viernes, 31 de marzo de 2017

División de una mata de Crisantemos. Reproducción con tallos laterales con raíz.

Hará un par de años (Si no recuerdo mal), mi amiga Isabel Rodríguez me trajo a casa un esquejito enraizado de estos cristantemos. Inicialmente lo puse en un contenedor y aquella temporada no hicieron mucho pero el año pasado los pasé a tierra y se pusieron precioso!! Tendría que haberlos estacado pero justo cuando estaban a apunto de florecer sufrí mi caída y la verdad, estaba tan limitada en mis movimientos que no podía hacer nada en el jardín. 

Cuando paseaba con mi silla de ruedas por los alrededores de la casa me daba no sé qué ver aquella preciosa mata cuajada de bonitas flores blancas tumbada allí, sobre el camino pero no podía solucionarlo.
Cuando llegó el final del otoño los corté a unos diez centímetros del suelo y con el acolchado que tengo en todas las plantaciones pasaron bien el invierno. 
Tan pronto empezaron las temperaturas más suaves del inicio de la primavera han empezado a brotar y se han puesto tremendos.
Creo que calculé mal. No pensé que crecerían tanto, pero sobretodo, que se extenderían tanto y compruebo que están invadiendo un pequeño arbusto Pittosporum tobira 'Variegatum' y si no hago algo antes de que empiecen a levantar altura los tallos, terminarán por asfixiar al arbusto y la verdad, me costó encontrar esta variedad, así que no quiero quedarme sin ella.
He leído en varios lugares que no conviene cultivar muchas temporadas seguidas los crisantemos en el mismo sitio, es decir que es preferible cambiarlos de lugar cada pocos años. Ello por lo visto es porque hay determinadas larvas que afectan a las raíces pero lo cierto es que en ninguno de los lugares que aseguraba la conveniencia de este cambio he visto una explicación clara así que a la espera de llegar a tener una información que me resulte más fiable he decidido dejarlos dónde están.
Los dejaré crecer en esta posición esta temporada. La siguiente ya pensaré si los cambio de lugar. Pero más que por estas supuestas larvas, porque creo que no elegí inicialmente bien la posición. No me apetece tener que hacer esta división cada año así que seguramente les buscaré una posición en otra parte del jardín dónde puedan crecer con más holgura sin molestar a otras plantaciones.
Levantar la mata entera con la pala me hubiera requerido demasiado esfuerzo y me hubiera sido incapaz de hacerlo en la pierna como la tengo y como imagino que el año que viene ya estaré bien de salud  pues si veo que se hace necesario un traslado de lugar, lo haré entonces.

REPRODUCCIÓN POR DIVISIÓN DE MATA
Hoy sólo voy a dividir esta mata eliminando las porciones de la planta que invaden el arbusto y con las fracciones que me sobren obtendré un par de nuevos ejemplares para plantar en otros lugares del jardín.
Además, como al hacer la división he visto que han salido muchos brotes laterales con raíz voy a aprovechar para enmacetarlos y estoy casi segura que al disponer ya de pequeñas raíces, prosperarán.
Os muestro la mata tal como estaba antes de dividirla. Como veis entre los crisantemos y los Stachys byzantina tienen al Pittosporum realmente asfixiado.
Los crisantemos tienen una extrema facilidad para ir "extendiéndose" utilizan para ello un sistema muy semejante al que os mostré el día que dividí las matas de Ajania pacífica. Del cepellón principal van brotando raíces poco superficiales que van ganando terreno. Estas raíces tienen pequeñas yemas que brotan hacia arriba formando nuevas ramitas.
En esta imagen os muestro como a cierta distancia de la parte central de la planta empiezan a aparecer sobre el nivel del suelo pequeños brotes. Lo que os comentaba, han salido raíces en esa dirección y de ahí las yemas forman estas pequeñas ramillas que si se dejan lógicamente irán creciendo y terminará por tapar del todo el arbusto.

He escarbado un poco el suelo someramente para que aparezcan las raíces casi horizontales que os comento. Aquí las tenéis aún sin desprender de la planta madre.


