Dorado, el jardín está dorado!! Ni una hoja se mueve... el sol implacable ha recalentado el aire que casi pesa sobre nosotros. A pesar de todo está hermoso...

Con este calorazo, Iker también necesita "riego"

Nos tiene robado el corazón. Literalmente. Es un ser... qué puedo decir de mi perro? Es bruto como él solo. Llego a casa y algún día me tirará al suelo rodeándome pegando saltos y empujándome con sus juegos en los que no calcula su fuerza. Es tal la alegría que manifiesta con mi llegada que, eso, te roba el corazón!!

Los alrededores. Colmenar de Arroyo un pueblecito con un fortín de la Guerra Civil Española (El Blockhaus-13)

Hoy traigo en este artículo un tema que nada tiene que ver con jardines ni con la jardinería.
No deja de ser curioso como persisten formando parte del paisaje restos del pasado, como permanecen a veces en un jardín los troncos de los árboles muertos.
 

En su momento formaron parte de él, influyeron y condicionaron lo de alrededor y aunque hoy estén muertos, la huella que dejaron es indeleble, como lo fue en su día las consecuencias de la triste contienda que padeció nuestro país y que dio lugar a restos arqueológicos como el que os traigo hoy.
El otro día estuvimos dando una vuelta por los pueblos cercanos de la zona dónde vivimos, la Sierra Oeste de Madrid. No conocía Colmenar de Arroyo y la verdad es que me pareció un pueblecito lindo y bien cuidado de poco más de 1300 habitantes.
Nos acercamos allí ya por la tarde, cuando remitió un poco el calor. La idea era visitar una construcción militar bastante singular y que forma parte del Plan de Yacimientos Visitables de la Dirección General de Patrimonio Histórico.
Al paso por la carretera M-510 en dirección a Navalagamella lo habíamos visto muchas veces pero el otro día quisimos visitarlo por dentro.
Se trata del Blockhaus-13, un fortín que data de finales de 1938 construído por el ejército Nacional para hacer frente a posibles incursiones del ejército de la República en la zona en la que se había desarrollado la batalla de Brunete durante el terrible enfrentamiento de la Guerra Civil Española.

Es una construcción que deriva de modelos de arquitectura militar de la Primera Guerra Mundial y el planteamiento inicial fue la construcción de 22 fortines para controlar la zona de carreteras que comunicaban las localidades de Navas del Marqués, Santa María de la Alameda, Valdemorillo, Navalagamella, Robledo de Chavela y el Escorial pero la finalización de la Guerra paralizó la construcción de alguno más de los que se iniciaron sin llegar a terminarse ninguno salvo éste.
La sensación una vez dentro fue ambivalente. De una parte imaginé hombres y pertrechos amontonados allí mismo, sobre las paredes encaladas que estaba viendo en aquel mismo momento mientras recorría su interior.  Traté de crear el escenario: miseria, miedo y probablemente soledad infinita. Imaginé también el escenario de aquel entonces fuera, recorriendo las carreteras cercanas vehículos conducidos y abarrotados de otros hombres con la misma miseria, el mismo miedo y la misma soledad, los del bando contrario.
La realidad ya afortunadamente era otra bien distinta. Y no tardaron en desvaneceser mis pensamientos al escuchar las voces de un grupo de muchachos seguramente en los primeros años de Facultad, que debatían entre ellos, sentados sobre las cúpulas del fortín mientras merendaban.
Curiosamente atendí sus conversaciones y me pareció tan hermoso que devatieran sobre política sin enfrentamiento alguno que no fuera el fervor propio de la juventud!! No analizaban de la misma forma los últimas elecciones celebradas en nuestro país; sin embargo ello no impedía que disfrutaran amistosamente de sus bocadillos y unas latas de Coca-Cola. 
La edificación, como un árbol viejo y muerto ya, sostenía la vida fuerte y vigorosa de lo joven como lo hace un árbol viejo y muerto que deja crecer sobre sus ramas una clemátide o un hermoso rosal.  Puede que alguno de los bisabuelos de aquellos muchachos formaran parte del escenario en 1938. Hoy, sus biznietos con naturalidad en la discrepancia se relacionan en la más absoluta normalidad.
Una sesión de fotografía y regresamos a nuestro vehículo aparcado en una sombra. Al arrancar el motor sentí una estupenda sensación viendo alejarse a los chavales que seguían gesticulando por el camino, con vehemencia pero sin pertrechos!! ;)

