miércoles, 8 de abril de 2015

Los púrpuras: Corylus maxima `Purpurea' (Avellano de Lambert)

Cuántos matices de color puede llegar a tener el avellano de Lambert!! Suelen crecer con varios pies y forman espléndidos arbustos que alcanzan con los años los cuatro o cinco metros.
En verano producen avellanas comestibles y en invierno sus largos amentos permanecen en sus ramas tras tirar la hoja.
 Me encantan estas hojas con esos dibujos que parecen hechos a plumilla. Más oscuras oscuras ahora que luego, en verano, cuando se torna más verde.



He situado uno frente a otro porque no es autofértil y precisa la presencia de otro ejemplar para fructificar.
En todo caso no ha sido la expectativa de comer avellanas el motivo de haberlos introducido en el jardín, han sido sus preciosas hojas con sus maravillosos colores.



Olmo siberiano (Ulmus pumila)

En pocos días han brotado mis olmos siberianos (Ulmus pumila). Qué rapidez!! Apenas sacan las hojas y ya están cuajados de sámaras (los frutos). Ahora que comienzan a subir las temperaturas vierten sobre el seto norte su sombra no demasiado espesa. Proyecté este seto teniendo en cuenta la frescura que aportan los dos olmos cercanos a él protegiendo algunas plantaciones del sol del mediodía, cosa que les irá estupendamente. 
Tienen ya sus años y han alcanzado una buena altura. Son árboles maduros ya que indudablemente tienen sus inconvenientes. Todos las conocemos: sus raíces agresivas se extienden superficialmente a metros y metros de distancia del tronco. Detectan la presencia de agua y hacia allí se encaminan. De vez en cuándo, en cuanto veo brotar del suelo sus brotes,  tengo que desenterrarlos y arrancarlos junto con la raíz lo mejor que puedo, de lo contrario se apoderan de los cultivos cerca de dónde brotan.

Pero como otros árboles en mi jardín, no me gustaría prescindir de ellos. Aportan verticalidad con su gran envergadura ya; refrescan la zona con su sombra y en otoño adquieren bonita coloración. A lo que hay que añadir el gran volumen de hojas que utilizo para acolchar el suelo de los setos tras su caída.

No son árboles espectaculares, pero tienen sus encantos. Sus ramas inferiores se extienden horizontales sobre los arbustos y trazan sobre ellos curvas que me parecen preciosas. Por no hablar del sonido que produce el viento al moverlas!! 

Justo en estos días es cuando más me gustan. Con sus ramas cuajadas de sámaras (frutos alados, con forma que hace fácil su transporte por el viento) en racimos...a miles!! No duran mucho así, no tardando caerán secas sobre el suelo, con aspecto y tacto de papel.

Tenía mis dudas en la identificación y afortunadamente cuento con amigos especialistas a los que no hay planta que se les resista ;) En este caso ha sido Héctor Hernández Zapata quién me ha identificado los olmos como Ulmus pumila u Olmo siberiano.
Por cierto, Héctor lleva una página, "Autóctonas en el jardín" que os invito a visitar por lo interesante de su contenido. Una página que hace un recorrido por esas plantas que deberíamos utilizar con más frecuencia en nuestros jardines. 
Por lo que se ve son los único resistentes a la "Grafiosis" una enfermedad que afecta a los olmos autóctonos y que se transmite a través de un insecto coleóptero, la "galeruca del olmo" (Galerucella luteola) que perfora y roe las hojas produciendo su defoliación de forma prematura. 
Én esta imagen de Didier Descoues en Wikipedia puede verse  el "simpático" bichito que, transportando adheridas las esporas del hongo en su cuerpo las va diseminando por todo el árbol.
Bien, pues parece que los olmos siberianos (Ulmus pumila) tienen cierta resistencia a esta enfermedad afortunadamente. Yo no he apreciado síntoma alguno en los míos. Todo lo contrario, gozan de una salud enviable!!