miércoles, 28 de octubre de 2015

Inflorescencias secas de Bergamota silvestre (Monarda 'Prärienacht')

El otro día os decía que no corto las inflorescencias secas de Monarda 'Prärienacht' porque me parecen preciosas, erguidas en medio del arriate y contrastando su oscuro color con otras plantas aun verdes. 
Monarda 'Prärienacht'  es un híbrido de la bergamota silvestre, Monarda Didyma que alcanza unos 60/90 cm de altura. Este híbrido en cambio puede llegar al 120 cm.

 Aunque el hábitat natural de la Monarda didyma es en zonas cerca cursos de agua y terrenos pantanosos, los híbridos destinados al cultivo en el jardín pueden vivir muy bien entre las demás vivaces siempre y cuando no se les escatime demasiado el agua y al plantarlas aportemos bastante materia orgánica al hoyo de plantación.
Puede cultivarse al sol e incluso en algunas zonas dónde esté a media sombra. Pero es importante que el suelo mantenga cierta humedad por lo que un acolchado les viene de perlas para mantener esta humedad en el suelo durante el verano.
Conviene dividir las matas cada tres años replantando solo las zonas jóvenes y desechado las zonas más viejas. 
Se propaga bastante fácilmente también por semilla, así que seguro que habrá quienes para evitarlo no deseen mantener las inflorescencias inflorescencias secas, en ese caso pueden cortarse todos los tallos a ras del suelo en otoño una vez terminada la floración. Si se desea obtener semillas deben triturarse las inflorescencia secas y separar las semillas del resto de material.

A mí me parecen preciosas así que las mantengo durante el invierno porque creo que dan un punto de originalidad. Cuando la lluvia, la nieve y los meses las hagan deteriorarse las podaré a ras.
Como puede verse en esta fotografía la planta, si se encuentra en unas condiciones en las que se sienta bien, emite muchos brotes alrededor de los tallos maduros que la siguiente temporada formarán una mata mucho más espesa.
Las matas son bonitas en verano, con sus hojas pubescentes semejantes a la hierbabuena y de un aroma cítrico muy agradable y las flores ya veis, llamativas por su forma y color y de un gran atractivo para los insectos, especialmente mariposas, que las visitan sin cesar.


La floración dura bastante. Las cabezas florales se yerguen durante el verano en la cima de los largos tallos de sección cuadrada y tienen en su parte inferior unas largas y graciosas brácteas coloreadas en tonos rojizos. Si nos fijamos no pueden ocultar su pertenencia a la familia de la labiáceas. 
En climas húmedos tienen cierta tendencia al oídio por lo que es mejor cultivarlas a pleno sol limitando así un poco la propagación de esta enfermedad. 
Por lo que he leído parece que existe alguna confusión con el nombre común de Bergamota aplicándose éste a las variedades de Monarda cuando en realidad se trata de un cítrico un cítrico (Citrus x bergamia) de fruto con forma no del todo esférica con un gran aroma. La verdadera bergamota se usa para hacer mermeladas, para aromatizar ciertas variedades de té y de su piel se extraen aceites esenciales que también se usan medicinalmente.
La confusión viene del hecho de que cuando América se colonizó por los ingleses, éstos encontraron allí una planta silvestre, una variedad de Monarda cuyo aroma les recordaba al de la verdadera Bergamota y con el hicieron una especie de sucedáneo de té 'Earl Grey'
En libros ingleses podemos ver aplicado el nombre común de bergamota a todas las Monardas pero en realidad la variedad que más se asemeja en el aroma y sabor a la bergamota y con cuyas hojas secas que preparan el té oswego es la Monarda didyma.

Euonymus europeaus 'Red Cascade' al rojo vivo!!

Desde lo alto del camino escalonado que cruza la zona central del jardín ahora en otoño Euonymus europaeus 'Red Cascade' se convierte en el centro de atención.

Precisamente eso quería cuando diseñé el seto sur de la parte central del jardín. Y estoy segura que conforme vaya adquiriendo mayor tamaño su presencia resaltará más aún.

Me encantan los Euonymus caducifolios. Cultivo en mi jardín algunas de sus variedades (alatus, phellomanus, planipes y ésta europeaus 'Red Cascade') pero no me importaría tener alguna otra. No hay problema alguno para adquirir variedades de Boneteros perennifolios, en cambio resulta mucho más dificultoso encontrar aquí en los viveros de mi zona las variedades caducifolias. No sé el por qué, son arbustos preciosos. El arbusto completo está literalmente encendido. Me gusta especialmente este arbusto de llamativo otoño con ese matiz cereza en el tono de sus hojas!! 



