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Rosal Pierre de Ronsard (II) Un gran rosal

Reconozco que no puedo ser imparcial del todo cuando hablo de este rosal pero prometo intentarlo. Y es que han sido tantas las alegrías que me ha proporcionado que debo admitir que soy muy benevolente con cualquiera de sus fallos.
Ha habido algunas amigas jardineras que me ha preguntado por qué no había colgado una entrada sobre un rosal del que tanto y tanto he hablado en los Grupos de jardinería dónde nos movemos hasta hacerme casi pesada "colgando" fotografías de mis rosas :P . La respuesta es sencilla: porque actualmente no hay ningún rosal Pierre de Ronsard en mi jardín. Pero llevo un par de días empezando a preparar el pedido de rosales a raíz desnuda de este invierno y he pensado que no sería mal momento para colgar un par de entradas hablando sobre él.

Qué puedo decir que no haya dicho ya? Lo he cultivado desde 2011 hasta este año 2014. Han sido cuatro floraciones a las que he asistido…y siempre la última ha superado a la anterior. He dejado de cultivarlo cuando ya está maduro. Una pena  porque estoy segura que hubiera seguido aprendiendo sobre él, sobre su crecimiento y su comportamiento en un jardín con el clima de Madrid.

Es un rosal que se comercializa (por Meilland) además de como Pierre de Ronsard, también como Eden Rose 85 y que está registrado con el nombre de “Melviolin” . Su año de introducción es 1985 y forma parte de la colección “Romántica” de Meilland. Y es que produce unas rosas con un aire antiguo precioso!
Los capullos, redondeados,  tardan en abrirse. Lo que se agradece porque te permite asistir a todo el proceso con deleite… adopta tantas formas hasta llegar a ser una rosa madura..

Pierre de Ronsard tiene una característica poco frecuente, el tono verdoso muy pálido de los pétalos externos.  Me parecen exquisitos!!  Por el contraste que producen con la gama de rosas del resto de pétalos.

La rosa es de tamaño bastante grande, ahuecada,  con muchísimo pétalo y unos bonitos estambres dorados.  Presenta al abrirse un corazón de tonos más intenso que los pétalos externos que la envuelven con un color mantequilla. En parte me parecen un delicioso helado de fresa y vainilla!!

Quiero dejar constancia aquí para eliminar cualquier preocupación de quién lo cultive por primera vez un hecho que a mí me tuvo con el alma en vilo: es un rosal que no sé si siempre, pero que en muchas ocasiones suele dar el primer año unas rosas mucho más pálidas que las que da en años sucesivos, lo que decepciona un poco. Observo de todas formas que mirando fotografías de Pierre de Ronsard cultivados en américa parece que la rosa desde el principio adopta los tonos característicos.

Los que yo he cultivado, que han sido cinco, esto que comento sobre la palidez del primer año les ha pasado a todos, pero no en el mismo grado. El de la esquina del jardín fue mucho más pálido que uno que tenía en el patio delantero pero también éste tuvo rosas de colores menos intensos que las que luego se abrieron en los años siguientes.


La mayoría de las rosas no nacen en solitario, en general florecen  en forma de grupos, algunos muy, muy numerosos que cuajan el rosal en mayo produciendo un espectáculo increíble.
Otra cualidad estupenda es que la rosa puede usarse como flor cortada. Permanece muchísimos días en muy buenas condiciones en agua.

He comprobado muchas veces el efecto de la lluvia sobre este rosal: ni se ha inmutado!! No le ha ocurrido como a otros rosales, por poner un ejemplo diría Golden Celebration, que es caerle el agua encima y deteriorarse la rosa… Ello es posible debido a que los pétalos de Pierre de Ronsard son bastante gruesos lo que la convierte en una rosa muy resistente.
No se puede decir lo mismo de su resistencia al sol. Pero claro, es que cuando se habla de sol hay que aclarar de qué sol se habla. Estoy segura que en el norte de España este rosal se encuentra a sus anchas a pleno sol. En un clima riguroso como el mío, sobre todo debido al sol achicharrante del verano, creo que es preferible cultivarlo a cubierto de los rayos de sol del mediodía que quema las rosas con facilidad.


