lunes, 20 de octubre de 2014

El jardín trasero. Un espacio largo y estrecho (I) Preparación de la tierra y realización del camino

Se trata de la parte trasera de la casa en el lateral norte. El espacio va desde la entrada de la parcela (oeste) recorriendo toda la fachada de la casa hasta el lavadero (al este). Aproximadamente tendrá unos 25 metros de largo por unos 5 de ancho.

Yo tenía en mente qué tipo de jardín quería en esa zona. Tenía claro qué estilo deseaba, qué aspecto quería que tuviera este espacio en el futuro. Pero había dos problemas. A saber. Uno, un arriate elevado que lo recorría en todo su largo y de un ancho de unos dos metros y medio que contribuía a dar una sensación de “tubo” y que convertía toda la zona casi en un simple pasillo para transitarlo.

Era imprescindible dejar todo el espacio al mismo nivel pero para ello era preciso eliminar el arriate que había. Eliminarlo suponía un desembolso económico importante porque ya necesitaríamos aunque fuera una pequeña excavadora.

Pero había otro problema derivado del anterior. Nuestra parcela se halla ligeramente a un nivel inferior con relación a la contigua, lo cual suponía que si eliminábamos el arriate que en cierto modo contenía el murete con la valla metálica divisoria entre ambas propiedades existía cierto peligro de que la valla se viniera abajo. De modo que no quedaba otro remedio que realizar otro muro paralelo al existente con  unos buenos cimientos que sostuviera el que había ya.
Comenzábamos bien!!  Dos gastos importantes jajajaj Pero no había más remedio que ejecutar ambas obras.
A primeros  abril,  derribamos una de las mochetas de la puerta de acceso a la parcela para que pudiera entrar una mini…y este fue desaguisado que originó…. Era la guerra!!

No, sinceramente, tengo que reconocer  que cuando vi desaparecer el dichoso arriate todo el espacio me pareció magnífico. Daba una impresión de amplitud tremenda, parecía muchísimo más ancho!!!  Y descubrimos bajo el arriate algo que no esperábamos: Una roca!! Magnifica sorpresa . En el diseño que tenía en ciernes en mi cabeza no contaba con una piedra de esas dimensiones… pero no me costó nada incorporarla. Al contrario.

No pudimos afrontar el ajardinamiento de esta zona hasta en tanto estuvieron hechas las obras necesarias para sacar las conducciones de aguas residuales desde dentro a fuera de la casa para evitar futuros problemas de humedades.
Una vez en su sitio las canalizaciones (en la mitad del jardín a lo largo) fue el momento de comenzar a preparar la tierra. La obra y el paso de la excavadora dejaron el terreno totalmente compactado lo que dificultó muchísimo las tareas de cavarlos.
A lo largo de toda la valla divisoria, por el lado del vecino, hubo hasta hace un año un seto (por llamarlo algo) de arizónicas dejadas de la mano de Dios y ya sabemos qué supone eso. Unas raíces tremendas que invadían todo el terreno, que llegaban hasta la misma casa y que de no quitarlas, hubiera impedido cualquier plantación posterior.
El terreno en general de mi parcela es poco rico, arenoso, pero sin casi materia orgánica de modo que estaba claro que antes de nada había que comenzar por preparar bien el terreno  para que las futuras plantaciones crecieran en unas condiciones de idioneidad.
Cavamos metro a metro, hasta una profundidad de unos 30 centímetros.
No voy a explicar lo que eso supone de esfuerzo!! La tierra que íbamos desmenuzando con el pico la íbamos crivando a través de un somier viejo de manera que al otro lado del mismo iba cayendo la tierra limpia de cualquier piedra o raíz.


Una vez cavado absolutamente todo el espacio llegó el momento de encargar tierra vegetal enriquecida y estiércol muy muy maduro. Se llenó la entrada de la casa de sacas y sacas de materiales…qué gusto!! La idea de aportar nutrientes a aquel suelo pobre y desgastado e entusiasmaba..

Y eso hicimos, aportar una tremenda cantidad de todos estos materiales hasta dejar un suelo, no digo que perfecto, pero sí muy aceptable. En él ahora se hacen los hoyos casi con las manos, ajajjaja La tierra no tiene ni una raíz ni una sola piedra y es un gusto trabajarla.
Merece la pena dedicar el tiempo , el esfuerzo y el dinero a hacer estas preparaciones antes de comenzar nada porque es el momento  idóneo. Luego, una vez se comienza a plantar ya todo resulta mucho más difícil. Ahora no había peligro de dañar ninguna planta. Qué diferencia de tierra ahora!!
Evidentemente   había realizado infinidad de planos para equivocarme lo menos posible: Plano de canalizaciones, plano de plantaciones, plano de sombras.. Por cierto, trabajar con tantos planos no sabéis lo que ha mejorado mi manejo del “fotochóp” jajajja

