Páginas

Rosa 'Louise Odier', un rosal Bourbon (o borboniano)

Louise Odier, una rosa que me tiene enamorada!!  No está todavía en plena floración. de momento comienza a abrir sus rosas poco a poco encabezando un grupo de rosales antiguos, el de los rosales Bourbon o rosales borbonianos que cultivo en mi jardín. Todos con nombres absolutamente clásicos que será raro que cualquier aficionado a las rosas desconozca: Mme. Isaac Pereire, Madame de Sévigné y Souvenir de la Malmaison. Tienen bonito hasta el nombre :) No es cierto?
Creación del cultivador Jacques Julien Margottin en 1851 es uno de los rosales del grupo Bourbon más cultivados y es difícil encontrar a un amante de las rosas antiguas que no tenga esta rose en su jardin.

La conocida y respetada página de información rosera, HelpMeFind (HMF) describe su rosa como de color rosa oscuro. Yo diría que es de un rosa intenso, no exactamente oscuro, con un leve matiz que tira ligeramente a malva. Seguramente los cambios de tonalidad en la rosa se debe al suelo y al clima. Lo cultivaba en el otro jardín anterior y allí la rosa carecía de ese leve tonalidad malva que comento que se produce en éste.
Como ya comenté en algún otro artículo trasplanté aquí desde el otro jardín algunos rosales y lo hice ya comenzado el verano con lo que sufrieron muchísimo y cuando comenzaron a recuperarse era ya otoño. De manera que casi han perdido una temporada en lo que hace a su crecimiento. De todos modos Louise Odier no ha perdido tanto el tiempo. Al final de la temporada anterior emitió muchísimos brotes desde la base y ya desde el inicio de ésta no ha parado de seguir brotando. Yo diría que hasta demasiado!! Probablemente tenga que eliminar algunos brotes basales cuando lo pode el año que viene para permitir que el centro del rosal permanezca aireado.
Veremos como se desarrollan esas ramas crecidas durante esta temporada pero diría que este rosal no es de los que todos tenemos en mente cuando pensamos en un trepador. Me refiero a un trepador realmente alto, de más de tres metros. Tengo la impresión de que este tipo de rosales altos emiten ya desde el inicio ramas más largas y en menor número. 
Louise Odier está cuajado de ramas desde la base. Quizás hasta sería más fácil conservarlo como arbustivo pero ya digo, no creo que haya problema en cultivarlo como un trepador corto.
He escuchado a algunos jardineros que lo cultivan decir que es un rosal de crecimiento "desgarbado", a mí no me lo parece en absoluto. No sé qué tal evolucionará durante este verano/otoño pero hace unos días, antes de comenzar a abrir las rosas estaba como muestra esta fotografía. Presenta ramas de algo más de un metro que con el peso de las rosas abiertas se arqueará y le dará un porte realmente bonito. 
Este año he puesto unos tutores clavados en el suelo y he sujetado las ramas con hilo entre ellos en previsión de que las ramas se arqueen y bajen de altura al florecer. Pero estoy pensando que la próxima temporada, cuando pode, clavaré tres o cuatro ramas flexibles y largas (de algún arbusto cuando lo pode) y que forme una especie de "paraguas" a modo de estructura sobre los que las ramas del rosal puedan asentarse sin llegar a tocar el suelo. Creo que es buena idea. Veremos qué tal resulta :)
ya veis que está plantado a la orilla del camino del jardín trasero. Un camino que recorremos constantemente y que prefiero que no se invada en exceso por el rosal. Por eso mi idea es hacer que crezca verticalmente todo lo que pueda pero conservar la base bien poblada. El hecho de que tenga muchísimos brotes basales creo que me facilitará ésto. Conservaré en la parte delantera algunas ramas que podaré más bajas para que cubran los pies del rosal, permitiendo que las ramas de más atrás crezcan hasta cubrir parte de la hiedra que crece en la valla divisoria sobre el que está cultivado este rosal.
Las ramas no suelen estar ramificadas, así que florece a lo largo de todas ellas y cuando llega este mes se cuaja de capullos recorriéndolas!! 
Tiene unas hojas no demasiado grandes, de un verde cálido claro. Hojas siempre de cinco folíolos. y muy abundante, que cubren el rosal totalmente. 
Un rosal hermoso para mí no es solamente el que produce rosas hermosas si no el que tiene detalles que lo embellecen, desde sus hojas, a sus espinas, pasando por sus peciolos o la forma y tonos de sus hojas. Louise Odier tiene unas preciosas estípulas, acanaladas y con marcada línea rosa longitudinal que unen el raquis de sus hojas al tallo de forma muy bonita. Este color salpicando el arbusto lo hace tan bonito!! Cuántos detalles tiene un rosal que lo embellecen. Verdad?

