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Tras la protección del jardín frente al frío, nuevas plantas (nuevas ilusiones)

Estamos a las puertas de lo más riguroso del invierno. Como cada año, en el mes de noviembre preparamos el jardín para que afronte los rigores de la estación lo mejor posible. 

No voy a extenderme aquí en el modo en que realizo estos trabajo de incorporación de una generosa capa de estiércol bien curado cubierto con una gruesa capa de acolchado en forma de corteza triturada. Quienes no hayan leído en su momento las entradas dedicadas a este tema puede pinchar en los enlaces siguientes:
Muchas matas de perennes aunque aún no ha helado están bastante deterioradas por las temperaturas frías y porque los días son ya muy cortos y la merma de horas de luz solar impide que broten. Deshacerse de esta vegetación envejecida elimina la sensación de cierto desaliño que en otro caso se prolongaría durante los meses que vendrán. Pero además, para poder incorporar debajo del acolchado una buena capa de estiércol hay que retirar previamente éste. El hecho de cortarle la "melena" a estas matas facilita enormemente este trabajo y una vez depositado el estiércol en el suelo igualmente resulta más fácil poner de nuevo el acolchado que lo cubrirá.
Estos trabajos son quizás unos de los más duros del año. Son muchos metros de arriates los que en mi jardín hay y realizar todas estas tareas lleva bastantes días. El año pasado creo recordar que pedí seis metros cúbicos de estiércol y este noviembre han sido siete y me he quedado cortar. Generalmente siempre pido un metro más que me gusta dejarlo de reserva para incorporar en las plantaciones y para hacer distintas mezclas de sustratos pero he gastado hasta la última gota de manera que cuando vengan las siguientes plantas tendré que volver a pedir.
Lo cierto es que a la hora de comprar o hacer encargos de tierras, abonos y sustratos hay que ser generoso y es mejor pasarse que quedarse corto. El estiércol y el sustrato de plantación son dos elementos que yo siempre tengo de reserva en buena cantidad porque luego, a lo largo del año siempre se precisan. En el vivero dónde lo adquiero no me cobran portes a partir de tres metros cúbicos así que aprovecho para procurar pedir siempre algo más de las previsiones del gastos que haré. Esta es la teoría pero la verdad es que como cada vez hay más y más plantaciones las cantidades van en aumento y es difícil de calcular y como digo, esta vez me quedé corta.
Se hace necesario retirar antes de nada la capa superior de acolchado que cubre las plantaciones.
Una vez retirada la capa de acolchado y antes de extender el estiércol es el momento en el que aprovecho para hacer reubicaciones de algunas plantaciones. A quién no nos pasa que calculamos mal las distancias? Un rosal que creímos iba a crecer menos y en un par de temporadas se ha quedado algo estrecho entre los arbustos que lo rodean; una vivaz que no le gusta el sitio; una plantación que recibe más sol de la cuenta y hemos comprobado que durante el tórrido verano se achicharra... El jardín está en constante movimiento siempre. Verdad? Pues bien, creo que ahora es buen momento  para cambiar esas plantas de lugar y buscarles una mejor ubicación. No me gusta ni plantar ni trasplantar con heladas fuertes. Prefiero unas temperaturas menos rigurosas. Este invierno, poco habitual en cuanto a su calidez y teniendo todavía temperaturas que son suaves comparativamente a las que "gozaremos" en enero y febrero, las plantas no se resentirán tanto con el traslado. Pero además ahora ya, aunque no estén todavía en parada vegetativa, ya no sufrirán como de haberlo hecho en plena actividad en verano.
Sin duda también es ahora cuando podemos aprovechar para eliminar las plantas muertas.
Lo ideal sería haber dispuesto ya de los rosales a raíz desnuda del año y de las nuevas adquisiciones pero desgraciadamente por las circunstancias personas que he tenido no estaba yo muy por la dedicación que precisa hacer los pedidos así que estas plantaciones tendrán que aplazarse quince o vente días, que serán los que tarden en llegar.
