domingo, 29 de junio de 2014

Poda drástica del Philadelphus (Celindo)

Los Philadelphus (Celindo o Falso jazmín) son un todo terreno. Este mía lleva sin cuidado alguno ni se sabe desde cuándo!! Sin riego desde el año pasado, sin abono ninguno jamás...y ahí está dando una floración a mediados de mayo que no ha sido nada de despreciar!! 
En realidad es un arbusto que tiene demasiados años, está reviejo, mal formado demasiado lignificado y apenas saca ramas nuevas. Iba a deshacerme de él y aprovechar solamente los retoños que han salido a sus pies. Pensaba intentar extraerlos con algo de raíces y trasplantarlos a un lugar adecuado del jardín para que formara allí un hermoso arbusto.
Pero luego, una vez he visto su floración, me ha dado lástima y he pensado que de perdidos al río. 
A pesar de que este tipo de poda tan drástica no es conveniente hacerla con el calor del verano, sino en invierno, yo me he arriesgado a ver qué pasa. Veremos qué pasa con él.

Como digo, le han salido unos retoños a los pies que procuraré desprender con parte de raíces y los plantaré en otra parte del jardín y espero que con el tiempo forme un ejemplar al menos tan resistente como su progenitor.

No lo tengo identificado. Hay quién me ha dicho que pudiera ser Philadelphus pubescente pero no tengo ni idea de si lo es. No puede decirse que huela demasiado, al menos yo no percibo gran aroma; quiero pensar que cuando tenga riego y esté bien nutrido puede que mejore esta cuestión. En todo caso ha demostrado ser un campeón en cuanto a resistencia y estoy segura que si logro sacar adelante los retoños de la base tendré un segundo ejemplar bien hermoso.
Si consigue rebrotar, es posible que en invierno, con la actividad vegetativa parada, trate de trasladarlo a una parte más adecuada del jardín. La ubicación que tiene ahora no me convence.
Pero eso será más adelante como digo. De momento me interesaba renovarlo, rejuvenecerlo con una poda en profundidad porque está realmente envejecido. Todas sus ramas están lignificadas en exceso. 
La temporada pasada, antes de venirnos a vivir aquí, en un grupo de jardinería de Fafcebook lei a Yolanda que decía  era conveniente dejar en la base de los celindos pocas ramas, ir trenzándolas entre sí para que formaran una especie de tronco fuerte y firme que aguantara el peso del arbusto y dejar que brotaran las ramas largas arriba, no desde la base. Por eso me alegré al ver el mío, formado así sin que nadie haya intervenido en ello. Aunque pensaba eliminar el arbusto "padre" se me ocurrió que sería probable que los retoños tengan el mismo tipo de crecimiento y tengan una tendencia a brotar en la parte superior y no a sacar muchas ramas desde el nivel del suelo.
No sé si depende de la variedad el hecho de que tengan más o menos brotes basales. Tengo otros celindos que con los mismos cuidados tienen un montón de ramas desde abajo y forman matas redondeadas más que arbustos tipo arbolito. 
En todo caso me gusta el crecimiento que tiene este mío: tres ramas gruesas y fuertes desde la base desnudas hasta el metro o metro y pico de altura y de ahí salen las ramas largas y curvas que portan las flores. Al salir solo desde la parte alta del arbusto, las ramas largas portadoras de flores tienen altura suficiente para caer de forma péndula hacia el suelo sin llegar a tocarlo formando una especie de fuente. Además no ocupan tanto espacio y permite incluso plantar a sus pies alguna otra planta.
Los celindos florecen en las madera del año anterior. De estas ramas largas que brotan la temporada anterior, salen a su vez ramitas cortas en las que se forman los capullos de las flores.
De modo que conviene podarlos tras la floración eliminando todas las ramas que se ven viejas (mucho menos productivas) y dejando las jóvenes (que producen muchas más ramitas laterales que son las que portan las flores). De esta manera se fomenta que salgan nuevas ramas y que el arbusto tenga tiempo para que broten y maduren antes de que lleguen los fríos del invierno. 



Debiera haber cogido la podadora justo tras la floración pero se me ha ido un poco el tiempo. En todo caso tengo alguna esperanza de que logre rebrotar durante el verano y otoño de sacar ramas nuevas.
En las siguientes temporadas no apuraré tanto pero ahora me interesa renovarlo, fomentar que surjan nuevas ramas de las que brotará la floración la primavera que viene y eliminar esas ramas tan rígidas y que ya daban poca vegetación por la edad y la falta de cuidados.
He ido cortando bastante bajas todas las ramas a una altura que ha variado entre el metro y el metro y medio, altura desde la que nacían.
He procurado cortar sobre una yema que brotara hacia el exterior del arbusto para que las ramas nuevas no crezcan hacia su interior. Para ello he usado una herramienta bien limpia y afilada que me ha permitido cortes limpios, sin rasgaduras.


Una vez eliminadas todas las ramas había que hacer una labor de prevención aplicando inmediatamente a los cortes una capa abundante de pasta cicatrizante para impedir la penetración del agua, insectos y hongos a través de las heridas que se producen con la poda.