Me gusta todo de este rosal, incluso las bonitas espinas rojas que se presentan en los brotes nuevos y fuertes (cuando la madera madura pierden esta tonalidad).
Louise Odier florece en el final de tallos laterales, sobre la quinta hoja y en grupos casi siempre de tres rosas. 

Los brotes florales están presentes incluso en las partes bajas de las ramas principales lo que favorece que el rosal se vea bonito desde la base, no solo en la parte superior como suele ocurrir en otros. 
Los capullos, como en la mayoría de las rosas antiguas, son de una delicadeza extraordinaria. Me parece que están a la par de la rosa abierta en lo que hace a su belleza. Tan ornamentados!! Me encantan los capullos que tienen barbas en algunos de sus sépalos, como Louise Odier (Ya sabéis aquella leyenda de los cinco hermanos? No? En otro momento la contamos:) )  y esa línea blanca que bordea el sépalo que no está adornado con ellas. Qué hermosura!! Me puedo pasar rato y rato mirándolos, todos sus detalles... y son tantos!!
La rosa no se abre al final de largos peciolos lo que no es que impida usar esta rosa como flor cortada, claro, pero formará ramos cortos salvo que cortemos parte de una rama que tenga varios ramilletes. Pero eso a mí la verdad no me gusta hacerlo porque despuebla demasiado el rosal allí dónde hacemos el corte. 
Parece ser que Louise Odier sirve como flor de corte. Pero  yo no he comprobado su duración en agua porque no suelo cortar rosas salvo que sean para regalar a dos señoras encantadoras que hace ya más de cuarenta años pasaban sus fines de semana y sus veraneos en este jardín que cuido ahora (la madre de mi marido y su tía). Solo por ver sus caritas preciosas cuando se las regalas,  aspirando el aroma y suspirando, merece la pena cortar las que haga falta!! :)
Se trata de un rosal estupendo incluso en el tiempo que tarda en abrir el capullo porque es bastante y por tanto dura más la floración. Lo hace despacio, desplegando pronto los pétalos exteriores que bajan y permaneciendo el centro apretado. Una delicia las curvas de esos pétalos externos bordeando la zona central aún sin abrir...como las alas de una mariposa jejeje 
Y la rosa abierta... Ahí es cuando Louise Odier muestra todo su esplendor ofreciendo una rosa bien formada, cuarteada, muy llena.(puede llegar a tener casi 60 pétalos) con forma ahuecada. Es de las roas que a mí me gustan, con la típica forma antigua, ahuecada, elegante!! 
No tienen un tamaño exageradamente grande porque podrán medir unos 8 cm pero al ser tan llenas pesan y al abrir cuelgan un poco adoptando un "cabeceo" que a mí presonalmente me gusta mucho.

Qué puedo decir del aroma? Delicioso!! A rosa antigua... profundo, perceptible sin hacer ningún esfuerzo. A rosa de verdad!! 

Yo lo cultivo como dije en el jardín trasero. Uno de sus laterales, el que tiene los rosales, está orientado el sur y por tanto recibe sol todo el día. Demasiado sol diría para este rosal cuyas rosas no aguantan demasiado el rigor de los veranos de mi clima. Lo planté no obstante ahí a la espera de las ramas del Crataegus laevigata que hay cerca crezcan y lo protejan del sol del mediodía con la idea de favorecer su capacidad de reflorecer. Someter a este rosal a demasiado calor provoca que florezca menos. A prácticamente todos los rosales les pasa, el calor del verano los para. Es un rosal que puede aguantar cierto grado de sombreo.
En realidad todas las rosas sufren demasiado en un jardín como el mío dónde el verano es casi tórrido. Es muy difícil que las rosas aguanten frescas demasiado con este sol implacable. Sabiendo ésto he procurado poner cerca árboles o arbustos que ahora no porque aún son chiquitos, pero el tiempo hará que proyecten al menos durante las horas centrales del día, su sombra sobre los rosales y los preserven un poco de las altas temperaturas.
No sé en otros climas, en el mío los rosales antiguos es raro que no padezcan en algún grado (casi siempre muy leve) alguna enfermedad o plagas, cuando no las dos. En este caso es algo de oídio que espero tener ya controlado.  (Salvo Mme. Isaac Pereire que el pobre es un muestrario de plagas y enfermedades ajjaja) También es posible que se trate de rosales aún sin madurar y que el tiempo y mi negativa a echarles química encima desarrolle en ellos alguna resistencia cuando pase alguna temporada más.
Es un rosal que a mí me parece que puede quedar muy bonito rodeado de flores azules, salvias, lavandas...que además de hacer un bonito contraste de color mitigará algo la presencia de pulgones.
De todos modos Louise Odier no es un rosal enfermizo en absoluto. Seguramente el poco oídio que tiene ahora desaparezca con las temperaturas altas del verano y en otoño vuelva a estar resplandeciente. Yo aconsejaría a cualquier jardinero que le gusten las rosas de este estilo, sin duda, que cultive este rosal en su jardín. Su porte, su aroma, la forma de sus rosas, su capacidad para reflorecer...quién da más?