Instalación de riego por goteo (localizado) con tubería con goteros integrados autocompensantes

Tener el riego instalado, con independencia de que se use con más o menos frecuencia, me da tranquilidad y me va a ahorrar muchísimo tiempo. Al menos sé que si queremos ausentarnos unos días cuando las temperaturas son ya altas como ahora, a nuestro regreso no estará todo medio muerto.  
Pero no es únicamente para las ausencias de vacaciones y fines de semana es que regarse un jardín como el mío con tanto árbol y arbusto, lleva bastante más de dos horas manguera arriba y manguera abajo (por muchas mangueras que tengas, son de una cantidad de metros que se hacen un peso muerto que no hay quién pueda con ellas, si encima es en pendiente...Pues eso. Termino agotada!!
Ya hemos puesto el riego del seto sur y ahora toca el seto norte y el lilar.
Quisiera tratar de la instalación en este artículo. Precisamente el otro día hablaba con una amiga, Paloma, y yo trataba de convencerla de la relativa facilidad que tiene este tipo de instalaciones. Así que para quién no tenga ni idea este artículo puede proporcionar unas nociones generales, no para hacer una instalación profesional (esta nuestra no lo es, evidentemente) pero funciona perfectamente, se adecua a nuestras necesidades y, encima, nos la hemos instalado nosotros mismos, con el ahorro económico que supone!! :)
Contar con un buen plano facilita las cosas porque nos permite calcular aproximadamente los metros de tubería que se precisarán aparte del resto de material que tendremos que adquirir.
En el ramal de riego, cuyas fotografías muestro en esta entrada, habrá unos cuarenta arbustos aproximadamente. Lógicamente los árboles asentados de hace ya treinta o cuarenta años o los que formaban parte del arbolado natural antes de parcelarse la urbanización, no llevan riego. Lo llevan los árboles y arbustos de reciente plantación ya que todavía no están del todo arraigados.
Ventajas del riego por goteo (o localizado) en relación a otras formas de irrigación.
Frente a otras formas de irrigacion el riego por goteo presenta muchísimas ventajas. 
Cuando, en una huerta por ejemplo, se riega por inundación, el desperdicio de agua es tremendo. El riego por goteo, por el contrario, lleva agua a la raíz de la planta, dónde se precisa, no malgastando agua dónde no se necesita.
Evita la escorrentía que se produce cuando se riega en superficie si no hay alcorques que contengan el agua que se echa a la planta, especialmente si se trata de parcelas con pendiente. 
El riego por aspersión moja la parte aérea de las plantas, por el contrario, el goteo únicamente humedece el suelo,  lo que evita proliferación de hongos y demás enfermedades. Pero además los aspersores lanzan agua no siempre dónde se precisa lo que supone también un gasto innecesario.
Otra ventaja es que al humedecer solamente una parte de suelo disminute bastante la aparición de malas hierbas allí dónde no llega el riego.
Pero además del ahorro de agua, este sistema de riego localizado permite un uso racional y bastante ajustado para cada planta. Teniendo en cuenta el tipo de suelo que se riega, el caudal de agua que suelta cada gotero y el tiempo durante el que se aplica el riego, podemos establecer con bastante aproximación el agua que proporcionaremos a las plantas. Y todo ello sin necesidad de nuestra presencia si usamos un programador. A las horas que nos convenga y con la duración de minutos tan variable como deseemos.
Por último, cabe mencionar la ventaja de poder proporcionar fertilizaciones a la vez que se riega disueltos en el agua de riego.
Conscientemente y porque serán materia para otro artículo de este blog, no hablamos en este artículo de dos "desventajas" o problemas de este tipo de riego que pueden producirse en determinadas circunstancias: El mantenimiento necesario para evitar obturaciones de los goteros y la acumulación de sales que puede producirse en zonas con aguas con altos contenidos de sales y en climas que sean muy áridos (subsanables con aportes de cierta cantidad de agua "extra" en cada riego). 
Antes de comenzar, los datos técnicos de la red de abastecimiento de agua:
Antes de nada, antes incluso de diseñar un ramal de riego es imprescindible tener conocimiento de una serie de datos o caracteristicas de la red que abastece de agua nuestro jardín. Los dos principales son el caudal de agua con el que contamos y la presión. 
No ahondaré en estos dos conceptos porque no tengo conocimientos suficientes para hablar técnicamente de ellos, pero no quiero dejar de mencionarlos. En mi caso, mi pareja que tiene unos buenos conocimientos sobre la materia domina estos temas a la perfección, de ahí que no me haya preocupado por estos dos aspectos sobre los que estaba segura que él tenia un absoluto control.
Tan solo decir que el caudal es la cantidad de agua que proporciona la red por unidad de tiempo. Parece lógico que saber este dato sea primordial. No podremos poner más goteros en un ramal de los que puede abastecer el caudal de agua suministrado por la tubería que lo abastece. 
El caudal de agua dependerá de la sección de la tubería que abastece de agua nuestra casa. y también de la presión. 
Estos conceptos, repito, precisan una formación de la que yo adolezco y tan solo quisiera mencionarlos someramente para que quienes se enfrenten a la instalación de un sistema de riego en su jardín los tengan en cuenta.
Al tratar este aspecto debemos considerar que existen dos tipos de presión. La presión estática que, simplificando, sería la que soporta un grifo (y todo el sistema) cuando está cerrado
La presión estática viene determinada por múltiples factores entre los que se encuentra la diferencia de altura entre la ubicación del depósito desde el que se abastece la Red y la altura de la acometida de agua de la vivienda. Generalmente la presión con la que llega el agua al jardín es más que suficiente, incluso normalmente, deberemos poner un reductor de presión para evitar que los goteros y juntas salten por los aires. Esto es a lo que hace referencia la presión estática.
Pero a la hora de la instalación del riego por goteo también debe considerarse otro tipo de presión, la presión dinámica, que grosso modo estaría determinada por la velocidad de circulación de los fluidos dentro de las tuberías. 
Pero esta velocidad de circulación,  a su vez, se vería alterada por:
  • Las diferencias de diámetro de las tuberías 
  • Así como por el coeficiente de rozamiento interno de la propia tubería y que vendría a ser las alteraciones de la velocidad que sufre el agua al ser modificada por elementos como son los ángulos, los giros o la propia pendiente del terreno.
Generalmente el material de riego viene acompañado de unas especificaciones técnicas que es importante leer con atención para valorar sus características y poder decidir adquirir uno u otro tipo. 
Por ejemplo, en la siguiente fotografía que corresponde a uno de los tipos de las tuberías de riego que hemos instalado, vemos: 
  • Que se trata de una tubería de 16 mm de diámetro 
  • Que cuenta con goteros integrados (lo de autocompensados lo ponía en otra ficha técnica que venía con el rollo y que he extraviado), 
  • Que estos goteros están ubicados a una distancia entre ellos de  33 cm.
  • Que de cada gotero saldrá 2,1 litro/hora (a 23º C y 1 Atm. de presión)
  • Que la presión máxima que soporta este material es de 3,5 atm. lo que hará preciso poner reductores en caso de que nuestra red tuviera una presión superior.
En fin, como se ve, son varios los datos y factores que hay que considerar antes de comenzar la propia instalación.
Un concepto importante: "El bulbo húmedo" 
El agua que sale por cada punto de riego al caer al suelo va formando un charco en superficie en la zona alrededor del gotero, a medida que avanza la cantidad de agua que sale se extendiendo por un diámetro más ancho a al vez que se va infiltrando.
Los goteros humedecen un volumen determinado que irá en función del tipo de suelo sobre el que se efectúa el riego y del tiempo de duración mismo.
Este volumen de suelo humedecido por cada gotero es lo que se llama bulbo húmedo. Y sus características varían en forma y tamaño según sea un suelo franco, arenosos o pesado como por ejemplo una arcilla.
Cuando el suelo es arcilloso el bulbo es más ancho y menos profundo; cuando el suelo es más arenoso la forma del bulbo es más alargada y estrecha.
En todo caso, no debemos llevarnos a engaño, la zona que se humedece en profundidad siempre es mucho mayor que la que vemos en superficie. 