Mientras he hecho estos trabajos de protección y enriquecimiento de la tierra he aprovechado para eliminar de raíz cualquier piedra, raíces secas y malas hierbas que iba viendo; he nivelado zonas de plantación y de caminos que se deterioran al transitar por ellos, con las lluvias y el propio deterioro que produce Iker (mi perro) cuando "cabalga" literalmente por el jardín.
Y una vez hecho todo esto sí, es el momento de hacer un buen riego en profundidad. Pensemos que este otoño en mi zona no ha caído prácticamente ni una gota y que el riego por goteo ya está cerrado así que conviene darle al jardín un buen riego abundante que impregne bien la tierra que rodea todas las plantaciones. Solo después de todo esto hay que extender con mucha generosidad el estiércol y luego, cubriéndolo volver a colocar el acolchado sobre el.
El jardín de esta manera está limpio, ordenado, con la humedad necesaria en la tierra, nutrido y bien protegido del frío...preparado para recibir lo peor del invierno!!
Este año no tenía el ánimo de otros momentos pero como soy tan cochinamente cumplidora he sacado fuerzas de flaqueza y no me he planteado la posibilidad de no hacer las tareas que creía necesarias. Si hacía caso de mi estado de ánimo y aplazaba o no realizaba lo necesario vería el jardín descuidado y eso, a la vez, me haría decaerme más. Así que no sólo por él si no por mí misma, he afrontado como he podido esta vez estos trabajos. Desde el lunes pasado todos estos trabajos están realizados. Pedí quince días de vacaciones para realizarlos así que estoy exhausta y la verdad es que supongo que por los acontecimientos, he estado a punto de no hacer pedido alguno pero luego me he dicho que ni hablar!! Que de eso nada. Que las ilusiones si no se tienen hay que "forzarlas" y me he obligado a mirar qué me gustaría que la próxima temporada crezca en mi jardín.
Y sabéis qué? Que el desánimo me ha durado apenas los primeros momentos. Enseguida, viendo las páginas de viveros que venden a través de Internet la ilusión ha hecho su aparición rápidamente y eso me ha hecho sentir muy bien!! :) Sí, hay que forzar a veces las cosas y sí, a veces tenemos que dejar de escucharnos y no hacer demasiado caso de nuestro cansancio o de nuestro bajo estado de ánimo. En ocasiones si fuera por ganas...no haríamos nada. Yo no habría hecho nada este mes pero sabia que a la larga hacer caso de mi cansancio y de mi falta de ilusión solo prolongaría este estado de ánimo, así que he hecho las cosas que creo que a la larga me ayudarán a recuperarme antes. Qué buena cosa es esto de tener un jardín en el que trabajar. Un espacio que nos necesita y que sabemos que sin nosotros pronto se descuidaría. La responsabilidad de tenerlo bien cuidado redunda, creo, en beneficio propio. El jardín te necesita y tú tienes que estar ahí, al pie del cañón. Verlo bien ayuda a sentirte mejor. A mí me pasa, seguro que a vosotros también os ocurre algo semejante. No es así? ;)
En el jardín nunca se termina pero hay cosas que pueden aplazarse un poco más. Las tardes de esta semana, como ya no tenía obligaciones pendientes que fueran urgentes, he ido viendo todos los rincones del jardín, buscando lugares de plantación. Estaba tan limpito y lindo!! No me ha costado mucho esfuerzo aquí y allá: "ummm...aquí estaría precioso este rosal" o, aquí falta "otoño" y se te ocurre enseguida un precioso arbusto que encienda de rojo ese rincón la próxima temporada. Así que dicho y hecho, desde el lunes me he sorprendido a mí misma de nuevo con ilusión por las nuevas plantaciones. Ayer hice mi pedido de rosales a raíz desnuda y esta mañana he enviado el de vivaces y arbustos. 
Los comparto con vosotros aunque sea a modo de listado. Las imágenes no son de gran calidad ya que corresponden a las del vivero dónde las he solicitado. Cuando estén creciendo en el jardín os comentaré más en detalle.
Calycanthus floridus o árbol de las anémonas. Parece ser que se trata de un arbusto de fácil cultivo, caducifolio y con un precioso otoño.