No sé cómo reaccionará cuando cultive este rosal en el jardín actual. En todo caso lo plantaré en una zona sin el sol del mediodía como digo. En el otro estaba a pleno sol. Desde la mañana a la noche el sol incidía sobre él castigando excesivamente sus rosas que palidecían en unos días según  iban abriéndose y permaneciendo bajo aquel calor achicharrante que había en mi jardín. De hecho las pocas rosas que sacaba tras la primera floración en primavera se tornaban pálidas en poco tiempo.
A mí personalmente me gusta ese “cabeceo” que tiene y que se presenta también en muchas de las rosas de David Austin. Cuando el rosal es arbustivo entiendo que moleste esta característica pero tratándose de un trepador, creo que le da un aire de una languidez romántica preciosa y además, visto desde abajo facilita la contemplación de la rosa. Me gusta el delicioso arqueo de sus tallos bajo el peso de una rosa de bastante tamaño.

Por lo que hace a su resistencia a plagas y enfermedades, se trata de un rosal vigoroso, fuerte, sano, robusto…De esos rosales que no te dan quebraderos de cabeza. En alguna ocasión algo de pulgón, nada preocupante. Jamás ha cogido una enfermedad ni una plaga que lo hiciera poner en peligro. Nada enfermizo.

Tiene una vegetación brillante y bonita. Con unas hojas que tienden a cierta redondez, dentadas y bastante grandes de un precioso verde oscuro. Con ramas flexibles muy fáciles de guiar adosado a una celosía o una pared. No es un rosal excesivamente ramificado. Más bien tiende a echar, tras la floración y partiendo de las principales, largas ramas laterales que se pueden ir colocando adosadas si molesta el aire algo despeinado que puede ir adquiriendo según avanza la temporada.
Por el peso de tanta rosa y porque es un rosal de una envergadura importante, hay que asegurarse de que está bien anclado y con sujeciones fuertes. Cuando madura llega fácilmente a los 3 metros y pico de alto por 2,5 de ancho y lo hace a una velocidad vertiginosa!! Y si no, mirad estas fotografías, entre una y otra solamente ha transcurrido un año
Rosal Pierre de Ronsard - Primavera de 2011
Rosal Pierre de Ronsard - Primavera de 2012
Rosal Pierre de Ronsard - Primavera de 2013


El hecho de que emita fuertes ramas desde la base desde el principio de cultivarse facilita enormemente la formación de una estructura que cubra una pared o una celosía.  Quiero decir que no es uno de esos rosales a los que les cuesta evidenciar su tendencia trepadora.

La poda es realmente fácil si se forma un estructura de cinco o seis ramas principales que se las hace crecer lo más horizontalmente posible. De esas ramas (que hay que ir eliminando según van envejeciendo) brotarán las ramas laterales que serán las portadoras de las flores. Si alguien está interesado en ver con detalle la poda que he aplicado a este rosal estos años  puede hacerlo en la entrada que colgué sobre la poda de rosales trepadores
Prometí ser ecuánime. Vamos con las limitaciones.. . No huele. Voy a aclarar esto. No huele en mi jardín, al menos yo no detecto un olor que vaya más allá del típico olor a vegetación pero no lo calificaría  de aroma Sí es cierto que he oído decir a otros jardineros que lo cultivan que sus ejemplares sí tienen cierto aroma. En todo caso no leí a nadie que reconociera un gran aroma…

