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Insecticida - fungicida - acaricida de contacto casero con jabón potásico

De momento, durante estos pocos meses que llevo cultivando este jardín, el mayor problema al que me estoy enfrentando es el constante ataque de pulgones, especialmente en los rosales. También he tenido en algún rosal algo de oídio.
Si nos mantenemos alertas y sometemos a las plantas de nuestro jardín a una observación continuada y actuamos de inmediato al inicio del problema, éste no llega a convertirse en preocupante. No sé qué resultados daría el uso de este tipo de insecticidas caseros frente a una plaga muy avanzada de pulgón, el caso no ha llegado de momento a ser algo que ponga en peligro las plantas. Es mejor actuar de inmediato que hacerlo una vez la plaga ha invadido la planta y los efectos perjudiciales ya saltan a la vista.
Todavía no he instalado el riego automático así que me veo obligada a regar con manguera. Es más trabajo y más tiempo, sin duda, pero tiene una ventaja al menos, te permite observar mejor las plantas, detenerte en ellas, ver como evolucionan y si presentan algún problema. Seguro que a todos nos pasa, hay zonas en el jardín que frecuentamos menos, y en ocasiones, cuando después de varios días sin acercarnos a ellas un día vemos que una planta está cuajadita de los dichosos pulgones, problema que hubiera sido mucho más fácil de atajar si lo hubiéramos cogido a tiempo.
No me apetece usar un insecticida químico que actúe por ingestión porque, sí, eliminan la plaga que represente problema en un momento dado, pero también eliminan otros insectos beneficiosos incluso a los propios depredadores de la plaga con lo que el problema se convierte en un círculo vicioso. Por no hablar de los perjuicios al medio ambiente.
En otras ocasiones he utilizado el típico insecticida casero que casi todos conocemos, con jabón sódico (el jabón casero de toda la vida o el conocido jabón de la marca comercial "Lagarto") pero lo cierto es que es bastante más difícil de diluir que el jabón potásico, además de aportar potasio a las plantas que también está bien.
Según la propia información del fabricante, Beltrán hermanos S.L. "Castalia potásico" (jabón potásico líquido que comercializan en varios tamaños) tiene las siguiente propiedades, indicaciones y beneficios: Os copio a continuación la información que podéis consultar en su página.

  • Es un tratamiento para plantas y cultivos a base de jabón potásico elaborado con aceites vegetales y con certificado ecológico.
  • Actúa por contacto  y no por vía de ingestión como los insecticidas químicos, evitando así que se intoxique la savia de las plantas y que los insectos desarrollen sus propios sistemas de defensa..
  • Tras ser diluido en agua y pulverizado sobre la planta alcanzando a los insectos de cuerpo blando que respiran por la piel, reblandece su protección superficial y les causa la asfixia. Además no afecta a otros insectos de cutícula más dura que sí son beneficiosos.
  • Es un producto certificado como utilizable en agricultura ecológica conforme a los requisitos del reglamento europeo vigente. 
  • Es apto para todo tipo de cultivos, frutales, cítricos, hortícolas, tanto en invernadero como al aire libre.
  • Ayuda a la limpieza de melazas y manchas en plantas.
  • Actúa como humectante.
  • Es inocuo para personas y animales. Su aplicación no conlleva riesgos para la persona que lo aplica ni para las que se encuentran cerca del lugar tratado.
  • No daña la flor ni el fruto.
  • No produce residuos tóxicos ni ningún cambio biológico en el cultivo.
  • Su descomposición genera carbonatos de potasa que actúan a modo de abono.
  • Su plazo de seguridad es nulo por lo que no hay que esperar para consumir los frutos.
  • No tiene peligro de sobredosis por tanto puede aplicarse tantas veces como se necesario.
  • Es biodegradable y respeta el medio ambiente.
  • No deja residuos aceitosos en los contenedores ni en herramientas siendo muy fácil su limpieza.
Hermanos Beltrán también comercializan jabón blando (jabón potásico) en envases de 500 gramos. Es el que yo he utilizado. Se trata de un jabón potásico de textura gelatinosa elaborado con aceites vegetales 100% natural que aunque la página no lo dice, teniendo la misma composición que el producto que ellos llaman "Castalia potásico" se entiende que debe tener las mismas características y aplicaciones. Simplemente que Castalia es más fácil de utilizar y específico para jardinería dado que es líquido y por ello de más fácil disolución.

