lunes, 30 de enero de 2017

Día de pleno invierno en el jardín. La luz convierte en encajes la vegetación.

Distinto. Siempre es distinto. Por miles de veces que se recorra, en cada oportunidad la paleta de colores que se vierte sobre él, la vegetación, la temperatura, todo cambia. Hoy, un día de riguroso invierno, el protagonista es el agua. Agua en forma de vapor ascendiendo desde el suelo entibiado por los tímidos rayos de sol que lograban vencer y traspasar la fina neblina; agua líquida goteando sobre el suelo desde los árboles, agua empapando las hojas y madera que cubren las plantaciones. Agua.

Bajo una capa de niebla la luz blanquecina a su través convierte ramas de mimosas y enebros en auténticas puntillas cuajadas de perlas de un blanco casi cegador. Grises, verdes menta, blancos!!, Algunos malvas apagados y el verde jugoso y cálido de las manchas de hierba y del musgo que crece ahora a sus anchas sobre las piedras.


La zona meridional del jardín es una de las zonas más frías y más umbrías ahora en invierno. Las ramas de las mimosas, vencidas de tanto peso con el agua, cuelgan hoy más bajas que de costumbre y enmarcan con los extremos de sus ramillas laterales a modo de una preciosa cortina de encaje las plantaciones del seto sur.  Me maravillo de los efectos que produce la luz a través de la niebla en esta parte del jardín.

Algunos ocres brillantes como destellos de sol sobre un ambiente frío, húmedo y desapacible. Son las hojas del otoño que se resisten a caer y penden todavía de las ramas de algunos arbustos. Inexorablemente el tiempo hará su labor pero mientras tanto contrastan todavía en algún rincón con la gama de colores que ahora impera.

Han sido estos días pasados tiempo de mucho frío y de nieve. Imposible dar un paso en el jardín en mi situación!! No puedo estar todo el día sentada. No me ayuda en mi recuperación pero es tanto lo que cuesta andar con este frío y con tanto peligro de resbalar!! Me ha costado llegar aquí Dios y ayuda pero lo he logrado. Despacio. Sin prisas. Apoyándome...como he podido. 
Anoche llovió a sus anchas!! Las sillas, los bancos, todos los sitios dónde puedo sentarme están hoy mojados así que para "facilitar" las cosas, he tenido que ir cargada con un cojín sujeto con pinzas a un cordel y colgado del cuello para poder ir descansando cada dos por tres. Solo la seguridad de saber que estaría hermoso me hace persistir y vencer resistencias. Hoy tampoco me ha fallado!! Quizás son mis ojos. Puede que no sea más que eso. Que vierto sobre él una mirada hermosa que lo hace hermoso... Qué más da de dónde procedan nuestras emociones?
Lo que vislumbraba a lo lejos ya lo vi el año pasado así que hoy no me ha sorprendido tanto. Sabía lo que era antes de llegar.
 El suelo, los troncos empapados de los árboles, la corteza de los acolchados, todo emanaba hoy bocanadas de suave vaho!! No tenía prisa en aproximarme. Me gustaba verlo a cierta distancia y esperar que una pizca de aire moviera las lenguas del vapor de agua  de un lado a otro mientras emergían. Qué efecto tan bonito me parece éste!!


Me quedo absorta mirándolo. Qué sensación de estar envuelto todo en agua!! Mientras descanso y me fumo un cigarrito disfrutando de lo que hoy el jardín me ofrece me fijo en las ramas desnudas de árboles y arbustos. Y es que la naturaleza no pierde oportunidad de crear hermosura.. las gotas de lluvia cuelgan como perlas maravillosas de los vástagos desnudos del todo ya.
El nuevo lugar de descanso, en el jardín secreto me permite divisar a lo lejos, más allá de mi jardín. Qué maravillosa vista hay desde aquí hoy!! Como de cuento de hadas!! jejeje Las casas a lo lejos apenas se divisan con la niebla pegada a los tejados y la panorámica está enmarcada por las ramas de un pino en las que hoy lucen como miles de destellos las gotas de agua esperando a otras compañeras que lleguen y juntas tengan peso para caer.