Mi suelo ya os he comentado muchas veces que es muy suelto, algo arenoso y por tanto jamás se anega de agua porque se mantiene suelto de ahí que cuando saco los cepellones de las plantas, al mínimo movimiento la tierra se desprende de las raíces, por eso sé que en cuanto saque este trozo de planta del suelo, empezará a separarse y dejará de estar compacto.
Por eso quería que vierais como las raíces son muy enmarañadas formando una especie de estropajo.
Con la pala de punta recta, simplemente clavada inicialmente de forma vertical en la parte periférica de la mata; presionar bien hasta hundirla hasta el fondo para llegar al nivel de la base de las raíces. Hacemos palanca y enseguida veremos que el suelo con todo el conjunto de raíces se levanta. Aquí lo tenéis.


Lo que os decía, en el momento en que con la pala me he llevado la porción de planta que he sacado del suelo, la tierra se desprende y aparece sólo la raíces.  Si vosotros cultiváis esta planta en otro tipo de suelo más arcilloso sacaréis el cepellón compacto, todo unido.

Como no tengo claro que me de tiempo de plantar las dos porciones grandes productos de la división, las meto provisionalmente en un barreño con agua para evitar que se deshidraten y lo pongo a la sombra. Prefiero poner agua solo hasta la altura en que se mojen las raíces pero no mucho de los tallos.


Con estas dos fracciones tendríamos otros dos ejemplares para plantarlos en otras zonas del jardín.
De momento creo que no voy a quitar más. La zona ha quedado despejada y al menos durante esta temporada, el arbusto podrá desarrollarse sin el agobio de tener los crisantemos tan pegados.
Los cristantemos son bastante tragones. Yo aboné todo el terreno del jardín que tenía plantaciones hace no mucho así que no veo la necesidad de volver a poner más fertilizante. Si hacéis esta labor y no habéis proporcionado al suelo un buen abono, ahora sería el momento de hacerlo, antes de volver a asentar la tierra alrededor de la mata que dejamos en el suelo, incorporaríamos el abono y lo mezclaríamos con la tierra.

Asentar bien la tierra compactándola un poco y aplicar un buen riego en profundidad.

Muchas veces, las matas, tras el trabajo sobre ellas, sufren un poco y se muestran una pizca ajadas después. No hay problema, en cuanto pasen dos o tres días y se vuelvan a hidratar bien volverán a estar turgentes y estupendas.
Si queremos que la planta se haga más compacta podemos pinzarla al menos un par de veces antes de que llegue el verano. Yo voy a hacerlo, pero recortaré algo más que un simple pinzado, unos 10 cm de la punta de cada tallo. 

Esto lo hago ahora, porque estamos al inicio de la temporada, en el caso de estar más cercanos al verano no convendría hacer estos recortes si no simplemente "pellizcar" las puntas para aumentar el número de flores.
Incluso hay que dejar de pinzar para evitar el que nos llevemos los capullos ya en formación cuando llegue el inicio del verano.

REPRODUCCIÓN CON TALLOS LATERALES CON RAÍZ.
Mientras ayer dividíamos la mata es inevitable que algunos tallos se desprendan y algunas zonas lleguen a romperse.
Ayer pusimos todo el material que nos sobró en un recipiente con un poco de agua en el fondo para mantener la hidratación hasta hoy en que vamos a aprovechar para reproducir los crisantemos por otro sistema, los tallos laterales con raíz.

Es un buen momento para hacernos con más existencia que además nos salen gratis!! Del trabajo previo en este caso han salido brotes pequeños con mucho cepellón y algunos otros más sueltos y con menos raíz. Todos pueden aprovecharse si queremos. Incluso los que no tienen raíz alguna son de fácil arraigo simplemente introduciendo su parte inferior en una macetita con sustrato pero creo que no merece la pena reproducirlos de este modo cuando contamos con tallos laterales que ya tienen desarrolladas pequeñas raicillas, lo que nos dará más posibilidades de que prosperen.

Aquí podemos ver unos cuantos tallos laterales con su correspondiente raíz. Es poca pero suficiente como para que el esqueje tenga muchas más probabilidades de salir adelante que si los hacemos simplemente con el ápice de un tallo sin raíz alguna.

Voy a meter tres o cuatro tallos en cada contenedor que he rellenado con un buen sustrato esponjoso y que retenga un poco la humedad.
Los otros esquejes los meteré cuando tenga el contenedor lleno pero éste primero, al tener una gran raíz que crece un poco horizontalmente, sería difícil introducirlo si tuviera el sustrato dentro así que pondré un poco en la base y asentaré el esqueje sobre esta poca tierra y luego terminaré de llenar.



