jueves, 27 de febrero de 2014

Comienzo a trasplantar los rosales antes de que termine el invierno

Mañana iremos a pasar el fin de semana al nuevo jardín y he querido aprovechar para llevarme allí algunos de los rosales que tengo plantados en el jardín actual, el pequeñito. Así podré plantarlos el sábado en El Jardín de la Alegría.
Me tengo que llevar en total cinco rosales. Uno de ellos, Rose de Rescht,  lo tengo plantado en un buen macetón así que este no representa problema alguno. Los otros son un Mme. Isaac Pereire, un Sally Holmes, un Lady of Megginch y un Perennial blue. Todos ellos los planté el invierno pasado en mi jardín de modo que son jovencitos. Era de prever que no tendrían grandes raíces y como la parte aérea tampoco se ha desarrollado de modo exagerado ya que ha sido solo una temporada de cultivo en mi jardín, no debía ser un trabajo demasiado complicado la extracción de ellos.
Nunca había trasplantado un rosal así que he comenzado el trabajo con cierta precaución. Mi amigo Santiago Mendoza ya lleva días asesorándome de cómo afrontar con detalle la labor así que con sus buenos consejos de siempre nos hemos puesto manos a la obra sin muchos miedos. Es lo que tiene contar con la ayuda de los amigos jardineros que con paciencia y generosidad te informan detalladamente de procesos que no has afrontado antes. Esta tarde me he acordado muchas veces de él mientras hacíamos el trabajo y ha sido tanta la tranquilidad que me ha dado el contar con sus consejos que desde aquí quiero agradecérsela profundamente. Gracias, Santiago. Es usted una verdadera joya!!!
También quiero agradecer a Pilar Bueno su gran apoyo y su asesoramiento en muchos problemas que me veo obligada a afrontar en mi nuevo jardín. Lleva tiempo ofreciéndome su ayuda generosamente y aguantando mis mil preguntas. jajjaa
Hemos comenzado por el Mme. Isaac Pereire. Un rosal que planté a raíz desnuda el invierno pasado y que ha desarrollado ya durante su primera temporada en mi jardín unas cuantas ramas largas sobre las que la temporada que viene debería de florecer. 
Me daba pena cortar estas ramas antes de comenzar. Era como perder cualquier posibilidad de verlo en flor esta primavera. Lo lógico hubiera sido podarlo bastante teniendo en cuenta que parte de las raíces que ahora tenía iban a cortarse y que el conjunto de ellas no podría "sostener" la actividad de toda su parte aérea. Pero no lo he hecho en la esperanza de poder sacar el cepellón prácticamente intacto.
Estos días de atrás podé un poco estos rosales que tenía pensado desenterrar hoy. Le corté las puntas para favorecer el rebrote de las ramas pero no practiqué una poda severa. Dónde tengo pensado plantar este rosal quiero guiarlo como un trepador así que me interesa tener creada la estructura de ramas largas lo antes posible.
Quizás hubiera sido lo ortodoxo y a pesar de que haberlo podado bastante hubiera facilitado las cosas en algo a la hora de extraerlo, ya digo, no lo he hecho y he dejado para luego la decisión de podarlo más. Al fin y al cabo he pensado que una vez extraído de la tierra siempre estaba a tiempo de podar más severamente. Y si me salía bien la "jugada" no me habría cargado el crecimiento de las ramas del año anterior que son sobre las que tiene posibilidad de florecer esta próxima temporada, con lo que esta primavera probablemente tenga alguna rosa. Eso quiero pensar o lo mismo es solo mi deseo pero como la esperanza es lo último que se pierde..
Bueno, como decía he probado a ver qué tal salía el primer rosal que teníamos que quitar de tierra..
Lo primero que hice ayer fue regar bien en profundidad la tierra alrededor del rosal para que hoy fuera más fácil sacar el cepellón lo más entero posible. Antes de empezar he vuelto a regar.
He desfoliado el rosal para reducir la deshidratación