Aunque este insecticida lo he usado hace ya unos días no he querido colgar esta entrada hasta comprobar los resultados.
Consultando diversas páginas de Internet he tratado de asegurarme de la dosis adecuada pero lo cierto es que no he llegado a conclusión segura alguna. En cada página indican una proporción así que he tomado el camino del medio y para empezar he utilizado una dosis bastante baja pensando que si no era efectivo siempre estaría a tiempo de aumentar la dosis jabón/ agua. Pensé que si con esta cantidad era efectivo, para qué utilizar mayor cantidad... Y sí, ha sido efectivo. Bien es cierto que, como digo arriba, los ataques de pulgón no eran graves así que he actuado al inicio del problema con lo que la solución también es más fácil.
Por si alguién desea comprarlo y no lo encuentra, deciros que yo lo he adquirido en Mercadona (no en todos los Mercadonas se comercializa) imagino que también estará a la venta en buenas droguerías. Su precio es de aproximadamente 1,5 €
APLICACIÓN:
Por lo que se ve es un insecticida que actúa no solamente sobre pulgón sino también sobre mosca blanca, cochinilla e incluso (según algunos jardineros) es efectivo como fungicida también. 
Como es lógico debemos aplicar este insecticida (como cualquier producto que pulvericemos sobre las hojas de las plantas) durante las horas en que no haya sol ni altas temperaturas, mejor al atardecer.
Este insecticida de contacto es efectivo en tanto en cuanto pulvericemos sobre los pulgones, por tanto debemos asegurarnos de pulverizar el producto sobre todas las hojas y ramas, incidiendo especialmente en el envés de las mimas para llegar a todos los insectos. Pensemos que no actuará sobre los insectos sobre los que no echemos producto de modo que hay que ser bastante meticuloso en ello.
El producto que nos sobre puede guardarse durante unos días en perfectas condiciones sin que represente problema alguno aplicarlo. 
Es más, es recomendable que repitamos el proceso durante dos o tres días seguidos o con un intervalo entre ellos muy breve, hasta ver que hemos eliminado el problema.
ELABORACIÓN:
  • En una olla amplia he puesto un par o tres de litros de agua bien caliente, tal como sale del grifo con el calentador encendido (en mi casa sale ardiendo pero si en vuestro domicilio no alcanza una alta temperatura podría usarse agua previamente bien calentada al fuego)
  • He agregado la mitad del envase de jabón blando (250 grm. aproximadamente) y una cucharada sopera de aceite de cocinar normal (el aceite lo he incorporado para restar algo de espuma a la mezcla)
  • Con una batidora de brazo normal y corriente (es vieja, la tengo de reserva por si se me estropea la que uso habitualmente en la cocina) he batido bien la mezcla de agua y jabón hasta que éste se ha disuelto completamente en ella. No he tardado nada, al estar el agua tan caliente el jabón se ha ablandado enseguida y rápidamente se ha incorporado al agua. La mezcla resultante ha sido una especie de "leche" de color crudo.
  • He echado esta mezcla de jabón con agua y la cucharada de aceite en el fumigador
  • He agregado agua hasta alcanzar unos diez litros en total (mezcla de agua y jabón disuelto ya más agua sola) con lo que la proporción de jabón / total de agua ha sido de aproximadamente 25 gramos por litro de agua.
  • Y ya he tenido mi insecticida listo para ser usado.


Debo decir que hoy es la segunda vez que utilizo este insecticida/fungicida y la forma de elaborarlo ha cambiado con relación a la primera. La vez anterior calenté al fuego la mezcla de agua y jabón hasta que se disolvió completamente el jabón en el agua. Tardó un poco, removiendo constantemente.
Esta segunda forma de hacerlo me ha resultado muchísimo más rápida y cómoda.
Quisiera comentar por último que he aplicado el producto sobre un rosal, un Mme. Isaac Pereire que presentaba un problema de oidio. Tras eliminar cuidadosamente cualquier hoja o parte afectada lo he mojado a conciencia por todas partes con este insecticida y como ya han pasado unos días desde su aplicación ha dado tiempo a que brotaran nuevas hojitas. Éstas no presentan problema de odio de momento así que no es que pueda asegurar su efectividad contra este problema pero no he querido dejar de comentar mi experiencia. En el momento en que vuelva a tener odio en otros rosales haré de nuevo aplicaciones de este preparado y observaré los resultados. De momento esto puedo decir. A todas luces parece poca prueba para asegurar que es efectivo como fungicida, en todo caso en alguna página de Internet he leído a gente que asegura que lo es. Seguiré probándolo y colgaré aquí los resultados.