Con un palito de comida oriental practico un par o tres de hoyos sobre la superficie del sustrato y en ellos, con cuidado de no dañar las raicillas, meteré los demás esquejes. 

Listo! Tras un buen riego y unos días en que no les de el sol directo los llevaré a una zona que vayan aclimatándose poco a poco al sol y en unas semanas estarán listos para poner en su ubicación definitiva.

La tarde ha cundido!! Hemos sacados dos buenos cepellones que en muy poco tiempo empezarán a crecer de nuevo y tres macetitas con esquejes que aunque les lleve algún tiempo llegar a florecer terminaran por convertirse en otros tres ejemplares. Cinco! No está mal...y el pobre Pittosporum podrá crecer sin tanto agobio. Una cosa más hecha...Mañana será otro día!!

Edito este artículo el 25/04/2017. Aquí os muestro los tres pequeños contenedores con todos los tallos perfectamente enraizados y la porción de mata que separé de la planta madre y que metí provisionalmente en un buen contenedor, también está estupenda, se ha afianzado bien en el sustrato y está creciendo.

jueves, 30 de marzo de 2017

Pequeño semillero de hortalizas para ir aprendiendo.

Como os comentaba ayer, estos días ando interesada en empezar a hacer mis primeras prácticas con almácigos. A pesar de llevar ya un par de temporadas con mi pequeño huerto hasta ahora venía comprando los planteles de las hortalizas que he cultivado en él.
Es posible que incluso aprendiendo a hacer estos semilleros y con independencia de que logre algún éxito, siga en el futuro comprando los planteles. Por qué? Pues porque aunque teóricamente poner un semillero no tiene ciencia alguna ya que lo que se precisa es meter una semilla en el sustrato adecuado, a la hora de la verdad, veo que los aficionados al huerto, invierten su buen tiempo en su cuidado y son muchos los quebraderos de cabeza que origina su atención pudiendo ser varios los factores que impide tener éxito con ellos.
De entrada para que lleguen a germinar las semillas, el sustrato por lo que se ve debe ser el adecuado. Esponjoso, sin compactar y con un perfecto drenaje y los nutrientes precisos. 
Pero también el ambiente dónde se ubica el semillero debe tener la humedad y temperaturas precisas. En Madrid, yo debería de haber puesto estos semilleros en febrero o inicios de marzo para ganar algo de tiempo y que las plántulas tuvieran un nivel de desarrollo adecuado cuando en el exterior hiciera la temperatura idónea. Ahora ya es algo tarde, especialmente para algunas hortalizas pero en todo caso mi interés en hacerlos no pasa del mero aprendizaje. Quiero decir que, evidentemente, deseo que pueda llegar a cultivar las pequeñas plantitas que de estos semilleros puedan llegar a surgir, pero que si ello no ocurre tampoco representará para mí gran trauma.

