miércoles, 29 de marzo de 2017

Plantación de raíces de perejil

Quienes me conocéis sabéis que me encanta la cocina. De hecho tengo un blog dedicado a eso, se llama Con María en su Cocina y os invito a que lo visitéis si os atrae lo de meteros entre fogones. Con el tiempo que me roba el cuidado del jardín y ahora con las dificultades de movimiento que tengo desde que me fracturé la pierna, la verdad es que no lo tengo demasiado actualizado pero no obstante contiene muchas recetas sobretodo de cocina casera y en concreto muchas recetas de la Cocina Clásica Española y algunas de Cocina Internacional. 

A la hora de elaborar los platos en mi casa no me gusta demasiado usar especias ni hierbas de las que venden secas en botes. Prefiero sin duda el aroma que desprenden las aromáticas frescas, cultivadas en el jardín o en mi huerto. Estaréis de acuerdo conmigo en que no es comparable el sabor y aroma de un eneldo fresco en un salmón marina con "eso" seco que te venden en botes y que en nada se parece al incomparable gusto que aporta la hierba fresca. Igual pasa con la hierbabuena o la menta. Tanta diferencia noto que si pienso hacer alguna receta que lleve hierbabuena fresca y no tengo en ese momento en el jardín, simplemente no lo cocino porque me niego a usar la hierbabuena desecada que hay en el supermercado. La hierbabuena fresca me parece deliciosa hasta para comer unas hojitas crudas así sueltas, la de bote tiene un olor que me desagrada profundamente!!
Por eso el otro día, cuando Huría (la chica que me ayuda en casa) me ofreció darme algunas raíces de perejil acepté sin duda. Yo nunca las había visto. Simplemente cuando después de dos temporadas las macetas que he comprado y que crecían en tierra, morían, nunca me dio por mirar si habían desarrollado o no raíces. Por eso me ha sorprendido ver estas grandes raíces. Imagino que como su lengua de origen no es el español, usará el término perejil para lo que nosotros lo usamos y no para designar otra hortaliza. Porque lo cierto es que las hojas parecen un poco pequeñas pero me parecen iguales a las del perejil. Ya hasta tengo dudas de que lo sea. Tendré que confirmar que lo es. Una amiga que las ha visto me ha dicho que pudieran ser chirivías.

Esta mañana, mientras esperaba que viniera la ambulancia para llevarme a rehabilitación me di cuenta de que ayer debió pasear por mi calle y a través de la reja me dejó sobre el borde de la fuente de piedra tres o cuatro raíces de perejil brotadas. Sin tardanza las metí en una jarra con agua fresca antes de irme para que no se laciaran.

No he querido tardar en plantarlas así que he elegido un contenedor de barro bien profundo para que las raíces pudieran desarrollarse sin problema y he elaborado una mezcla bien mullida de sustrato a base de tierra del jardín, sustrato universal y una buena cantidad de estiércol maduro para aportarle materia orgánica y que al contener bastante nitrógeno es muy adecuado para las necesidades de crecimiento del perejil.
Nunca me ha dado por sembrarlo lo que he hecho es comprar macetitas en cualquier vivero y ponerlas en tierra para que crecieran pero esta vez al regalarme Huria estas raíces he querido probar a ver qué tal se daba de esta forma.
Simplemente he llenado el contenedor de barro con la mezcla y no lo he compactado con las manos porque quería que le sustrato quedara bien esponjoso y suelto. Luego he practicado cuatro profundos orificios en el sustrato de una profundidad superior al largo de las raíces.

Con ayuda de un palillo de comida oriental he introducido con mucho cuidado para no dañarlas las raíces. Primero la parte final empujando suavemente hasta que ha ido descendiendo cada raíz y el inicio de las hojas ha quedado al nivel del sustrato.



Una vez las cuatro raíces introducidas he asentado un poco la tierra con las manos sin apretar demasiado.

Un buen riego y por unos días a la sombrita. Luego lo pondré en algún lugar que reciba algunas horas de sol pero no las centrales del día. No lo regaré en exceso porque es una aromática que no precisa demasiada hidratación.


Semilleros de flores que atraigan insectos para favorecer la polinización de las hortalizas

Como os comentaba en el artículo anterior en el que os mostré como hice la mezcla de sustratos para mis primeros semilleros siguiendo las instrucciones del vídeo de "La Huertina de Toni", decidí empezar por uno de flores. No sé qué me hizo pensar que quizás las semillas de hortalizas requerían de algún detalle o información que desconociera y pensé que mejor preguntar primero a Pilar para no hacer mal las cosas.

Elegí de entre las semillas que tenía diez de flores muy vistosas. Son vivaces y alguna anual, la mayoría de gran colorido y muchas de ellas las he puesto a germinar con la idea de introducirlas en la huerta para atraer insectos y así indirectamente además de embellecerla, me ayudarán en la polinización de las flores de las hortalizas.
La verdad es que me he pasado una tarde estupenda haciéndolos. En la casita de madera hacía una temperatura muy agradable y me ha resultado muy cómodo hacerlos al poder estar sentada y tener todo lo que precisaba de forma muy accesible.