Aunque creo que pueden, mediante poda, hacerlos crecer como arbolitos, su crecimiento natural es más bien de arbusto abierto, con varias ramas desde el suelo. E. planipes y E. europaeus son arbustos gráciles poco compactos (No así E. alatus que crece mucho más denso) y aunque su floración consistente en ramilletes de diminutas florecillas verdosas es insignificante, sus dimensiones moderadas, su airosas ramas y especialmente su otoñar, hacen de este arbusto una variedad que a mi modo de ver debiera usarse mucho más en nuestros jardines.

No llegan a hacerse demasiado grandes, quizás unos tres o cuatro metros en zonas como mi jardín que no tienen el clima más adecuado para ellos porque precisan de una humedad atmosférica con la que mi clima no cuenta.
De todos modos pensé que pasarían el verano mucho peor de lo que lo ha hecho. De los boneteros que cultivo, el que sí de verdad se ha castigado estos meses de tanto calor ha sido E. alatus. Tanto que se han quemado literalmente las hojas y he perdido la coloración del otoño. Me he planteado cambiarlo de ubicación pero quizás el año que viene la Brugmansia que crece cerca haya alcanzado una altura suficiente para protegerlo del sol del mediodía. Ya veremos qué hago.
Éuonymus europaeus 'Red Cascade' y los otros dos que tengo, E. phellomanus, E. planipes han aguantado bastante bien el verano a costa eso sí, de perder las flores y por tanto la preciosa fructificación que debieran presentar en este momento del año, unas cápsulas oscuras divididas en cuatro gajos que al abrir muestran colgando por debajo su semilla de color naranja vibrante. Resultan encantadoras con su forma de bonete (razón por la que uno de sus nombres comunes es "Bonetero") colgando en pequeños racimos que parecen diminutos farolillos chinos moviéndose constantemente a la menor brisa.
Esperemos que los siguientes estíos no sean como éste aunque a este paso, con el evidente calentamiento global y el cambio climático, es de prever que cada vez serán más "normales" veranos tan tórridos como éste que acabamos de pasar.
A pesar de todo creo que pueden cultivarse bastante dignamente en jardines del interior de la Península. Esta variedad en concreto es especialmente bonita. 
E. europaeus no presenta una de las características típicas de muchas otras variedades de Euonymus, una especie de "alas" de aspecto de corcho que recorre sus ramas longitudinalmente. Éuonymus europaeus 'Red Cascade' presenta en la madera vieja unas marcas blanquecinas que dan la impresión de haber tenido en algún momento esas alas, pero el caso es que no llega a tenerlas nunca, únicamente estas marcas que comento. Las ramillas nuevas son lisas, sin estos dibujos en blanco.


Hay muchísimas variedades de boneteros y es realmente difícil de identificar algunas. Las yemas nos dan pistas inconfundibles a veces. Es el caso de E. planipes, con sus largas yemas apicales y las de E. europaeus que como puede verse en estas fotografías son bastante peculiares.




Para no repetirme en este artículo, si queréis echarle un vistazo a las condiciones de cultivo de estos arbustos podéis leer el que sobre ellos colgué el verano pasado.



domingo, 25 de octubre de 2015

Octubre sereno y dulce...

Anoche cambiaron la hora y esta mañana se ha notado. La luz durante mi desayuno itinerante ya no ha sido hoy azul como lo era más temprano, si no amarilla. Una luz que bañaba árboles y arbustos de tonos dorados. El otoño se ha implantado. No hay duda!! 

En cada paseo tenemos una sensaciones productos de nuestro estado de ánimo, sí , pero también de cómo está “vestido” el jardín, de la hora en que lo recorramos, de la temperatura…Cualquier aspecto lo cambia y lo determina. Qué tornadizos son!! A veces parece exultantes, otras pletóricos, en ocasiones bañados de cierta melancolía y hoy… Hoy el mío parecía dulce y sereno. 




Temprano por las mañanas, el jardín trasero queda demasiado preservado de la luz en este momento del año porque el sol sale mucho más al NE y la casa proyecta su sombra sobre todo él así que hasta que no estoy en la terraza pequeña no percibo realmente la gama de colores del día. 






Mis pasos junto a Iker, como siempre, se han encaminado hasta allí mientras me venían a  la cabeza las cosas pendientes de hacer hoy pero rápidamente he tenido  la firme determinación de disfrutar plácidamente del momento aplazando la preocupación por las tareas hasta después de finalizarlo. Hoy ha sido largo y lento mi caminar porque lo que veía me hacía pensar en tantas cosas… jejejje hoy estaba pensativa y algo melancólica y el jardín me ha ayudado a divagar un poco, tiempo durante el cual he disfrutado de sus amarillos y de sus rojos.