Choysia ternata o Naranjo de Méjico

Se conoce como Naranjo mejicano. Choysia ternata es uno de esos arbustos de hoja perenne que yo llamo de "relleno" porque combina perfectamente con las hojas de muchísimos otros. Un verde claro y vivo ilumina la zona dónde crece y sus flores sencillas, blancas y fragantes son una delicia durante su floración en los meses de abril y mayo. También son aromáticas las hojas que huelen muy agradablemente si las restregamos entre las manos. Aunque su nombre común lo relacione con los cítricos nio pertenecen en absoluto al mismo género que el naranjo ni frutos que no sean insignificantes.
Aunque temía por su resistencia ya que me había dicho que no aguantaban temperaturas por debajo de 5º bajo cero, lo cierto es que han superado la prueba, al menos este año. Han sobrevivido a mi invierno en el que caen heladas. También es verdad que no son heladas continuadas y que llegando la mañana comienzan a ascender las temperaturas. Pero heladas han soportado y siguen vivos. Espero que una vez pasado ya el riesgo de heladas este año tengan los meses de primavera hasta el otoño para fortalecerse y que el siguiente invierno ya coja a estos arbustos más fuertes frente a las heladas que vengan.
De momento son pequeñines pero si tenemos suerte de que superen los inviernos podrán alcanzar un buen tamaño y convertirse en arbustos de casi dos metros de alto por lo mismo de envergadura con los años.
Ninguno de ellos los tengo a pleno sol, creo que se encuentran más a gusto en semisombra dónde reciba algunas horas de sol pero esté protegido del sol del mediodía. De hecho uno de ellos, el de estas fotografías, crece a la sombra de una encina bastante grande que lo protege del sol más fuerte.
Todos los arbustos que estoy plantando en el jardín desde la primavera pasada, al no ser adultos todavía, estoy cuidando mucho de su hidratación porque quiero que arraiguen bien. A partir de que estén adaptados al clima y suelo del jardín y lleguen a estar bien asentadas sus raíces y comiencen a crecer con normalidad iré distanciando los riegos para que vayan acostumbrándose a buscarse la vida por ellos mismos!! :) Es probable que Choysia ternata aunque una vez arraigada aguanta cierta sequía, no llegue a ser de esos arbustos de los que puedes casi olvidarte de su riego.
La plantación la hice rellenando el fondo del hoyo con bastante estiércol bien fermentado y terminando de llenar con tierra vegetal enriquecida y materia orgánica a base de humus de lombriz. . A parte de terminar con una buena capa de estiércol bajo el acolchado de las hojas del arriate dónde se encuentran. De manera que aunque no lo sepa con certeza dado que no he practicado mediciones del pH de ese suelo, tengo casi el convencimiento de que tiende a cierta acidez, fértil y rico y sin problemas de drenaje.
Lo podaré tras la floración para mantenerlo bien compacto. Con un simple recorte de todas las puntas y la eliminación de las ramas secas, cruzadas o enfermas será suficiente. Dicen que si se cortan las ramas que han florecido en primavera, se produce una segunda floración para el otoño, tendré la oportunidad  cortando las ramas que han florecido. A ver si tengo la suerte de tener una segunda floración.

Cómo guiar rosales trepadores sobre un muro de forma sencilla (o cualquier trepadora)

Hay mil posibilidades para conseguir que nuestros rosales trepadores luzcan esplendorosos sobre los muros de nuestro jardín e incluso sobre la fachada de la casa. Una preciosa celosía de madera hace que su belleza destaque pero no siempre tenemos una disponible o incluso no siempre nos viene bien el desembolso que su compra supone. 
Estoy escribiendo este artículo porque en el huerto me gustaría que también hubiera rosas. Cómo no!! El muro sur del garaje es un estupendo fondo para este Laguna de Kordes, un rosal trepador precioso!! Tengo cinco celosías que me traje del otro jardín pero las tengo reservadas para la fachada de la casa, así que aquí he optado por otro sistema para sostener el rosal muy cómodo y sencillo de hacer.
Conviene que los rosales (y las plantas trepadoras en general) no estén totalmente pegadas a los muros si no que haya un espacio entre éste y el rosal para que pueda circular el aire y que esté bien ventilado.
De ahí que hayamos utilizado estas escarpias un tanto especial (o cáncamo,que no sé muy bien como se llama. Especial en el sentido de que la parte roscaca es más largas que lo que suelen ser en las escarpias normales.
El largo de esta pieza de 10 cm en total permite que pueda adentrarse suficientemente en el muro quedando sujeta la pieza de manera muy sólida pero a la vez sobresaliendo unos 6 cm permitiendo ese espacio entre la planta y el muro que decíamos antes.
Hemos  formando tres alineaciones horizontales separadas entre ellas unos 40 cm. Más adelante, cuando el rosal crezca siempre podremos poner alguna guía más sobre el nivel de la superior.
 