Sencillamente estudiaré qué he hecho mal, qué condición no le he dado al semillero o qué descuido he tenido y aprenderé de mis errores.  Como tengo comprados los planteles de las hortalizas de este año, no supondrá un gran problema en mi huerto.
Si llegan a buen puerto, miel sobre hojuelas!! Si no tengo esa suerte...habré disfrutado de esta experiencia, habré atesorado conocimientos de los que carezco ahora y en definitiva me servirán para saber qué no debo hacer el año que viene.
En este proceso de aprendizaje cuento con los consejos de Pilar que me son de gran ayuda. Parece ser que muchas de las hortalizas precisan entre 20/25 grados para su germinación. Esa temperaturaa no es la que hace aquí en el exterior ni con mucho, de ahí que he pesado que en tanto brotan, dejaré las bandejas en el interior de la casita de madera, junto a la ventana que está orientada al sur y por tanto recibe algunas horas de sol. En todo caso la temperatura tanto de día como de noche siempre será superior a la del exterior.
Mucho del material que he usado en estos semilleros ya lo tenía en el jardín porque lo suelo usar habitualmente en mis labores del jardín. Pero otros materiales he tenido que comprarlos. La verdad es que ninguna de las cosas que he tenido que adquirir me han resultado excesivamente costosas.
No cuento con un germinador para proporcionar el calor constante que estas semillas precisarían para que broten con rapidez pero si veo que esto me gusta y no se me da mal del todo puede que intente convencer a quién yo me sé de que me haga uno. Parece ser que no es algo demasiado difícil y que se puede construir con elementos algunos reciclados.
Tampoco cuento con un tipo de protección de las temperaturas bajas de la noche del todo adecuado. Pero esto es menos problema.
Si llegan a germinar, tengo pensado poner las bandejas en el saliente del murete del jardín trasero que está orientado al sur. Al estar construído con bloques de hormigón, guarda el calor diurno y por la noche irá desprendiendo algo de temperatura, lo que ayudará a que la zona tenga algún grado más.
Tengo claro por los consejos que me están dando y por lo que leo en foros y blogs que las plántulas, una vez brotan, necesitan desesperadamente la luz. Darles la iluminación que precisan no es fácil en el interior de una casa ni de ninguna construcción. Esta es otra de las razones que me han hecho decidirme a poner las bandejas en el exterior tan pronto comiencen a aparecer los dos primeros cotiledones. Se hace necesario como he comentado, proteger las frágiles plantitas de las temperaturas nocturnas y procurar si cabe aumentar la que tengan (incluso de día) en el lugar dónde las ubique. Inicialmente pensé que quizás cubriéndolas con una manta térmica lo lograría pero luego hablando con Pilar hemos visto que puede que sea mejor que use plástico fuerte totalmente transparente para dejar pasar la mayor cantidad posible de luz. Este parece ser el caballo de batalla para evitar que las plántulas, en su búsqueda de la luz, crezcan demasiado largas y débiles (se ahilen).
Y por último el agua. Me han dejado muy claro la extrema necesidad de cuidar escrupulosamente de la hidratación de los semilleros. A las plantas en ningún momento debe faltarles el agua (sin encharcamientos, claro!).
Bueno pues este es mi primer experimento. Como se ve nada ambicioso!! Había comprado el año pasado unos sobres de semillas de tomates, berenjenas, pimientos, calabacines redondos y pepinos. Y son los que he utilizado. Desconozco la calidad y rendimiento de las variedades que estoy usando. Pero ya digo que la producción no es mi prioridad en este momento en que de este tema no sé absolutamente nada. Con aprender un poco tengo suficiente. Y el año que viene, ya al menos habiendo puesto algunos semilleros, iré con un poquillo más de seguridad y me plantearé si me merece la pena cultivar mis hortalizas desde la semilla o seguir comprando planteles.
Os muestro a continuación este primer semillero que como se ve no puede ser más chiquitín. Cuando me lleguen las semillas de tomates que me ha enviado Pilar pondré más bandejas.
En los semilleros de flores usé bandejas con alvéolos de poliestireno de dimensiones superiores a las que he usado hoy. Pero como no tengo ninguna experiencia, me da un poco de miedo que al hacer el trasplante y poner las plántulas en el bancal, dañe las raíces, me he decidido a usar estas bandejas de turba prensada con las que no es preciso tocar el pequeño cepellón dado que pueden plantarse directamente en tierra y el material con el que están hechas se degrada en ella de modo natural.
De entrada he hecho algo incorrecto y es poner hortalizas con tiempos de germinación diferentes en una misma bandeja. Sabía que convenía poner por ejemplo, todas las variedades de tomate en una misma bandeja, todos los pimientos en otra... pero como en mi caso solo contaba con una variedad de cada hortaliza..Si veo que unas germinan mucho antes que otras, con unas tijeras, simplemente cortare los alvéolos correspondientes y sacaré al exterior las que estén germinadas, dejando dentro de la casita las que no hayan brotado aún.
Se me ocurrió que quizás, al ser turba prensada si no las mojaba antes de usarla pudieran sustraer humedad del sustrato una vez llenas de manera que las he humedecido con algo de agua antes de su uso.

Luego las he llenado casi hasta arriba con la mezcla de sustratos que tenía elaborada.

Y he hecho un riego en profundidad esperando unos minutos a que drenara el agua antes de seguir.

Una vez escurrida el agua de riego he presionado muy muy levemente con los dedos la superficie de la bandeja para no compactar el sustrato.

Había leído que no deben usarse las semillas que veamos con un aspecto o color raro. De manera que he ido sacando las semillas de sus sobres y he desechado las que me parecían que eran demasiado pequeñas, rotas o con aspecto raro. Para no tener problemas de identificación he preferido tener preparadas las etiquetas para posteriormente ir clavándolas en el sustrato puestas en la dirección de la fila que contenía cada variedad de hortaliza.