Y por último el tema de si es o no refloreciente. A ver, me hubiera gustado cultivarlo durante un par o tres más de temporadas para afirmar con rotundidad si es o no refloreciente en mi jardín. Puedo decir que los cuatro años que lo cultivé floreció de manera magnífica en primavera y que luego echaba de vez en cuando alguna rosa pero sin poder calificarlo como segunda floración ni mucho menos.
El hecho de haber escuchado a gente que afirmaba que era un rosal de floración continuada y a otros que aseguraban una segunda floración en otoño aunque como es lo normal, más tenue me hizo pensar que quizás aplicándole una poda de las ramas portadoras de las rosas después de mustiarse éstas podría provocar una floración posterior.  Y eso intenté después de florecer esta primavera de 2014 pero fue imposible aplicarlo porque ya no vivíamos allí y al coincidir con la mudanza y con el comienzo de la creación del nuevo jardín , solo tenía oportunidad de ver el rosal muy de tarde en tarde... Tendré que esperar a que un nuevo Pierre de Ronsard crezca en mi jardín para saberlo J

En definitiva, creo que es un rosal maravilloso. Que proporciona muchas alegrías y pocas decepciones si uno sabe qué debe esperar de él.



Rosal Pierre de Ronsard (I) Una historia de amor. El primero.

Eran los primeros días de enero de 2011. Lo recuerdo perfectamente. Estaba planificando mi futuro jardín. El que he cultivado hasta hace cosa de un año antes de venirme a este. Visitaba páginas de blogs para inspirarme en el diseño. Y entonces lo vi!!! Era un blog sobre un jardín maravilloso en la Cordillera de los Andes. Vi el jardín, allí en lo alto de un cerro en Chile. Imaginé las montañas alrededor y a ella (María Cecilia) feliz cultivadora de aquel rosal que producía las rosas más hermosas que yo había visto jamás!! Con aquellos tonos verdosos en los pétalos externos de los capullos… Dios!! Qué cosa tan hermosa!!! Aquella rosa no se parecía a ninguna otra que yo conociera.  Claro que.. yo conocía tan pocas!!

Hasta entonces yo era  una aficionada a la jardinería que había cultivado en Barcelona  hacía muchos, muchos años, seis o siete rosales y que no tenía ningún  problema en adquirir un rosal en el antiguo Hipermercado “Continente”  con la única indicación su etiqueta de “Rosal rojo trepador” y me iba tan contenta a casa con él!! No me preguntaba por su aroma, ni tipo de crecimiento, ni resistencia a enfermedades, ni si era un híbrido de té, un floribunda, para empezar porque no tenía ni idea de qué era esto; no sabía qué significaba “remontante”… y lo de los nombres, como no fuera el de Papa A. Meilland que solía ver en las etiquetas de los rosales que por aquel entonces se vendían…No conocía otros y por supuesto,  no había oído hablar jamás de Rosas Antiguas!!  Cuántas sorpresas te depara la vida y cuanta gente y acontecimientos te pone en tu camino para darte la oportunidad de aprender!!!

Como digo, era enero de 2011, a comienzos. Me enamoré, como siempre que me he enamoro, a primera vista!!! Si la titular de ese blog supiera la inquietud que nació en mí al ver las fotografías de sus bellas rosas… Creo recordar que tras un año o dos le envié un correo agradeciéndole que mostrara su precioso rosal y haciéndole saber lo que posibilitó en mí  a partir de conocerlo. Pienso que la visión de este blog me determinó completamente. Sí. A partir de aquel día surgió en mí un interés por las rosas que no habría nacido jamás,  si no fuera gracias a las imágenes de las rosas Pierre de Ronsard que vi en aquel  blog. Inmediatamente visité los viveros de mi zona. Pequeños y malos. Ni idea. No sabían ni de qué rosal hablaba. Fui a otros más grandes. Tampoco tuve suerte. Y en su búsqueda por Internet fui a parar a una página que era un foro. Se llamaba "Infojardín". Jajajaj Cuántas cosas han pasado desde entonces!! Y a cuánta gente estupenda he conocido a través de este lugar y de otros lugares virtuales. Y allí descubrí que los rosales se podían pedir a raíz desnuda en páginas web. Salvada!!  Tarde o temprano encontraría mi Pierre de Ronsard. Y así fue! Di con él en un vivero de Zaragoza. Anda!! Maño mi rosalito!! Jajaja