Una vez metidas las hembrillas ya solo restaba tender alambre bastante grueso de 2 mm.(forrado de plástico para que evitar oxidaciones) de manera que quedara lo más tenso posible entre cáncamo y cáncamo. Y ya está! Listo para comenzar a sujetar sobre los alambres tensados y separados del muro las ramas del rosal según vaya creciendo.
Para atar las ramas al alambre he usado tubo de PVC elástico, un material que estuve bastante tiempo buscando desde que vi algo parecido en los jardines de David Austin. El que he logrado encontrar a la venta es más grueso de lo que me hubiera gustado, pero bueno, Que sea elástico me agrada para atar las ramas del rosal de manera firme y que aguante la tensión que las ramas ejercen cuando las mueve con fuerza el viento pero a la vez sin que llegue a dañarlas al ir engrosando.
De todos modos hay que pensar que las ataduras de las ramas hay que ir revisándolas cada año. Tengamos en cuenta que aunque atemos con cierta holgura la rama, ésta crece y va engrosando así que si andamos con cuidado al pasar el tiempo puede que las ataduras lleguen a estrangularlas.



Taxonomía. Cómo se nombran las plantas: Nombre botánico y nombre común



Os propongo una búsqueda en Google (imágenes): Teclead “campanilla azul”. Acabo de hacerlo. Estoy viendo imágenes de una gran diversidad de plantas con forma más o menos de campana y de color azul. Desde Ipomea, Campanula persicifolia, Gentiana asclepiadea,  Convulvulus sabatius, Mertensia ciliata hasta Aquilegia. Qué tienen que ver las unas con las otras? Nada.
Probemos a hacer otra búsqueda en Google (en imágenes) con el término “Lirio”. Esto es lo que aparece, una colección de plantas absolutamente distintas entre sí. Normal, con el término "lirio" se designan a muchas plantas diferentes dependiendo del país y de la zona.
He propuesto estas búsquedas para reflexionar sobre el uso del nombre común y el nombre botánico.
El nombre común es aquel por el que en nuestra zona o región se conoce una planta. Cambia de un país a otro e incluso en zonas próximas se designa a una misma planta o  de distintas formas
Con lo cual nos encontramos con que una misma planta recibe distintos nombres comunes dependiendo de que la nombre, por ejemplo, alguien chileno o alguien español porque en sus países se usan distintos nombres. Es verdad que los nombres comunes son mucho más fáciles de recordar pero me pregunto  si no habría que plantearse si su uso entre jardineros provoca muchos más inconvenientes y confusiones que ventajas.
Como curiosidad está bien saber de qué distintas formas se nombra a una planta en distintos lugares pero poco más…Si lo pensamos bien, decir que uno cultiva “campanillas azules” es como no decir nada porque por campanillas azules se conoce en distintas zonas geográficas a multitud de plantas que nada tienen que ver las unas con las otras. 
Vemos por tanto que se hace evidente que el uso del nombre común no nos dice con seguridad de qué plantas estamos tratando y que si no se menciona el nombre botánico de la planta en cuestión es difícil que no haya confusiones. 
En este sentido yo animaría al uso del nombre botánico. Es decir, el nombre científico con el que se conoce esa planta universalmente. Este nombre no cambia aunque cambiemos de zona o de país. Está aceptado por toda la comunidad científica porque debe regirse por determinadas normas, estar publicados de forma conveniente, cumplir una serie de requisitos y estar recogidos en el Código Internacional de Nomenclatura Botánica o en el Código Internacional de Nomenclatura para Plantas Cultivadas
Así, si decimos que cultivamos Campanula persicifolia por ejemplo, no puede haber confusión. Porque con este nombre botánico no hay más que una planta que lo tenga y es aceptado por todos.
A todos nos ha pasado. Cuando comenzamos en esto de la jardinería hablamos de de hortensias pero según va pasando el tiempo, según vamos leyendo, informándonos y viendo que hortensias hay muchas se nos acaba por hacer familiar términos como Hydrangea macrophilla o Hydrangea paniculata. Es cuestión de costumbre, al final vamos aprendiendo los nombre botánicos de las plantas sin apenas darnos cuenta. Pero merece la pena saber escribirlos bien. No? :)
Es sobre este asunto de los nombres sobre el que quería reflexionar un poco en este artículo. Este tema de hoy es de esos que aunque pueda parecer algo “rollo” considero que es importante tener al menos una ligera idea sobre él o al menos sobre algunos de sus términos.
Os imagináis a dos médicos hablando de un paciente que tiene una “especie de manchitas en la cara” o que padece “dolorcillo debajo del estómago”? Yo no!! Jejeje Es más, no quisiera ser atendida por estos médicos si hablan así :) 
En jardinería también tenemos nuestra terminología, clara y concreta para referirnos a las cosas sin dar lugar a confusiones y equívocos.
Conocer ciertos términos nos ayudará a comprender de qué modo se establece el nombre botánico de las plantas. Son términos que veremos en cualquier libro de jardinería, blog, páginas de Internet y en general en cualquier medio que trate de botánica. Conocer el nombre botánico de una planta sobre la que queramos consultar sus necesidades de cultivo por ejemplo, hará la tarea mucho más fácil porque en general en cualquier medio en el que busquemos información las plantas están nombradas con su nombre botánico dejando el común o vulgar a la mera curiosidad.