He ido poniendo en cada alvéolo tres (o cuatro) semillas sobre la superficie del sustrato hundiendo muy levemente las de mayor tamaño. Seguramente de las de menor tamaño han caído más de la cuenta pero es que me resultaba muy difícil coger tan poca cantidad. Quizás era mejor que previamente las hubiera mezclado con arena pero bueno, para estos semilleros tan pequeños no merecía la pena liarse demasiado. Si llegan a brotar más de la cuenta las repicaré (eliminar las más débiles)

Luego las he cubierto con una fina capa de sustrato, el suficiente para taparlas solamente y he efectuado un ligero riego con una regadera casera (a la que practiqué con una aguja pequeños orificios en el tapón para evitar que los chorros de agua levantaran o movieran el sustrato y con ello desplazaran las semillas)


Y por último he puesto la bandeja delante de la ventana como os comentaba más arriba.

Y ahora a esperar a ver si alguna quiere germinar. Cuidaré cada día de que el nivel de humedad del sustrato sea adecuado y...en fin, ya veremos como evoluciona este semillero!! A ver si logro que al menos alguna llegue a buen puerto ajjjaj 
Un saludo, queridos lectores. Que tengáis un muy buen día.

Es conveniente limpiar las macetas y contenedores antes de volver a plantar en ellos

Frecuentemente tenemos en el jardín todo tipo de contenedores y macetas que en su momento llegamos a usar y que una vez vacías las acumulamos a la espera de darles una nueva utilidad.
En este mes ya nos volvemos a animar a hacer adquisiciones en los viveros y como es el momento de dividir las matas de vivaces vamos a precisar contenedores para cultivar los nuevos ejemplares.
Lo ideal sería que tras vaciar un contenedor lo limpiáramos pero lo cierto es que no siempre lo hacemos así y los guardamos a veces con restos de sustratos y del uso anterior y habitualmente tienen las marcas de la acumulación de las sales que se disuelven en el agua del riego expulsadas por sustrato y que se depositaron en ellos.
Pensemos que cualquier enfermedad o plaga que pudiera tener la plantación que había en el contenedor anteriormente puede transmitirse a través del recipiente a la planta que cultivemos de nuevo en ellos. Especialmente ocurre esto con materiales que son más porosos como el barro o la terracota.
Incluso pueden llegar a depositarse en su interior o en la base pequeños insectos, huevos, larvas e incluso esporas que se transmitirían a la nueva plantación si no los eliminamos antes del nuevo uso.
Conviene por tanto realizar una limpieza escrupulosa de estos contenedores ya utilizados antes de volver a plantar en ellos y así evitaremos la transmisión de problemas a la nueva plantación.

Este contenedor que muestro presenta restos de verdín porque yo suelo poner las macetas vacías en un pasillo que tengo en la fachada norte del garaje. Ahí no reciben sol ninguno y el agua del tejado llega a salpicar a veces sobre ellos así que la humedad casi constante durante el invierno favorece que aparezca verdín en su superficie.
Os mostraré de qué manera realizo yo la limpieza, seguramente habrá otras maneras incluso mejores y estaré encantada de que me comentéis si conocéis algún sistema más eficaz o rápido para realizar esta limpieza tan necesaria.

Lo primero que hago es hacer un buen enjuagado con el chorro de la manguera a presión sobre el contenedor, por dentro y por fuera. Así elimino la mayor parte de restos de sustratos, hojas o raicillas que pueda tener adheridos a su superficie.

A continuación disuelvo unas gotas de detergente líquido de lavar la vajilla en agua clara y restriego con la mezcla todo el contenedor ayudándome de un cepillo con mango de cerdas duras para poder ejercer sobre ella bastante presión y que me permite arrastrar cualquier resto de suciedad que se haya depositado.
Voy alternando agua de la manguera y aguja jabonosa varias veces hasta que la espuma que se forma al restregar con el cepillo sale de color blanco completamente.

Elimino a conciencia la espuma y por último introduzco el recipiente en agua con un buen chorro de lejía. Si, como en este caso, el contenedor no cabe de manera que esté totalmente cubierto por la disolución espero un par de minutos y lo cambio de posición de modo que quede sumergida la superficie que anteriormente no llegó a cubrirse por el agua con lejía.