Es de vital importancia tener en cuenta la profundidad y anchura que llega a tener el bulbo húmedo que forma cada gotero. Llega un momento en que no se puede extender más horizontalmente la zona húmeda aunque aumentemos el tiempo de riego. De ahí que debamos poner más goteros si es preciso humedecer una zona de raíces superior a la que humedece un gotero. Digamos que será preciso que los bulbos se solapen de manera que no haya zonas intermedias dónde la humedad no llegue y por tanto se queden parte de las raíces de la planta sin hidratar.
De ahí que, como os mostraré más adelante, me decidiera a rodear cada arbusto con tubería, de esta manera hay varios goteros que regarán cada arbusto, mojando en su totalidad el cepellón puesto que al formar cuatro bulbos en el diámetro de tubería que rodea la planta, éstos se solaparan y no ocurrirá lo que pasa cuando las plantaciones solo están atravesadas por una tubería lineal en la que si la planta está cerca de un gotero le llega agua, pero si está alejada, la zona de raíces se riega muchas veces solamente de forma parcial.
Esto ha supuesto muchísimo más trabajo pero creo que queda mucho mejor y al final, una vez hechos los trabajos y pasado el tiempo, ya no te acuerdas del tiempo y esfuerzos invertidos, solo te alegras de los buenos resultados ;)
Formas de colocar las tuberías de riego sobre el suelo.
Podríamos haber tendido tubería con goteros integrados autocompensantes formando eses y tratando de cubrir todo el terreno.
Incluso se puede formar una cuadrícula con las tuberías cubriendo así todo el seto.
¿Por qué no lo hemos hecho de ninguna de estas dos formas? Pues porque para mí sería tremendamente engorroso encontrarme cada palmo con una tubería de riego. Ello me dificultaría tremendamente el trabajo de plantaciones, de recolocación de acolchados y andar por el suelo del seto mientras trabajo prendiéndome a cada paso las herramientas en las tuberías no me apetecía.
También ha habido otra razón para ello: prefiero no regar las zonas dónde no haya plantaciones y asegurarme que el riego de cada árbol y arbusto está bien ubicado y que tiene los goteros suficientes como para humedecer todas sus raíces y no solamente parte de ellas.
Tipos de goteros: con microtubos, autocompensantes, no autocompensantes...
Tuberías de riego hay de muchos tipos. Con y sin goteros integrados (para pinchar en ella microtubos en cuyo final puede ponerse un gotero que se ubica justo dónde está la planta). Este sistema lo he tenido en el otro jardín y la verdad, no he querido repetirlo en este.
Era un fastidio prenderse todo el rato con los microtubos. Se movían, se arrancaban de su ubicación y regaban lo que no tenían que regar, en fin, no me convencen!!
Hay tuberías con goteros autocompensantes y no autocmpensantes. Otro aspecto importante es decantarse o no por goteros autocompensantes. Hay que pensar que en una línea de riego como ésta dónde son muchos metros, lógicamente el agua ejerce más presión al inicio de esta línea de riego que en su final; en el punto más cercano a la toma del agua siempre tendrá más presión que en la zona alejada
Así pues, si usamos goteros no autocompensantes, los arbustos más próximos a la salida del agua y por tanto con más presión, recibirán más agua que el resto de arbustos más alejados.
Por el contrario con los goteros autocompensantes, el agua que sale por los goteros es la misma estén o no próximos al inicio del ramal.
Yo creo que en jardines grandes, dónde las zonas a regar tienen muchos metros, merece la pena pagar un poco más y que el caudal de agua que sale por los agujeritos sea exactamente igual al inicio de la línea que al final.
En mi caso además, había otro hecho que nos animaba  a decantarnos por goteros autocompensantes y es que mi jardín presenta cierto grado de pendiente en el terreno. Así que no había duda!! Goteros autocompensantes para que todos los puntos reciban el mismo caudal de agua. 
Los materiales:
Aquí están la mayoría de materiales que hemos usado:
  • Tubería de riego normal, ciega, sin goteros. De 16 mm. Elegí el color marrón porque creo que se disimulará mejor entre el acolchado.
  • Tubería con goteros integrados autocompensantes. También de 16 mm y también de color marrón.
  • Piezas de terminación y de unión entre ambas: "tes" "codos", "finales"...etc.
  • Navaja bien afilada o cutter para cortar las tuberías
  • Calentador de aire para dilatar.
  • "Piquetas" para fijar bien las tuberías al suelo y que se muevan lo menos posible.
En este pequeño esquema vemos como los extremos de los círculos están unidos entre sí mediante una "T" que permite acoplar en el "tercer" extremos de la pieza la tubería que unirá este círculo con el resto del sistema.
Ha sido de una gran ayuda valernos de una pistola de aire caliente. Con ella es muy fácil introducir las piezas de unión en la tubería de riego. Simplemente se calienta la tubería y cuándo ésta, por efecto de la temperatura, se dilata, no hay más que meter la pieza de unión presionando bien para que quede perfectamente ajustado.