Hoy escucho menos pájaros. No me extraña!! Me pregunto dónde estarán los pobres con este frío y esta humedad y como si uno de ellos hubiera adivinado mi pensamiento....recibo en la cara un puñado de gotas de agua. Una pequeña rama se ha vencido por el peso de un rabilargo y como si lo hubiera hecho a posta el agua me ha caído justo sobre la cara ajajaja Justo estoy a punto de maldecirlo pero me detengo. Cómo no alegrarse y asombrarse de que estos pequeños hoy también tengan que buscar su alimento. Y es que así es la Naturaleza o mejor dicho, este espacio de naturaleza domesticada que es el jardín. Un lugar dónde la vida no para. No para de brotar, no para de moverse, no para de nacer!!

Me fijo en los bancos de traviesas que hicimos el verano pasado. Qué cosa tan buena es el tiempo! Las traviesas excesivamente nuevas para mi gusto se están transformando ya con las inclemencias del tiempo. La madera va sacando colores y una pátina irá cubriéndolos no tardando mucho.

No me gustan las cosas excesivamente nuevas en el jardín. Ni me gustan los jardines perfectamente limpios, barridos y recortados. No, no me gustan. No es que acepte un jardín descuidado y con aspecto de  abandono pero sí, lo reconozco, me gusta ver el jardín natural, como es en cada estación. En otoño con hojas, ahora con ramitas rotas por el viento y los acolchados a veces un poco fuera de su lugar porque los pájaros escarban en ellos buscando desesperadamente su alimento. 
Sí, me gustan estos escalones de piedra con su pinaza y las hojas rojas ya resecas y crujientes antes de que lloviera del Acer palmatum plantado al lado. Estos remansos donde el viento y la lluvia deposita los restos del jardín me parecen hermosos. Quizás dan un aire algo decadente pero a mi no me desagrada. Se me hace impensable un jardín esplendorosamente barrido y exento de hojas y ramillas caídas ahora en invierno!!

Hoy he comprobado que esta zona, el jardín secreto, es un espacio muy protegido por los dos grandes pinos que hay creciendo en él. Tanto es así que tiene un aspecto algo distinto del resto del jardín. Como más verde, como más exuberante ahora. Ni siquiera los helechos, con las heladas que han caído estos días, se han deteriorado del todo. 



Sentada bajo estos dos enormes y protectores paraguas compruebo que los rosales plantados hace poco están brotando bajo su resguardo!! Y a su lado, los pedúnculos florales de los narcisos asoman ya...Pleno invierno y sin embargo nada está parado del todo. Qué mágico, verdad?

Me sonrío al ver como las matitas de Lavanda officinalis, Senecio 'Greyi' (Brachyglottis 'Greyi') y de Euphorbia characias 'Black Pearl' durante el otoño no han perdido su tiempo y ya no tienen el tamaño tan diminuto de cuando las planté. Nada en la Naturaleza lo hace...Sobre ellas arquea sus ramas un arbusto que me entusiasma por lo incansable que es, Kerria japonica 'Pleniflora' que ya tiene medio formados sus capullos. Qué prisa se da!! Una trabajadora incansable! Será capaz de producir una segunda floración durante el otoño si no me retraso en podarla en cuanto termine de abrir sus flores en primavera.


Esta mañana las mimosas no son las reinas absolutas del jardín, lo son también los enebros que hoy están especialmente bellos con el zig zag que dibujan el final de sus ramas como deshilachadas y que recortan los espacios que se ven un poco más allá de forma tan bonita!! Estoy enamorada de ellos. Son de los árboles más bonitos que conozco. Cuando son grandes como los míos, creo que tienen un porte tan majestuoso y además, su interior muy ramificado sirve de cobijo a tantas aves... Es un buen árbol para anidar, sí.


Y por supuesto las maderas de los troncos oscurecidas por tanta lluvia y nieve. Casi negras hoy. Diseminados por todo el jardín impiden ausencias que tanto destacarían ahora que la vegetación remite. Me gustan porque su contemplación me da tranquilidad. Puede que porque árbol y tiempo sean dos términos inexorablemente unidos para mí. Y qué mejor cosa que esperar con tranquilidad el paso del tiempo...Me sirven muchas veces para domar esta maldita impaciencia que por muchos años que cumpla no remite. Sólo el tiempo permite lo que ha de acontecer. Con prisa o sin ella, ocurrirán las cosas cuando tengan que ocurrir. Como crecieron estos troncos cuando les llegó la hora, a base de cumplir años!!



Hoy me ha costado mucho transitar así que el paseo ha sido muy corto pero al menos he logrado moverme un poco. En mi vuelta ya hacia la casa veo que hoy han sido muchos los árboles y arbustos que han decidido vestirse esta mañana con "perlas". El guillomo resultaba precioso adornado con pequeñas gotitas de agua.

