martes, 27 de septiembre de 2016

Del jardín ausente

Mañana se cumplirá una semana. Casi siete noches con sus casi siete días sin estar en él. Lo peor son los días. Terriblemente largos. Sus horas de ritmo insufriblemente lento!! 
Comienzo ya  por la mañana  sabiendo que me tengo que resignar y que ni hoy ni mañana ni pasado...ni en varias semanas podré volver a recorrer sus caminos. La fracturas de los huesos tienen eso, un tiempo de recuperación muy largo. Y si las fracturas son en las piernas pues la imposibilidad a la hora de jardinear es total y absoluta. Maldita sea!! En la hora en que se me ocurrió el miércoles bajar por aquel camino escarpado!! 
Qué increíblemente distinto se viven las cosas dependiendo de nuestro momento. Las ventanas que en situación normal son de fácil acceso se convierten en inexpugnables a pocos muebles que haya delante de ellas cuando una se sostiene en unas muletas y lo que se puede disfrutar de lo que se ve desde ellas es desde el interior de las estancias y claro...no es lo mismo :)
En mis cortos trayectos de la cama al asiento en el salón en el que paso horas y de allí al baño, logro a veces sostenerme con las muletas unos segundos parada tras una ventana más asequible y lo veo un instante. Pero en cuánto me ven quienes me cuidan me riñen y me envían a  sentarme de nuevo. Trato en esos brevísimos instantes de percibirme de la mayor cantidad de detalles posibles buscando "pistas" que me informen de su estado. Como una ladrona de imágenes pillada in fraganti agilizo el robo de mi botín de imágenes y las guardo atesorándolas en mi cabeza para luego deleitarme con las que he logrado capturar a través del cristal rememorándolas durante un buen rato. 
Intento conformarme esperando y deseando que la siguiente vez que pase por una, mis brazos tengan más fuerza para sostenerme un ratito más frente a ella y poder ver con algo más de detenimiento. Me paso el día pensando si habrá alguna planta sufriendo, si lo estarán regando mucho o poco, si las plantas que puse en tierra hace poco estarán enraizando. Sin saber...sin ver, sin comprobar, sin tocar... me desespero!! Y no me valen de nada las palabras tranquilizadoras que recibo de mis familiares diciéndome que está bien, que no le pasará nada. No me valen porque yo preciso estar en él, comprobar directamente, tocar debajo del acolchado y notar el grado de humedad del suelo, no dejarme escapar un detalle en el repaso, apartar las ramas y comprobar si hay habitantes indeseados; mirar casi con lupa voltear las hojas...necesito hacer lo que hago siempre. Simplemente.
Me paso el día con la sensación de enclaustramiento y con un deseo irrefrenable de verter sobre mi jardín una mirada escrutadora que permita un análisis fiable de su estado y que me dé seguridad de que todo está en orden y la certeza de que está aconteciendo en él lo que por la época del año en la que estamos, tiene que acontecer. Temo por mi jardín Como si le faltaran mis ojos sobre él evaluando su estado para que sobreviviera. 
Engreída jardinera!! Nos creemos imprescindibles y somos solo meras comparsas... Es más bien sus sonidos, su aroma, sus colores, los que me faltan a mí!! Sabía cuánto llego a amar mi jardín pero esta semana desde que me caí y me rompí la pierna lo he podido comprobar...Vosotros que me leéis y sois jardineros, estoy segura que me podéis entender.
Afortunadamente mucha parte cuenta con riego. Pero claro, el riego se puso hace casi dos años y en este tiempo se han ido haciendo más plantaciones. Yo sé de memoria lo que tiene y lo que no tiene riego pero quienes me cuidan.... quienes me cuidan por mucho voluntad que tengan (que la tienen) es imposible que no se olviden de regar alguna. Y son tantas las que hay...
