domingo, 25 de octubre de 2015

Octubre sereno y dulce...

Anoche cambiaron la hora y esta mañana se ha notado. La luz durante mi desayuno itinerante ya no ha sido hoy azul como lo era más temprano, si no amarilla. Una luz que bañaba árboles y arbustos de tonos dorados. El otoño se ha implantado. No hay duda!! 

En cada paseo tenemos una sensaciones productos de nuestro estado de ánimo, sí , pero también de cómo está “vestido” el jardín, de la hora en que lo recorramos, de la temperatura…Cualquier aspecto lo cambia y lo determina. Qué tornadizos son!! A veces parece exultantes, otras pletóricos, en ocasiones bañados de cierta melancolía y hoy… Hoy el mío parecía dulce y sereno. 




Temprano por las mañanas, el jardín trasero queda demasiado preservado de la luz en este momento del año porque el sol sale mucho más al NE y la casa proyecta su sombra sobre todo él así que hasta que no estoy en la terraza pequeña no percibo realmente la gama de colores del día. 






Mis pasos junto a Iker, como siempre, se han encaminado hasta allí mientras me venían a  la cabeza las cosas pendientes de hacer hoy pero rápidamente he tenido  la firme determinación de disfrutar plácidamente del momento aplazando la preocupación por las tareas hasta después de finalizarlo. Hoy ha sido largo y lento mi caminar porque lo que veía me hacía pensar en tantas cosas… jejejje hoy estaba pensativa y algo melancólica y el jardín me ha ayudado a divagar un poco, tiempo durante el cual he disfrutado de sus amarillos y de sus rojos.


  

 

Inicio el camino que conduce al lilar y noto rápidamente bajo el almendro la suave brisa que mecía los olmos de los que tanto protesto a veces pero que tanta musicalidad aportan al jardín. Porque el jardín tiene música, claro que sí. La producen las ramas al frotar unas con otras, las hojas bailando en ellas, la producen los insectos en su incansable revolotear y hasta la caída de las bellotas que cubren ahora el suelo en torno a las encinas. Los olmos y los enebros y las mimosas.. todo se mecía levemente esta mañana. Las hojas, sin estridencias, caían suavemente al suelo no sin antes describir alguna cabriola sin grandes alharacas porque la fuerza que las movía no daba para más. He visto las eses que describían en el aire en su descenso y como alargaban el último trazo imaginario para depositarse finalmente junto a otras con las que poco a poco cubrirán el suelo este mes regresando a la tierra de la que proceden para que el circulo pueda volver a cerrarse. 


He recordado los artículos sobre morfología que he escrito estos días y que alguien pudiera decir que borran de un plumazo la magia que parece ser la causa de todo lo que acontece en el jardín pero no es cierto… saber cómo funciona y sus entresijos, diseccionarlo a veces, escudriñando en su interior… no me impide emocionarme con la belleza que como hoy lo cubre todo. La magia sigue ahí, por mucho que una sepa qué hay debajo de ella… 
Hoy he tenido una sensación de todo, como si el jardín fuera un organismo todo él moviéndose con cada una de sus partes al unísono, como si todos los árboles y arbustos hubieran decidido a la par teñirse de gamas cálidas y echarse a dormir. En realidad eso está pasando, que llega ya mismo noviembre y el frío se aproxima y los días menguan y las hojas, ya desprovistas de utilidad para las plantas se desprenden y se despiden y en breve dejarán desnudas estructuras que hoy, todavía, están cubiertas de amarillos evidenciando una desnudez bajo ellas que permitirá resaltar los dibujos de las cortezas que cubren las ramas, los troncos con preciosos escorzos que casi parecen escultóricos. Y vendrá la nieve para depositarse en ellos... y luego de nuevo el aire se tornará tibio y en primavera las yemas encogidas aún en sus ramas se desperezarán hasta estallar en virginales hojas...y todo volverá a comenzar!!



En eso he pensado hoy. En el círculo de la vida. El otoño es el momento del inicio del sueño, el camino que comenzó en primavera pletórico y engañosamente incansable toca a su fin. Todo termina!! Afortunadamente… termina para comenzar de nuevo como lo harán las hojas que durante todo mi paseo junto a Iker he ido viendo caer al suelo. Tornarán a su lugar de procedencia y durante el invierno, en un maravilloso y nutritivo proceso de compostaje, llegarán a formar parte de él para volver a ser parte de otras hojas, las que nacerán la siguiente primavera. Nacerán las próximas porque estas mueren. Visto así el final no se me antoja triste porque lo que nace lo hace gracias a lo que desaparece y por tanto el final no es más que algo que posibilita el inicio de lo venidero. El círculo se repetirá incansable…pero siempre con un matiz diferente y nunca exactamente igual...