Desde las terrazas de la casa se veía hoy el pueblo a lo lejos envuelto en nubes. Qué psicológicas son a veces las sensaciones. Verdad? De repente, la imagen de las casa envueltas por la neblina me han provocado una sensación terrible de frío y he pensado que sería mejor recogerse ya en casa. 


Casi de reojo he visto la butaca de mimbre junto a las arizónicas. Un rincón que en el buen tiempo resulta fresquito y muy agradable para estar. Hoy parece que la butaca sabe de la inclemencia del tiempo y espera tiempos mejores para que la jardinera vuelva a visitarla...

Todo volverá. En realidad nada se va del todo. Incluso en el día más sombrío un rayo de luz logra este maravilloso destello sobre una gota de agua en la hoja de un rosal  :) 
Muchas gracias por leerme, queridos lectores. Que tengáis un bonito día.


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15 comentarios:

  1. Que bonitas reflexiones, el invierno también es mágico y efectivamente nada se va del todo.
    Te deseo también que pases un buen día y una pronta recuperación.
    Un saludo

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    1. Gracias Julián!! Sí, es mágico...me siento tan privilegiada de poder asistir al cambio de las estaciones. Has pensado cuánta gente vive en ciudades, rodeados de cemento que siempre es igual? Imagino que si la vida me obliga me adaptaría a todo pero si tuviera que vivir en una casa sin jardín...no sé, creo que moriría de tristeza :)

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  2. Me encanta el musgo y los líquenes en las piedras y esa neblina parece mágica.

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    1. Hola, Carmen!! Pues sí, son bien hermosos los dos. En tu jardín, con tu clima húmedo debes tener todas las piedras llenas de ellos. Un abrazo, me alegra verte por aquí.

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  3. Esta precioso tu jardín. Saludos.

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  4. Que bien. Que ya puedas dar algún paseo.
    Te deseo una perfecta recuperación, no tengas prisa, con calma también se llega lejos y así el jardín un poco entregue a sí mismo te hablará y seguro que dará indicaciones útiles.
    A mi me pasó algunas veces, abandonarlo un poco y cuando vuelvo veo algo que me choca y hago siempre la misma reflexión - como no me había dado cuenta ...... solo habla cuando El quiere.
    Un afectuoso saludo

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    1. Qué cosas más sabias dices, Maruxa!! Muchas gracias por tus buenos deseos y por tus palabras profundas y que sólo alguien inteligente puede pronunciar. Un abrazo, querida Maruxa.

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  5. Está claro que, si sabes mirar, el jardín tiene su encanto en cualquier estación. A mi también me gusta mirar el rocío cuando se evapora por la acción del sol. Un beso, María.

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    1. Así es, Mónica. Este efecto de vaho no es exactamente rocío. Es diferencia de temperaturas entre el acolchado y los troncos y el aire frío exterior. El año pasado lo observé también. Lo cierto es que no es muy habitual. otro besillo para ti, guapa.

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  6. Me alegro mucho, María, de que ya puedas darte un pequeño paseo. Piano, piano, se va lontano. No te apresures, el jardín tiene su ritmo y te esperará siempre. Yo, despues de alguna ausencia, siempre me sorprendo de los cambios que encuentro en el jardín.
    Un beso.

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    1. Gracias Lola. En realidad no es andar. Es apoyarme en las muletas y cargar el peso en manos y hombros pero bueno....al menos doy unos pasos aunque tenga que sentarme al momento. Pasado mañana me vuelven a operar. A ver si a partir de aquí me prescriben rehabilitación y puedo recuperar algo el movimiento. Estoy ya un poco preocupada...pero bueno, seamos optimistas!1 :) Un beso mi niña.

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  7. Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.

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    1. No sé qué he hecho. Acaba de desaparecer tu comentario. Disculpame. Bueno, lo copio de nuevo:
      Me gusta y comparto tu reflexión sobre el jardín, es invierno pero la vida sigue viva en un brote, un despuntar, no se detiene del todo, solo va lento y es un buen momento para relajarse y observar esos rayos de sol ténues y las luces que forma entre las hojas o las ramas peladas. También, como tú, me gusta que mi jardín siga siendo natural, liberal que digo yo, que no esté impecable como salido de una revista, en definitiva, que esté lleno de vida.
      Muchos besos, guapa

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    2. Tenemos filosofías parecidas sobre el jardín, Montse. No nos gustan los jardines encorsetados ajajjaja Un abrazo, niña.

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