Con bridas de plástico he atado las ramas lo más juntas posibles para facilitar la labor.
Nos hemos servido de dos palas planas. Con la punta hemos ido formando un círculo alrededor del cepellón, ahondando la pala todo lo que hemos podido para que cortara el cepellón lo más profundo posible. Este círculo lo hemos hecho lo mas alejado posible para cortar la menor cantidad de raíces que hemos podido. 
Como se ve en estas fotografías hemos ido clavando la pala todo alrededor, formando un círculo.
Haciendo palanca con las dos palas hemos comprobado que el cepellón entero se movía y que no ofrecía resistencia alguna, lo que quería decir que ya casi no estaba sujeto al suelo.
Con las palas hemos ido ahondando más y más de manera que las íbamos metiendo bajo el cepellón del rosal.
Mientras mi marido sujetaba con las dos palas el cepellón para que no se abriera y la tierra no se despegara de las raíces yo, con mis propias manos, he comprobado metiéndolas por debajo del cepellón que no había raíz ninguna que uniera el rosal con la tierra. Al tacto he notado que había una raíz gruesa que se ahondaba en la tierra y la he cortado con una podadora.
Y por fin nos hemos asegurado de que el cepellón entero estaba totalmente suelto. Hemos usado la pala de punta (que es más ancha que la recta) a modo de "cuchara" por debajo del cepellón para sujetarlo por abajo, manteniendo la pala recta en uno de sus lados para que la tierra que rodeaba las raíces no se deshiciera y no se dañara el sistema radicular de la planta. 

Como el suelo estaba bien mojado, la tierra que formaba el cepellón se ha mantenido compacta en todo momento y ya solo hemos tenido que mover el rosal con su cepellón del arriate dónde estaba plantado hasta un plástico grueso doble que teníamos preparado
Y aquí está el Mme. Isaac Pereira ya extraído del lugar dónde se ha cultivado este último año. Como puede verse al ser el rosal jovencito y al estar la tierra en un estado estupendo para que no se deshiciera el cepellón hemos logrado sacarlo prácticamente intacto.

De hecho si se observa el hueco que ha dejado el rosal no vemos demasiadas raíces. Es decir, que no hemos cortado demasiado de las raíces gruesas que son las que anclan al suelo la planta y guardan en su interior las reservas que permitirán vivir al rosal hasta que brote de nuevo.

Podemos ver aquí las raicillas finas (Que son las que absorben el agua y las sales minerales del suelo y que son necesarias para que el rosal produzca su alimento) y las gruesas (Que son el soporte de la planta, es decir, su anclaje y fijación al suelo y que aún siendo importantes no lo son tanto como las finas a la hora de trasplantar y que el rosal sufra lo menos posible). Las raíces finas me importaba más que no se vieran afectadas, que se conservara la mayor cantidad posible de ellas porque en la medida en que esto fuera así será más fácil que le rosal se recupere del trasplante, que al fin y al cabo siempre trastorna a la planta un poco. Al no haber eliminado casi ninguna raicilla fina el rosal tendrá la posibilidad de comenzar enseguida a nutrirse y a volver a la actividad vegetativa sin demasiada merma y por tanto con casi normalidad.



Sin perder un segundo hemos envuelto el cepellón en el propio plástico anudando sus extremos para cubrirlo bien. 
El rosal Mme. Isaac Pereire conservaba la etiqueta del vivero de David Austin pero otros de los rosales que hemos desplantado esta tarde no la conservaban así que provisionalmente, con lo primero que tenía a mano (una bolsa de plástico de las que se usan en los archivadores y una brida de plástico para atarla al rosal) he confeccionado unas etiquetas con el nombre de la variedad escrito con rotulador indeleble (para que aunque se riegue no se diluya la tinta) para que luego, al plantarlos no hubiera problemas de confusión. 
Para asegurarme aún más de que hubiera la menor deshidratación posible hemos metido el rosal envuelto en plástico negro dentro de una bolsa de plástico también de las de basura, normales.

