miércoles, 12 de octubre de 2016

En el jardín presente

Cuan lento y difícil puede ser todo!! Esta situación mía con la pierna fracturada me lo está demostrando. No se te ocurre hoy que un silla de ruedas te posibilitaría ir a las terrazas y  la silla de ruedas hace su aparición en tu salón como por obra de magia. No. Traerla a casa lleva sus gestiones, sus trámites y su tiempo.
Y llega, y piensas que ya tienes la solución para poder transitar por las terrazas. Casi te imaginas a toda velocidad recorriendo terrazas y si haces un esfuerzo aplanas un poco con la imaginación tu jardín para poder soñarte arriba y abajo recorriendo los caminos. Guau!! Qué bien. Por fin la libertad!! Soñar es gratis...
Pero eso es porque no has pensado en mil detalles que cuando puedes andar con normalidad te pasan desapercibidos.
Te la ponen en medio del salón y mientras te encaminas con dos muletas hacia ella a pesar de hacer grandes esfuerzos no logras impedir el mal rollo que te está entrando mientras la miras. "Que no, que esto es temporal, que tus piernas volverán a andar como siempre" intentas repetir en tu cabeza para animarte y te sientas en ella. Ves el reflejo de tu propia figura sentada en ella sobre los cristales de la puerta y retiras la mirada ajjajaja Sí. Te impresiona :)
Bueno a ello!! Qué rigida!! Qué poco confortable!! A ver, con algún almohadón? Bueno, la cosa mejora un poco. No mucho, pero mejora. Sí. Venga. Esto es cuestión de un poco de empeño...
Qué se haga el movimiento!! Y las manos se te van a la goma de las ruedas...
-Que no, que no se agarra por ahí. Que están los aros exteriores para hacerlas girar!! - Oyes a tu espalda. Caramba!! Pues es verdad que las ruedas tienen otro aro!! Y piensas que es lo lógico. Que de no tenerlos irías siempre con las manos manchadas y que sería imposible no destrozarse la piel con la tierra y demás cosas que se adhieran a las gomas de las ruedas. Pues sí, ahora ves la lógica pero yo jamás he estado en esta situación y no se me había fijado hasta ahora. Vamos. De peores he salido!! A echarle webs!! Vale. Ya sé por dónde agarrarlas, ahora será pan comido. Ja!
Intentas que aquel artilugio sobre el que estás montada se mueva en la dirección que deseas. No tienes tacto. No sabes cuánta fuerza debes imprimir. Tomas los aros de las ruedas entre tus manos y empujas hacia delante. Ves tu propia pierna izquierda escayolada, recta y tiesa, adelantada a tu propio cuerpo, desplazarse a demasiada velocidad hacia delante. Y de repente casi se empotra contra la vitrina!! 
- Para!! Para!! Gira las ruedas!!- Escuchas. Te preguntas como narices se giran las ruedas. Haces caso de las indicaciones que te dan. Ok. Ok. Mientras sujetas con una mano para inmovilizar una rueda, empujas la otra para que se mueva en la dirección que quieres girar. Y tratas de ejecutar el movimiento mientras tus familiares huyen despavoridos de una silla (sobre la que tú vas) que notan sin control alguno de tu parte y temen ser atropellados o estampados contra los muebles!!
Escuchas las palabras de ánimo de tu hija y por un momento te acuerdas de aquel verano de hace ya más de treinta años, en el que anhelabas que echara sus primeros pasos y aplaudías el par de zancadas inestables que lograba dar hasta desmoronarse entre los brazos abiertos de su padre en cuchillas esperándola a dos metros de distancia. El mundo al revés. Eres tú la que tienes que aprender hoy a moverte sobre esta silla endemoniada. Pues a ello!!
Nada. Imposible. Demasiados muebles!! No era grande el salón? La cosa es que sigue siendo igual de grande que siempre pero hoy parecía tremendamente pequeño...
Está bien. Esto no será tan rápido como pensabas. Para manejar esto hay que sacarse el carnet de conducir! ajjajajaj En las terrazas frente a la casa. Sí. Será mejor allí con más holgura.
El asunto es que se precisa llegar a ellas. Y entonces, ya encaminada hacia la casita de madera y montada en aquel artefacto empiezas a dudar desolada si el ancho del camino será suficiente para que sobre él se asienten las dos ruedas. Ummmm raspando!!
Un familiar empuja y te lleva camino abajo trazando sus curvas y temes que las ramas del aligustre se estampen en tu rostro. De refilón, pero te llegan a dar a pesar de intentar esquivarlas jjajajja A tu paso te raspas la pierna tiesa con las hojas de los arbustos. Bueno, ya queda poco. Llegas al final del camino y por fin el espacio se abre. Ahora te demostrarás tu propia destreza para conducir aquella silla infernal. 
Pues no. Tampoco es fácil. Esta terraza siempre ha estado así de inclinada hacia la otra (la más grande frente a la fachada larga de la casa)? Debe estarlo pero jamás noté tanta pendiente. Venga, conduce!! Te animan. Pero tú no te mueves. Estás como una estatua de sal. Venga, mamá!! Repiten. Te preguntas si en cuanto le des a las ruedas la silla no saldrá a toda velocidad e irás a dar con tus huesos sobre la barandilla de la terraza de más abajo. Eso si la silla en su trayectoria logra mantenerse en pie y el pequeño escalón de seis o siete centímetros que hoy te parece descomunal no la desestabiliza y te hace volcar a ti y a la silla...