Ni idea de dónde lo plantaría. En realidad cualquier idea que tuviera sobre el diseño de mi jardín por aquel entonces era provisional salvo la decisión irrevocable de tener un Pierre de Ronsard. Ya le encontraría el lugar adecuado. No importaba. Los poquísimos días que tardó en llegar a casa me los pasé literalmente pegada al ordenador y rodeada de libros en mi mesa. Quería saber, quería saber…quería aprender qué necesitaban aquellas preciosas rosas para que en mi jardín fueran igual de hermosas. Y una cosa me llevó a otra. Descubrí mil aspectos sobre los rosales y su cultivo. Sobre los grupos en los que se dividían los rosales. Sobre la manera adecuada de podarlos…descubrí un mundo infinito en el que me adentré como se hace siempre cuando se tiene ganas de aprender: con los ojos abiertos y las orejillas alerta.
Creo que jamás he plantado algo con más ilusión, con más mimo, con más cuidado. Recuerdo que le decía a mi marido: “más grande, el hoyo más grande, para que sus raíces crezcan felices y nos dé unas maravillosas rosas” ajjaja

El pobre abrió un hoyo tremendo a golpe de pico e incluso de martillo eléctrico!!  Tenía preparada toda la información sobre cómo plantarlo. Tenía comprados todos los sustratos y elementos para incorporar a sus raíces!! Solo faltaba que llegara…y llegó!!
El día último de aquel mes, enero,  lo puse en tierra. Cómo era posible que aquello tan diminuto se convirtiera en el magnífico trepador que yo había visto en el blog de los Andes?  Lo era. Vaya que si lo era!! El tiempo, no mucho, se encargó de demostrármelo.
Cada día a partir de entonces bajaba al jardín a comprobar sus yemas y me parecía eterna la espera para que se activaran. Qué emoción ver aparecer sus diminutos capullos al comienzo de mayo!!

  Desde el primer día creció con vigor sacando unos tallos rojizos que presagiaban en lo que se convertiría en muy pocos años.
Es verdad que sus primeras rosas me parecieron muy bonitas y muchas para ser tan chiquito pero tengo que reconocer que un poquito sí me decepcioné. Mis rosas no tenían aquel borde rosa intenso que  había visto y que tanto ansiaba… eran más bien pálidas. Llegué a pensar que vino mal etiquetado y el vivero al que compré los dos primeros rosales, amablemente me envió  otros dos que también planté en un jardín que no tenía espacio para ellos. No me arrepiento, el jardín se vio determinado por estos rosales y era un verdadero espectáculo verlos florecer en mayo.

La siguiente primavera, la de 2012 se encargó de quitarme cualquier duda. Por fin mi rosal se llenó de las rosas que yo esperaba, con el borde rosa intenso, grandes, plenas, llenas de pétalos maravillosamente curvados. Creció a un ritmo extraordinario!! Cada primavera, antes de abrirse las rosas me gustaba intentar contar los capullos. jajaja Nunca lo lograba y es  que no tenía la paciencia de seguir  contando cuando llegaba a los 250 o 300.
Hoy sigue en aquel jardín que ya no cultivo. Sin mis cuidados. Pensé en traérmelo al nuevo jardín como he hecho con otros pero es tarea imposible. Ha crecido tanto!! Creo que sus raíces deben llegar al centro de la tierra!!
Tengo la satisfacción que de este rosal del que me enamoré han nacido otros en varias partes de España. En Madrid hay uno que viajará pronto a Galicia. En Valencia. En Cataluña mi amiga Maite creo que ha logrado que le sobreviva uno de los esquejes que le envié.