Cada vez que mis familiares regresan a casa y me dicen que han regado tal o cual zona les bombardeo con miles de preguntas tratando de asegurarme de que todas y cada una de las plantaciones, especialmente las plantadas hace solo unos días antes de mi caída, han recibido el agua que precisan para sobrevivir. No sé ni como me soportan!! Ni a mí ni a mis interrogatorios!! jejejje
─Una plantita que hay en tonos amarillentos (Lonicera nitida) al lado de  una en tonos muy oscuros con algunas hojas cobrizas (Berberis thunbergii 'Atropurpurea') y que pincha mucho─ Como si ellos se hubieran percatado a simple vista de las espinas del diminuto arbusto ajajjaja Y cuando no veo reacción en su cara de saber a qué plantas me refiero sigo: ─Ambas están en un triángulo de plantación─ "Un quéeee?" interrumpe mi interrogatorio ─ Un espacio en forma de triángulo que tiene acolchado (y especifico cuando veo el ceño fruncido en la cara de mi interlocutor y veo que no sabe qué es el acolchado) Que tiene trocitos de madera cubriendo el suelo. Está a la derecha del camino que recorre el jardín por el norte a la altura de...(¿Cómo decirle que uno de los vértices del dichoso triángulo de plantación es un Loropetalum chinense 'Fire dance'?) Desisto del nombre botánico y elijo una descripción que por mucho que me empeño no logra dibujar en su cara una expresión de saber a qué arbusto me estoy refiriendo. Ni diciéndole que tiene las hojas oscurísimas ni hablándole de una estructura algo péndula...Ni hablándole de que si se fija bien hay algunos pétalos de flores fucsias ya secas en el extremo de alguna rama. No hay modo!!
Uffff qué agotamiento!! Con lo fácil que es identificar un Loropetalum!! ajajajja Claro, fácil para un jardinero pero para un profano que no distingue una gramínea de una suculenta...No, no es fácil!!
Incluso les llego a mostrar fotografías de tal o cual planta que para mí son absolutamente esclarecedoras pero que para ellos no son más que imágenes de una planta entre los cientos de plantas que hay en mi jardín.
Y yo, en secreto, me asombro de que esta o aquella belleza plasmada en la fotografía haya pasado desapercibida a sus ojos. Como es posible que tan pronto se la muestro no me digan ─Sí!! Síiiii. Sin duda, esa planta la he regado y tan hermosa me ha parecido que no quería ni apartar la manguera de ella para poder observarla más─ jejejejje Pues porque muchas veces son nuestros ojos de jardineros enamorados los que logran ver la hermosura indudable que hay en las plantas pero que esta belleza pasa inadvertida a aquellos que no tienen la jardinería entre sus aficiones.
Tratan de que no me preocupe repitiendo un genérico ─Todo, todo! Todo lo he regado!!─ Que solo logra inquietarme mucho más aún ajajjajajja Porque ese todo no me vale y siempre termino por pensar que quizás han confundido mis cinco pequeños Teucrium hyrcanicum 'Paradise Delinght' recién plantados con cinco malas hierbas y cuando yo logre recuperarme estén secos como la mojama.
Ayer con un esfuerzo denodado logré llegar a la puerta de casa y como si hubiera hecho los mil metros lisos, exhausta, llegué a sentarme en la silla que previamente me había puesto mi madre en el camino el jardín trasero, justo frente a la puerta de la cocina. 
Qué lujo!! Como cuando se vuelve a ver a un ser querido que llevamos tiempo y tiempo sin disfrutar de su compañía. Igual era mi añoranza. La tarde estaba algo desapacible y el viento movía las hojas de la Koelreuteria paniculata produciendo un sonido que era música celestial para mis oídos!! El arbusto de lavanda estaba al alcance de mi mano y sin demora froté sus hojas entre mis dedos. Ummmm que delicia de aroma!! Pasee detenidamente mi mirada por todas y cada una de las plantas que lograba divisar desde aquel punto. Todas vivas. Todas sanas. Mis preciosas mimadas!!
Y me dispuse a mirar cómo regaba mi madre envidiándola no sabéis de qué manera. Lo que yo hubiera dado por tomar en mis manos aquella manguera!! Por meter mis chanclas en los arriates y mancharme con el suelo los pies salpicados por algunas gotas de agua... 