Aronia x arbutifolia 'Brilliant' es uno de esos arbustos que a todos nos gustan: bonita floración en primavera, llamativa (y sabrosa) fructificación y una coloración encendida en otoño. Parece ser que crece bastante rápido. Ya veremos qué tal se porta aquí conmigo...


Imagen de Pintarest

Imagen de Pintarest

Heliopsis helianthoides 'Summer Sun'

Phlomis cashmeriana

Phlomis russeliana


Cercidiphyllum japonicum, árbol del caramelo, también llamado "katsura"en Japón. Aunque la forma de sus hojas es muy semejante a Cercis siliquastrum no pertenecen al mismo género. El otoño de este arbusto/árbol es magnífico. Verdad? :)


Imagen de Pintarest
Un pequeño surtido de salvias. Me encantan!! S. Guaranitica y S. Verticillata no las he cultivado nunca, estas son las tres variedades que he elegido:

Salvia guaranitica 'Amistad violet'

Salvia guaranitica 'Black and Blue'


Salvia verticillata 'Purple Rain'

Verbascum 'Pink Domino'

Verbascum 'Show Maiden'

Cirsium rivulare 'Atropurpureum' Esta vivaz la intenté el año pasado pero creo que recibió más riego del que precisaba y no superó el verano pero voy a intentarlo de nuevo!!

y 20 Fresas 'Mara des bois' (Remontante) a raíz desnuda. Hasta ahora siempre he comprado plantones de fresales, esta vez voy a probar a raíz desnuda. Creo que irán mejor aún.
No quiero terminar este artículo sin dar las gracias. Son tantos los correos que he recibido dándome ánimos. Son tantas las palabras de apoyo que me han venido de vosotros, mis lectores... que como no agradecer tanto cariño? En mi bandeja de entrada han llegado escritos que me han emocionado. Dándome las gracias a mí...jajajaj soy yo la que os debo todo el agradecimiento a vosotros!! 
En este momento, bastante duro, vuestros mensajes, vuestro apoyo, vuestras palabras me han servido, me están sirviendo de mucho. De verdad!! No sabéis hasta qué punto me han hecho sentir bien...Gracias. Gracias mil!! 
Feliz fin de semana, queridos lectores y amigos :)


Proteger del sol los arbustos de bayas con tela de sombreo

Según el jardín evolucionado se van viendo problemas que surgen y que no se han tenido en cuenta. Es el caso un rincón en el huerto que hoy os muestro.
En marzo de hace dos años preparamos dentro del huerto un rincón para cultivar frutales de baya arbustivos (arándanos, frambuesas, uva espina, grosellas...) y también algunas matas de fresitas del bosque.

Son plantas que me encantan!! Creo que las cultivaría aunque no pudiera comer un solo fruto. Tiene unas hojas preciosas de un verde luminoso y cálido y son tan frondosas!!


También la floración es preciosa. Flores sencillas y blancas que atraen a los insectos y que tienen una naturalidad tan encantadora..

El espacio estaba cuajado de raíces de una antigua mimosa que creció allí. Se trataba de un terreno pobre y abandonado de la mano de Dios. Nos costó lo suyo dejar el terreno practicable y en condiciones. Pero bueno, con esfuerzo, removimos bien la tierra, eliminamos pedrolos, raíces. En fin, lo acondicionamos y logramos un rincón que creí adecuado para cultivar este tipo de frutales.
Este tipo de plantaciones no se cultivan bien en cualquier suelo. Precisan un pH bajo y que el sustrato mantenga la humedad, que sea mullido, suelto y esponjoso y por supuesto que drene perfectamente.
Cavamos una canja de unos 45/50 cm de profundidad por el mismo ancho con la idea de que las raices crecieran en el suelo que estos arbustos necesitan. Lo rellenamos con una mezcla de turba rubia, tierra de castaño, azufre y una generosísima cantidad de estiércol bien fermentado.
Como siempre comento, una cosa es lo que los libros de jardinería escritos en países de otros climas distintos al nuestro dicen sobre el sol que soportan las plantas y otra cosa bien distinta la realidad.
Imaginando que aunque en páginas web de jardinería, blogs, libros, etc, dijeran que las frambuesas por ejemplo tenían que ir al sol... elegí el rincón del huerto más sombreado.
En noviembre de aquel año clavamos mediante piquetas metálicas de 80 cm unos postes de madera de sección cuadrada entre los que tiramos cables forrados horizontales al suelo para ir atando las ramas que van emergiendo del suelo cuando los frambuesos van creciendo.
Rubus idaeus fructifica sobre las ramas brotadas el año anterior y cuando lo hace el peso de los frutos hace que se venzan hacia el suelo, cosa que hay que evitar si queremos evitar enfermedades fúngicas.
Atados sobre estos hilo de alambre tensos y horizontales las ramas se mantienen verticales y es un sistema cómodo para la poda y el cultivo en general.