Rosal GOLDEN CELEBRATION, parece que comienza a salvarse...

Durante la primera semana de marzo desplanté del suelo de mi antiguo jardín un rosal precioso, GOLDEN CELEBRATION. Un rosal que florece en un amarillo dorado muy hermoso y de un aroma delicioso. Estaba ya bastante crecido y, aún sabiendo que debiera haberlo podado más, me dio pena, así que dejé ramas más largas de lo que debiera.
Se hizo del modo y en el momento inadecuados pero fue inevitable. Lo sacamos de la tierra cuando ya estaba brotado y además no logramos extraerlo con suficiente cepellón para no dañar en exceso las raicillas, en realidad prácticamente salió a raíz desnuda así que las probabilidades de supervivencia no eran demasiadas.
Una vez había brotado no debiéramos haberlo sacado de tierra, tendríamos que haber esperado al invierno en que la actividad vegetativa está parada pero eso no era posible, o lo sacábamos entonces o las posibilidades de hacerlo el siguiente invierno eran remotas así que había que arriesgarse.
El segundo error como digo fue no cortarlo más. Las pocas raíces eran claramente insuficientes para mantener en actividad tanto tallo como dejé. 
A pesar de que aquella misma tarde que lo sacamos de tierra lo metí inmediatamente en agua al llegar a casa para que se hidratara algo y así permaneció hasta el día siguiente en que lo planté, no tardaron en pasar apenas unos días cuando los primeros síntomas de que la cosa iba mal comenzaron a manifestarse. A pesar de los riegos constantes, los brotes comenzaron a decaer y a languidecer al cabo de una semana.
El tiempo que tardó el rosal en perder la poca energía que conservaba en sus pocas raíces y dejó de haber alimento y posibilidad de llevar agua a los brotes incipientes que tenía antes de ser trasplantado, no pasó de una semana. Poco a poco el rosal iba perdiendo sus hojas o tornándose tan secas que yo misma las iba retirando. 
Hasta que quedó sin hoja alguna.
Varios tallos fueron muriendo y los fui eliminando con la podadora. A mediados de abril este era el aspecto que presentaba: sin una hoja y sin actividad aparente alguna. Muerto no estaba pero brotar tampoco brotaba. Me fijaba en las yemas y no veía signo de actividad alguna en ellas. La verdad es que creí que probablemente acabaría por morir. Cada día arrodillaba en el suelo y lo miraba de cerca con una preocupación creciente.
Pero a primeros de mayo, sin poderlo asegurar, tuve la impresión de que algo en el aspecto de alguna de sus yemas había cambiado.
Mi naturaleza hace que siempre cuestione si las impresiones que tengo son reales o producto de mi deseo así que con interés creciente las observé durante los días siguientes...y sí, no era solo mi deseo, era una realidad, una de las yemas comenzó a tomar un color claramente rojizo... signo inequívoco de que comenzaba a tener actividad. 
Hasta bien pasada la mitad de junio  no empezaron a romper algunas yemas y a brotar de ellas las primeras hojitas.
El trasplante con la actividad vegetativa ya iniciada y con tan pocas raíces ha supuesto un gran stress para él y se ha tomado su tiempo para recuperarse de él pero está demostrando ser un gran campeón en cuanto a resistencia. A ver si nada se tuerce y seguimos con la misma línea.
Así está ahora (estas últimas fotografías son del 30 del mes pasado)...llenito de brotes nuevos...que me colman de alegría.
Ahora vuelvo a tener esperanzas de que este precioso rosal tenga bastantes probabilidades de salvarse.
Deseo intensamente que sea así y poder volver a disfrutar de sus deliciosas rosas.
Lo cierto es que he podido comprobar que los rosales son plantas más duras de lo que uno pudiera pensar, aguantan bastante "maltrato" y situaciones bastante adversas. Quizás el siguiente año de un trasplante no permite a un rosal una floración digna de tirar cohetes pero que se salve ya es un éxito suficiente para mí. Me conformo con que durante este verano/otoño vuelva a echar raíces y a generar ramas que la temporada que viene se cubran de capullos.
Estoy segura que, de salvarse definitivamente, se encontrará más a gusto que en su antigua ubicación dónde recibía sol en exceso. Allí las rosas apenas duraba bonita un par de días tras los cuales la excesiva insolación que recibían las hacía languidecer. Es un rosal para una fachada orientada al este u oeste pero no al sur, al menos en el clima de la Sierra de Madrid. En este jardín está plantado al lado de un lilo que le quitará sol del mediodía y junto a otro rosal no menos hermoso aunque de un estilo totalmente distinto: Sally Holmes, un precioso rosal de pétalos blancos y corazón amarillo, de rosa muy sencilla (Cinco o seis pétalos) cuyo color y sencillez contrastarán con la soberbia belleza de Golden Celebration
Los ingredientes: fortaleza del rosal, cuidado en la hidratación y mucha paciencia de mi parte para esperar algún síntoma alentador.