Yo no suelo escribir correctamente los nombres de las plantas de ahí que me haya parecido interesante indagar un poco sobre qué normas rigen la forma de mencionarlas botánicamente así como el modo correcto de escribirlo. Es verdad que a todos se nos escapa en uno u otro momento incorrecciones en este sentido (a mí en muchos ajjajaj y seguirá pasándome, fijo!!) pero al menos conocer ciertos términos y cuales son estas reglas de escritura, siempre está bien y en un momento dado siempre podemos consultar si tenemos dudas.
Empecemos por el término “taxonomía”. La taxonomía es la rama de la botánica que se encarga de la clasificación de los seres vivos en categorías jerarquizadas y sistemáticas. Dentro de cada una de ellas habrá una serie de “taxones” (comunidad de organismos) agrupados por las semejanzas entre ellos de orden genético, evolutivo, morfológico, anatómico, fisiológicos, etc. Como en casi todo, también aquí hay varias “escuelas” y opiniones de los sistemas por los que debiera regirse esta clasificación en categorías jerarquizadas.
En buena medida fue el botánico y zoólogo sueco Carlos Linneo (1707 – 1778) quien estableció las bases que la taxonomía moderna. El sistema que utilizamos hoy en día llamado nomenclatura binomial está basado precisamente en las propuestas de Linneo.
Pero el  intento de organizar y ordenar los seres vivos en grupos o categorías viene de lejos. Ya Aristóteles dividió los seres vivos en dos grandes “reinos” (Primera categoría): los animales y las plantas. Posteriormente Linneo añadió un nuevo reino: los minerales. Una de las metodologías más conocidas y utilizada es precisamente ésta, la taxonomía linneana que agrupa los seres vivos en categorías que van de lo  general a lo particular. 
El desarrollo de la ciencia y del conocimiento de los siglos posteriores fue introduciendo más niveles jerárquicos y acontecimientos como el invento del microscopio dieron lugar a cambios en estas agrupaciones estableciéndose varios “Reinos” más. Incluso actualmente ya no es considerado el Reino como el nivel de superior categoría si no que lo es el “Imperio”. 
Estas categorías serían como una especie de conjuntos dentro de los cuales hay unos subconjuntos de elementos y a su vez dentro de éstos últimos otros subconjuntos más, así hasta ir cada vez a mayor detalle.
Estas clasificaciones que agruparían a los seres vivos según características irían siempre de lo general a lo particular. Vendría  a ser algo así como un árbol con sus ramas. Del tronco principal que sería “El reino” (antes primera categoría) saldrían varias ramas principales (Filo, segunda categoría); de cada una de estas rama secundarias brotarían a su vez más ramas dando lugar a la siguiente categoría agrupada en la anterior. Es decir, los seres vivos se agruparían en categorías definidas desde lo general a lo particular
Cada categoría reúne los elementos que tienen características semejantes entre sí dividiéndose a su vez en otras categoría que agruparían a individuos también con características comunes entre ellos y que los diferenciarían de las otras categorías incluidas en el nivel superior. 
En fin, se puede hilar muy fino en cuanto a divisiones y subdivisiones de todas estas categorías pero para los fines que nos ocupan podríamos centrarnos en las categorías que los jardineros más usamos.
Puede decirse que las categorías taxonómicas (niveles o taxones) más importantes actualmente son
Dominio – Reino – División o Filo – Clase – Familia – Género - Especie
Es decir que un reino se compone de varios filos, a su vez, dentro de cada filo habría varias clases que contendrían varias familias y a su vez éstas tendrían distintos géneros con diversas especies.  Lo que decíamos, un conjunto dentro de otros conjuntos. De lo general a lo particular. 
Tomemos unos cuantos ejemplos. Son plantas muy conocidas por todos por ser frecuentes en nuestros jardines.
Así vemos que  lo que conocemos por calas en algunos países (en otros son llamadas lirios), es decir, Zantedeschia aethiopica es una especie, la Zantedeschia aethiopica, del género Zantedeschia que pertenece a la familia de las Araeae, incluida en el orden de las Alismatales, que a su vez es una monocotiledónea y por tanto una angiosperma….englobada lógicamente en el reino de las plantas. 
Complicado? No tanto!! En realidad los jardineros aunque deberíamos conocer estas categorías las que más usamos son el género y la especie.  Centrémonos en estas dos categorías y en algunos términos de uso muy frecuente en la bibliografía y lugares de consulta sobre temas de jardinería.
Las especies. 
El siguiente cuadro creo que ayudará. El nombre de las especies, que es el lo que más abunda en jardinería, se compone de dos/tres partes y son indivisibles
La primera parte del nombre de la especie corresponde al género al que pertenece la especie en cuestión, siempre comenzado con mayúsculas.
La segunda la constituirá el epíteto específico (de la especie) escrito en minúscula. (Este epíteto no es el nombre de la especie, si no solo una parte de él)
Tanto el género como el epíteto se escriben en letra distinta del resto del texto, generalmente en letra cursiva.
La tercera parte que deberíamos escribir pero que normalmente casi nadie lo hace es la inicial del botánico, descubridor o el primero que la estudió la especie de la que se trate.

