jueves, 1 de agosto de 2013

El jardín de la alegría (PRESENTACIÓN) Blog de jardinería

No soy ninguna profesional de la jardinería, solo soy una jardinera aficionada. Mi pasión por las platas viene de lejos. Tuve un jardín chiquito en Barcelona hace muchos, muchos años y en él di mis primeros pasos en esto de la jardinería durante los ocho años que lo cuidé. Luego, tras un paréntesis de quince años y desde hace unos tres he tenido la suerte de volver a contar con un trocito de tierra que me ha colmado de alegría. Un espacio de reducidas dimensiones pero que me ha proporcionado experiencias maravillosas. Quizás no ha sido un verdadero jardín en el sentido que yo entiendo esta palabra. El clima de la Sierra Norte de Madrid tan riguroso y la escasez de espacio me condicionó mucho a la hora de crear la estructura. Más bien ha sido un jardín de rosales y vivaces que cuando llega el invierno prácticamente desaparece...para volver a renacer en primavera. Lo he llamado siempre jardín pero lo cierto es que siempre ha sido un poco como "un jardín de juguete".
Felicidad es lo que me inspira mi jardín (aquel, éste y el próximo) y las actividades que realizo en él. Porque para mí el pequeño espacio de apenas sesenta metros cuadrados que he cultivado hasta ahora me aporta unas de las sensaciones más gratificantes de mi vida. Porque cultivarlo, cuidarlo, mimarlo, esperar que el capullo de una rosa abra tras meses de cuidados y desvelos, es de las experiencias más agradables que conozco. Y cuando por fin te muestra toda la belleza que lleva en su interior sientes que ha merecido la pena todo el trabajo previo. Las plantas me dan felicidad porque son generosas conmigo. Siempre obtengo más de lo que doy y eso me colma de alegría.
Sin árboles, sin estructuras verticales, sin esos ejemplares que alargan el tiempo de interés incluso en invierno...si, lo cierto es que, como decía antes, es un poco como de mentirijilla. Es verdad que yo me he conformado con poco durante estos últimos años pero también debo reconocer que me ha producido muchas veces cierta frustración no poder cultivar ejemplares por el tamaño y que moverse a la hora de podar, quitar malas hierbas, recoger hojas secas o simplemente tutorar, entre las más de 160 especies que tengo en algo de tan reducidas dimensiones, resulta realmente cansado cuando no agotador.
En todo caso este jardincillo de Torrelaguna siempre estará en mi corazón por mucho que me vaya de él. Y como los hijos con alguna deficiencia, me ha producido alguna frustración pero su generosidad hacia mí y mi amor por él han compensado con creces cualquier limitación. En él ha aprendido tanto...y creo que a la larga me servirá para conformar con algún error menos mi futuro y creo que definitivo jardín. Las experiencias, los errores y los aciertos que he tenido en estos últimos años me han hecho tener una determinada visión de la jardinería, también me han educado (creo) bastante el gusto y como siempre, todo lo que hemos vivido sirve para lo que viveremos.
No puedo dejar de mencionar a todos los estupendos amigos jardineros que a través de la Red (y en alguna contada ocasión, en persona) he llegado a conocer. Los he conocido en Foros como Infojardín y en grupos de Facebook como "El jardín de nunca acabar". Muchos de ellos me han ayudado a conocer mejor las plantas, sus necesidades y a veces sus caprichos, me han sacado de errores, me han ayudado, orientado, aclarado dudas y me han aconsejado siempre con la mejor de sus voluntades, incluso algunos han compartido conmigo los frutos de sus semillas o sus esquejes enviándome plantas que guardo en mi jardín como un tesoro no solo por lo que ellas valen para mí si no por la generosidad de mis amigos (sorprendente para todo el que no pertenece a este mundillo de jardineros internautas). Me refiero a la generosidad que tiene alguien que no te conoce de nada pero que te ha leído que deseas intensamente una planta y tiene la paciencia de poner una semilla para ti, para que tú puedas tener esa planta. Sí, generosidad no le falta en general a los jardineros, al menos a los que yo he conocido. Desde aquí mi agradecimiento más sincero.
De nuevo me encuentro ante el inicio de una nueva etapa en mi afición: por fin voy a tener un verdadero jardín. Y es que yo no concibo un jardín sin árboles, sin esas maravillosas estructuras leñosas que son el esqueleto del jardín y que lo conforman como ningún otro tipo de plantación aportándole verticalidad y empaque.
En los próximos meses trasladaré mi domicilio a una casa ubicada en un pueblecito de la Sierra Oeste de la Comunidad de Madrid, cerca de El Escorial y a unos sesenta kilómetros de Madrid capital. Un lugar de clima extremo, con fríos inviernos y calurosos veranos, con poca humedad atmosférica. La casa está rodeada por una parcela de algo más de 1600 metros cuadrados. Con árboles ya crecidos y asentados. En estos momentos no tiene un jardín estructurado esos árboles que decía, algunas plantaciones de arbustos olvidados de la mano de Dios hace tiempo, que ya no recuerdan la última poda que se les practicó y que hace años que no gozan ni de nutrientes ni de cuidados adecuados; alguna mancha de Iris Germánica, algún lilo desgarbado, algún Philadelphus amarillento, un gran laurel absolutamente mal ubicado....y poco más.