La ejecución:
Para mayor comodidad hemos amontonado en sitios concretos del seto toda la capa de acolchado para dejar al descubierto la zona en la que íbamos trabajando.
A continuación hemos ido rodeando los arbustos con círculos de tubería con goteros integrados autocompensantes, procurando que cada arbusto tenga cuatro goteros (algunos menos según las necesidades hídricas). El diámetro ha sido en casi todos igual.
Los árboles y arbustos que precisan más riego como el Euonymus 'Phellomanus' les hicimos dos círculos concéntricos de tubería. Así se regará una zona de cepellón mucho más extenso.
Siempre se está a tiempo de poner o quitar estos círculos según las necesidades, claro.
La unión entre estos círculos que rodean cada arbusto la hemos hecho con tubería de riego normal, de la ciega, sin agujeros.

Nos aconsejaron que la entrada de agua a una zona no viniera solo de un punto si no de varios, así que de vez en cuando hemos ido uniendo los círculos que rodeaban los arbustos con tubería de tal manera que el agua entra por varias partes a la vez.
En las zonas que tengo previsto ir poniendo vivaces, bulbos u otro tipo de plantas tenderemos unos metros de manguera con goteros formando eses tratando de que cubra las zonas de plantación.
De todos modos en todo lo que no sea el jardín trasero (lo más cercano a la casa) no tengo idea de poner plantas con grandes necesidades hídricas así que la mayoría de vivaces no importará siquiera que no tengan riego.
Este tipo de plantas solemos cambiarlas más frecuentemente de lugar. A veces porque no nos gusta la ubicación, generalmente cada unos pocos años porque tenemos que renovarlas y dividirlas, etc.
Pensé en la posibilidad de microtubos con un gotero en su final para estas plantas. Pero lo cierto es que para mí al menos, son un verdadero fastidio, se mueven, prendes las herramientas de cultivo cuando trasteas en los setos...en fin que creo que no son prácticos y sobretodo porque convierten el trabajo de recolocar el acolchado en un martirio!!
Al hacer las plantaciones he ido haciéndole alcorques a todos los arbustos, pero claro, no eran todos de las mismas dimensiones así que he tenido que retocar el diámetro y profundidad para que el círculo de tubería de riego con goteros quedara dentro de él  y ajustado.
La profundidad de este alcorque tras poner el riego, la he rellenado con una buena capa de acolchado lo que protege de evaporaciones y de cambios bruscos del terreno tanto en invierno frente al frío como en verano frente al recalentamiento.
Una vez rodeados todos los arbustos con sus círculos de tubería hemos ido poniendo anclajes para que el conjunto no se mueva y no se arranque cuando andamos o estoy trabajando sobre el suelo del seto colocando o añadiendo acolchado o haciendo plantaciones.
Terminada la colocación de las tuberías llega el momento de comprobar que no hay fugas de agua en ninguna unión. 
No nos olvidemos que aunque parece poca cantidad, una pequeña fuga dejando perderse agua supone muchos, muchos litros al cabo de unos meses. Ahorrar agua es importante para nuestro bolsillo pero también lo es para el medio ambiente!!
No podemos dar por terminada la instalación sin hacer las comprobaciones reales y ver qué cantidad de agua sale de cada gotero en un número determinado de minutos. 