Cómo se plantan las clemátides (Clematis) para evitar el típico "marchitamiento"

En este caso he plantado una Clematis macropetala pero el sistema es el mismo para las demás variedades.

Las clemátides son trepadoras generalmente caducifolias (aunque también hay alguna variedad perennifolia). Lo que se enrolla no son los tallos, si no los peciolos foliares por lo que se hace imprescindible proporcionarles el soporte adecuado (celosía, alambrado, etc…). La mayor parte de variedades son totalmente resistentes a las heladas.
Existen variedades de floración en casi todos los meses del año. Las clemátides se dividen en TRES GRUPOS de acuerdo a  cuándo se produce esta floración y de sus hábitos de crecimiento,  se les debe aplicar un tipo u otro de podaTanto el segundo como el tercer grupo, tardan años en hacerse trepadoras frondosas y más bien son plantas de acompañamiento ya que solas resultan endebles y no cubren las paredes. No así el primero que forma en relativamente poco tiempo, grandes masas de vegetación y que hay que pensar bien el lugar dónde las ubicamos ya que precisan de mucho espacio.

Requerimientos de las clemátides

Requieren de un suelo húmedo, fresco y rico, más bien ácido.. Son plantas que precisan sol, pero no se dan bien en lugares donde reciben demasiadas horas de sol y este sol es achicharrante como el del centro de la Península. Podríamos decir que son plantas de semisombra o a pleno sol si se cultivan en el Norte de la Península.
El sol que quieren, lo quieren en "la cabeza" pero no en los pies. De ahí que sea sumamente importante plantarles por delante, en la parte baja una planta que les dé frescor y sombra en el cepellón o sencillamente ponerles una buena piedra encima para que la tierra no se recaliente y se mantenga fresquita. El lugar ideal para las clemátides es en fachadas orientadas al este o al oeste.
No sé si es un problema general pero cuando cultivaba mis clemátides en mi jardín anteiror, observé que tendían a faltarles hierro, Quizás este problema se me presentaba por del tipo de suelo que tenía en el jardín (bastante arcilloso). No lo sé. Periódicamente les echaba quelatos de hierro y con ello solucionaba el problema. En este nuevo jardín el suelo tiende a cierto grado de acidez con lo que es posible que no se me presente este problema
Sí he observado, no solo en mi jardín, sino también en los de otros foreros...que suelen ponerse feuchas tras la floración e incluso enfermar en verano. Las hojas se quedan secas, como “crujientes”. La temporada anterior, comenté con una amiga jardinera,  Rosa Hereu Altafulla que ella había probado a cortarlas muy bajas en verano tras la floracion, de modo que fomentó el rebrote y le volvieron a florecer en otoño. En mi caso observé lo mismo, que volvieron a rebrotar sanas cuando eliminé casi todas las ramas enfermizas. Lo de que vuelvan a florecer o no, no podría asegurar que sea provocado por esta poda de “urgencia” sino por las características de la propia planta. Quiero decir que no estoy segura que una clemátide que no florezca de modo natural en otoño lo haga porque la podemos en verano.

El marchitamiento de las Clemátides y cómo evitarlo.