Pero cuenta con el tesoro más grande que yo podía soñar: ¡¡¡Árboles!!! Un par de pinos de un tamaño muy respetable, grandes mimosas, bastantes enebros y en especial uno de varios metros de alto absolutamente hermoso, algún almendro no muy frondoso, algún frutal raquítico por años de descuidos y falta de podas adecuadas...y poco más.
No se trata de un terreno totalmente salvaje. La parcela inicialmente contaba con bastantes inclinación que se fue salvando con desniveles en forma de zonas aterrazadas. Hay bastante trabajo hecho ya, el suficiente al menos para marcar algunas grandes directrices de lo que será mi futuro jardín.
"El jardín de la alegría" así se llama. Porque alegría es lo que proporcionó en su día a quién lo adquirió, a quién disfrutó viendo a sus nietos crecer en él y a quién le pasó buena parte de su vida trabajando en él. y también porque alegría, una infinita alegría es lo que yo siento ahora mirándolo, antes de comenzarlo pero soñándolo ya.
Como digo, es una parcela con cierto desnivel y en su día, hace ya más de treinta años, alguien tuvo la constancia, el tesón y el amor por su jardín suficientes como para crear una terraza enorme a base de tierra traída de otra parte o de hacer terrazas de cultivo para cuya contención fue preciso que él trasladara piedras de bastante peso de un lado a otro y en definitiva luchar por su sueño. Trabajó y trabajó sin descanso durante años. Con su solo esfuerzo, solo con sus manos y unas pocas herramientas. Y logró convertir aquel trozo de tierra en algo practicable y si no en un jardín en el sentido que los jardineros lo entendemos, sí en un espacio que aunque de una parte me determine bastante, también me facilitará mucho las cosas a la hora de conseguir lo que deseo y que sin duda ya ahora mismo como está no carece de encanto.
Miro el espacio tal como él lo dejó tan maravillosamente adecuado a mis gustos y sobre los caminos existentes veo nuevos caminos con otras plantaciones pero con el mismo recorrido, rincones formados entre los árboles que él plantó, un estanque a los pies de lo que fue una plataforma para que unos niños que hoy tienen treinta año, se bañaran en una piscina al sol, fuentes sobre el camino lateral de la casa que él recorrió tantas veces, recodos, sorpresas... sombras frescas en verano, colores cálidos en otoño, sueño con escaramujos de rosales silvestres, bayas, nieves sobre troncos de árboles desnudos, sonidos de agua correr...sueño, sueño, sueño...Mi recuerdo y mi respeto más profundo por ese hombre que ya no está entre nosotros pero que cada vez que miro esta parcela que será mi jardín y sueño con lo que será, le recuerdo y le agradezco el trabajo que en su día tuvo la generosidad de echar sobre la tierra que hoy me hace tan feliz junto a un hombre que cada vez se parece más a él, su hijo.
Esta vez, este trozo de tierra contará con cuatro brazos. Ya es el doble de lo que contó él. Con su hijo estoy dispuesta a, poco a poco, convertir este espacio en nuestro sueño. Afortunadamente supo enseñar a su hijo el amor por el trabajo bien hecho así que tengo la suerte de poder contar a mi lado con un hombre habilidoso como pocos, trabajador incansable y que entiende de casi todas las cosas precisas para crear las infraestructuras de un jardín hermoso. Estoy segura de que este nuevo proyecto en nuestras vidas llegará a buen puerto aunque el final no esté cerca.
El tiempo y la economía serán los grandes frenos pero los jardineros sabemos que hay que tener paciencia y estar dispuestos a esforzarnos por conseguir nuestro sueño. Espero que la salud no abandone mi casa y nos permita volcar en nuestro jardín el esfuerzo y tiempo precisos para que llegue a ser lo hermoso que lo soñamos.
Este sueño es el que quisiera compartir con todos vosotros. Espero contar con vuestra ayuda, espero contar con los conocimientos, la experiencia, los consejos, el gusto y acierto de todos vosotros para decidir las estructuras, el orden y forma de ejecución y también a la hora de elegir las plantaciones y de decidir los cambios.
Estaré encantada de cuántos comentarios, fotografías, aportaciones o críticas que queráis hacerme. Os agradezco ya desde ahora vuestras aportaciones, amigos y espero que visitéis este blog de jardinería con frecuencia porque vuestras palabras me servirán para sentir la seguridad necesaria cada vez que se emprende algo importante para nosotros. Este proyecto me ilusiona sobremanera, quisiera equivocarme lo menos posible aunque sé, porque ya llevo años jardineando, que esta ausencia de errores es pura quimera… en todo caso a vuestro lado me sentiré mejor.