Es decir, hay que comprobar en varios goteros  a distinta altura del ramal, cuánta es la cantidad exacta y real de agua que sale en un tiempo determinado para establecer los tiempos de riego que serán precisos para aportar el agua que consideremos necesaria en cada momento del año.
Un poco de matemáticas fáciles:
Vamos a valernos de este esquema simplificado. 

En el vemos que hay ocho arbustos y unos metros de manguera con con 13 goteros para riego de vivaces. Tenemos por tanto 45 goteros en total. Siendo así, esta tabla que sigue contendría unos cálculos del agua consumida por este ramal de riego durante distintos tiempos de regado. También hemos incluído en ella qué cantidad de agua proporcionaría a un arbusto con 4 goteros variando el número de minutos de duración del riego.


Si este tipo de manguera según el fabricante contiene goteros que proporcionan cada uno de ellos 2,1 litros de agua a la hora y cada arbusto tiene 4 goteros..(esto parece aquellos problemas de las manzanas y las peras de cuando íbamos a la escuela jajaja) pues eso...en una hora de riego cada arbusto que tenga  cuatro goteros recibiría 8,5 litros de agua. (4 x 2,1 = 8,4 litros a la hora).
Conviene hacer esta medición en varios de los goteros a lo largo de toda la línea y no en uno solo ya que los valores que nos da pueden ser distintos por factores que hemos mencionado más arriba, hay que comprobar por tanto que la cantidad es la misma y que funciona correctamente el riego para hacer las reparaciones o rectificaciones que sean necesarias. 
Lo podemos comprobar ubicando un recipiente de medida bajo un gotero y midiendo qué cantidad de agua sale en un determinado número de minutos.
Considerando esta cantidad de agua por hora podemos hacer un cálculo de cuánta agua precisa un arbusto en un determinado momento del año. Evidentemente la duración y frecuencia del riego será variable a lo largo de las estaciones.
Los programadores de riego
La tubería que abastece este ramal de riego está conectada a un programador que a su vez está instalado directamente a un grifo que hay en el murete de piedra sobre el que se asienta la casita de  madera
Al no estar a cubierto, en invierno, deberemos retirar los programadores para evitar averías y congelaciones. Con el tiempo imagino que terminaremos haciendo una especie de armario dónde tengamos todo este asunto de programadores, llaves de paso, etc) y esté todo a salvo de las heladas.
Un programador permite establecer la frecuencia y durabilidad de los riegos lo que proporciona una gran comodidad despreocuparse del riego en tanto que por motivos de cambio de estaciones no sea necesario cambiar  los programas de riego.
El que tenemos en esta zona es de dos vías diferenciadas que permite tres rangos de riego diario diferentes. Así podemos conectar a él dos ramales que riegue dos zonas distintas del jardín y programar si fuera preciso, tres riegos distintos para cada uno de ellos.
Por supuesto también puede ponerse en funcionamiento o pararse de forma manual. Por ejemplo cuando llueve y no es preciso que se ponga en funcionamiento.
Por último hemos vuelto a recolocar la capa de acolchado sobre todo el suelo del seto de tal manera que la verdad, casi casi no se ven las tuberías.
* * * * *
Buffff...menuda tarea!! Pero estoy contenta :) Creo que nos ha quedado bastante bien y pensar la de tiempo que me voy a ahorrar regando ya solo con esto se me alegra la cara.