Por un momento he tenido un golpe de vanidad y he llegado a pensar que yo, como las hojas, también me iré algún día, pero lo que venga, lo que será, de alguna manera será producto también de mi esfuerzo, de mis manos y de mis ilusiones. Sin mí seguirán creciendo mis árboles y lo mucho que este año he plantado. Embellecerán con sus ramas otros otoños que vendrán y otras primaveras que nacerán. Sin mí pero conmigo ya irremediablemente. Vanidosa!!! jejeje



Así son los jardines, un ciclo maravilloso que se repite incansable cada año y que a poco que nos fijemos mes a mes en él, nos estremece y nos conmueve. Alguien podría permanecer impertérrito ante la Naturaleza? Yo me me conmuevo. Sí!! Y lo hace porque la vida está presente en cada rincón, hoy bañado de amarillos, naranjas y rojos; mañana desnudo y aterido de frío  y dentro de unos meses de verdes exultantes. Con el matiz que sea, recién brotados o entrando en un dulce letargo, los jardines son siempre la vida cambiante y siempre hermosa.





Esta mañana se me antojaba el jardín bañado en una serenidad dulce.  Mi jardín no tiene cerca carreteras de gran circulación así que apenas se oye otro tráfico que el de los vehículos de los vecinos en su quehacer diario. 
Los pájaros, el viento, el agua de la fuente, los insectos,  Iker trotando alegre y contento acompañándome, haciendo crujir las hojas junto a mis pasos… en este silencio ajeno que nada lo perturba mi jardín puede “sonar” en mis oídos y me deleita en todos mis sentidos porque un jardín no es solo contemplación visual, es tacto, es música, es aroma… Y hoy, sí, la sinfonía que tocaban los colores, la brisa y la luz era suave sereno y dulce… como mi Iker.









10 comentarios:

  1. buen guardian tienes para ese jardin no creo que nadie se atreva acortar ni una ramita sin que el les olfaettee...
    Gran epoca el otoño, en cuanto a cambios de color, luz... en el jardin y en la naturaleza en general.

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    1. Bueno, Mario, no es tan fiero el león como lo pintan. En realidad es todo fachada. El color oscuro también aumenta la sensación de temor que suele sentir la gente cuando lo conoce pero ... no deja de ser un buenazo!! Inmaduro como un adolescente aunque ya no tiene edad de tantas locuras, parece un niño eterno ajjajaja

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  2. Bonito jardín, nada acaramelado, abierto al paseo y al disfrute en estos días necesariamente melancólico pero esperanzado. Me identifico con ti manera de sentirlo

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    1. Hola, Juan María!! :-) No recuerdo haberte visto nunca de visita por este jardín. Bienvenido a él y muchas gracias por tus amables palabras hacia él. A poco que hayas echado un vistazo al blog habrás visto que es un jardín de reciente creación. No tiene más de un año así que está completamente en ciernes pero...espero que el tiempo me ayude a contribuir en el crecimiento de lo único que llevo hecho, el esqueleto de lo que será el jardín dentro de algunos años. Un saludo.

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  3. Tienes un jardín precioso , que maravilla para poder disfrutar ! El otoño también tiene su encanto , hace que los jardines se inunden de paletas de color amarillos , ocres....con unas tonalidades que los hacen resaltar , con una belleza que invita a disfrutarlos con esa serenidad que recuerda que el invierno se aproxima.
    Me ha encantado !

    Un Saludo.

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  4. Me encanta que te haya encantado!!! R. Montblanc. Te invito a que te quedes en este blog y en este jardín. Bienvenida!! Gracias por tu visita y un saludo.

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  5. Wow, que fotos! Que jardín! Que cambiooooooo! En verdad que cambiado esta de como era antes! Y eso que apenas voy en los posts del 2015! Que habras hecho en todo este año? Madre mía, seguro será fantástico. Lo que mas me gusto y sorprendió de este año fue la entradita con la fuente y la puertecita con los trellis (las rejas de madera), dio un gran cambio! Privacidad y belleza a esa parte del jardín. Ah y también la escalera de piedras (aunque no recuerdo sin fue de este año o del pasado jaja). Oye, y ese pozo de agua que sale ahí en una foto, es prefabricado me imagino? De él nunca hablas, pero me parece muy bonito, igual le agrega el toque del mundo antiguo y mágico, ojalá tuviera agua de verdad. Felicidades, todo va quedando maravilloso.

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    1. jajaj lees el blog capítulo a capítulo. Como si fuera una novela!! Qué gracia!! (y qué paciencia la tuya). Gracias por tus visitas y tus comentarios, Rocio. Un saludo

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  6. Que belleza de comentarios, me has emocionado muchísimo. La verdad que un jardín tiene algo difícil de explicar pero lo has reflejado a la perfección.

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    1. jejeje Anónimo :) Lo cierto es que cuando algo te apasiona estás receptivo, tu mirada cambia y es capaz de captar matices que quizás al profano se le escapan. Supongo que le pasa igual al músico, al geógrafo...al pintor. Gracias por tu comentario!!

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