Un buen enjuagado final elimina los restos que pudieran quedar de lejía y por último lo dejo secar o simplemente como hoy lo utilizo de manera inmediata.








miércoles, 29 de marzo de 2017

Plantación de raíces de perejil

Quienes me conocéis sabéis que me encanta la cocina. De hecho tengo un blog dedicado a eso, se llama Con María en su Cocina y os invito a que lo visitéis si os atrae lo de meteros entre fogones. Con el tiempo que me roba el cuidado del jardín y ahora con las dificultades de movimiento que tengo desde que me fracturé la pierna, la verdad es que no lo tengo demasiado actualizado pero no obstante contiene muchas recetas sobretodo de cocina casera y en concreto muchas recetas de la Cocina Clásica Española y algunas de Cocina Internacional. 

A la hora de elaborar los platos en mi casa no me gusta demasiado usar especias ni hierbas de las que venden secas en botes. Prefiero sin duda el aroma que desprenden las aromáticas frescas, cultivadas en el jardín o en mi huerto. Estaréis de acuerdo conmigo en que no es comparable el sabor y aroma de un eneldo fresco en un salmón marina con "eso" seco que te venden en botes y que en nada se parece al incomparable gusto que aporta la hierba fresca. Igual pasa con la hierbabuena o la menta. Tanta diferencia noto que si pienso hacer alguna receta que lleve hierbabuena fresca y no tengo en ese momento en el jardín, simplemente no lo cocino porque me niego a usar la hierbabuena desecada que hay en el supermercado. La hierbabuena fresca me parece deliciosa hasta para comer unas hojitas crudas así sueltas, la de bote tiene un olor que me desagrada profundamente!!
Por eso el otro día, cuando Huría (la chica que me ayuda en casa) me ofreció darme algunas raíces de perejil acepté sin duda. Yo nunca las había visto. Simplemente cuando después de dos temporadas las macetas que he comprado y que crecían en tierra, morían, nunca me dio por mirar si habían desarrollado o no raíces. Por eso me ha sorprendido ver estas grandes raíces. Imagino que como su lengua de origen no es el español, usará el término perejil para lo que nosotros lo usamos y no para designar otra hortaliza. Porque lo cierto es que las hojas parecen un poco pequeñas pero me parecen iguales a las del perejil. Ya hasta tengo dudas de que lo sea. Tendré que confirmar que lo es. Una amiga que las ha visto me ha dicho que pudieran ser chirivías.

Esta mañana, mientras esperaba que viniera la ambulancia para llevarme a rehabilitación me di cuenta de que ayer debió pasear por mi calle y a través de la reja me dejó sobre el borde de la fuente de piedra tres o cuatro raíces de perejil brotadas. Sin tardanza las metí en una jarra con agua fresca antes de irme para que no se laciaran.

No he querido tardar en plantarlas así que he elegido un contenedor de barro bien profundo para que las raíces pudieran desarrollarse sin problema y he elaborado una mezcla bien mullida de sustrato a base de tierra del jardín, sustrato universal y una buena cantidad de estiércol maduro para aportarle materia orgánica y que al contener bastante nitrógeno es muy adecuado para las necesidades de crecimiento del perejil.
Nunca me ha dado por sembrarlo lo que he hecho es comprar macetitas en cualquier vivero y ponerlas en tierra para que crecieran pero esta vez al regalarme Huria estas raíces he querido probar a ver qué tal se daba de esta forma.
Simplemente he llenado el contenedor de barro con la mezcla y no lo he compactado con las manos porque quería que le sustrato quedara bien esponjoso y suelto. Luego he practicado cuatro profundos orificios en el sustrato de una profundidad superior al largo de las raíces.

Con ayuda de un palillo de comida oriental he introducido con mucho cuidado para no dañarlas las raíces. Primero la parte final empujando suavemente hasta que ha ido descendiendo cada raíz y el inicio de las hojas ha quedado al nivel del sustrato.



Una vez las cuatro raíces introducidas he asentado un poco la tierra con las manos sin apretar demasiado.

Un buen riego y por unos días a la sombrita. Luego lo pondré en algún lugar que reciba algunas horas de sol pero no las centrales del día. No lo regaré en exceso porque es una aromática que no precisa demasiada hidratación.