miércoles, 14 de octubre de 2015

Anemone hupehensis var. japonica 'Splendens' (Anémona japonesa, anémonas de otoño)

Las anémonas japonesas me parecen unas vivaces deliciosas. El paradigma de lo que un niño garabatea cuando le pedimos que dibuje una flor. No? Sencillas, alegres, 
Las flores emergen a cierta altura, por encima de la roseta basal que forman sus bonitas hojas divididas en tres lóbulos dentados.
Es una planta que se toma su tiempo en llegar a afianzarse pero que una vez ha logrado arraigar bien no presenta mayores problemas de cultivo.

Anemone hupehensis var. japonica 'Splendens' es una planta que podemos cultivar en España perfectamente a la sombra iluminando con su bonita vegetación y sus alegres flores cualquier rincón dónde crezca.
Quizás en otros climas distintos al que goza mi jardín pueda cultivarse con algo más de sol, en el mío conviene una ubicación en semisombra. Las dos matas que tengo están en el jardín trasero dónde reciben unas horas de sol por la mañana temprano y en verano, un poco de refilón por la tarde.
Las matitas forman cojines de hojas que son bonitas incluso sin estar en flor. Ir eliminando las flores según van pasándose nos ayudará a prolongar la floración.


Requieren un suelo con abundante materia orgánica. Al plantarla no deberíamos olvidar incorporar al hoyo de plantación de una buena cantidad de estiércol bien fermentado y algo de humus de lombriz. También deberemos llevar algo de cuidado en intentar evitar que el suelo llegue a secarse. Las anémonas del Japón gustan de suelos frescos y húmedos, no encharcados.
Anemone hupehensis var. japonica 'Splendens' es una vivaz totalmente resistente en climas dónde las heladas no superen los 15 grados bajo cero. Se trata de una vivaz encantadora que forma matas tupidas que pueden alcanzar unos 80 cm de altura y que nos ofrece su floración ahora, en otoño a diferencia de otras variedades que florecen en primavera.
Por cierto, que es otra planta cuyas flores pueden usarse para formar ramos en casa porque duran bastante en un jarrón con agua.
Se extiende con cierta facilidad con sus fibrosas raíces y en los bordes de las matas de un año a otro va viéndose aparecer brotes laterales que va haciendo que se vayan extendiendo. 



Como muchas vivaces, cuando se ven demasiado tupidas o que superan el espacio asignado conviene algo antes de llegar la primavera y que las plantas vuelvan a la actividad vegetativa, desplantar la mata completa, dividirla con una pala y volver a plantar solo una fracción tras una buena limpieza de tallos y partes muertas. Decir si acaso que conviene llevar algo de cuidado en no dañar sus raíces cuando la dividamos. Con una pala recta que iremos clavando en el perímetro del lugar dónde crece no tendremos problemas. Una vez cortado como si fuera un "flan" el cepellón haciendo palanca saldrá con facilidad de la tierra pudiendo entonces limpiarse y dividirse.
Como es lo habitual en las vivaces la parte aérea muere en invierno desapareciendo casi totalmente volviendo a rebrotar en la primavera siguiente.



Parthenocissus tricuspidata 'Veitch Boskoop' y Parthenocissus quinquefolia. La enredadera de Virginia, Parra virgen o Ampelopsis

Son tantos los nombres comunes por los que se conoce a estas dos trepadoras!! Enredadera de Virginia, Parra virgen, Ampelopsis, Enamorada del muro...etc. Tanto Parthenocissus tricuspidata 'Veitch Boskoop' como Parthenocissus quinquefolia son magníficas trepadoras que con un crecimiento bastante rápido logran cubrir muros con relativa facilidad cubriendo en unos años paredes de ocho o diez metros.






Imprimen a la zona dónde crecen una magnífica sensación de verdor y su tiempo de interés se prolonga hasta que llega el otoño. Quizás su momento de mayor esplendor en el que sus hojas adquieren unas preciosas tonalidades que van del naranja al rojo.
Puede cultivarse tanto a pleno sol como en la sombra, claro que los tonos otoñales serán más vistosos si las parras reciben algo de sol.




A diferencia de otras trepadoras como la Hiedra, Parthenocissus no daña las paredes o muros sobre los que se desarrolla. Sus ventosas permanecen en la superficie de éstos sin adentrarse en las grietas ni deteriorar así las paredes.

La enamorada del muro no tiende a contraer enfermedades ni plagas pero no es conveniente excederse con el riego para evitar enfermedades fúngicas pero tampoco que la planta crezca en un suelo excesivamente seco que favorezca la aparición de araña roja.
No es exigente en cuánto al suelo pero conviene la incorporación de materia orgánica tipo estiércol en otoño para que esté disponible sus nutrientes cuando en primavera vuelva a brotar. El exceso de agua o que el suelo permanezca anegado no beneficia a la Parra virgen, es mucho mejor que crezca en un suelo con buena permeabilidad.

También es muy resistente a las temperaturas extremas. Resiste perfectamente las heladas de mi zona e incluso algunas superiores, incluso las que llegan a los 15 bajo cero. Igualmente el calor del verano no las daña demasiado.
Si acaso tiene algún problema es el crecimiento excesivo que pueda tener alcanzando canalones o las tejas de los tejados. No dudéis en podarla cuando llega a la parte alta de los muros para evitar problemas de humedades en los tejados o de rotura de los canalones. 

Pueden reproducirse tanto en primavera como al final del verano. Si es en primavera es mejor usar madera madura (crecida el año anterior) y por el contrario, conviene usar ramas más tiernas si tratamos de reproducirla en verano es mejor usar ramas del año.

La poda puede hacerse en cualquier momento pero conviene realizarla en otoño una vez la hoja ha caído. Para mí es mucho más práctico ya que así  se ven las ramas desnudas y podemos apreciar dónde se ramifican, eliminando todas aquellas que sobrepasan el espacio que le hemos asignado y sobretodo las que se acerquen peligrosamente a las partes superiores de las paredes dónde, como hemos dicho, haya canalones o tejas por debajo de las cuales puedan introducirse y dañarlas.
Tanto, Parthenocissus tricuspidata 'veitch Boskoop' como Parthenocissus quinquefolia desarrollan zarcillos en cuyos extremos desarrollan pequeñas ventosas que segregan un líquido que les permite adherirse a los muros o soportes sobre los que se cultivan.  Existe alguna variedad (Parthenocissus inserta) que no emite ventosas si no que se sostiene mediante zarcillos que se enrollan a los soportes. Por cierto, muchas veces esta variedad que únicamente emite zarcillos se vende como quinquefolia cuando en realidad no lo es. La mayoría de las Parras vírgenes pueden crecer sosteniéndose ellas mismas y tan solo precisan un tutor o cualquier otro tipo de soportes hasta que la planta crece un poco, en breve ella misma se irá adhiriendo a las paredes sin requerir nuestra ayuda.
Hay alguna pequeña diferencia en lo que hace a la forma y color de estas pequeñas ventosas, en Parthenocissus quinquefolia éstas son algo más pequeñas y "secas", 

Por el contrario en Parthenocissus tricuspidata 'veitch Boskoop' las diminutas ventositas adhesivas son más redondas, con un círculo claro bordeándolas. 





Existen bastantes variedades de Parthenocissus con hojas de distintas formas. Parthenocissus Quinquefolia como su nombre indica tiene cinco folíolos, 



En cambio Parthenocissus tricuspidata tiene hojas recién brotadas de forma acorazonada dividiéndose posteriormente según maduran y llegando a ser trilobuladas. Pero también hay variedades de hojas enteras y acorazonadas.