jueves, 4 de diciembre de 2014

Trabajos de otoño. Enriquecer el suelo con estiércol y prepararlo para el invierno con un acolchado

Como decía en la entrada anterior en la que he explicado el diseño de este seto, hace ya algo más de dos meses que comencé a preparar el terreno. 
En un suelo aún sin cubrir por plantas grandes que impidan la llegada de la luz a él y se lo pongan algo más difícil a las malas hierbas, el resultado en un breve espacio de tiempo es este: habían vuelto a brotar por todas partes.
Así que lo primero que he tenido que hacer es eliminar todas las malas hierbas que he podido.
Estos días han coincidido con la caída de las hojas de dos grandes olmos que tengo en la zona y me ha venido de perlas las hojas que han tirado para utilizarlas en el acolchado.
El otoño es un buen momento para plantar los rosales a raíz desnuda y los arbustos. El tiempo aún no es lo frío que será cuando venga el invierno y los arbustos tienen tiempo de enraizar antes de que lleguen las heladas. Tampoco hace ya el calor del verano y las plantas superar mucho mejor el stres del trasplante que cuando se hace con temperaturas más altas.
La mayoría ya los tengo plantados hace bastante pero con esta zona se me ha echado el tiempo encima y aunque hubiera sido preferible plantarlos antes pero la cuestión es que no lo he hecho porque he tenido más trabajos de los que han podido hacer mis brazos :)
Una vez plantados en su lugar he repasado las zonas de alrededor de sus troncos, formando unos buenos alcorques allí dónde no había o rectificando su diámetro y profundidad dónde ha sido preciso.

Me parece fundamental crear alrededor de árboles y arbustos una zona que pueda retener el agua del riego o de la lluvia y así permitir que las raíces se humedezcan en profundidad. Máxime tratándose de un arriate que presenta cierta inclinación.
Hoy era un día soleado, con unas temperaturas suaves y no había indicios de que fuera a caer ninguna helada así que antes de cubrir el suelo con el estiércol y el acolchado, he hecho un riego en profundidad, seguramente ya no será preciso regar más hasta que vuelvan a subir las temperaturas al final del invierno.
El otoño también es un buen momento para nutrir el suelo con aportaciones de materia orgánica como por ejemplo el estiércol. El estiércol ahora no perjudica a las plantas porque no se recaliente al no hacer calor. Una buena capa sobre la base de la planta protegerá sus raíces de las heladas del invierno a la vez que nutrirá el suelo.
Cuando esparzo el estiércol en los alcorques me cercioro de que no se acumule ni llegue a tocar los troncos porque podría llegar a quemarlos.
Me gusta mojar el estiércol una vez extendido en el alcorque. Aquí puede verse como la zona alrededor de los troncos queda libre de él.
He ido trayendo carretillas del abono natural para luego extenderlas sobre todo el terreno creando una capa de unos 2 cm (Quizás algo menos).
Qué bonita se ve la tierra así tan negra. Verdad?  :) 
Encargué unos metros cúbicos de estiércol hace unos días en el vivero de mi localidad. Me gusta la calidad que tiene y el hecho de que siempre te lo venden bastante fermentado. De todos modos si aún siguen compostándose un poco, a estas alturas del año no es tan importante en lo referente al peligro de quemar raíces. De aquí a que llegue la primavera las lombrices y demás organismos del suelo se habrán encargado de nutrir con él las zonas más bajas de las raíces e ir incorporando este abono creando poco a poco un medio mucho más amigable para las plantas que se cultivan en él. 
El estiércol es poco efectivo a la hora de impedir que broten las malas hierbas. Yo creo que incluso las favorece.
Por eso prefiero cubrir todo con una buena capa de acolchado. Todos sabemos lo interesante que es proveer al suelo de una protección frente a los cambios de temperatura. Los efectos beneficios que tiene sobre el suelo al ir incorporándose poco a poco a él si usamos materiales orgánicos como las hojas o trocitos de madera son también muy importes.
Pasado un tiempo, aunque tratándose de hojas tardan bastante pero llegan a compostarse y al final, a formar parte del suelo, nutriéndolo y aportando materia que aumentará su la aireación benefiando a las raíces y formando un suelo con mayor capacidad de retención de agua, evitando evaporaciones y resecamientos innecesarios con el ahorro en agua que ello conlleva. Además tambien protege el suelo de la erosión y a las raíces de la desecación que produce el viento. En fin, que casi todo son ventajas.
En mi jardín no hay todavía suficientes árboles de hoja caduca pero he solucionado el problema proponiendo a la dueña del vivero el barrerlo yo misma si me permitía traerme en sacos las hojas que recogiera. Se trata de una chica muy amable y ha estado encantada con la idea de verse libre de las hojas que llenaban su establecimiento en el que hay una cantidad tremenda de árboles caducifolios.
Cuando los arbustos sean grandes creo que el acolchado quedará más bonito. Ahora la verdad es que casi los ocultan ajjajaj Pero pienso que no me desagradará ver la superficie del suelo cubierta por hojas que cambian de tonalidad por zonas, según voy utilizando para el acolchado las de un tipo de árbol u otro.
Me gusta comenzar los acolchados empezando por colocar las hojas sobre los alcorques. Allí ando con más cuidado que entre plantas. No me gusta que las hojas se amontonen sobre los arbustos al ser ahora tan pequeños ni tampoco que asfixien la base de la planta. Prefiero apartar un poco las hojas de la base de sus tallos para permitirles respirar y que no haya problema de hongos o de putrefacción de las hojas sobre ellos. 
Una vez tengo cubiertas las bases de las plantas ya ha sido cuestión de ir extendido el contenido de los muchísimos sacos con hojas que me he traído.
Para que el acolchado sea efectivo debe ser una capa bastante gruesa, de lo contrario, las malas hierbas se las arreglan para entre hoja y hoja, al menor resquicio de luz que dejamos, salir a través de él. 
De todos modos lo que hoy parece muy grueso, en unas semanas, al ir compostándose baja bastante de nivel y el aspecto con los días cambia bastante.
Y con esta capa de acolchado he dado por finalizado el trabajo de la zona. El suelo ha quedado bien nutrido y protegido con esta estupenda capa protectora. Quizás otros materiales queden más bonitos pero la verdad, las hojas me parecen un estupendo aporte de materia orgánica, no hay que retirarlas luego porque se van incorporando poco a poco al mismo suelo y además...son gratis!! Asunto que no deja de ser importante jajajaj


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