Tras la publicación de este artículo invité a leerlo a dos amigos botánicos, Jorge y Fernando solicitándoles que me hicieran cuántas rectificaciones o comentarios les pareciera oportuno.
He editado este artículo para introducir un par de pequeñas correcciones que me han hecho pero sobretodo para aclarar algo que muchas veces genera confusión en este tema del nombre de las especies. A ver si lo logro!! :)
Ambos me han convencido que es importante hacer entender que según la nomenclatura binomial (la que empleamos actualmente gracias a Linneo) el nombre de la especie tiene dos partes que son indivibles. 
No es que Sorbus sea el género y acuparia sea la especie. Es decir, el nombre de la especie es "Sorbus aucuparia"  (ya que aucuparia es tan solo el epíteto de la especie y no tiene tiene uso en solitario). Nunca diremos "la especie aucuparia".
El nombre de la especie está compuesta por las dos palabras, la una tiene su origen como decíamos en el género y la segunda parte (llamada epíteto de la especie) es el nombre específico de la especie. Pero el nombre completo de la especie es "Sorbus aucuparia" y no es "aucuparia" solamente. El epíteto de la especie, es decir, el nombre de la especie nunca va solo, no tiene uso útil. En el ejemplo del cuadro anterior hablaríamos de un género, los Sorbus,  pero en concreto nos estaríamos refiriendo a uno con determinadas características, el de la especie Sorbus aucuparia  L.(descrita por primera vez por Linneo, de ahí la L.).
A riesgo de insistir demasiado:
Género: Sorbus
Especie: Sorbus aucuparia
Y la abreviaturas “sp.” qué significa?  Cuando aparece el nombre de un género seguido de la abreviatura sp. quiere decir que se está hablando de una planta perteneciente a él que no sabemos la  especie concreta a la que pertenece. 
Así si decimos Lavandula sp. es que estamos seguros de que la planta pertenece al género de las lavandas pero tenemos dudas de la especie a la que pertenece.
Cuando hablamos de muchas especies de un género usamos la abreviatura "sp. pl." (Species plures, varias especies). Veamos un ejemplo de su uso:
Podemos decir: Muchas aromáticas tienen flores azules, por ejemplo Lavandula sp. pl y Salvia sp. pl.
Las variedades.
Cuando en la naturaleza, de modo natural (Sin intervención humana), algunos individuos de una misma especie presentan características propias y que los diferencia de alguna manera al resto de plantas de la misma especie decimos que estamos frente a una “variedad”. No se trata de plantas totalmente distintas de las de su especie, tan solo son algunas características las que las distinguen.
Este cuadro nos muestra como se escriben los nombres de las variedades. El género y la especie se regirían por los mismos criterios que anteriormente y solo agregaríamos la abreviatura “var.” (de variedad) en minúscula y sin cursiva, antes del epíteto (nombre) de la variedad en cuestión (Comenzada por mayúscula y también en cursiva). 
Un ejemplo: Lavandula angustifolia var. delphinensis
Es frecuente que viveristas e investigadores partiendo de una especie natural  y mediante diversos tipos de manipulación (genética, a través de esquejes, etc.) logren cambios, modificaciones o mejoras de esta variedad dando lugar a un grupo de plantas dentro de la misma especie pero con características propias mejoradas o transformadas (Plantas con flores de un color determinado, con hojas variegadas, más resistentes, etc).  Es lo que llamamos un cultivar (distinto de la variedad en que el proceso por el que se llega a él no es natural si no con intervención humana)
Sigamos con el mismo género, la lavanda. Todo sabemos que Lavandula angustifolia es una planta que a la larga tiende a lignificarse y a hacerse demasiado grande, precisando de podas si no queremos que el arbusto se vuelva desgarbado en muy poco tiempo. Bien, mediante manipulación de la especie Lavanda angustifolia los viveristas, hibriditas, etc han logrado crear el cultivar ‘Hidcote`que es un grupo de lavandas de crecimiento más contenido y contacto que la Lavandula angustifolia mitigando de alguna manera alguno de los inconvenientes de ésta.
En realidad los cultivares son mucho más frecuentes en jardinería que las variedades. Aunque lo cierto es que solemos utilizar el término variedad (que se produce siempre de modo natural) cuando en realidad deberíamos usar el de cultivar. 