En estas condiciones creo que los rosales pueden permanecer perfectamente hasta el sábado que se planten. La tierra estaba totalmente hidratada y aún hace frío así que no tendrán falta de agua.
De haber tardado más en poder plantarlos hubiera sido necesario envolverlo mejor pero en mi caso creo que esta forma hay suficiente.
De otra parte si hubiera visto que el cepellón se deshacía al moverlo hubiera envuelto con cuerda la bolsa que lo envolvía para mantenerlo compacto pero tampoco ha sido necesario. El cepellón como dije antes, ha salido totalmente entero, como un flan...
Estoy muy, muy contenta de cómo se han extraído de la tierra los rosales. Creo que van a sufrir lo mínimo porque ni sus raíces gruesas ni las finas han sido prácticamente afectadas de manera que espero que no tarden mucho en recuperarse en su lugar de destino. 
Al final me he decidido a no podarlos más. Pienso que con el recorte que les he practicado antes de comenzar a extraerlos hay un equilibrio entre su parte aérea y el cepellón con raíces que he sacado.
Me ilusiona pensar que en breve puedan darme alguna rosa tan hermosa como las que me dieron el año pasado.
Mme. Isaac Pereire

Lady of Megginch

Sally Holmes

Perennial Blue

Rose de Rescht

lunes, 24 de febrero de 2014

Cómo plantar un rosal a raíz desnuda

Hice mi pedido a Tuincentrum Lottum. Me parece un vivero digno de confianza. He hecho varios pedidos y siempre han venido en buenas condiciones, por no mencionar un tema que no es baladí, el precio!! Magnífico!! Por si a alguien le interesa, su página web es ésta: 
Lo primero que tenemos que hacer cuando llegan a casa es abrir la caja que los contiene lo antes posible para comprobar el estado de los rosales y ver si se ciñe a nuestro pedido. Si hubiera algún error o vinieran en malas condiciones, es mejor comunicárselo al vivero prontito, así tendrán oportunidad de solventar el problema.


En mi caso venían bien envueltos, hidratados, en perfectas condiciones.
Los metemos en un cubo con agua templada y los dejamos en él hasta que los plantemos al día siguiente. Os puedo decir que quizás no es ortodoxo tenerlos más de un día en agua pero también os digo que yo los he tenido dos y tres días y no les ha pasado absolutamente nada. 
Si la plantación, por el motivo que sea, se tiene que ver retrasada más días los pondremos en el jardín tumbados sobre sustrato y con una buena capa encima para cubrirlos bien hasta más arriba del punto de injerto. Procuraremos que sea un lugar algo resguardado, a salvo de heladas. Hay que tener en cuenta que en este momento aún no han aumentado las temperaturas y por tanto es el momento idóneo de plantar a raíz desnuda. La actividad vegetativa está parada así que no sufrirán por estar unos días de esta manera hasta que tengamos el tiempo de plantarlos. 
Por fin llega el día!! Este fin de semana hacía bueno, han sido dos días frescos pero no con heladas lo cual era lo ideal. 
Unos días antes me di una vuelta por los viveros de la zona y encontré un estiércol bien maduro de una calidad excepcional!! Así que aunque era un poquillo más caro no me lo pensé, encargué unos metros cúbicos porque teniendo en cuenta que estoy comenzando el jardín lo voy a necesitar. También encargué un metro cúbico de una estupenda tierra enriquecida. Las dos cosas me las trajeron la tarde anterior así que...De manera que tenía los materiales listos y los rosales en remojo desde la noche anterior a plantarlos así que solo faltaba ponerse al tajo!!
Me encanta plantar rosales!! Bueno, rosales y cualquier otra planta. Pongo todo el empeño en hacerlo lo mejor que puedo. Sé que el desarrollo del rosal en buena parte viene determinado por cómo lo plante así que no escatimo ni esfuerzo ni materiales ni productos... Merece la pena que la historia de estos rosales en nuestro jardín comience con buen pie. Así que vamos a ponernos manos a la obra. 
He ido haciendo fotografías a todo el proceso para que podáis acopañarme durante todo el trabajo. 
Esta será la primera plantación que hago en mi jardín. Se trata de un rosal precioso, un "Abraham Darby" (Auscot) cultivado por David Austin en 1985. Se trata de una rosa cuarteada, en forma de copa, muy llena con muchos pétalos en tonos melocotón mezclado con distintos tonos de rosa. De aroma intenso y que florece abundantemente (ya os contaré qué tal se porta en mi jardín). Puede cultivarse como trepador corto o como arbustivo. En mi caso, por la ubicación que le he dado preferiría que creciera como arbusto pero ya veremos "los caprichos" que en este sentido tiene el rosal.
EL HOYO: Hubiera sido preferible tener el hoyo listo desde hace unos días para que la tierra se oreara pero yo no he tenido la oportunidad de hacerlo porque hasta este fin de semana no he estado en el jardín así que bien temprano me he puesto a la labor. Lo primero, hacer un buen hoyo. Las dimensiones aproximadamente serían de unos 50 cm de profundo por otros 50 centímetros de ancho. A veces con un poco menos es suficiente. Lo importante es que las raíces del rosal quepan holgadamente, sin apretujamientos... 
Yo suelo regar un poco el fondo del hoyo por dos motivos. Uno para cerciorarme de que el drenaje es correcto y de otra parte porque así está bien húmeda la tierra que rodea el hoyo del rosal lo cual creo que favorece el tema.
¿QUE NECESITAMOS?: Mientras el agua es absorbida por la tierra preparo todo lo que voy a precisar. A saber:

  • Pala para excavar el hoyo
  • Tierra enriquecida. Puede ser especial para rosales. Yo uno la habitual para cualquier otra planta.
  • Estiércol bien maduro. Esto es importantísimo. Jamás pondremos un estiércol que esté fresco ya que habría peligro de que se nos quemaran las raíces. Ojo con este tema!!
  • Humus de lombriz
  • El rosal... por supuesto!!! jajaja
  • Estimulador de raíces para favorecer el enraizamiento. Yo uso de la marca "Agrosil" pero podéis usar otra de vuestra confianza. 
  • Podadoras en perfectas condiciones (limpias y que corte muy bien)
  • Unos buenos guantes (Tenemos que manipular estiércol, estimulador de raíces, tierra...y es conveniente salvaguardarnos las manos)
  • Agua!!!
  • Un palito, vara o el mismo mango de la pala para ayudarnos a saber el "nivel" de plantación.
PREPARACIÓN DEL ROSAL. Los rosales suelen venir con raíces excesivamente largas y algunas muy débiles o enredadas.
Antes de plantar el rosal es el momento de eliminar cualquier ramita rota que veamos así como ramas secas o excesivamente débiles. Es preferible cortarlas un poco procurando hacerlo sobre una yema que crezca hacia fuera del rosal. Ya sabemos que cuando cortamos una rama la yema que más se desarrolla es la más próxima al corte así que esto es importante para configurar las primeras ramas que brotarán de nuestros rosales y que desde el principio tengamos un rosal bien formado. Pensemos que el rosal debe de tener posibilidad de que el aire circule entre sus ramas así que eliminaremos las que crezcan cruzadas o hacia dentro.
Los vemos muy chiquitos cuando llegan y parece que nos da un poco de pena cortarlos aún más pero no hay que tener miedo. En breve las temperaturas aumentarán y pronto nuestros rosales comenzarán a brotar con fuerza. No dependerá su desarrollo de 3 o 4 cm que podamos acortar sus ramas ahora.
Haremos igual con las raíces. Es conveniente cortarlas un poco, algo así como una cuarta parte aproximadamente. Este corte estimulará que crezcan más y más fuertes.
Ya tenemos listo nuestro rosal para ser plantado.
EL ESTIMULADOR DE RAÍCES. Como hemos tenido el rosal en remojo en agua desde la noche anterior estará húmedo. Tomaremos un puñado de estimulador de raíces y espolvorearemos por todas partes las raíces hasta el punto de injerto. 
PRIMERA CAPA DE HUMUS DE LOMBRIZ + TIERRA ENRIQUECIDA. En el fondo del hoyo pongo dos o tres puñados de humus de lombriz y lo mezclo bien con un poco de tierra enriquecida y riego un poquito. 
Compruebo que las raíces del rosal tocan esta capa que acabo de poner poniendo el rosal con el punto de injerto un poquito más abajo que el nivel del suelo del jardín. Para ello me ayudo de un palito que sitúo cruzando el hoyo apoyándose en ambos extremos en el suelo del jardín.
UN PUÑADITO DE ESTIMULADOR SOBRE LA PRIMERA CAPA. Me gusta echarle un poquito, no mucho estimulador de raíces también a la primera capa de humus + tierra enriquecida. No solamente a las raíces.
COLOCACIÓN DE LAS RAÍCES. Antes de comenzar a taparlas me cercioro de que las raíces están bien extendidas hacia fuera. No es conveniente dejar raíces enrolladas. De esta manera crecerán correctamente.
NIVEL DE PLANTACIÓN: 
Antes de proseguir quisiera comentar aquí un asunto: El nivel superior del sustrato una vez llenado el hoyo hay que procurar que quede unos centímetros por debajo del nivel del suelo del jardín, formando así fácilmente una especie de "alcorque". De esta manera el sustrato que rodea nuestro rosal al quedar ligeramente hundido podrá facilitar el riego porque el agua se retendrá en esa zona humedeciendo bien las raíces.