Como he dicho al comienzo, el jardín lateral es bastante largo, 4 o cinco metros de entrada desde la casa hasta la fachada, 17,5 de fachada más otros cuatro hasta llegar al leñero..Sí, unas 25 o 26.  Era absolutamente preciso la realización de un camino. La zona estaría bastante transitada porque es la que conduce al lavadero situado un poco más allá del final del jardín y  de ahí es una de las vías para llegar al garaje. Tenía claro que aunque quizás estéticamente me hubiera gustado más que creciera algo verde entre las losas de piedra, no era práctico. Entrar y salir de la casa con los zapatos llenos de tierra y hierba no era lo más aconsejable. Decidí un camino sólido, de piedras bastante gruesas, con una base de hormigón para que fuera muy sólido. Elegí granito porque granito es lo que hay en la zona y todas las piedras de mi jardín, que son muchas, son de este material.
Ahora se notan todavía demasiado nuevas pero el tiempo creará sobre ellas una pátina como lo ha hecho en las otras piedras y adquirirá la belleza de la que de momento adolece.
Intentamos tener la mayor cantidad de aspectos en cuenta. Algo importante para nosotros fue no cubrir con el camino las cuatro arquetas que hay a lo largo del jardín. Pensamos que si un día había problemas en las tuberías representaría un buen cacao tener que ponernos a levantar un camino con cimentación. Así que adapté su recorrido para cumplir este aspecto.
El trazado del camino no podía ser recto. Eso hubiera aumentado más la sensación de estrechez del espacio y no hubiera casado nada bien con el estilo de jardín que a mí me gusta. Romántico, lleno de vegetación exuberante, más próximo a lo que entendemos por jardín inglés o campestre.  
Era importante también tener previsto por dónde pasar cables, tuberías de agua o tubos de riego en caso de que sea necesario. Al estar todo el jardín cruzado por el camino, si no hubiéramos hecho esta previsión sería imposible pasar de un lado a otro estas conducciones. Así que se os ocurrió dejar bajo el camino unos tubos de cierto atravesándolo de un lado al otro y disimular sus extremos con la tierra de los arriates o la dichondra.
Un trazado con suaves curvas permite ver las plantas desde distintos ángulos según se va recorriendo y eso aporta dinamismo. O eso creo.
Pensé que aún con las curvas la sensación de demasiado largo no se eliminaría del todo y tuve claro que había que “cortar”, dividir, el jardín en varios espacios…unos con fronteras más nítidas que otras. Pero eso lo dejo para la próxima entrada que estaré encantada que leáis.
Solo cuando logré un diseño que compaginara problemas prácticos y estéticos hice un plano para llevarme  al exterior.
Por fin,  a finales de mayo  fui un día a mi cocina a coger un colador y un par de paquetes de harina. Harina? Sí, sí, harina, de la de trigo… vamos, de la de rebozar.

Señalé cada metro en la fachada de la casa y en el muro divisorio con cinta adhesiva y con estos puntos de referencia  fui trazando una especie de “cuadrícula” en el suelo y sobre ella me resultó más fácil trasladar el dibujo del plano a mi jardín.

Me acordé de cuando era pequeña y de lo que me gustaba dibujar en el suelo lo que en Cataluña los niños emigrantes castellanohablantes llamábamos “charrancas” (xarranca) y que en realidad en castellano se llama Rayuela. Dibujé mi jardín con el mismo ímpetu y alegría que cuando era chica saltaba a la pata coja sobre aquellos dibujos en la tierra que cubría la calle dónde yo vivía en Barcelona. Y es que a uno le pasa la vida por encima y  puede cambiar por fuera pero dentro…dentro queda la misma pasión ( o quizás más) Verdad?
Fui trazando con la harina las curvas de lo que sería nuestro futuro camino y las dos zonas donde sembraríamos dichondra. Marqué con un trazo del hierro del que me servía la ubicación de los principales árboles y arbustos… y todo comenzó!!

Cómo disfruté aquel día!! Y qué grande me parecía aquel espacio!! Yo estaba acostumbrada a tan pocos metros en mi minijardín anterior.. que éste se me antojaba que no tenía fin jajaja Lo cierto es que en este espacio cabían casi tres del tamaño de nuestro  pequeño jardín anterior!!
Había estado esperando tanto tiempo para hacer aquello!! Tantos años!! Había sufrido tanto viendo preciosos arbustos y árboles en los viveros que ni en sueños cabían en la miniatura que yo cultivaba…que ahora me parecía increíble dibujar cuadrados y cuadrados de 1 m x 1 m!! ajjajaj

Creo que fue la primera vez que tuve la sensación de que mi jardín comenzaba a crearse. Hasta entonces, lo que habíamos hecho, me parecían obras… los trazos de harina, aquellas curvas sinuosas me hacían tener una idea más exacta de los espacios… me hacían soñar!! Ví sin ver las hortensias que luego he puesto y también vi la camelia que plantaría unos días después y las hojas pintadas de rojo del Amelanchier de uno de mis libros como por arte de magia la puse dónde hoy las mueve un viento real…vi todo!! Porque ese es el poder de la ilusión y su magia. Recuerdo que  recorrí mi camino de harina tantas veces!!! Como una niña chica ajjajaja
No os voy a contar en qué estado lamentable ha quedado aquel plano de papel milimetrado!! Desde manchas de café con leche, a quemaduras de cigarrillo, a manchas de tierra…roto por varias partes debido al viento que se lo llevaba una y otra vez y a las piedras que tenía que poner sobre él para que no se largara de mi lado ajajjaja  Una verdadera cochinada!! Pero lo tengo guardado y cada vez que lo miro me provoca una gran sonrisa porque me acuerdo de toda la ilusión que volqué en él y lo que representaba para mí, era el comienzo de la primera zona a ajardinar de  nuestra casa!! Luego han llegado otras y en los que años que vendrán espero que la salud nos acompañe para poder afrontar muchas más con la misma ilusión que hemos tenido en esta primera.