Y listo!! A esperar que la suerte esté de mi lado (y de la del pobre celindo) y que comiencen a brotar las ramas que florezcan la primavera que viene..

domingo, 8 de junio de 2014

Ha dado para algunos tarros de mermelada de albaricoque

Hoy ha sido un día plácido y tranquilo a pesar de que no todo ha salido bien. Creo que comenzar el día con buen pie ayuda a que el resto de las horas transcurran más gratamente. Día de meter en tierra algunas plantas que tenía en maceta, de hacer salsa de tomate casera con unos preciosos y ricos tomates que compré ayer en el mercado del pueblo y...sorpresa!! Ni por asomo tenía pensado hacer mermelada hoy pero esto tiene los jardines, que nos sorprende y nos hacen regalos inesperados. 
Me levanté cuando despuntó el día, como casi siempre, muy temprano. Taza de café y cigarrillo en mano me di mi paseo matutino por el jardín, en busca de novedades o de volver sobre las que no son novedades pero me hacen sentir bien: las últimas flores en el Celindo, los capullos de las rosas despuntando...Llegué a la plataforma desde la que un día espero poder contemplar un estanque y ahí estaban. De un naranja lechoso, sonrosados por algunas partes, más claritos por otras. No eran muchos, la verdad...pero la rama más cuajada del Prunus armeniaca (Albaricoquero) estaba preciosa!! Yo he sentido que el día me regalaba estas frutitas y me he sentido feliz.
El otro día los toqué y aún estaban duros. Se han dado prisa, esta mañana estaban en su punto!! El primero que toqué se quedó entre mis dedos y sin lavar ni nada... lo abrí y ...ummmm estaba fresquito!! dulce y maduro. Me fui comiendo tres o cuatro mientras terminaba mi paseo y me sentaron tan bien!! 
La cosecha no puede decirse que sea para tirar las campanas al vuelo. Tampoco puede decirse que sean de un calibre importante ni siquiera que sean unos frutos perfectos, de esos de exposición en una frutería de lujo. Pero son de mi jardín. De un arbolillo que no recibió cuidados ninguno y que está bastante perjudicado. Espero que no sea su última cosecha aunque no me extrañaría que así sea, desgraciadamente.


No ha superado el kilo y cuarto jajjaja pero ha dado para hacer unos tarros de rica mermelada. 


Por si alguien se anima a prepararla aquí os dejo la receta que he usado.
  



INGREDIENTES
* 1250 grm de albaricoques
* 800 gramos de azúcar
* Una cañita de canela en rama
* Un limón
* Una pizca de agua.
Elaboración:
* Lavar a conciencia la fruta y secarla.
* Quitarles el hueso y poneerlos en un cuenco amplio
* Añadir al cuenco la canela, el limón exprimido (también la cáscara) y unas gotas de agua. Remover bien y meter en el microondas unos 10 minutos (Removiendo durante este tiempo un par de veces para que se hagan por igual)
* Sacar la fruta del microondas e incorporar el azúcar. Remover bien el conjunto y esperar un rato (una o dos horas) para que el azúcar se diluya en el jugo de la fruta antes de poner la mezcla al fuego.
* Poner la mezcla en una cacerola y comenzar a cocinarla a fuego lento removiendo de vez en cuando para que no se nos agarre.
* Dejar cocer hasta que veamos que la mermelada está en su punto. Habrá evaporado algo de líquido y poco a poco irá espesando. Hoy he tardado unos 45 minutos pero este tiempo es solo indicativo. Dependerá del punto de maduración de la fruta. Del recipiente dónde hagamos la mermelada. Del tipo de fuego que usemos... en fin, que es cuestión de ir comprobando el estado de la mermelada y apartarla del fuego cuando veamos que tiene cuerpo suficiente.
* Tendremos esterilizados algunos tarros de cristal que cierren herméticamente y tan pronto como saquemos la mermelada del fuego la envasaremos en ellos. Llenamos hasta el borde los tarros, esperamos a que la mermelada se enfríe y cerramos bien. Introduciremos los botes en el frigorífico hasta su consumo.

Notas: Tres cosas.
Podría haber pelado la fruta pero yo prefiero no hacerlo. Me gusta la mermelada con textura. 
Notar los "tropezones" en la tostada es algo que me encanta. Así que tampoco he troceado la fruta antes de cocinarla. De modo que las partes en que se ha dividido cada albaricoque al extraerles el hueso ha sido suficiente. El resto lo ha hecho el tiempo de cocinar. Lentamente la fruta va deshaciéndose y al final quedan pequeños trocitos de fruta en un mar gelatinoso y dulce. Pero como todo es cuestión de gustos... pues eso, que al que no le guste, puede pelar los albaricoques antes de hacer la mermelada y también puede trocearlos si le gusta una mermelada más homogénea.
Y por último. Me gusta esterilizar los botes antes de llenarlos de mermelada. Simplemente hervirlos en agua que los cubra durante media hora. Teniendo la precaución de poner un trapo en el fondo de la olla para que no golpeeen entre ellos y no se rompan. Con unos treinta minutos es tiempo suficiente.
Lo lógico sería volver a esterilizar cuando los botes ya tienen la mermelada dentro. Así se conservan mucho más tiempo pero la verdad... en mi caso cada vez que hago mermeladas más de la mitad las regalo a familiares y amigos y el resto... no da tiempo que se estropee: están tan ricas que no da tiempo de que se estropee. En el frigorífico se conserva perfectamente un par de meses.