Parece que tenían todo lo necesario, un suelo magnífico sobre el que crecer, una buena hidratación, buenos nutrientes, soporte adecuado...y durante la primavera crecían magníficamente bien pero no, no tenían todo lo que precisaban, tenían exceso de sol!!
A pesar de que este rincón no esté a pleno sol, en verano, el sol en su trayectoria tan alta, incide sobre estos arbustos quemando literalmente sus hojas. Tanto se castigado el verano pasado que incluso llegué a perder dos plantas.
Ya el año pasado vi la necesidad de proporcionar a este rincón de un sombreo que refrescara la zona y que permitiera que estos arbustos crecieran con menos temperatura y que sobretodo el sol fuerte de las horas centrales del día no llegara a churrascar sus hojas. Pero lo que ocurre en un jardín, que siempre hay tanto trabajo...que a veces no sabes a qué atender y el tiempo se me pasó sin modificar esta zona del huerto.
No se trataba de eliminar todo el sol porque aunque como digo en mi clima estos arbustos no están a gusto soleados a mediodía, precisan siempre algunas horas de sol. Sombreando solo por arriba este rincón logramos eliminar el sol de las horas centrales pero permitimos que entren los primeros rayos de sol de la mañana y los últimos de la tarde.

Estos días, con mi ayudante aquí, era el momento idóneo para afrontar la reforma de este rincón. Aún el sol no calienta como lo va a hacer en poco tiempo así que si no actuábamos a tiempo, de nuevo al llegar el verano los arbustos se dañarían.
Simplemente sustituimos los iniciales postes que medían sobre 120/130 por unos de 230 y volvimos a poner los alambres para sostener la ramas.

Por arriba hemos unidos los cuatro postes con varilla metálica y sobre este cuadrado formado por la varilla hemos tendido una tela de sombreo. La hemos cosido bien a la varilla para evitar que la fuerza del viento la arranque.


Estos arbustos (como casi todos) precisan de un par de temporadas para madurar y tener suficientes ramas sobre las que fructificar. 
El año pasado entre que los arbustos eran muy pequeños y los pájaros, la verdad es que apenas llegué a probar un puñado de frambuesas.
Porque ese era el segundo problema además del sol, las aves que no te dejan ni una fruta!! jajajaja Y anda que no saben bien cuales están maduras y cuales verdes.



Bajas al huerto a ver como van las frutas y te relames con la idea de esas frambuesas rojas y maduras que piensas vas a poder recolectar en unos días. Ja!! Como que no están ellos mucho más atentos a la cosecha ... cuando bajas todo contengan pensando en el festín que te vas a dar, ni una!! No te han dejado ni una y si hay alguna, es picoteada!! argggggggg
Una red colgada verticalmente tapando sus cuatro laterales creo que va a resolver los problemas. 
Por el frontal, es decir, por el lateral por dónde se entra hemos puesto un metro muy largo con la red doble cruzada. Es decir, a modo de cortinilla que se abre si se quiere pasar y que no hay que recolocar y como tiene mucho cruce, no hay miedo de que quede abierta la zona de entrada.
Ayer hizo calor y en cuánto se puso la tela de sombreo, se notó el cambio de temperatura que proporcionaba a la zona. Fuera hacía un calor tremendo y en el rincón se estaba fresquito. 