Vemos que los cultivares, es decir, las variaciones o modificaciones que el hombre (generalmente por intereses comerciales) logra sobre una especie para mejorarla o transformarla de alguna manera se nombran con las mismas normas en cuanto a género y especie pero antes del epíteto de la variedad (nombre) podemos añadir la abreviatura “cv.” (del inglés “cultivated variety”) o no intercalarla y escribir el nombre de la variedad entre comillas simples. Ambos sistemas son correctos.
Los híbridos.
Pero vamos a complicar un poquito más las cosas. Puede darse el caso y de hecho se da con muchísima frecuencia, que dos especies diferentes se “crucen” genéticamente dando lugar a un “híbrido” si el resultado de este cruce son plantas que logran la reproducción por ellas mismas reproduciendo en sus descendientes las mismas características.
Cuando este cruce se produce de manera natural, de forma espontánea en la naturaleza, las normas que rigen su nombre son las del Código Internacional de Nomenclatura Botánica.  
Pero también puede producirse este cruce entre dos especies diferentes en el laboratorio con fines comerciales. En este caso la nomenclatura del híbrido se regulará por el Código Internacional de Nomenclatura para Plantas Cultivadas. Este código reúne las normas a aplicar  evitando duplicidades y se usa a la hora de aplicar leyes referentes a patentes y marcas. 
La forma de escribir el nombre de estos híbridos trata de explicarlo estos dos cuadros. 
Hay que decir también que los híbridos pueden producirse tanto entre plantas que del mismo género (Interespecífios) como entre plantas pertenecientes a distintos géneros (Intergenéricos)
Este primer cuadro corresponde al caso de nombrar un híbrido que se ha producido entre dos especies del mismo género (Interespecífico). Como muestra este cuadro hay dos formas correctas de escribir este tipo de híbridos: 
  • Una es escribir los nombres botánicos de los dos géneros que forman el híbrido separados por el signo de multiplicar. El segundo género puede abreviarse simplemente con su inicial porque se tratan del mismo género. El híbrido de este cuadro es el producto del cruce entre Laburnum anagyroides con Laburnum alpinum, al repetirse el género se puede escribir L. alpinum
  • La segunda forma de escribir estos híbridos entre géneros iguales es escribir el género al que pertenece el hibrido y el epíteto (o nombre) que se le ha asignado, separados ambos por el signo de multiplicar. Laburnum (género) x watereri que es el nombre que recibe este híbrido.
Este segundo cuadro es el del caso de un híbrido que se ha producido entre especies de distinto género (intergenérico). También en este caso hay dos formas de escribirlos como muestra este último cuadro.
  • La primera sería los dos nombres botánicos que conforman el híbrido separados por el signo de multiplicar.
  • La segunda sería comenzar el nombre del híbrido por el signo de multiplicar seguido de una forma “condensada” entre los dos géneros de los que es producto. El ejemplo que hemos tomado es un cruce entre Rhodohypoxis baurii con Hypoxis párvula dando lugar al híbrido denominado x Rhodoxis hybrida, que es un nombre condensado entre los dos géneros.
Bueno, creo que ya hemos complicado bastante el asunto jejeje Seguiremos sin escribir correctamente los nombres botánicos a veces porque se nos olvida, por pereza de cambiar los tipos de letras o simplemente porque no nos acordamos  pero al menos ya habrá algunos términos que nos suenen y seguramente al leer estos nombres entendamos algo mejor qué significan.
No hemos tratado conceptos como forma (que se abrevia f.) o subespecie (su abreviatura es subsp.) ambas escritas siempre en minúscula y sin cursiva. Pero estos  ya los dejamos para otra ocasión ;)
Es mucha y bastante compleja toda la normativa que regula la nomenclatura de las plantas como para intentar recogerla en el artículo de un blog de estas características. Mi intención no era superar lo que no fuera un pequeño resumen de los términos de uso más frecuente en jardinería. Para quienes tengan curiosidad y ganas de ahondar en esta materia puede consultar los códigos de los que hemos hablado en este artículo. 
El resto, al menos yo, seguiremos teniendo que hacer algún esfuerzo para recordar algunas de las normas y vencer la pereza de cambiar el tipo de la letra a cursiva cuando corresponda!! jejeje