Dicen que lo ortodoxo es que el nivel del sustrato llegue justo al punto de injerto, pero a mi me gusta plantarlos de manera que le punto de injerto quede enterrado unos centímetros (pocos). Esto quizás es manía mía. No digo que no. Pero me han ido bien haciéndolo así. Ya sabéis, cada maestrillo tiene sus librillo como suele decirse :)
Fijaos en esta fotografía. El punto de injerto está justo a nivel de la vara con la que me he ayudado para saber la altura. Si dejara el rosal a esa altura el punto de injerto quedaría al nivel del suelo del jardín y no como hemos dicho, un poquito más abajo para facilitar el riego. Así que deberé presionar un poco hacia abajo antes de comenzar a llenar con tierra para que las raíces se hundan en la primera capa que hicimos de humus con tierra enriquecida y así el nivel del rosal bajará ligeramente y no tendremos que hacer un alcorque alrededor una vez tengamos el rosal plantado..

LLENADO DEL HOYO con TIERRA ENRIQUECIDA + ESTIÉRCOL BIEN MADURO. Cuando tenemos el rosal situado a la altura correcta, con sus raíces bien extendidas...deberemos de llenar el hoyo poco a poco con una mezcla de tierra enriquecida + estiércol bien maduro (bien fermentado).
Bien, sigamos con el llenado del hoyo. Yo hago la mezcla de ambos "ingredientes" (tierra enriquecida y estiércol bien fermentado) aparte, en la misma carretilla porque me resulta más cómodo que ir echando puñados de los uno y de lo otro en el hoyo y mezclar ambos dentro. Pero eso ya es cuestión de gustos....
Con una mano sostendremos el rosal para que no se mueva de la posición correcta en medio del hoyo presionando un poco hacia abajo para que  las raíces queden hundidas en la primera capa de humus + tierra enriquecida, e iremos echando la mezcla de tierra enriquecida más estiércol y apretando un poco para eliminar bolsas de aire que perjudicarían las raíces del rosal. Hay que ir llenando el hueco sin prisas, poco a poco. Echamos un poco de la mezcla y apretamos con las palmas de las manos o incluso con el pie (sin pasarnos...claro!! ajajajaj) Así hasta llegar al nivel del punto de injerto.
Comprimiremos bien la tierra para eliminar cualquier bolsa de aire y que quede bien adherida a las raíces.
Si vivimos en zonas dónde hay grandes heladas (no es el caso de mi jardín este año que está siendo un invierno totalmente suave) podemos cubrir con tierra la parte inferior del rosal, formando un montículo, así lo preservaremos de las bajas temperaturas. en mi caso ya digo que no está haciendo demasiado frío de manera que opto por dejarlo así. Además, al plantar el punto de injerto por debajo el suelo en unos centímetros, pienso que lo protejo de los cambios de temperatura tanto del verano como del invierno y desde luego queda más preservado frente a posibles fuertes heladas. Pero no preciso agregar una protección adicional para las ramas del rosal porque creo que en mi clima los rosales no lo precisan.

REGADO EN PROFUNDIDAD DEL ROSAL. Ahora nos tomamos nuestro tiempo para regar bien en profundidad la tierra que rodea el rosal que acabamos de plantar. No echaremos el agua de golpe, si no que lo haremos poco a poco, lentamente, para que la tierra la absorba bien.