Creo que este año crecerán mejor mis frambuesos (Rubus idaeus) Las grosellas (Ribes rubrum) quiero cultivarlos adosados sus ramas tendidas horizontalmente atadas a los alambres así que como tengo que darles poda de formación hasta la temporada que viene o puede que la otra no disfrutaré de mucha fruta aunque espero comerme alguno como este año pasado. Con el permiso de los señores pájaros, por supuesto!! ;)

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Inicio del verano: Abonado de plantas con orgánicos y reposición de los acolchados.

Habíamos nutrido bien el suelo al inicio de primavera para que afrontaran el gran crecimiento y floración de los siguientes meses. Lo hicimos con los rosales y con todas las plantaciones del jardín
En este momento de la temporada, con el calor, las plantas siguen precisando nutrientes, especialmente potasio y fósforo. En cambio no conviene agregar demasiado nitrógeno porque este elemento como sabemos ayuda a crecer a las plantas y no es el momento idóneo para ello.
Quisiera aclarar dos temas importantes en mi opinión con relación a este abonado de verano.
1.- Uno es que si tuviera un suelo arcilloso que contuviera los nutrientes mejor que el mío que se lixivia con mucha facilidad y es bastante arenoso no abonaría ahora. Dejaría transcurrir unos meses y esperaría a que pasaran los grandes calores. Aplazaría esta nutrición al final del verano o inicios de otoño. Me refiero a los árboles y arbustos, las rosas siempre las he abonado en verano y me ha ido bien. Y retrasándola ya no me preocuparía como ahora de incorporar la menor cantidad posible de nitrógeno.
Añadir ahora mucho nitrógeno (N) sería forzar a las plantas a un crecimiento que por las condiciones atmosféricas no está muy indicado. En general habréis observado que las plantas en climas muy calurosos, en el rigor del verano se paran bastante. Sin embargo agregar los otros dos macronutrientes, fósforo (P) y potasio (K) sí parece conveniente porque ayudará a mantener las floraciones sobretodo de rosales y redundará en beneficio de la fortaleza general de la planta incluido el desarrollo de raíces.
Mi suelo es muy arenoso como digo, se lixivia con muchísima facilidad y ello da lugar a una pérdida constante de nutrientes. El problema solo se puede paliar agregando materia orgánica al suelo. No hay otra forma.
Conteniendo no demasiados nutrientes y estando en un momento de la temporada en el que las plantas han utilizado en su crecimiento y floración primaveral buena parte de estos nutrientes he creído conveniente hacer un nuevo abonado/enmienda del suelo.
Llevo dos años cuidando el suelo de este jardín y como he comentado en muchas ocasiones aporto materia orgánica de forma constante para mejorar la estructura de un suelo que de por natural es pobre porque es de origen granítico pero además el suelo de mi jardín ha sido maltratado durante décadas con constantes vertidos de herbicidas por todo él lo que llegó a matar prácticamente cualquier resto de vida. De ahí mi interés en nutrirlo, enriquecerlo, facilitar que surja y se diversifique la vida orgánica que haya en él. Solo con un suelo rico y vivo es posible que las plantas crezcan en condiciones aceptables. 
Así que en estos primeros años estoy añadiendo bajo los acolchados una buena capa de estiércol en otoño; de nuevo aporto estiércol bien fermentado al final del invierno y ahora, en verano agrego una capita de compost solamente.
Esta última aportación la he hecho durante dos años pero ahora, debido a que ya tengo muchísimas plantaciones la cantidad de compost que precisaría sería algo superior a la que estoy generando, de ahí que me vea obligada a mezclarlo con alguna cantidad de estiércol en pellets y con humus de lombriz. No he medido la proporción pero el estiércol utilizado ha sido mínimo.
Por tanto en cierto sentido más  que de un fertilizante, esta aportación de verano se debería considerar como una enmienda del suelo. Recordemos que estrictamente hablando se llama fertilizante cuando las cantidades de NPK están medidas y pueden ser garantizadas en una etiqueta. No es el caso del componente mayoritario de mi enmienda, el compost dado que es muy variable porque depende de los materiales de origen.
Cuando lleve varios años haciendo esto llegará un momento en que tendré un suelo bastante aceptable y podré permitirme quizás hacer solo un par de aportaciones en lugar de tres al año. De momento sigo viendo este suelo en exceso arenoso especialmente a cierta profundidad. Evidentemente los primeros centímetros se componen de unan tierra rica, negra y sustanciosa.
2.- El segundo asunto que quería comentar es que si siguiera abonando como  hacía antes en otros jardines de los que he cuidado con abonos químicos y siendo las mezclas más habituales muy altas en nitrógeno, sin lugar a dudas no lo aplicaría ahora.
Imagino que los profesionales tienen a su disposición abonos químicos compuestos solo por un macronutriente y pueden aportar solo potasio y fósforo sin añadir nitrógeno. No ha sido nunca mi caso. En mayor o menor medida las mezclas de abonos químicos que he visto siempre han tenido altas cantidades de nitrógeno. Al menos cantidades mucho más alta de lo aconsejable en este momento del año.
En mi caso, con orgánicos, pasarse y quemar las plantas con las cantidades de NPK que añadimos al aplicar este tipo de fertiliantes es bastante improbable dado que son muy bajas las cantidades de estos macronutrientes que se aportan con ellos si los comparamos con los abonos químicos.
Bien, en este caso, abonando con orgánicos las cantidades de nitrógeno que estoy agregando creo que no arriesgan en absoluto las plantaciones y que son tan bajas que es posible que algo les haga crecer pero no en demasiada. 
Precisamente para tener controlado el tema de fermentaciones que hubieran sido posibles en el caso de usar estiércol a granel y tener certeza de que la cantidad de nitrógeno que incorporaba era mínima y que en cambio sí contenía Potasio y Fósforo que me interesaba aportar en este momento del año al suelo de mi jardín, he elegido el estiércol en pellets que tenía y que venía etiquetado con su proporción de NPK.