-Soy una valiente!! Lo he sido siempre!- Repite tu cabeza a modo de mantra que no te crees ni tú misma porque ni eres una valiente ni jamás has sido intrépida. Lo peor es que lo sabes ajjajaj. Todo para imprimirte algo de ánimo. Y le das y ves que aquello empieza a tomar velocidad y gritassssssss Gracias a Dios te sujetan! La silla se para y te enteras de que eres tú la que con la fuerza de tus brazos debes ir dejando poco a poco que giren las ruedas pero sosteniéndolas para que lo hagan despacito. Ok. Sí. Te has enterado. De nuevo le das. Pardiezzzzz qué fuerza tienes que hacer para que aquello no corra. Vale. Parece que estás tomándole el tranquillo. 
Ay Dios!! Nunca llegará lo fácil? Esto parece una carrera de obstáculos. Ahora viene el pequeño escalón que separa una terraza de la otra. Eso ya no te atreves a intentarlo tú sola. Empujan tu silla para descenderlo de espaldas y notas tu cuerpo volcarse (tú sientes que peligrosamente) hacia atrás junto con la silla y ves el cielo y las ramas del enebro y según sigues bajando las de la Catalpa que parece que ya está quedándose sin hojas (ummmm le ha faltado riego? Bueno. Deja. Que no es el momento de sufrimientos jardineriles!!) Por fin abajo! 
Guauuuuuu qué pedazo de terraza!! Más de ochenta metros, ahí es nada!! y todos los metros y metros que hay de explanada para dejar los coches entre ella y el portón de acceso a la parcela. Bien!! Ni muebles ni familiares "atropellables"
Por fin te permites un rato parada para deleitarte con la visión que de tu jardín tienes desde allí. Como a un amigo que hace tiempo que no ves te entran ganas de saludarlo. Y en tu cara se dibuja una sonrisa amplia de felicidad!! Qué lindo mi precioso jardín :) Mi querido jardín...
Ni un segundo tardas en darte cuenta. Cómo no vas a verlo si está empezando a encenderse? Rhus typhina presenta ya el rojo del otoño!! Ha merecido al pena el esfuerzo de llegar aquí. Ay qué rojos!! (Te alegras de que Pilar te convenciera de ponerlo a pesar de ser tan invasivo) El camino de las acidófilas, húmedo y fresco hoy por la lluvia, empieza a presentar los tonos propios del otoño. El guillomo pronto enrojecerá también antes de desnudarse del todo. 
A tus ojos de jardinero no se les escapan los detalles de descuido producto de tu ausencia pero hoy no importa! No importa tanto que no se hayan cortado las inflorescencias secas de la Sorbaria sorbifolia. Ni las malas hierbas que están demasiado altas. Ni el crecimiento excesivo de la hiedra sobre la valla divisoria. Eres jardinera y no puedes dejar de ver por el rabillo del ojo las hojas muertas de los Iris germanica cerca de tu silla. 
Es tanto el gozo de contemplar de nuevo tu jardín que supera con creces los fallos, las labores retrasadas, las faltas de riego, las imperfecciones...Ya se hará! Ya se quitarán las hojas secas, ya habrá tiempo de eliminar las inflorescencias. Hoy toca disfrutar. Siento algo de fresco pero no quiero decirlo para que no me interrumpan trayéndome una manta ajjajaja 
En minutos las ganas de rebajar la distancia a algunas plantas que puedo divisar algo más de cerca desde la explanada acrecenta mi dominio en la conducción y esto su vez me anima más y más. Tengo que llegar a la Tilia cordata que está comenzando a otoñar. Qué bonita. Está claro que ha arraigado y que incluso ha crecido bastante este su primer año. 
Al girar me encuentro la fachada de mi casa. Cómo pueden valorarse tanto las cosas que en otros momentos son cotidianas y que ahora, por las circunstancias, llevas sin disfrutar de ellas tanto tiempo? Se me hace raro volver a verla de cerca. De repente me percato de los cristantemos blancos que trajo el año pasado mi amiga Isabel en una macetilla y me asombro de cuánto han crecido!! Ya tienen botones florales y sin duda cuando vuelva a poder poner los dos pies en tierra una de las primeras cosas que haré será estacarlos. Y cortar esas ramas florales secas de los Stachys bizantina que tanto la afean y domar un poco el crecimiento descontrolado de ese Solanum rantonnettii que ahora florece con ese precioso color púrpura violeta. 
Llevo rato haciéndome la sorda. He escuchado de sobras las advertencias familiares de que está empezando a llover pero no he querido darme por enterada. A ver si me dejan un rato más. Incluso agradezco las gotas de lluvia sobre mi cara y mis manos. No quiero dejar de mirar mi jardín rezumando humedad...
Ya no puedo hacerme durante más tiempo la sorda... Tendré que regresar a casa. Pero me iré satisfecha y con una bocanada fresca de aire en mis pulmones!! Hoy, después de más de veinte días, por fin he respirado de verdad. En él!
Una última mirada me permite descubrirla. Qué bandida!! Sin mi control la parra virgen se salió con la suya y llegó a lo más alto del tejado. Cree que tiene todo el tiempo por delante para llegar a invadirlo. Pero no. Está equivocada. La miro amenazadora al paso. Quiero pensar que pronto podré poner freno a sus ambiciones...No se saldrá con la suya!! ;)
Feliz día de la Hispanidad, AMIGOS!!!