sábado, 31 de diciembre de 2016

Rosa 'Night Owl' con hojas teñidas ahora de un precioso tono púrpura violáceo

A principios de junio de este año que hoy finaliza os presenté Rosa 'Night Owl' recién traído a mi jardín.

Os dije que lógicamente sólo podía hablar de la rosa y prácticamente nada del rosal. Era un bebito recién plantado y os prometí que cuando empezara a dejar de serlo os los iría mostrando (son dos los ejemplares que cultivo en mi jardín). Todavía no crecieron mucho pero no he podido resistirme a compartir con vosotros los hermosos tonos de la vegetación de este rosal ahora, justo al inicio del invierno. Ahora que todo o casi todo en el jardín se dispone a dormir, todavía salta la vida ante nuestros ojos. Y como siempre, lo hace de una manera tan bella... :)

Sé que soy insistente. Lo sé, amigos. Lo sé jejejeje pero es que no puedo dejar de manifestar mi asombro y mi emoción ante tanta belleza como me regalan mis rosas!! Sus flores lo único? No!! Un rosal es mucho más que una rosa...o a mí me lo parece.
A este rosal puedo acceder de cerca para verlo a pesar de mi muy limitada movilidad. Afortunadamente me traen fotografías de las zonas a las que no puedo llegar con mi silla de ruedas así que he podido comprobar que no se han comportado los dos igual. El que está bajo la encina quizás porque recibe muy poco sol en otoño ha parado su crecimiento pero éste que está orientado al este y caen sobre él los rayos de sol de la mañana, durante el final del otoño todavía sin heladas y con temperaturas muy suaves, ha decidido no parar de brotar y lo ha hecho de esta manera!! Con unas hojas teñidas de un precioso tono púrpura violáceo...y qué me decís del tallo y los pecíolos? ;) Qué lindos...

De los dos ejemplares, éste es el más vigoroso. Probablemente porque no tiene la competencia de raíces ninguna. No como el otro ejemplar que tendrá que luchar contra las de la encina. Este tiene unos vástagos gruesos, largos y vigoroso y presenta una salud enviadiable. 
Ya sabéis que no me gusta cortar las últimas rosas. Prefiero que mis rosales cierren el círculo permitiéndoles formar escaramujos. Es un modo de animarles a que se "echen a dormir" tras haber cumplido su cometido de formar semillas. 
Tan sólo con tener la precaución de sacudir ligeramente las ramas con rosas pasadas, veremos como los pétalos caen y el rosal no tiene un aspecto desaseado. Pero además creo que los escaramujos son en muchas variedades de rosas unos frutos preciosos que prolongan el interés del rincón dónde se encuentren y que por añadidura son un buen alimento para aves e insectos.

Como es lógico, en un jardín dónde muchas variedades de rosas son absolutamente nuevas, desconozco de antemano si formarán o no escaramujos y cómo serán estos.
Este año me he sorprendido gratamente con este rosal. Primer fue una rosa de una belleza que me sobrecogía. Oscuras como la noche!!



Y ahora son sus hojas teñidas de vino y estos preciosos escaramujos que parecen manzanas en miniatura! Cada rosal produce un tipo de escaramujo (cuando los produce) y son tan distintos en forma, color, textura, tamaño... estos en verde y granate son tan preciosos!!

Ya llevamos dos noches de heladas y los cinorrodones se rompen y se ablanda con el hielo. Afortunadamente para los pájaros!! En breve darán buena cuenta de ellos cualquiera de los montones de rabilargos, mirlos, urracas o estorninos que visitan o viven en mi jardín. Mientras tanto no son un precioso adorno colgado del extremos de los tallos de este rosal? :)
Feliz Año Nuevo, queridos lectores!! ;)