R. 'Penelope', un rosal del grupo de los híbridos almizcleños o de musk

Plantado este invierno en mi jardín es lo que se dice un auténtico enano todavía pero ya apunta maneras. Es curioso como los rosales a veces dan indicios del camino que van a seguir. No siempre, es verdad, pero en este caso es así.
Se trata de un rosal del grupo de los híbridos de musk también llamados híbridos almizcleños y que según qué fuentes se consulte se engloban entre los rosales antiguos o los modernos. 
Cultivo varios almizcleños en mi jardín y salvo de Buff Beauty del que todavía no puedo decir casi nada porque está recién plantado de este invierno y aún no floreció, el resto me parecen rosales preciosos. Con un crecimiento poco rígido, muy ramificados y de floración espectacular. Guirlande d´amour por ejemplo, tuvo una floración larguísima la temporada pasada y su porte es muy cómodo para ser guiado por una pérgola o tratando de cubrir parte de un muro como es mi caso. 
Y qué voy a decir del impactante Sally Holmes? No puede ser más bonito!!  Traído del otro jardín aguantó como un jabato el trasplante a destiempo y floreció abundantemente sin problemas de enfermedades ninguno. 
Y ahora Rosa 'Penelope'!! 
Como la mayoría de los rosales pertenecientes a este grupo que se desarrolló al comienzo del siglo pasado, Penelope parece que será un rosal arbustivo o trepador que puede guiarse sin dificultad dada la poca rigidez de sus ramas. Con una vegetación abundante y sana y una floración en grupos de rosas semidobles con unas de las gamas de color más variado que conozco en rosales. Del blanco al naranja pasando por el rosa y el melocotón. En cada momento de apertura de la rosa los tonos son distintos y el conjunto con todos ellos se me antoja tan especial!! Pero cuando llega a enternecerme es al mostrar sus preciosos estambres. Tan coloridos y que le dan una profundidad tan especial al llegar la rosa a estar del todo abierta y plana!!
Los dos que cultivo los he puesto en dos de las fachadas de la casa. La fama de su floración abundante y continuada me ha animado a ello. Creo que es un rosal que a pesar de que dicen que se cuaja de flores, sus rosas no resultan abrumadoras como otras. De belleza simple pero delicada y romántica creo que es un rosal idóneo para fachadas pero que puede cultivarse también de forma individual en el jardín formando arbustos amplios y compactos llenos de color durante mucho tiempo y que pueden ser protagonistas absolutos del rincón dónde se hallen. 
Aunque la página de HelpMeFind dice de su aroma que es intenso, lo cierto es que yo lo percibo a duras penas. Agradable, suave...pero no podría poner más calificativos. De todos modos mi olfato no es lo que se dice demasiado detallado en este asunto de los aromas "rosiles" Me gusta o no me gusta, lo percibo o no...es dulce, fresco... pero no soy capaz de dar más detalles. No logro encontrar los aromas de frambuesas, vinos blancos y manzanas que otros dicen percibir :)


Penelope es creación del Reverendo Joseph Hardwick Pemberton en 1924 y tiene de común con los que conforman este grupo de híbridos almizcleños que son arbustos o trepadorres compactos, muy cuajados de flores semidobles; se trata de rosales sanos, que repiten floración y que aguantan, al menos en mi jardín, sin necesidad de estar muy pendientes de su hidratación. Su floración en ramos de capullos abundantes los hace hermosísimos. La decisión de traer a mi jardín a Penelope, sin duda, ha sido un gran acierto!! .