Me gustaría pensar que no voy a precisar demasiado este riego porque he elegido bien las especies, he hecho en el momento del año adecuado y de forma correctamente las plantaciones y conservo bien las capas de acolchado (Y que el tiempo me echa una manita lloviendo de vez en cuando!!! jajajajaj) Me gustaría pensar que estoy haciendo bien las cosas en este inicio del jardín y que estoy fomentando que mis arbustos sean fuertes y puedan generar resistencias a enfermedades y a la sequía... Eso sería estupendo!! :) Puedo soñar. No? ;)
Pero  mientras los arbustos se consolidan, mientras voy viendo que no va a haber grandes cambios en las plantaciones importantes que precisen más plantaciones o eliminación de algunas...mientras va creciendo un poco todo y generando algunas sombras sobre las que algunas plantaciones que lo precisan puedan resguardarse... Mientras ocurre todo esto nos ha parecido conveniente invertir este tiempo y dinero en poner este sistema de riego.
La idea desde luego no es mantener un jardín tan grande con riego a diario pero tampoco un jardín sin riego alguno nunca. Plantear un jardín sin riego alguno aquí en la Sierra de Madrid, con este calor en verano y esta sequedad...sí, es posible pero limitando muchísimo las variedades.
Estoy casi convencida de que aún tendiendo a regar muy, muy poco, puntualmente, en días de aumentos muy fuertes de temperatura o en ausencia durante meses de lluvia...sí, estoy segura que alguna vez habrá que seguir regando. No quiero engañarme. 
Quizás en un par de años no lo precise con frecuencia que lo necesito ahora. Eso está claro. Pero siempre estará bien, poder usarlo en alguna ocasión en que de manera puntual sea imprescindible regar. Mucho mejor que hacerlo a mano. Tenerlo instalado para mí me da tranquilidad, con independencia de que en el futuro se use con más o menos frecuencia o incluso pasado un tiempo pueda permitirme no hacer uso. Eso según la evolución del jardín se verá.
Ya de entrada, ahora, que todavía se precisa regar con cierta frecuencia, es una tranquilidad saber que puedes ausentarte de casa unos días y que a tu vuelta el jardín seguirá vivo!!
Eso sí.. debo reconocer que no voy a eliminar del todo el uso de la manguera y que en la medida que pueda regaré yo de vez en cuando porque pienso que la manguera, ese paseo pausado y lento permite una "relación" con las plantas de la que te sustraen los sistemas de riego automático
Lo he escrito ya en algún artículo de este blog. El detenerte el ratín que tarda en llenarse el alcorque de un arbusto, te permite mirarlo, observar cómo evoluciona, percatarte de plagas y enfermedades...Ver si se ha descolocado el acolchado, o si algún animal ha hecho de las suyas, te permite recolocar aquel tutor que se ha torcido y que está tirando de un brote de una dalia o ver que se precisa poner una nueva brida a la rama de un rosal que se ha desprendido...Te permite eso, una relación con el jardín en general y con las plantas en particular que no tienes oportunidad de mantener cuando no estás obligado a este paseo parándote frente a cada planta porque el riego se produce solo.
Todo tiene sus pros y sus contras. Está claro :)

Decorar un velador Chippendale con pan de oro, pintura Chalk paint (a la tiza) y cera de anticuario

Esta mesa de té (o velador) tiene la misma procedencia que el escritorio Davenport que os mostraba en el artículo anterior: Mi tienda en Mál...