Madre del amor hermoso...no tardé un instante en empezar a sufrir en cuánto comenzó a salir el agua. Zasssssssssss un chorro delgado y a presión máxima se estampó contra el borde del alcorque que bordea el Melia azedarach plantado hace unos meses. Se desmoronó totalmente y ahora ya no retendrá el agua de riego... Vi trazarse en el suelo del arriate una herida serpenteante y profunda según iba mi madre moviendo la manguera y el chorro de agua a presión sobre el suelo como una ametralladora tenía yo la impresión de que iba hiriendo mis plantitas recientes. Casi me dolía!! Casi no. Es que me dolíaaaaaa!! ajajjajaj Cerré los ojos para no verlo y mordí mi lengua para no gritar!!
Traté de explicar que debía cambiar la posición de la alcachofa y que según eligiera un punto u otro la forma de salir el agua cambiaría pero que mientras lo hacía debía cortar el flujo o "enfocar" sobre la pared pero no sobre el suelo ni sobre ninguna planta para no herirlas. La pobre... con qué voluntad trataba de hacerlo bien!! Cómo molestarse con una viejecita que solo trataba de ayudarme y de cuidar de lo que a mí me importa tanto que es mi jardín? Ella no merecía ni malos gestos ni malas palabras. Pero sí, aunque por fuera no dijera nada...por dentro era un sufrimiento absoluto ajjajajaj
Os habéis fijado con qué poca cantidad de agua dan los profanos por regada una planta? Os invito a que hagáis una prueba cualquier día con una visita que sepáis que no sabe de jardinería. Veréis como más que regar mojiquean las plantas por arriba y poco más. Nada de llenar bien los alcorques. Nada de cerciorarse de que el agua llega a mojar en profundidad...y cuando ves como más que un riego lo que están haciendo es echar un agüita de refresco te empiezas a preguntar si todo el resto del jardín, todo lo que no estás viendo, estará igual de poco regado...Ayyyy qué sufrimiento!!
Y a pesar de insistir en que sigan echando agua en una planta ─Porque sabes que la que ha caído hasta ahora no mojará más allá de los primeros dos centímetros de suelo─ Tienes que repetir que sí, que más. Que no se preocupen, que la planta precisa más agua!! Que es mejor no regar todos los días pero que cuando se haga sea en profundidad para que las raíces vayan hacia abajo en busca de la humedad y no la busquen en superficie y que riegos tan continuos y someros no ayudan nada ni son suficientes para el abastecimiento de éste o aquel árbol.. Se aburren de regar. Normal!! Y sospecho que no teniendo la mirada vigilante del jardinero sobre ellos terminan de regar demasiado pronto con tal de dejar ya tan tedioso trabajo!! jejejjeje
Es impensable que hasta que pase algún mes pueda volver a ninguan zona de mi jardín. Es demasido inclinado y demasiado peligroso el riesgo de volverme a caer si trato de recorrerlo muletas en mano Pero el jardín trasero es plano y la piedra del camino que lo recorre no presenta relieve ninguno. Es posible que si me pone mi madre sillas cada pocos metros en las que pueda ir sentándome a lo largo de este camino pueda yo regar el jardín trasero. Tardaré la tarde entera pero y qué? No tengo que hacer nada más!! 
A ver si me encuentro mejor en unos días y puedo intentarlo. Así no forzaría la pierna en absoluto. Deberían ser unos pasos apenas entre silla y silla pero se puede hacer. Sin duda!! Mi madre seguro que me echará una mano e irá cambiando las sillas de lugar cada muy pocos metros. Bajo promesa de no apoyar la pierna, por supuesto!! Me da igual el trabajo que me cueste moverme entre sillas...necesito tomar en mis manos esa manguera y verter delicadamente la cantidad justa de agua que precisa cada una de las plantas de mi jardín trasero.
Estoy segura que me deleitaré sabiendo de su regocijo al reconocer mi mano y no sentir los golpes de la presión de agua descalzándolas si no la caricia de un agua mansa que cae alrededor del suelo dónde están plantadas humedeciendo despacito en profundidad sin dañarlas... 
Síiiii quiero pensar que mis plantas me añoran como yo a ellas. Y si no es así, a mí me vale imaginándolo...ajajajja