Quiero pensar que aunque deba dejar mi rosal en el jardín dónde se cultivó en realidad no morirá  porque  algunas partes de él ya viven en forma de otros rosales que colmarán de alegría a los que lo cultiven. Y yo tendré otra historia de amor que está por venir cuando llegue a casa el Pierre de Ronsard que incluiré en mi siguiente pedido de rosales.

Trébol blanco enano (Trifolium repens): Para verdear un poco el jardín.

No podía retrasarlo más. El otoño se va y yo aún sin mi trébol sembrado!! Así que este fin de semana en esto estoy. “Sembrando suerte” (a ver si es verdad y me encuentro un montón de tréboles de cuatro hojas jeje J  )
Fotografía tomada de Wikipedia
Mantener un césped a base de gramíneas en perfectas condiciones en la zona dónde está mi jardín conlleva un gasto de agua, trabajo y dinero que no estoy dispuesta a invertir.  Me encanta ver los jardines de mis amigos jardineros de la Cornisa Cantábrica con ese manto verde precioso!! Claro que sí. Pero es que allí casi que no hay que hacer nada para mantenerlo así de bonito. Tienen la suerte de tener ese clima favorable a la formación de prados en estupendas condiciones casi sin riego. Qué se le va a hacer! Yo no tengo esa suerte.
Fotografía tomada de Wikipedia
Si fuera pequeño no sé si me lo plantearía de otra forma. Pero no es pequeño, hay muchos metros!! Sería una locura intentar un césped de las dimensiones de mi jardín. Por eso, porque mi clima es muy distinto al del norte de España, no quiero césped  de gramíneas en él.
No me gusta la aplicación de términos como “eco” tan a la ligera como se hace hoy en día pero la verdad, en este caso, teniendo en cuenta que tengo un jardín en la Sierra Oeste de Madrid, dónde el clima es muy seco, con altas temperaturas en verano…pues no, creo que no es muy ecológico mantener a ultranza una pradera impoluta de un verde inmaculado a costa de ingentes cantidades de agua.
De otra parte, el estilo que yo busco de jardín no necesita este tipo de pradera. Si me gustaría lograr que “verdeara” un poco. Con eso me conformo. A sabiendas de que como no estoy dispuesta a regarlo continuamente, en verano se tornará algo pajizo. Pero espero que cuando vuelvan las épocas de lluvia y las temperaturas vuelvan a ser adecuadas, rebrote y al menos durante algunos meses del año aporte un fondo de algo de frondosidad. Con eso me conformo.
De ahí que con el consejo de mi amigo Julián me haya decidido a sembrar en muchas de las zonas dónde no hay plantaciones Trifolium Repens, lo que se llama vulgarmente Trébol blanco enano o trébol de Holanda.
Se trata de una leguminosa  de poca altura (aproximadamente unos 10 cm) de crecimiento rastrero con estolones que le permiten extenderse con facilidad teniendo el inconveniente de que al ser raíces poco profundas precisa de riego en verano. Aguanta bien las bajas temperaturas, el pisoteo y los cortes que de otra parte, y esto en también me ha hecho decidirme por ella, no precisa segarlo. Idónea para terrenos  arenosos, pobres y ácidos (exactamente como es el suelo general de mi jardín dónde yo no he hecho enmiendas para plantar) y es un idóneo fijador de nitrógeno.
De haber pretendido una pradera más perfecta tendría que haber cavado toda la zona y eliminado a conciencia todas las malas hierbas que eran muchas antes de haber sembrado el Trifolium repens. Las lluvias de estos días de atrás y las aportaciones de tierra vegetal a granel (que contenía muchas semillas)que hemos hecho,  ha provocado que brotara un manto verde de malas hierbas que ha cubierto casi todo el jardín.
Así que llevo unos días que valiéndome de un escardador he cortado las raíces de las malas hierbas que han brotado. No es el sistema idóneo porque no se arrancan de raíz, pero, como digo arriba, el tiempo de me va y veo que pronto llegarán las bajas temperaturas y no quería que transcurrieran más días sin sembrar.
Dejé unos días las hierbas cortadas en las superficie para que se secaran y no volvieran a brotar algunas arrancadas de raíz. Una vez limpio el terreno y pasada la escoba metálica para alisarlo he planteado el trabajo por zonas.
Pienso que me resulta más fácil ir terminando una zona y trasladar todos los bártulos (carretilla, sacos de mantillo…) a otra.
He comprado varios paquetes de semillas de Trifolium repens  de 1 kg porque al consultar varias páginas de internet los gramos que daban por metros cuadrados he visto que eran muy variables. Al final he tomado el camino de en medio y he decidido poner 20 gramos por cada metro de tierra.