Hay que tratar por todos los medios evitar algo que es bastante frecuente en las clemátides, una enfermedad que es algo así como una "muerte súbita", de repente la planta muere entera o algunas de sus ramas. Se trata de lo que se conoce como "el marchitamiento de las clemátides". El hongo que produce esta enfermedad absolutamente grave se llama Wilt. Actúa a nivel del suelo produciendo una necrosis en algunas o todas las ramas y provocando el marchitamiento de las mimas.
Este marchitamiento se produce por un ataque de este hongo a ras del suelo y en los 5/8 cm primeros bajo tierra, no más profundo.
Por tanto, un modo de evitar bastante este asunto, o más que evitar, "solucionar" es cuando plantamos la clemátide, hacerlo a bastante profundidad de manera que el nivel de la tierra de la maceta que hemos comprado quede como mínimo a 10 cm (mejor a 15 cm.) bajo el nivel del suelo de nuestro jardín. Al estar el punto desde dónde puede rebrotar la planta más hondo que el nivel al que puede llegar los efectos del hongo que la marchita la planta, aún cuando contraiga esta enfermedad, tendrá la posibilidad de rebrotar desde el nivel por debajo de dónde actúa la necrosis.
Así, cuando vemos afectado un tallo por el marchitamiento, ahondaremos en la tierra hasta dar con la parte con "necrosis" y cortaremos la rama por debajo de ese nivel. La tierra que hemos quitado para localizar ese punto la eliminaremos y la sustituiremos por tierra nueva y sana.
Si es toda la planta la que está afectada, quitaremos toda la tierra que rodea la zona por dónde salen los tallos del suelo hasta llegar a la base de las raíces, cortaremos todos los tallos por debajo de ese nivel necrosado y volveremos a cubrir con tierra nueva y sana. Al haber plantado a bastante profundidad habremos puesto a salvo las yemas basales de la planta, con lo que habremos dado a la planta la posibilidad de brotar por ahí.
Si queréis consultar información sobre estas preciosas plantas os pongo unos cuántos manuales que os servirán de ayuda por si alguién está interesado.
BIBLIOGRAFÍA:
  • "700 plantas trepadoras” Editorial De Vecchi
  • Arbustos y trepadoras. Manuel de identificación.Royal Horticultural Society. Editorial Blume.
  • “Árboles y arbustos de jardín. Manual de cultivo y conservación” Dr. D.G. Hessayon. Editorial Blume.
  • “Mi Hobby, el jardín” Martín Stangl. Editorial Blume
Bueno, una vez dicho esto vamos con la plantación de la clemátide.
He elegido para ella una ubicación en que recibirá el sol de la mañana y algo de la tarde pero no el del mediodía. A sus pies una una abelia y otras plantas que sombrearán la tierra que rodea su cepellón por lo que ésta zona no se recalentará.
Vamos a necesitar pala, podadora de mano, guantes, tierra ácida o un sustrato normal y de momento un par de tutores y unas bridas de plástico si no tenemos una celosía u otro tipo de soporte instalado sobre la pared que irá la clemátide.
Extraemos la planta de la maceta dónde se encuentra y medimos la profundidad del cepellón. En mi caso ya veis que tenia unos 15 cm. Aprovechamos este momento para eliminar cualquier tallo dañado o roto, hojas secas, etc.
Practicamos un buen hoyo que sea bastante superior en cuánto al diámetro al que tenga la maceta. 
Antes de comenzar a poner sustrato introducimos la planta en el hueco para comprobar que cabe ampliamente y ver a qué altura queda. 
Podéis observar en la fotografía siguiente que yo he hecho un hoyo de unos 40 cm de profundidad aproximadamente y de unos 50 de diámetro. Esto es un buen espacio suficientemente amplio para que las raíces de la clemátide tengan sitio dónde desarrollarse en un medio adecuado para ellas. 
Por lo que hace a la profundidad debemos pensar que tenemos que tener altura para poner algo de sustrato en el fondo del hoyo, sitio para el propio cepellón y al menos 15 cm por encima del nivel de éste hasta llegar al nivel del suelo de nuestro jardín.
Hay que tener en cuenta que siempre que plantemos una planta cerca de un muro o pared no es conveniente hacerlo demasiado próximo a ella porque en esta zona el suelo casi siempre es  es bastante seco y con pocos nutrientes.

Una vez tenemos seguridad de que tenemos las dimensiones adecuadas comenzamos a poner una base de sustrato antes de poner la planta en su lugar (yo he usado tierra ácida) bastante grueso para que las raíces en cuanto comiencen a extenderse lo hagan en una tierra adecuada y no directamente en el suelo del jardín.
Vamos añadiendo tierra alrededor del cepellón que iremos compactando un poco. 
Cuando tengamos medio lleno el hueco regamos un poco para que el sustrato quede húmedo en profundidad y esperamos a que el agua sea absorbida por la tierra.
Seguimos rellenando con tierra hasta llegar al nivel del suelo del jardín y compactamos bien la tierra alrededor de las planta.
A continuación regamos en profundidad y pondremos una especial atención en cuidar que la hidratación sea correcta hasta que la planta arraigue.

Y por último, una vez bien asentada la tierra clavamos un tutor y atamos con bridas la planta a él si no contamos con una celosía u otro tipo de soporte en la pared para que la planta vaya agarrándose.