Si al día siguiente, una vez el agua sea absorbida vemos que el nivel del sustrato, al haberse asentado, ha bajado ligeramente, no habrá problema en agregar algo más de sustrato hasta tener el nivel que nos guste.
Y ya tenemos nuestro rosal plantado!! Ahora un tema absolutamente importante: EL RIEGO. Durante los meses siguientes deberemos de controlar que jamás le falte agua. Regaremos, dependiendo de las temperaturas y del clima, claro, pero cuidando de que el sustrato nunca esté seco del todo. 
Hemos puesto todo el mimo posible en el plantado de nuestro rosal y seguro, seguro que esta primavera nos regalará algunas rosas hermosas y si no, tendremos paciencia con él. Tarde o temprano nos deleitaremos con ellas. No os impacientéis (uno cosa es predicar y otra dar trigo!! jajajja)

Esta imagen corresponde al catálogo de la página de David Austin Roses
http://www.davidaustinroses.com/american/Showrose.asp?Showr=1

martes, 18 de febrero de 2014

Cómo se podan los rosales trepadores (Pruning climbing roses)

A la mayoría de jardineros que llevan años podando sus rosales esta entrada no le resultará útil pero he pensado que hay mucha gente que tiene sus rosales plantados hace poco tiempo y que con una podadora en sus manos le asaltan un montón de dudas. Para esta gente es para quién he colgado esta entrada. Si puede ayudar a alguien me doy por satisfecha.
Los rosales no son plantas trepadoras en sentido estricto. Es decir, por sí solas no pueden trepar como lo hacen las hiedras, las parras, etc. Pueden hacerlo si las guiamos y las atamos. De todos modos cuentan con un órgano que les ayuda a “sujetarse” por ellas mismas y llegar a crecer sobre tapias u otros soportes, son las espinas.
Por eso en los rosales trepadores es importantísimo que estén bien sujetos a un soporte (celosía, muro, columna, valla, etc.)


Bien, a la hora de podar un rosal trepador lo primero que hay que saber es que éstos se dividen en dos grupos con necesidades en cuanto a la poda bien diferenciadas.

  • SARMENTOSO (O RAMBLER): Suelen forman grandes matorrales, fuertes y robustos, son muy ramificados y con ramas muy flexibles, presentan sus ramas un poco “liadas”, a modo de maraña si no se mantienen "a raya" con una poda adecuada. Estos rosales son muy adecuados para pérgolas y para crecer sobre árboles porque son capaces de cubrir una gran extensión. Si alguien está interesado en la poda de los rosales sarmentosos o rambler, puede consultar el correspondiente artículo en este blog pinchando en el vínculo.
  • TREPADOR  PROPIAMENTE DICHO (O CLIMBING). Presentan ramas largas desde el suelo y no tan flexibles como el grupo anterior. Son de tamaño algo menor y son adecuados para columnas y para crecer sobre una pared. Suelen tener unas cuantas ramas largas desde el suelo desde las que nacen otras laterales que son las que florecen. La floración se presenta en forma de rosas más bien grandes. A modo de ejemplo pongo una fotografía de un rosal mío que sería propiamente trepador o lo que en catálogo de plantas o en libros puede verse como “Climbing”.

Aprovechando que estos días tenía que realizar la poda de algunos de mis rosales he pensado que sería buena idea tomar algunas fotografías del proceso y hacer una entrada sobre este tema.
Esta fotografía corresponde al rosal que podé estos días (Un Pierre de Ronsard que lleva plantado en mi jardín desde 2011) y al que corresponden la mayoría de fotografías que he colgado para que se vea el proceso. Esta primera foto es de finales de mayo (2013), en plena floración. Sobre este tipo de rosal es sobre el que explico como se poda (no valdría este método para los tipo "rambler")

Sobre estos rosales trepadores o climbing habría que comentar varias cosas:

1.- Época de la poda:
Lo ideal es podar los rosales cuando ha pasado el riesgo de heladas. Evidentemente ello dependerá de la zona geográfica dónde esté plantado. En Castilla generalmente a partir de finales de febrero suele haber pasado el riesgo de heladas.
Por qué se hace en esta época? Pues muy sencillo, porque la poda “favorece” que los rosales aceleren su actividad vegetativa. Por tanto, si podamos en otoño por ejemplo y con ello favorecemos que broten, luego, cuando llegan las heladas pueden dañar esas ramitas tiernas que acaban de brotar.
De todos modos los rosales son plantas muy resistentes y no suelen verse dañadas por las heladas, de manera que se puede podar generalmente cuando están “inactivos” (enero o febrero es una buena época), lo vemos muy fácilmente porque no brotan, no tienen actividad.