Una vez limpio de malas hierbas. El primer problema que se me ha ocurrido que iba a tener era el “dosificar” las semillas para poder distribuirlas de forma homogénea.  Pensé que extender lo que no deja de ser una pequeña cantidad aunque sean varios kilos entre tanto metro… estaba segura de que a mitad del camino ya no iba a tener semillas. De otra parte, es innecesario sembrar tan apretado. De ahí que las haya mezclado con arena que al aumentar el volumen es más fácil esparcirlas. Cada “dosis” de semillas la he mezclado siempre con la misma cantidad de arena aproximadamente. Así iba cogiendo el “tino” según he ido haciendo cada zona de cinco metros de extensión.

Me he hecho con un recipiente que lleno hasta su borde contiene 100 gramos de semilla, lo que me da para cinco metros cuadrados que han sido en los que he dividido cada zona que iba haciendo.
De este modo, sin volver a pesar nada, solo llenando directamente de la caja de semillas he ido preparando “las dosis”: Una bolecito de semillas por cada bol lleno hasta arriba de arena y luego ambos bien mezclado en otro recipiente más amplio.

Antes de esparcir la semilla he regado la zona bien, a conciencia, con la manguera en expulsando agua pulverizando el suelo. No quería levantar el terreno ni que se formaran surcos en el suelo, así que, despacito, con paciencia.
Luego he trazado, de modo muy, muy aproximado unas marcas en forma de líneas en el suelo que me marcaban cada metro y así me servirían de referencia para repartir cada “dosis” para esparcir la misma cantidad de semillas sobre los cinco metros cuadrados más o menos.

A continuación he esparcido sobre cada zona de cinco metros una mezcla dosificada de semillas + arena,
procurando hacerlo de la manera más homogeneiza posible y que quedaran repartidas por igual.

Por último he cubierto las semillas con una fina capa de mantillo y he regado de nuevo esparciendo el agua como una lluvia fina sobre lo sembrado. Tendría que haber comprado más mantillo pero esta mañana tengo el que tengo.


Y ahora a esperar!! Creo que en un par o tres de semanas pueden brotar.. y eso sí, tendré que estar muy atenta al riego para que puedan brotar. Creo que regaré un par de veces al día con agua finita por encima para no mover la tierra. El problema será ir moviendo las mangueras por una superficie tan grande sin arrastrarlas  y que se lleven o muevan parte de lo sembrado. En fin, ya encontraré una solución ! 
He querido ampliar esta entrada añadiendo una fotografía del primer día que he visto brotadas algunas semillas, justo a los seis días de haberlo sembrado pero soy tan mala fotógrafa que cuando fui a colgarla me di cuenta de que estaba borrosa :(  
No las veo asomar por todas las zonas igual pero sí, ya hay zonas en las que ha comenzado a brotar. Bueno, pensé que tardaría más tiempo...de momento vamos bien!!
Fotografía tomada de Wikipedia