Estos dos aspectos es importante que se tengan en cuenta. Cada jardín es un mundo e indudablemente las técnicas que conviene en un momento dado en un jardín concreto es posible que no se aconsejen en otro con un suelo o un clima distinto.
En definitiva, no precisa lo mismo un suelo arenoso y tendente a ser pobre como el mío que un jardín con un suelo arcilloso y rico en nutrientes. Ni las cantidades de nutrientes, ni el momento de aplicación podrán ser iguales.
De otra parte, no es igual abonar con químicos que con orgánicos como hemos visto. Con químicos es mucho más fácil quemar las plantas aportándolo ahora y añadir una cantidad de nitrógeno excesiva para las necesidades de las plantas en este momento de la temporada.
Hacerlo con orgánicos es otro tema. Las cantidades de macronutrientes no son las mismas y por tanto el riesgo de perjuicio para las plantas es prácticamente inexistente.
Dejemos claro pues que no es mi intención asegurar que en cualquier jardín con cualquier suelo, usemos el tipo de abono que usemos (químico u orgánico) sería positiva una fertilización en este momento. Yo estoy haciendo este aporte de fertilizantes orgánicos (bajísimo en nitrógeno) porque las condiciones concretas de mi jardín me hacen pensar que es conveniente. Otro jardín con otro suelo, requerirá de otras actuaciones. Indudablemente.
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Bien, una vez comentados estos dos aspectos sigamos con las explicaciones de esta fertilización veraniega.

Ahora, en el inicio del verano, de nuevo es necesario en mi jardín nutrir las plantas. Quedan muchos meses de crecimiento vegetativo, incluso muchas plantas seguirán floreciendo llegado el otoño. Para mantener su salud y tener energías suficientes para seguir creciendo sanas conviene hacer ahora, una nueva aportación de nutrientes en especial de fósforo y potasio.
A mediados de mes de junio abonamos los rosales y repusimos su acolchado. Quedaron así renovados los nutrientes que gastaron en su floración primaveral y protegido su suelo de las altas temperaturas estivales y de la evaporación del agua del riego.
De igual forma, algunos árboles y muchos arbustos han florecido en primavera y en este proceso las plantas han gastado buena parte de sus energías. De manera que hemos hecho lo propio con la mayoría de plantaciones del jardín. El trabajo estos días ha consistido en incorporar al suelo una capa de un nutritivo compost natural hecho en el huerto y renovar la capa de acolchado.