  

 

Inicio el camino que conduce al lilar y noto rápidamente bajo el almendro la suave brisa que mecía los olmos de los que tanto protesto a veces pero que tanta musicalidad aportan al jardín. Porque el jardín tiene música, claro que sí. La producen las ramas al frotar unas con otras, las hojas bailando en ellas, la producen los insectos en su incansable revolotear y hasta la caída de las bellotas que cubren ahora el suelo en torno a las encinas. Los olmos y los enebros y las mimosas.. todo se mecía levemente esta mañana. Las hojas, sin estridencias, caían suavemente al suelo no sin antes describir alguna cabriola sin grandes alharacas porque la fuerza que las movía no daba para más. He visto las eses que describían en el aire en su descenso y como alargaban el último trazo imaginario para depositarse finalmente junto a otras con las que poco a poco cubrirán el suelo este mes regresando a la tierra de la que proceden para que el circulo pueda volver a cerrarse. 


He recordado los artículos sobre morfología que he escrito estos días y que alguien pudiera decir que borran de un plumazo la magia que parece ser la causa de todo lo que acontece en el jardín pero no es cierto… saber cómo funciona y sus entresijos, diseccionarlo a veces, escudriñando en su interior… no me impide emocionarme con la belleza que como hoy lo cubre todo. La magia sigue ahí, por mucho que una sepa qué hay debajo de ella… 
Hoy he tenido una sensación de todo, como si el jardín fuera un organismo todo él moviéndose con cada una de sus partes al unísono, como si todos los árboles y arbustos hubieran decidido a la par teñirse de gamas cálidas y echarse a dormir. En realidad eso está pasando, que llega ya mismo noviembre y el frío se aproxima y los días menguan y las hojas, ya desprovistas de utilidad para las plantas se desprenden y se despiden y en breve dejarán desnudas estructuras que hoy, todavía, están cubiertas de amarillos evidenciando una desnudez bajo ellas que permitirá resaltar los dibujos de las cortezas que cubren las ramas, los troncos con preciosos escorzos que casi parecen escultóricos. Y vendrá la nieve para depositarse en ellos... y luego de nuevo el aire se tornará tibio y en primavera las yemas encogidas aún en sus ramas se desperezarán hasta estallar en virginales hojas...y todo volverá a comenzar!!



En eso he pensado hoy. En el círculo de la vida. El otoño es el momento del inicio del sueño, el camino que comenzó en primavera pletórico y engañosamente incansable toca a su fin. Todo termina!! Afortunadamente… termina para comenzar de nuevo como lo harán las hojas que durante todo mi paseo junto a Iker he ido viendo caer al suelo. Tornarán a su lugar de procedencia y durante el invierno, en un maravilloso y nutritivo proceso de compostaje, llegarán a formar parte de él para volver a ser parte de otras hojas, las que nacerán la siguiente primavera. Nacerán las próximas porque estas mueren. Visto así el final no se me antoja triste porque lo que nace lo hace gracias a lo que desaparece y por tanto el final no es más que algo que posibilita el inicio de lo venidero. El círculo se repetirá incansable…pero siempre con un matiz diferente y nunca exactamente igual...





Por un momento he tenido un golpe de vanidad y he llegado a pensar que yo, como las hojas, también me iré algún día, pero lo que venga, lo que será, de alguna manera será producto también de mi esfuerzo, de mis manos y de mis ilusiones. Sin mí seguirán creciendo mis árboles y lo mucho que este año he plantado. Embellecerán con sus ramas otros otoños que vendrán y otras primaveras que nacerán. Sin mí pero conmigo ya irremediablemente. Vanidosa!!! jejeje



Así son los jardines, un ciclo maravilloso que se repite incansable cada año y que a poco que nos fijemos mes a mes en él, nos estremece y nos conmueve. Alguien podría permanecer impertérrito ante la Naturaleza? Yo me me conmuevo. Sí!! Y lo hace porque la vida está presente en cada rincón, hoy bañado de amarillos, naranjas y rojos; mañana desnudo y aterido de frío  y dentro de unos meses de verdes exultantes. Con el matiz que sea, recién brotados o entrando en un dulce letargo, los jardines son siempre la vida cambiante y siempre hermosa.





Esta mañana se me antojaba el jardín bañado en una serenidad dulce.  Mi jardín no tiene cerca carreteras de gran circulación así que apenas se oye otro tráfico que el de los vehículos de los vecinos en su quehacer diario. 
Los pájaros, el viento, el agua de la fuente, los insectos,  Iker trotando alegre y contento acompañándome, haciendo crujir las hojas junto a mis pasos… en este silencio ajeno que nada lo perturba mi jardín puede “sonar” en mis oídos y me deleita en todos mis sentidos porque un jardín no es solo contemplación visual, es tacto, es música, es aroma… Y hoy, sí, la sinfonía que tocaban los colores, la brisa y la luz era suave sereno y dulce… como mi Iker.