Acolchado o mulching. Un asunto fundamental para el suelo del jardín

 Hoy he terminado de poner una buena capa de acolchado a una zona de seto que planté hace unas semanas. Me he retrasado en colocarla así que he tenido que volver a eliminar malas hierbas que habían salido desde que planté los arbustos, trabajo que me hubiera ahorrado de colocar el acolchado inmediatamente. Pero en fin, no siempre se pueden hacer las cosas cuando se deben. Verdad?  :)


Repasemos unas breves nociones sobre el acolchado para quién no sepa qué es o no lo haya puesto nunca:
El acolchado o "mulch" o "mulching" (que de todas formas lo he visto escrito), no deja de ser una capa de material orgánico o inorgánico que extendemos alrededor del suelo que rodea las plantas para protegerlo.
Hay dos tipos de acolchado:
  • Puede ser orgánico como paja, acículas de pino, hojas de árboles, restos de césped, estiércol maduro, cortezas de árboles, madera triturada, etc. Cada uno tiene unas características. Algunos proporcionan acidez a la tierra, otros se degradan fácilmente, algunos no impiden las malas hierbas (como el compost o el estiércol)…
  • Pero también podemos utilizar un acolchado con materiales inorgánico: grava, piedras, piedra volcánica, materiales plásticos, etc.

Aunque en general son más beneficiosos los materiales inorgánicos, los inorgánicos tienen también alguna ventaja: Son inalterables y no se han de reponer en contraposición a los inorgánicos que deberemos reponer periódicamente.
De otra parte, un acolchado inorgánico aportará nutrientes y materia orgánica al suelo, cosa que no hará la grava por ejemplo o los plásticos. Además de tener la ventaja de que son fácilmente removibles en el caso de hacer futuras plantaciones en la zona o cambiar el diseño del jardín. Está claro que mover la grava no es un trabajo precisamente fácil.

El momento ideal para aplicarlo es cuando el suelo está húmedo, es decir, a principios de la primavera o principios del verano.
He leído que si se aplican de cara al invierno es preferible hacerlo cuando el suelo está completamente frío para que roedores y otros animalillos aniden en la capa de acolchado ya que es un sitio cálido. No sé hasta qué punto esto es cierto.

A la hora de aplicarlos deberíamos tener en cuenta varios factores:
  • ·        Debe extenderse sobre el suelo bien regado y limpio de malas hierbas. En caso de que alguien decida poner malla geotextil (que debe ser de buena calidad) debe ponerla por debajo de la capa de acolchado. 
  • ·        Si se ha pueesto  la malla anti-hierbas o geotextil colocaremos el sistema de riego por goteo por encima de la malla antes del acolchado.
  • ·        Sobre la malla antihierbas y el sistema de riego extenderemos el acolchado cubriendo ambos.
  • ·        Si es acolchado orgánico la capa deberá ser superior a 5 cm y no más de 10 cm.
  • ·        No extenderemos capas  demasiado gruesas que impidan la circulación del aire.
  • ·        Lo extenderemos de forma uniforme y procuraremos que la capa ocupe una buena superficie alrededor de la planta para cubrir así todo el espacio que bajo tierra ocupan las raíces.
  • ·        Evitaremos acumular acolchado tocando directamente el tronco ya que podría ocasionar podredumbres y favorecer la proliferación de insectos
  • ·        La propia descomposición de los materiales orgánicos ocasiona pérdidas de material  poco a poco y el viento puede mover los materiales que conforman el acolchado fuera de su sitio, de ahí que sea preciso ir controlando el estado del acolchado y sustituirlo cuando sean materiales muy finos como paja cuando sea preciso o incorporar más allá dónde sea preciso.

No obstante lo beneficioso que es el acolchado, en alguna circunstancia puede presentar algún problema:
  • ·        Un uso prolongado en exceso de algunos tipos de acolchado pueden provocar deficiencias de algún micronutrientes dado que el ph del suelo aumenta según el material que utilicemos.
  • ·        Si hay exceso de humedad pueden verse favorecida la aparición de caracoles o babosas
  • ·        Si se aportan materiales que no estén compostados del todo es posible que se provoque alguna deficiencia de nitrógeno.