2.- Las rosas de los rosales trepadores no nacen directamente de las ramas principales. Nacen de las ramas secundarias.
Podemos ver en esta fotografía una larga rama principal y como de ella han nacido varias ramitas secundarias (o laterales) que son las portadoras de rosas. 
Es decir, las rosas no salen directamente de las ramas principales si no de ramitas laterales que parten de estas ramas principales. En el extremo de esas ramas “secundarias” es dónde nacerán las futuras rosas. En esta fotografía se aprecia muy bien esto. Se pueden ver dos ramas principales con infinidad de ramillas laterales en cuyos extremos se han abierto en primavera una o dos rosas.


3.- Hay que favorecer el surgimiento de ramas secundarias (que son las que dan flor) colocando y atando  lo más horizontalmente posible las principales:
Cuando nace un vástago de un rosal no produce ese primer año ramas laterales y es precisamente por carecer de ellas, por lo que generalmente olo florecerá en su extremo.  Esto es debido a lo que se llama "predomio apical". La savia fluye hacia el extremo del vástago, hacia su yema apical o terminal, retrasando que las yemas laterales se desarrollen.
Esta fotografía corresponde a un rosal "A Shroshire Lad" plantado en mi jardín en 2012
El predominio apical se ve favorecido por la verticalidad. Las ramas tienden de forma natural a crecer hacia arriba, verticalmente. Si ese vástago vertical lo atamos lo más horizontalmente que podamos, provocaremos que de sus yemas axilares crezcan otros vástagos que también crecerán verticalmente  ¿Por qué?  Pues porque las ramas principales contienen una sustancia llamada “auxina” (que es una hormona reguladora del crecimiento) y está comprobado que la horizontalidad de las ramas principales redunda en beneficio del nacimiento de más ramas secundarias.
Este predominio apical también podemos disminuirlo si cortamos la yema apical (la del extremo de la rama) favoreceremos con ello el desarrollo de las yemas laterales. La que tomará más fuerza será la que se encuentre más cerca del corte pero las otras, las situadas más abajo (más cerca del nacimiento de la rama) también se verán favorecidas en su desarrollo.
Así que iremos cogiendo las ramas principales y las iremos forzando con cuidado, poco a poco, hasta ponerlas en la posición más horizontal que podamos (sin romperlas) y las ataremos al soporte. Lo haremos con un cordel o atadero de plástico pero no apretaremos el lazo para que la rama pueda engrosar sin ser dañada.
4.- Cómo debe ser el corte de las ramas secundarias
Bien, ataremos las ramas principales lo más horizontalmente que podamos y procederemos a cortar las ramitas secundarias que salen de ellas. Cortaremos cada rama secundaria por encima de la segunda o tercera yema que tengan, de manera que al final, dejaremos pequeñas ramitas de unos 4/7 cm de largo. Esta fotografía creo que te ilustrará mejor lo que digo:
En esta fotografía podemos ver cómo de esas ramitas laterales que dejamos cuando podamos, cuando llegue la primavera, habrán brotado ramitas de cuyo extremos nacerá una rosa.
Pero vamos a acercarnos con un poco más de detalle a ver qué ocurre cuando cortamos las ramitas laterales. Fijémonos en la fotografía que he puesto a continuación: Al cortar la ramita lateral que brota de la principal la yema que se desarrollará más será la más próxima a este corte. Podemos ver cómo de la yema inmediatamente por debajo del corte ha brotado una ramilla lateral en cuyo extremo en primavera se desarrolló un capullo de rosa.
De la otra yema situada más abajo, más próxima a la rama principal probablemente también se desarrollará otro vástago en otro momento.
Este asunto es importante a la hora de decidir de qué yema deseamos que brote la próxima ramita lateral. Buscaremos una que brote hacia fuera. 
Aquí podemos observarlo quizás con más claridad por no tener vegetación el rosal.
En esta fotografía podemos observar de qué manera ha florecido este rosal trepador en las ramillas secundarias desde 2011 (año en que se plantó) hasta este año (2014)
El proceso fue el siguiente:
  • En 2011 brotó la rama principal de esta fotografía. (color blanco)
  • Durante la primavera de 2012 brotaron las ramillas laterales que dieron lugar a las rosas (de color rosa)
  • En enero/febrero de 2013 se cortaron las ramitas del año anterior y de ellas surgieron en la primavera del mismo año las rosas (de color amarillo)
  • Y por último, cortando ahora, al inicio de 2014, las ramitas que sostenían las rosas del año anterior (amarillas) provocaremos que durante la primavera de este año (2014) nazcan las nuevas rosas que tendremos la próxima temporada (color rojo)
Ahora viendo la fotografía con anotaciones no estoy segura de que sea suficientemente esclarecedora. En fin, lo he hecho con la finalidad de que fuera aclaratorio el proceso pero no sé yo si lo he conseguido ajjajaja

