domingo, 17 de agosto de 2014

Los Boneteros o EUONYMUS, tan distintos entre sí, tan peculiares...

Estoy muy interesada en que el interés de mi jardín se alargue lo más posible. Por eso, ahora que estoy creando la "estructura" de mi jardín he procurado introducir árboles y arbustos que a la vez que constituyan alimento para pájaros e insectos me deleiten con los maravillosos tonos de sus hojas en otoño. Un grupo que cumple con creces estos dos objetivos es el que da origen a entrada de hoy: los evónimos, euonymus o más comúnmente conocidos como "Boneteros". Un género que cuenta con muchísimas variedades muy distintas entre ellas.
Los hay altos, bajos, caducifolios, de hoja perenne, de medio metro y hasta los tres o cuatro...los hay de todo tipo. Yo cultivo en mi jardín cuatro. 
Pero los que a mí me gustan de verdad son los tres caducifolios que tengo. Cada uno tiene su peculiaridad, su originalidad y no sabría por cual decantarme. Todos son tan originales por un motivo u otro!! Todos con una frutos preciosos y todos de una impresionante coloración otoñal. Antes de comprarlos no encontré demasiada información en español en Internet pero la que he logrado consultar en otros idiomas parece ser que indica que son arbustos que pueden cultivarse tanto a pleno sol como en semisombra. De los tres caducifolios que tengo solo uno he llegado a plantar en tierra, a pleno sol. Los otros dos están de momento en contenedores de buen tamaño a la espera de que tenga el terreno preparado y sobretodo que pida información a alguien que lo cultive aquí en España para asegurarme de cual sería la mejor ubicación.
Yo personalmente dudo de que se encuentren a gusto bajo el solazo de Madrid así que aunque uno de ellos, como digo, está plantado delante de un muro con orientación sur, los otros dos los he situado dónde no reciban el sol del mediodía. 
No son exigentes en cuánto al tipo de suelo y tampoco requieren un riego excesivo. Todos ellos son resistentes a las bajas temperaturas que tiene el invierno de la zona de mi jardín en la Sierra Oeste de Madrid.
Me ha costado lo suyo hacerme con ellos, no son plantas que haya podido encontrar con facilidad en cualquier vivero, la verdad. Tampoco son de los arbustos más baratos, todo sea dicho de paso. Incluso para poder tener uno de ellos he tenido que echar mano de un vivero francés que vende también a través de su web y al que ya hace un tiempo hice otro pedido y me resultó muy bien. Se trata de "Promesse de fleurs" que por cierto, por si a alguien le sirve, se trata de un vivero serio y fiable. Con precioso que no son precisamente baratos pero cuyos envíos de plantas vienen en perfectas condiciones. Bien etiquetados, bien protegidas las plantas, en perfectas condiciones de hidratación y rápidos en el envío. Si alguién quiere visitar su página este es el enlace del Vivero "Promesse de fleurs"
En este momento están comenzando a abrirse los frutos del último que adquirí en esta página, Euonymus Planipes.
Se trata de un arbusto caducifolio de unos tres metros de altura en su madurez, con unos frutos preciosos de color rojo oscuro y que cuando abren dejan asomar un par de semillas redondeadas, y de un brillante color naranja. Me encanta este Evónimo!! Los frutos penden de unos largos filamentos que parece mentira que a pesar del viento no se arranquen.
Yo eso temí cuando llegó a casa, pensé que aquellas pequeñas bonitas, del tamaño de una canica no iban a durar tres telediarios sujetas en un hilito vegetal tan sumamente fino.
Pero no, ha habido viento bastante fuerte en mi jardín y la verdad, no he visto en el suelo un solo fruto. Espero ansiosa a que crezca y pueda disfrutar de un arbusto de un tamaño respetable con esos frutos colgantes que a mí me parecen tan divinos...

El primero que adquirí fue Euonymus Alatus. Puede alcanzar también unos tres metros cuando es adulto y es bastante compacto en su crecimiento.

Cuenta con una peculiaridad que a mí se me antoja muy decorativa, tiene la madera de sus tallos recorrida longitudinalmente por una especie de hileras de "crestas", unas "alas" suberosas que da origen a su nombre. Dos a cada lado, alternas entre ellas.
Éstas no están situadas a lo largo de todo el tallo de manera continuada, lo están a trozos de manera alterna como digo. Mejor os muestro una fotografía que será más explicativa que mis palabras.
Este Evónimo es también llamado arbusto ardiente precisamente por los impresionantes tonos rojizos que adquieren en otoño sus hojas.
En verano produce flores verdosas que darán luego origen a frutos con cuatro lóbulos que se tornarán rojos en otoño
También están coloreándose los frutos del Euonymus Phellomanus.

Este tiene unos frutos de color bastante más rosado cuando están maduros que los del Planipes.
Apenas ha comenzado a brotar tras el stress que le ha supuesto el trasplante pero se adivinan unas hojas más grandes que el alatus, de color más claro.
Los de mi pequeño arbusto aún no están maduros y ni tienen el color que deberán adquirir ni se han abierto por tanto todavía no se ve la semilla interior que más tarde mostrarán. 

Me mata la impaciencia, así que he tomado uno de sus frutos y lo he abierto con un cuchillo para revelar su secreto!! jajajaj sí, en su interior están ya coloreadas las semillas naranjas que en breve enseñará.
También presenta crestas suberosas en sus tallos, como el Alatus.
Y por último, el cuarto evónimo que tengo es Euonymus Pulchellus. Uno de hoja persistente que la verdad, no me llama la atención en absoluto.
Cuando nos vinimos a vivir aquí había plantado de hacia muchísimo años unos cuántos en un estado pésimo, casi a punto de morir. Estaban en el jardín lateral, sobre un arriate que pensábamos retirar así que estuve a punto de eliminarlos. Pero en el último momento se me ocurrió que quizás desplantándolos y poniéndolos que estaban en mejores condiciones en macetas quizás algún día me valdrían para formar un pequeño seto o simplemente para cultivarlos en forma de bola.
La cuestión es que desde entonces han mejorado bastante y al quitarles todas las ramas secas que tenían ahora ya no se ven con un aspecto tan penoso. Ahí están, en siete u ocho macetas con las que algún día haré algo.