Y ya metida en harina, he aprovechado para reponer la forma de algunos alcorques cuya forma se va deteriorando sin querer al pisar sobre el acolchado, por el uso de herramientas de extracción de malas hierbas e incluso por las pisadas de mi perro..

Como siempre que aportamos abonos debemos regar en profundidad el suelo alrededor de las plantaciones antes de su incorporación. Esto evitará el riesgo de que dañe las raíces.
He tenido que levantar de nuevo la capa de acolchado externa, formada por madera troceada bastante pequeña, para incorporar una buena capa de compost.
Es un trabajo bastante arduo el tener que mover todo el acolchado de los setos. Pero bueno con paciencia y una escoba metálica he ido desplazando el acolchado fuera de los alcorques poco a poco.
Aprovechando estas labores he eliminado cualquier mala hierba que he visto crecer sobre las raíces alrededor de árboles y arbustos.

Tenía ya maduro en una de las composteras una buena cantidad de compost y he hecho uso de él como base casi única de este abonado estival. Pero como mi jardín es muy grande y son muchísimas ya las plantaciones no tenía suficiente compost, así que lo he mezclado con un poco de estiércol en pellets y algunos sacos de humus de lombriz para que me cundiera más y tener para todos los árboles y arbustos.

He usado pellets y no estiércol del que uso en otoño y principios de primavera porque me parece un material mucho más estable. Viene listo para usar y sé que no va a calentarse y seguir fermentando sobre el suelo y, sobretodo, porque contiene como hemos explicado arriba, solo una mínima cantidad de N.



He comprobado que el compost estuviera ya del todo maduro porque no quería que las altas temperaturas al calentar este compost provocara su sobrecalentamiento y dañara las raíces.
De todos modos esta capa de estiércol en pellets mezclado con compost muy muy maduro y humus de lombriz que he usado como abono la he cubierto como siempre con un acolchado de madera troceada que protegerá todo lo que hay bajo ella de altas temperaturas.
El tiempo va haciendo que este acolchado vaya incorporándose al suelo "adelgazando" poco a poco su grosor así que cada algunos meses hay que añadir más para que el grosor del acolchado sea efectivo. 

Si siempre es importante que se proteja el suelo, ahora, en verano, en el que las temperaturas llegan a achicharrar el suelo, resulta imprescindible!!! Y no solo para proteger frente a altas temperaturas.. También es de lo más efectivo para ahorrar en riegos.
Aquí os muestro uno de los arbustos de baya que tengo en el huerto. Están plantados en un rincón demasiado soleado para sus necesidades y en tanto no invente algo para protegerlos un poco del sol, esta capa generosa cubriendo el suelo dónde crecen indudablemente les viene de perlas para conservar la humedad que este tipo de plantaciones precisan.

He hecho muchas pruebas y en más de una ocasión, tras un riego he dejado sin regar unos días la zona para comprobado tras unos días como el suelo debajo de esta corteza permanecía aún húmedo en sus primeros centímetros. Incluso en días de muchísimo calor. Así que lo tengo claro. El acolchado, no me cansaré de decirlo, protege y mantiene la tierra más fresca y húmeda que un suelo que se expone desnudo al sol.
Pero además se incorpora lentamente al suelo aportando materia orgánica y favoreciendo con ello que se incremente la vida en él. Y más aún, retrasa y disminuye el crecimiento de las malas hierbas. Así que no hay duda, el trabajo de su mantenimiento en buenas condiciones merece la pena. 

El grosor debe ser el necesario. Una capa tan fina que a poco que se ande por los setos se desplace y deje al descubierto la tierra no valdría para nada. Es preciso que esta capa sea al menos de 4/5 cm. Así que me ha tocado extender bastantes sacos de este material para que una vez colocado el acolchado cubriera bien el suelo y formara sobre él una buena capa protectora sobre el compost recién incorporado.
Por supuesto he terminado con un buen riego en profundidad.
Qué bonito y pulcro queda el suelo de los setos, verdad? Da gusto verlo así ajajajjaa Pero ay!! Qué poco dura de esta guisa!!  
Y qué gusto saber que nuestros árboles, arbusto y vivaces están ahora bien nutridos y protegidos para afrontar con menos esfuerzo los rigores del verano.

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