5.- Las ramas principales demasiado viejas dejan poco a poco de dar ramas secundarias y por tanto de florecer.
Las ramas nuevas y las viejas se diferencian en color, textura y aspecto. Las nuevas son verdes y poco lignificadas. Las ramas viejas son leñosas, más oscuras, y suelen presentar grietas.

Las ramas principales, con los años, van envejeciendo. Estas ramas principales viejas poco a poco van dejando no solo de florecer si no también de brotar hojas y ramas de sus yemas. Lo notaremos porque la vegetación del rosal está cada vez más arriba y abajo está como pelado.
Si vemos que todas las ramas del rosal están así y que solo tiene ramas muy en lo alto, lo primero que hay que hacer es rejuvenecer este rosal. Ese año quizás perdamos la floración pero es imprescindible hacerlo para poder tener de nuevo, en el futuro, rosas.
Por tanto, cuando veamos que una rama principal que sale del suelo están demasiado vieja, leñosa (se notan porque son muy muy gruesas) la eliminaremos casi a ras del suelo. Lo que provocaremos con ello es que de una yema situada por debajo del corte surja un brote fuerte y vigoroso que será una nueva rama principal joven y que dará en el futuro ramas laterales con rosas.
Hay que tender a ir renovando el "esqueleto" del rosal poco a poco. Cada año iremos eliminando algunas ramas viejas y las iremos sustituyendo por las ramas nuevas que brotarán desde abajo.


6.- Características de un corte correcto.
El corte debe hacerse al bies, entre 5 y 10 milímetros por encima de una yema sana orientada hacia fuera, con la parte alta del corte por encima de la yema para que el agua de lluvia resbale hacia fuera y no hacia la yema (lo que evita enfermedades y hongos). Se escoge una yema que esté orientada hacia fuera porque es hacia donde crecerá la ramita lateral.
El corte no debe hacerse hacia la yema:  El agua podría acumularse sobre la yema.
El corte no debe hacerse tampoco ni demasiado alejado de la yema ni lo contrario:  Podría secarse el extremo de la rama y afectar la yema. Todo lo que está por encima de la yema deja de tener savia y por tanto de tener vida y al final se queda seco y afea mucho la planta.

Otro tema fundamental son las herramientas que se usen para podar: Antes de podar hay que revisar las herramientas: tijeras de una o dos manos (podadera y cizalla o tijera de setos), que se escogerán según el grosor de los tallos y ramas.
Las herramientas deben estar bien limpias (se lavan con agua y jabón y se lubrican) para no propagar enfermedades, y muy afiladas, ya que los cortes deben ser netos; los desgarros son perjudiciales. Viene bien tener a mano pasta cicatrizante para las heridas en ramas importantes.
7.- Así quedó el rosal una vez podado este año.
Bueno, ha quedado una entrada quizás excesivamente larga. En mi afán de explicar puede que resulte pesado pero he preferido que quién se acerca a este asunto de la poda tuviera las menos dudas posibles. Perdonadme los jardineros con experiencia para quienes esta entrada resultará innecesaria.
A modo de resumen podemos decir que le proceso sería el siguiente:


  • Desatar las ramas del soporte sobre el que crezca (Si es demasiado grande hacedlo por partes para que el rosal no se nos venga abajo de golpe)
  • Eliminar la madera muerta, debilucha, rotas o que ocupe un lugar que no tiene asignado así como las ramas que están cruzadas (hacia lugares que no nos interesa).
  • Eliminar ramas viejas que ya son improductivas
  • Colocar lo más horizontalmente posible las ramas principales que hemos decidido dejar sin podar atándolas al soporte con firmeza pero sin apretar demasiado para permitir el engrose de la misma.
  • Podar las ramillas laterales de las ramas principales a 2/3 yemas dejando ramitas de unos 4/7 cm.