Frente a estos posibles problemas el acolchado presenta muchas ventajas y no cabe duda de que su uso es aconsejable.
  • ·        Reduce la evaporación del terreno y por tanto la necesidad de riego
  • ·        Evita contrastes de temperatura (protege el suelo tanto de las heladas como de las altas temperaturas en verano) y por tanto las raíces
  • ·        Aporta materia orgánica al suelo al irse descomponiendo  y aportando humus y nutrientes (si es orgánico)
  • ·        Impide o al menos limita la aparición de malas hierbas
  • ·        Ahorran trabajo al no tener que labrar el suelo
  • ·        Ayuda a disimular las tuberías del riego
  • ·        Evita la erosión del suelo por lluvias o vientos
  • ·        Impide la reflexión del calor del suelo a las plantas en pleno verano.
  • ·        Impide el apelmazamiento del suelo facilitando así la penetración dela gua del riego o lluvia
  • ·        Beneficios estéticos
  • ·        Mejora de la estructura del suelo por la descomposición de los propios materiales y porque favorece la actividad de las lombrices.
  •  


No siempre es necesario comprar los materiales de los que se componga nuestro acolchado. En ocasiones podemos obtenerlos de forma gratuita. En concreto a mí me dan sacos de recortes de césped en gran cantidad, la que precise que aún no he usado, pero usaré, en algunas partes del jardín. En las zonas en que he extendido el acolchado formado por hojas han sido las de mis propios árboles.

Pero hoy quería mostraros un material que también he encontrado de forma gratuita y de sorpresa!! Resulta que cerca de mi casa existe un establecimiento dónde venden leña. Los grandes montones de troncos son repuestos según se van vendiendo y cada vez que lo hacen, tiran los restos de cortezas que se desprenden de ellos para limpiar la zona y volver a poner más troncos cortados a la venta. No es un material “limpio” porque va mezclado con trocitos mucho más pequeños de madera y también con tierra.
Me ha costado algo de trabajo pero he obtenido tres "materiales" que utilizaré de distinta forma.
Los tres materiales me sirven!! Es verdad que he tenido que invertir algo de tiempo para aprovecharlos pero teniendo en cuenta que me han salido gratis…tampoco es cosa de protestar demasiado. Me aseguró el dueño del negocio que la madera no estaba tratada en absoluto.

Me fui trayendo en la carretilla de  cuatro en cuatro, sacos de rafia que llené con la pala. 

Luego, ya en casa, separé los trozos más grandes de corteza valiéndome de una caja de plástico de esas en las que se vende la fruta y verdura.

Así ya tenía un primer “material” que aunque quizás algo grande, me ha servido para el acolchado de la zona de seto que decía arriba. Va a ser algo más difícil de colocar que si hubiera estado compuesto por trozos de dimensiones algo más pequeñas sobre todo teniendo en cuenta que son plantaciones recientes y que el cuello de los arbustos es pequeño aún y que no hay mucha altura desde el cepellón hasta las primeras ramas.

Una vez hecha esta primera separación de materiales. Volví a pasar el material restante a través de una criba de trama no demasiado fina.
Como veis han quedado separado en dos materiales, de una parte una tierra bastante negra que seguro es más nutritiva que la de mi jardín y que voy a utilizar mezclándola directamente con la tierra de la zona de plantaciones
y de otra, unos trocitos bastante pequeños que me podrían servir como acolchado de algunas zonas pero que usaré para otra finalidad.


Resulta que estoy plantando algunos rododendros y plantas que precisan en el sustrato dónde crezcan bastante materia orgánica y lo utilizaré en la mezcla que haga para su plantación.
Estos trocitos muy pequeños de madera me permitirán crear un sustrato que permita una buena aireación, con buen drenaje y con nutrientes que se irán incorporando a la tierra según se degraden los trocitos de madera.