Ayer ya hice la mezcla de sustratos con los que hoy llené los alvéolos de las bandejas de poliestireno así que todo resultó menos engorroso.
Estas semillas las compré en invierno en el fondo como hago siempre, con el deseo de acordarme de sembrarlas y de que si llega el caso, tener la disciplina de cuidar de las siembras. Pero muchas veces me ha pasado, he comprado algún sobre y luego he tardado tanto en usarlas que cuando me he puesto a ello habían caducado. por fin esta vez al menos va a ser distinto!! :-) veremos el resultado...
Seleccioné las semillas que quería comprobando su fecha de caducidad. Es un dato muy a tener en cuenta ya que si lo sobrepasamos nos arriesgamos a que le poder germinativo de las mismas sea nulo o decrezca.
La casi totalidad de las diez variedades que elegí tienen semillas bastante gruesas (Salvo los alhelíes, las espuelas y las Nigelias) lo que facilita bastante las cosas.
Lo que precisaba lo tenia en la casita salvo las semillas que guardo en una caja hermética que dejo en un armario cerrado en un mueble de casa porque la casita se calienta bastante en verano en las horas centrales del día y es preferible que las semillas estén en un lugar fresco, seco y oscuro.

Lo primero que hice fue rellenar los alvéolos de las bandejas de plantación con  la mezcla de sustratos que hice ayer y presioné muy ligeramente pero sin apretar mucho ya que por lo visto necesitamos que el medio dónde han de germinar las semillas no esté compactado si no lo contrario para facilitar el crecimiento de las diminutas raicillas.



Regué luego las bandejas a conciencia con una regadera casera hecha con una botella de agua a cuyo tapón le practiqué bastantes pequeños orificios con una aguja de ganchillo puesta a calentar al fuego.

Una regadera normal emite chorros de agua demasiado gruesos que podrían hacer moverse las semillas que están casi en la superficie del sustrato. Ésta en cambio echa finos chorros de agua que no tienen fuerza para alterar la superficie del sustrato.


Mientras esperaba a que el sustrato drenara y perdiera el agua sobrante preparé las semillas.

Antes de abrir los sobres escribí el nombre de las variedades en las etiquetas de madera con un rotular. La siguiente vez que lo haga escribiré con un bolígrafo porque he visto que la humedad hace que se corra un poco la tinta del rotulador.


Por lo que se ve hay que revisar bien las semillas antes de ponerlas en tierra. Si hay alguna con aspecto raro o de color distinto o que esté seca o estropeada, hay que desecharlas.

Una vez tuve la tierra de las bandejas habían soltado el agua sobrante del riego fui poniendo tres o cuatro semillas de cada variedad en los alvéolos.

Para no cometer ningún error de identificación fui poniendo una etiqueta con el nombre de la variedad en el primer alvéolos en la dirección a la fila de alvéolos correspondientes.

La mayoría fue fácil depositar tan poca cantidad porque eran grandes pero la verdad es que fue inevitable que cayeran más de la cuenta cuando tocó el turno de las semillas de pequeño tamaño.
De todos modos da igual, si germinan más de la cuenta, con tirar de los brotecitos que sobren, asunto resuelto.
A continuación cubrí las semillas con una fina capa de la mezcla de sustratos y muy, muy levemente presioné un poco con los dedos.
Un nuevo y muy ligero riego con la regadera/botella y el trabajo había terminado.
He de reconocer que me ha resultado hasta divertido hacer estos semilleros!! He tardado un poco porque no tengo costumbre de hacerlos pero bueno, me lo he tomado como un pasatiempo para esta tarde.
No cuento de momento con un germinador que facilite la germinación de las semillas así que hasta que broten he decidido poner las bandejas frente a la ventana que está orientada al sur y recibe muchísima luz y sol. 

Es el lugar más adecuado que he encontrado. Las ventanas de casa no me parecían lugares prácticos y la única que hubiera sido posible usar hubiera sido la de la cocina y la verdad, creo que me hubiera resultado bastante incómodo tener un mueble sobre el que poner las bandejas en medio mientras cocino.
Seguramente cuando germinen saque las bandejas y las ponga sobre un murete de bloques que tengo en el jardín trasero y que está orientado al sur por lo que reciben la mayor cantidad de sol (y por tanto de calor) posible.

Pilar me ha aconsejado, yo creo que acertadamente, que lo cubra con plástico transparente y bastante gruesecito que permita el paso de toda la luz pero que proteja los planteles del frío de la noche y que durante el día posibilite que reciban algún grado más de temperatura.
Evidentemente habrá que cuidar con celo la hidratación y no permitir que en ningún momento se seque el sustrato.
En fin, de momento ahí, frente a la ventana las deje. Ahora estaré como una niña chica yendo y viniendo a ver si brota alguna ajjajaja
Aún tardarán unos días en hacerlo, incluso algunas semanas según qué variedades. Veis por lo que digo que mi naturaleza impaciente dificulta las cosas? :-)